Notas de la Autora: Dejé este capítulo subido junto con el otro, iba a publicarlo después pero creo que se merecen compensación por esperar tanto. Espero les guste y al fin esté está mas largo y con más emocion.
Perdón la tardanza y lo corto, pero prometo compensarlas con una nueva historia que estoy concluyendo. Mañana se acaba la U, asi que tendre mas tiempo libre (en teoria) y hoy estoy feliz-triste, ideal para inspirarme.
Sigan leyendo y gracias por estar aquí
Buscando amor
Capítulo X: Desesperación
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No tenía ganas de irse a la hostal. Seguramente, Helen y su marido lo interrogarían sobre como le había ido en su cita con la rubia. Es que después de más de quince día en la casa de la familia, ya lo estaban considerando uno más. Roy debía ser honesto y reconocer que aquello no era tan malo después de todo. Siempre es agradable ser recibido con una sonrisa y tener una conversación casual con alguien.
Pero no esa noche. No después de haber perdido toda esperanza de ser feliz.
Mientras vagaba sin rumbo descubrió una taberna y decidió que sería buena idea beber un poco, para ver si así lograba anestesiarse y olvidar toda la mierda que tenía por vida.
Pidió un whisky. Y otro. Y otro… hasta que perdió la cuenta.
Pronto ya no era capaz de moverse con facilidad. La sensación era bastante desagradable, además de la insipiente revoltura de estómago que empezaba a sentir.
Se intentó incorporar, cuando alguien le tocó un brazo. Al volver para notar quien osaba molestarlo, perdió el equilibrio. La misma persona que lo había interrumpido logró impedir que llegara al suelo.
"Coronel Mustang…me gustaría decir que es un agrado verlo, pero estaría mintiendo… está ebrio"
A Roy le costó distinguir quien le hablaba, pero pronto logró conectar con coherencia las ideas en su mente.
"Marcus…" murmuró de forma hosca "¿Que hace usted aquí?"
"¿Qué no es obvio? Bebo…" respondió cabreado, no era su idea de entretención tener que lidiar con un borrachín. "Y a ti, muchacho, ¿Qué te sucedió? ¿No deberías estar cenando con Elizabeth?"
El moreno se zafó del agarre del rubio hombre "¡Riza!... ella me odia, me ha mandado al carajo"
El de barba levantó los hombros. "Sinceramente, pensé que te daría una oportunidad. Estoy seguro de que aún siente algo por ti. Lo veo en sus ojos cada vez que hablamos"
Mustang resopló molesto. "No me ha dado tiempo de decirle nada… si supiera donde vive, iría hasta allá"
El rubio se rascó la cabeza "No se si deba, pero voy a ayudarte. Te daré la dirección de Elizabeth"
"Pero… pero" Roy intentó articular frase alguna pero no fue capaz.
"Te dije que no sabía donde ella vivía…" Marcus habló tranquilo "Bueno… eso era hasta ayer"
Ágilmente buscó una servilleta de la barra del lugar y con un lápiz que tenía en el bolsillo anotó la dirección de la rubia "Es mejor que vayas mañana, ahora sólo empeorarás las cosas"
El de mirada azabache sonrió, tomó el papel y salió de la taberna trastrabillando. No iba a esperar hasta el día siguiente, no estaba tan ebrio como para eso. Además debía considerar que Riza podría desaparecer en cualquier momento y no estaba dispuesto a correr tal riesgo.
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Observó su reloj de plata, apenas pasaban las diez de la noche. Buscó un lugar en donde servirse un café y en tanto se sintió mejor partió rumbo a casa de Riza.
El lugar era muy apacible, propio de Riza. Pudo vislumbrar que aún había luz en la casa, seguramente ella todavía no se acostaba.
Estuvo varios minutos parado en el umbral de la puerta sin atreverse a dar el paso. Respiró hondo antes de golpear la madera con los nudillos. Esperó paciente a que la mujer acudiera al llamado, pero nada sucedía. Golpeó nuevamente con más fuerza, para luego escuchar los pasos de alguien acercándose del otro lado.
Tan rápido como se abrió la puerta esta volvió a cerrarse. Por suerte, Roy alcanzó a poner el pie entre la puerta y el marco de esta, evitando que Riza lo dejara en la estancada.
"¿Qué haces acá, Roy?" ella rezongó visiblemente molesta, mientras intentaba sin éxito cerrar la mampara. "¿Quién te ha dado mi dirección?"
Mustang siguió tranquilo, no estaba de ánimo para discutir. "Eso es lo de menos, sólo quiero hablar contigo… por favor no sigas huyendo"
"No estoy huyendo" la ambarina se sintió vencida ante el varón "Es sólo que no tenemos de que hablar"
El moreno negó con la cabeza "Claro que hay mucho de que hablar… o si tu no quieres hablar al menos escucha lo que yo tengo que decir"
A la joven se le suavizó un poco el temple, Roy quiso aprovechar la circunstancia.
