Notas de la autora: el octavo! Y ahora solo me quedan cuatro mas escritos… debo empezar a escribir los que vienen! Pero se me fue la inspiración… y eso no es bueno.

Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior… Me dan ánimos para seguir aunque no tenga tiempo… Abajo mas notas ;) Gracias por llegar hasta aquí.


Sigues dando vueltas en mi cabeza, dando vueltas…

Debo admitir que todo es muy distinto sin ti.


Buscando amor

Capítulo VIII: Evocaciones

El Coronel se instaló cada día pacientemente cerca de la entrada de la tienda de Marcus a esperar que Riza reapareciera. Tarde o temprano tendría que hacerlo y quería estar allí cuando eso ocurriese. Ella tendría que escucharlo, iba a insistirle hasta que accediera a su petición.

Ya no aspiraba a volver con ella. No, sabía que era prácticamente imposible. Ahora se conformaba con hablarle de frente, contarle el motivo por el cual se había alejado, pedirle perdón y decirle que, aunque no lo aceptase de vuelta, él la amaba y lo seguiría haciendo hasta el fin de sus días.

Entre las largas horas de espera, Roy había encontrado un pasatiempo para distraerse. Debía reconocer que era un tanto masoquista, pero era lo que le daba la fuerza para seguir ahí, estoico, esperando que la rubia diera la cara.

Se entretenía recordando episodios de su vida en los cuales la rubia estaba presente, ya sea física o mentalmente.

El cuarto día de espera recordó sus primeros tiempos en la frontera y unos sueños que lo atormentaron durante meses.

Siempre era lo mismo… Veía a Riza gritando, llorando de dolor, con gente a su alrededor tratando de ayudarla. De pronto todo el ruido cedía y solo podía distinguir a la rubia con los ojos hinchados susurrando su nombre, como si lo llamase.

Despertaba agitado, completamente intranquilo. Deseoso de correr a un teléfono o tomar el primer tren a Central para encontrase con ella.

Su instinto le decía que ella lo necesitaba y que sus sueños no eran más que la expresión de aquello. No lo hizo, a pesar que cada día su corazón se destrozaba un poco por no cumplir su anhelo.

Tal vez debió haber seguido sus corazonadas y haber regresado a los brazos de la rubia. Tal vez todo habría sido distinto si no hubiese sido un cobarde.

Ahora solo le quedaba esperar, aferrado a ese poco de esperanza que aún le quedaba.

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Hace cuatro días que no salía de su casa, ni siquiera para comprar el pan. Se le estaba acabando la comida y el dinero, era inevitable… hoy tendría que ir donde Marcus a pedirle la paga que le adeudaba.

Tenía claro que Roy seguramente la estaría esperando. Lo conocía demasiado bien y en los pocos segundos que habían cruzado miradas pudo ver la determinación en sus ojos.

¿Por qué no iba y lo enfrentaba de una vez? La respuesta era más que obvia: estaba aterrada. Todavía lo amaba, a pesar del daño que le había causado con su partida.

No, es que Roy no tenía ni idea de la magnitud de su sufrimiento… porque no solo la había dejado, si no que la había dejado en el peor de los momentos. Aunque eso él no lo sabía. Gracia solía recordarle el pequeño detalle, llamaba todos los días, siempre insistiendo a favor de Mustang.

Riza tomó el teléfono y llamó a una de sus conocidas en Rush Valley para que vigilara la casa en su ausencia, se alistó para salir y en cuanto su amiga hizo aparición caminó a paso lento hasta la tienda, como quien va rumbo a su muerte.

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Se le había pasado veloz la hora recordando, cuando de pronto vio algo que lo sacó de su ensimismamiento.

Riza.

Había regresado, era su oportunidad. Intercambiaron miradas un rato hasta que él atinó a acercarse.

"Así que me has estado aguardando" fue ella la que habló primero. El sonido de su voz había logrado hacer que Roy olvidara todo lo que tenía planeado decir.

"Lo siento… lo siento, lo siento, lo siento" murmuró de golpe mientras le sostenía un mano con delicadeza. "Necesito que me escuches, por favor… te lo suplico"

No había dejo de orgullo alguno en la voz de Mustang. Ahora la rubia entendía que lo que Gracia le había dicho era totalmente cierto: Roy estaba desesperado. Por un instante sintió pena por él, pero rápidamente recordó las noches en vela esperándolo, los días de llanto y agonía…

"No tengo nada que hablar contigo" espetó desplazándose con velocidad hasta la puerta de la tienda de Marcus, no quería que él notara lo nerviosa que estaba. "Has perdido tu tiempo, Roy"

El negó con la cabeza "Claro que no. Y no es la idea contrariarte, pero lamento decir que no me iré de Rush Valley hasta que accedas a escucharme"

Se miraron nuevamente. Ninguno de los dos cedería.

"Entonces vas a quedarte ahí esperando, lo siento" la rubia le dijo antes de entrar al local y cerrar la puerta.

El moreno no quiso insistir, por hoy aquel encuentro había sido más que suficiente. Al menos la joven ya le dirigía la palabra, ahora sólo quedaba seguir esperando.

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La ambarina retornó a su trabajo y el joven Coronel seguía esperando por ella en las cercanías de la tienda. Cuando ella llegaba al trabajo él ya estaba ahí… impávido, imperturbable. A la hora de salida seguía en el mismo lugar, observándola de soslayo como si no tuviera nada más que hacer. Por lo general no intercambiaban palabra alguna, solo miradas eternas e indefinibles.

A veces Riza se preguntaba si el pobre hombre dormía o comía adecuadamente, llegaba a temer que le sucediera algo en su intrepidez. Rogaba todos los días por que aquella tortura acabase pronto.

Pero Roy no se iba a rendir tan fácil, de eso estaba segura, por lo que luego de que pasara casi una semana completa decidió hablarle al hombre que tanto la había hecho sentir.

"¿Te parece si cenamos juntos mañana?" sugirió Riza en un tono de orden mas que de sugerencia.

El moreno le sonrió ampliamente. "Claro que si, lo que tu dispongas estará bien."

"Entonces espérame mañana a la salida"

"Te he esperado todos estos días, uno mas no me hará daño" Roy trató de sonar casual pero no lo logró.

"Bueno… adiós" pronunció finalmente la mujer antes de alejarse.

El alquimista tuvo la tentación de seguirla, como todos los días, pero no se atrevió a hacerlo. Temía que la joven se molestara aun más con él y así perdería toda posibilidad de hablar con ella y aclarar las cosas.

Se fue tranquilo a la posada donde se hospedaba, tenía mucho que pensar esa noche.


Notas de autora: Bueno, al fin se han solucionado los problemas de Roy y Riza... al menos en parte. En el siguiente capítulo veremos como se lleva a cabo la cita entre estos dos.

Nuevamente gracias por los reviews, en especial a Yai Ina y a Elizabeth Guerrero (las que dejaron reviews en el ultimo chap), y lamento no poder subir con mas constancia pero he estado ocupada y ya no tengo internet en mi departamento.

Saludos para todas, trataré de responder su reviews. Bye!!!

Les quiere, Lovely Flower