Notas de la autora: Antes que nada... disculpen el retraso. Si bien les comenté que me ausentaría, creí que estaría en condiciones de volver a escribir antes pero mi salud me jugó una mala pasada. Hace dos semanas me operé pero quedé bastante complicada por lo que recien hace un par de días he podido retomar mis actividades normales. De hecho aún estoy en reposo y con medicamentos. Este capítulo estaba escrito hace tiempo, de hecho estoy trabajando en el epílogo de la historia... trataré de actualizar mas seguido, por mientras disfruten los últimos chapters.

Gracias por los reviews y el apoyo. Abajo más notas


Buscando amor

Capítulo XI: Revelación

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A los minutos, un anciano médico y una enfermera hicieron arribo a la casa en que vivía Hawkeye. Roy acudió a atender la puerta y los condujo hasta la habitación en que permanecían Riza y el pequeño.

El médico arrebató el bebé de los brazos de la mujer y la enfermera sujetó a Riza alejándola del lugar. La rubia no resistió la tensión y se desvaneció sobre la recién llegada joven. Mustang debió acudir en su ayuda y tomando a Riza en brazos la dejó en la cama que supuso sería de ella. La enfermera procedió a inyectarle un calmante, aprovechando que Riza no reaccionaba.

"¿Ella está…?" Roy intentó preguntar mientras le acariciaba el rostro

"Debe haber sido la impresión" se explayó la mujer de cabello oscuro, mientras le vigilaba los signos vitales a la desfallecida "Quédese con ella… yo iré a ayudar al doctor"

El alquimista obedeció y se quedó vigilando a la madre de su hijo.

Su hijo…

Aún no podía creer del todo lo sucedido. Suspiró pesadamente, esperando que el llanto del pequeño cesara pronto.

"Señor…" la voz de la enfermera captó su atención "Venga un momento por favor"

Se levantó con premura y siguió a la fémina. El médico aún tenía al pequeño en brazos mientras le limpiaba con una mota de algodón los restos de sangre que manchaban su rostro. Al fin la hemorragia se había detenido.

"He tenido que hacerle dos puntos de sutura" comenzó a explicar el doctor "Le dejaré unos analgésicos para el dolor y mañana deben llevarlo a mi consulta"

"¿Va a estar bien?" el voz del militar mostraba preocupación.

"Tranquilo, joven…" el galeno habló mientras le entregaba el niño al Coronel "… el pequeño Roy es un niño muy sano, no debería haber problemas. Elizabeth es muy buena madre"

El moreno sonrió al escuchar el nombre el bebé. Así que Riza le había bautizado como él… Se sentía un desgraciado, el peor de todos.

"Bueno, creo que eso es todo" la mujer recogió todas las cosas que el médico había utilizado. "Cualquier cosa no dude en llamar nuevamente"

"De acuerdo, gracias" Roy agradeció mientras acompañaba al médico y la enfermera a la puerta. Vio como se alejaban y cerró la puerta con suavidad, mirando al pequeño que sostenía en los brazos.

El menor estaba despierto, ahora se podían ver con claridad sus ojos oscuros. Sin duda alguna era su vástago.

Se sentó en el sofá de la sala, dispuesto a contemplar a la criatura que movía sus manitos graciosamente.

"Así que… eres un Mustang, ¿no?" le susurró suavecito "Ahora entiendo muchas cosas…"

El bebé balbuceó y le cogió un dedo al mayor. Roy sintió un estremecimiento que nunca había experimentado.

"Si supieras todo lo que he hecho, no me sonreirías así…" habló mas para si mismo "Por suerte no entiendes mucho, si no tu también me habrías odiado. Solo se dañar a la gente que amo"

Se aferró más al niño entre sus brazos "¿Me creerías si te digo que siempre esperé tu venida?"

Mustang estaba tan embelesado con su retoño que no captó que Riza lo observaba desde la escalera. La rubia sonrió ante la vista, pensó que nunca vería al padre y al hijo juntos. Cuando Roy alzó la mirada se encontró con un par de ojos ámbar que lo observaban. Se apresuró al lado de la mujer.

"¿Estás bien?" preguntó mientras la ayudaba a bajar la escalera

"Un poco mareada… ¿Qué me sucedió?"

"Te desmayaste y debieron colocarte un calmante"

"Ya veo…"

El pequeño empezó a estirar los brazos en dirección a su madre. Con tristeza, Roy le entregó el niño a la mujer. "Ma… mi"

"Aquí estoy, cielo… no ha pasado nada" la rubia arrulló al niño con tal ternura que el militar a su lado no pudo evitar emocionarse.

"Te ves tan linda con él en los brazos…"

Se sonrojó, pero aunque quisiera no podía enfadarse con la persona que le había dado el regalo más lindo que podría recibir: su hijo.

Permanecieron en silencio, hasta que pequeñuelo comenzó a balbucear feliz. El hombre le acarició el rostro

"Pa… papá" soltó de repente y Roy definitivamente creyó que estaba soñando.

