Capítulo 10- Un noche movidita.

La cena hacía bastante tiempo que estaba echa y de vez en cuando Kamatari se limpiaba las lágrimas, las cebollas eran muy malas. Seijuro Hiko estaba en el centro de la mesa, con los ojos entrecerrados y desviando su mirada a su nuevo alumno, no se fiaba mucho. Prefería mil veces la comida echa por su estúpido alumno pelirrojo que la nueva echa por el..."¿evolucionado?", alzó una ceja más alta que la otra...

-¿No estará envenenado verdad rarito?..-le preguntó con determinación...-por que no empezarías bien las clases.

-¿Yo?..-se señaló..-jamás he envenenado a nadie, si quería matarlo lo hacía de frente..-finalizó molesto por la poca confianza.

-Tranquilo Hiko yo le he ayudado...-apoyó Misao alegramente.

-¿Tú?..-le señaó..-¿Eres amiga íntima de la mapache?..-afirmó la comadreja..-¡¡paso!!..-apartó el plato con desgana, ante la mirada sorprendida de ambos...-¡no quiero nada que haya echo alguien cercano a la mapache, las cosas malas se pegan ¿no lo sabías?.

Misao apretó con fuerza sus puños y la puerta de la entrada se abrió, mostrando el frío en persona. Kamatari se abrazo a sí misma al momento que temblaba y viendo al ninja.

-Ella no es como la mapache que es una negada para la cocina..-explicó seriamente...-Misao cocina muy bien.

Los ojos de la ninja se llenaron de una purpurina increíble, se llevo las manos al pecho y...suspiró Kamatari.

-¡Ay que bonito!..-exclamó la ex-juppongatana

Misao abrió los ojos, ¡¡oye que eso debía decirlo ella!!, miró entrecerradamente a su "esposo" y le fusiló con la mirada. Kamatari carraspeó y cogiendo la comida..

-Ejem, se va a enfriar será mejor que comamos todos ¿no os parece?.

Obtuvo miradas llenas de rabia, de compañerismo y de ¿pacto?, Seijuro sonrió ante la defensa del ninja hacía su no novia oficial. Pero Aoshi no dijo nada y volvió a salir a la calle, no quería probar nada que hubiera echo ese esperpento. Misao le siguió fijamente y cogiendo un plato se fue corriendo a la salida, el duo se observaron detenidamente a los ojos, adivinando los pensamientos del otro, esperando a que alguno hiciera el primer movimiento y entonces...salieron corriendo a la ventana, para ver esa escena tan esperada y ansiosa por todos. Asomaron sus ojitos, respiraron y el vaho cubría los cristales y con la manga del gi, lo apartaban para que fuera más visible la escena..

-¡Que sepas que vas a tener que limpiarme los cristales!..-exclamó con orden Seijuro.

-¿Cómo?..-dijo Kamatari que se llevo las manos a la cintura...-¿pero qué clase de maestro eres?.

-¡Yo!..-sonrió tan fácilmente, que Kamatari sintió envidia por él, tenía la piel tan suave y elástica que no le hacía falta ponerse nada..-soy el maestro de los maestros y hay que saber hacer de todo en esta vida, si no, se pierde, aunque alguien como yo es incapaz de perder, no me llegáis ni a la suela de la sandalia..

-Engreido...-murmuro con morros...-que EGO más grande.

Mientras tanto y siendo observados, Aoshi estaba apoyado en el tronco del árbol y pensaba que toda esta maldita misión era una gran pérdida de tiempo, por una parte Misao no le hacía caso por culpa de Kamatari que tenía toda su atención. Apretó con fuerza sus puños, maldito ser descerebrado, desde que había llegado a su vida se le había enegrecido todo, ahora el centro de atención era la transformación a un hombre.

Vio como una sombra se acercaba y alzando su vista se fijo como Misao le sonreía y llevaba un plato con ella, se sorprendió y hasta pensó que era una broma, pero la voz de la joven le demostró que estaba siendo real.

-¿Quiere un poco Aoshi-sama?.

El ninja entrecerró su mirada y se cruzó de brazos.

-No quiero nada echo por Kamatari.

Misao sonrió ampliamente.

-No ha echo toda la cena ella, realmente todo el trabajo es mío..-le extendió el plato..-¿no quiere un poquito?, por favor.