"¿Puedo entrar?" preguntó suave
"No! Claro que no puedes!" ella le gritó presa de una repentina ira "No te dejaré entrar a mi casa"
El alquimista sintió aquel acto como un rechazo total hacia él. Por lo visto la rubia no quería tenerlo más cerca de lo necesario. Le había dolido, pero trató de disimularlo "Está bien, puedo hablar desde aquí si no te molesta"
"Roy… por favor…" Riza estaba al borde de las lágrimas "Vuelve a Central… no me molestes más. No te necesito, ya es muy tarde para nosotros… Por favor"
"Riza…"
Se quedaron así, en completo silencio. Ninguno sabía que decir para romper el hielo. Roy decidió hacer la última jugada.
"Diez minutos" la mirada intensa del pelinegro dejaba ver la desesperación que sentía "Sólo diez minutos en honor al amor que nos tuvimos. Después te dejo en paz si así lo deseas"
Si Riza no aceptaba aquello, no insistiría más. Regresaría a la frontera y se quedaría allí hasta que la muerte decidiera llevárselo.
"Ah, Roy…" ella dejó escapar un suspiro "… ¿Por qué haces todo mas…"
La frase quedó inconclusa porque un ruido proveniente de la segunda planta de la casa llamó la atención de la pareja. Luego, un estrepitoso llanto retumbó en toda la casa. Riza salió corriendo dejando a un confuso Roy inmóvil en la puerta.
Al varón le costó salir de la impresión, pero cuando reaccionó no le importó la anterior prohibición y entró a la casa de la rubia. Subió las escaleras, guiado por el incesante llanto que ahora estaba acompañado de sollozos desesperados.
Ingresó a una habitación y allí encontró a Riza arrodillada en el piso, descontrolada.
"Por Dios, por Dios… que alguien me ayude" Mustang oyó sollozar a la rubia, se acercó raudamente y se acuclilló al lado de ella.
Nunca supo si fue por el alcohol que había ingerido o simplemente la impresión la que hizo que al comprender la situación no pudiera hacer nada, ni siquiera llorar.
Riza intentaba calmar a un pequeño que acurrucaba en sus brazos, mientras trataba de controlar la hemorragia que emanaba de una herida en el rostro del bebé.
Un bebé. De un poco mas de un año. De piel clara y cabello negro, en ese momento no podía distinguir más rasgos ya que la criatura se revolvía inquieta, de seguro por el dolor.
"Haz algo, Roy… llama un medico, por amor de Dios…"
El grito de Riza lo sacó de su ensueño. Volvió al primer piso y marcó un número que estaba anotado en una agenda al lado del teléfono. No supo bien que dijo, pero le dieron a entender que pronto llegaría alguien al lugar a atender la emergencia.
Estaba turbado, completamente perdido... raudales de imágenes e ideas cruzaban su mente a la velocidad del rayo. Él, Riza, todas las noches con ella…
Se negaba a creer lo que su mente le infería. No podía ser… simplemente no podía ser.
Por eso se había ido de Central…
Por eso Gracia y el General Grumman lo habían recibido de manera tan hostil…
Por eso Riza se negaba a estar con él…
El llanto de la criatura se hizo más fuerte, por instinto volvió al segundo piso a acompañar a Riza…
En el camino logro distinguir algunas fotos. Una sonriente Riza con el vientre abultado, otra de la rubia con el infante en los brazos.
Ese cabello y esos ojos negros…
Al entrar en la habitación se instaló al lado de la mujer y la abrazó con fuerza. Ella no lo apartó de su lado, seguía totalmente absorta en el pequeño que tenía en brazos.
"Tranquila…" le susurró Roy en el oído, la ambarina seguía llorando "Nuestro hijo va a estar bien… todo va a estar bien… estoy aquí y no me volveré a ir…"
Nuestro hijo…
Aquellas palabras pronunciadas por el mismo habán logrado calar lo más profundo de su alma ya malherida
Ese pequeño que lloraba sin consuelo era su hijo…
Fue ahí cuando logró apreciar la magnitud de lo que tenía en frente. Aún abrazado a Riza, dejo salir toda la emoción reprimida hace meses.
Felicidades a quienes acertaron con qué era lo que ocultaba Riza...
Como ven, la historia ya va bien encaminada y el descenlace se viene muy pronto. ¿Acepatá Riza a Roy en su vida de nuevo? ¿O algo se interpondrá nuevamente entre los dos?
De a poco se aclaran estas y muchas interrogantes más.
Nos vemos!!
Saludos de Lovely Flower