"Creo que te ha reconocido" Riza le habló para sacarlo del mutismo "Le he mostrado fotos tuyas muchas veces"

Aquello tomó de sorpresa a Mustang. "Entonces… no me odias tanto"

"Roy…" la joven no pudo evitar un suspiro "No podría odiarte aunque quisiera, además estoy orgullosa de ser la madre de tu hijo"

Otra vez quedaron en silencio, sin saber que decir. Un silencio expectante, ansioso…

"¿De verdad querías tener hijos, Roy?" la ambarina le dio la espalda al moreno y se acomodó en el sofá en que antes había estado él.

El pelinegro se apresuró a seguirla e instalarse a su lado. "La verdad es que solo lo pensé mientras estuvimos juntos. Quería hacer realidad esos sueños contigo… por algo estoy aquí, tratando de que me indultes"

"Debiste decírmelo… nos habríamos evitado mucho sufrimiento"

El varón le puso un dedo en los labios "No hablemos de eso ahora… no busquemos excusas ni pidamos perdón. Intentemos ser felices, tenemos toda una vida por delante y un hermoso hijo por el cual luchar"

La rubia no pudo contener las lágrimas ante las palabras del hombre. Sintió una cálida mano en su rostro y dos pares de ojos negros mirándola con preocupación… eran tan parecidos. Aquella escena era la que había soñado siempre… ella, Roy y el pequeño como una familia.

Roy por su parte no era capaz de dejar de mirar a la mujer a su lado. Sentía el impulso de besarla aunque sabía que ello era una estupidez. Acortó de a poco la distancia entre ellos… se detuvo a pocos centímetros de sus labios.

"Roy" ella murmuró asustada

"No me digas nada, Riza… déjame demostrar que todo lo que he dicho estos días a sido verdad"

Ella cerró los ojos esperando el sublime contacto de sus labios con los de Roy, más aquello nunca sucedió porque unos golpes en la puerta sobresaltaron a la pareja. Se alejaron instantáneamente y ella acudió a atender la puerta con el niño en los brazos, mientras Roy maldecía por lo bajo. La expresión de Riza cambió de golpe al ver quien estaba tras la puerta.

"Riza, querida, disculpa por llegar sin avisar" anunció una voz masculina "… ¿cómo está mi pequeño bisnieto?"

"A… abuelo…tu…. ¿qué estás haciendo acá?"

Mustang reaccionó en ese momento y se puso a la defensiva de inmediato. Tal vez recibiría otra golpiza de parte del anciano.

El General aún no se había percatado de la presencia del Coronel y seguía hablando desde el umbral de la puerta. "Ha sucedido algo, debemos hablar muy seriamente"

"Tienes razón, abuelo… debemos hablar" sentenció ella. "Entra… esto es… un poco complicado de explicar"

"Espera un momento, no he venido solo" acto seguido el anciano desapareció un momento mientras buscaba al visitante que aguardaba a unos metros de allí

La blonda pestañeó, aquello era extraño. Pronto vio como su abuelo se acercó cargando dos grandes maletas y junto a el, una maciza mujer de aspecto recio que la rubia reconoció al instante.

"No puede ser" murmuró por lo bajo. Roy por su parte, se estaba comenzando a sentir incomodo al no comprender la situación.

"Querida… ¿podrías invitarme a mi y a la dama a entrar?" su abuelo aún con las maletas en la mano pidió al ver la pasividad de su nieta.

Hawkeye se hizo a un lado y dejó entrar a la inesperada pareja mientras le lanzaba una mirada preocupada al joven militar que aguardaba a unos metros. El moreno se irguió tenso esperando que Grumman captara su presencia, pero la primera en cruzar mirada con él fue la robusta fémina recién llegada. Roy abrió la boca incrédulo ante lo que veía y su expresión no se inmutó cuando la mujer se acercó rauda hasta él y le propinó una bofetada.

Había decepción en los ojos de la morena. "Eres un idiota, Roy… no puedo creerlo. Has vuelto y ni siquiera me has buscado. Merezco una explicación por todo lo que ha pasado, ¿no lo crees?"

El azabache bajó la mirada y se llevó una mano a la dolorida mejilla sin saber que decir. La mujer lo estrechó en un apretado abrazo y a él no le quedó otra que sonreír. "Lo siento mucho, madre"

"Madame Christmas…" la mujer de ojos ámbar habló casi por inercia obteniendo la atención de la mujer.

"No digas nada, Elizabeth" pidió la dama "Tu también fuiste una idiota…hay muchas cosas que debemos discutir los cuatro"

Nadie se atrevió a decir nada más. Aquella morena mujer tenía un carácter temible.


Madame Christmas ha hecho aparición junto con Grumman... ¿se complicarán las cosas para Roy? En el próximo capítulo "Tiempo" lo sabrán.

Gracias por estar aquí... se viene la actualización de "Malos Entendidos"... penúltimo chapter al fin.

Saludos para todas!! Y felices fiestas!!!

Les quiere, LovelyFlower