Tragó saliva y cogiendo el plato, comenzó a comer bajo la atenta mirada de la joven que se sentó delante suya con la mirada embelesada. Suspiró de alegría y estaba maravillada, ante ella estaba el hombre más guapo que había visto en toda su vida. La mirada de Hiko estaba cargada de complicidad, le había gustado mucho ese momento tan tierno. Y Kamatari comenzó a soplarse la nariz, era maravilloso todo eso, siempre había sido muy sensiblona con las escenas románticas y esta no tenía desperdicio, bueno...cuando no quería saber nada de la comida por que ella había puesto su pequeño grano de arenita o mejor dicho, de verduras. Se había molestado un poco.

Sola había algo de verduras y todo lo demás era carne roja. ¡Carnívoros! pensó la ex-juppongatana.

La cena pasó con mucha normalidad, aunque Aoshi en ningun momento cenó con ellos, solo Misao salía a darle algo.

-Parece el perro de la casa...-dijo con humor Hiko, consiguiendo que Misao sacará sus kunais...-¡si es la verdad, nosotros aquí y él fuera, encima le llevas las "sobras"!..-hizo el movimiento...-además...-movió la ensalada...-hay mucho verde Kamatari, ¿no tendrás complejo de vaca?.

-No me sea titismiquis que a cierta edad...-comentó con rabia Kamatari...-usted es mayor y aunque exteriormente se conserva muy bien...tal vez por dentro no tanto.

Ahora si que se ofendió nuestro maestro. La ninja tubo que ponerse en medio para que la conversación no se llevará a las manos.

Por fin la cena finalizó, para alegría de algunos. Y el sueño estaba atacándolos por completo. Seijuro Hiko se levantó y abriendo una puerta les miró, que por aquel entonces Aoshi ya estaba dentro.

-Mañana será un día muy duro Kamatari, así que te conviene descansar y no hacer tonterías ¿entiendes?...-advirtió..-no metas el dedo en la yaga.

El ninja curvó sus labios y gruñó, dio unos pasos y se acercó más a su protegida.

-No pienso hacer nada...-bostezó..-tengo mucho sueño, aunque...-levantó un dedo al aire...-ahora vengo, voy un momento a fuera...-les dio la espalda y abrió la puerta de la entrada, se giro hacía sus amigos y guiñándole un ojo a su "esposa"..-pórtate bien Misao, no hagas nada que yo no haría y más estando tan bien acompañada ¿eh guapetona?.

Y la cerró ante la cara colorada de Misao, la rabia de Aoshi y las carcajadas de Seijuro que también había entrado en su habitación. Ahora la sala estaba vacia de personas, salvo la de ellos dos. El corazón de Misao latía con fuerza, notaba como deseaba salirse de su pecho e irse corriendo, mientras que Aoshi miraba por ambos lados, algo no funcionaba nada bien y eso le estaba recarcomiendo por dentro..

Nuevamente la puerta se abrió y la joven pegó un brinco hasta abrazarse a su amado. Allí entre la oscuridad de la noche estaba Kamatari con la cara llena de barro.

-¿Pero qué haces imbécil?..-gruñó con fuerza Aoshi...-¡¡quitate eso de la cara!!

-¡Que susto Kamatari!..-dijo Misao con tranquilidad, pero sin alejarse del agarre a su ninja.

-¡No!..-se cruzó de brazos...-aunque durante unos días sea un bárbaro como vosotros, debo seguir cuidándome y el barro viene muy bien para el cutis.

-¡Pero que chorradas dices!..-exclamó Aoshi..

-Es la verdad..-dijo Kamatari con morritos...-te quita los puntos negros, te deja la piel suave y encima brilla mucho..

El ninja sacó su kodachi de su funda y haciendo una raya en el suelo, le apuntó directo al corazón.

-No se te ocurre pasar más allá de esta raya Kamatari, por que si lo haces, no vives para el siguiente día...-amenazó con rabia.

-Aoshi no va a pasar nada...-dijo Misao...-solo vamos a dormir.

Algunas gotas de barro que había en la cara de Kamatari se estaban resbalando y caían al suelo.

Aoshi bufó

-De eso puedo estar seguro viniendo de ti, pero no del tonto de ahí con la cara de barro..-clavó su espada en el suelo...-te estaré vigilando Kamatari, no tengo intenciones de pegar ojo.

-Que desconfiado...-murmuro, se tumbó en el suelo y..-¡no vale, vosotros sois dos y os podéis dar calor, y yo aquí muriéndome de frío!.

Pero no obtuvo respuesta alguna, Misao se tapó el rostro hasta el cabello, deseando que su Aoshi no le viera la cara tan colorada que tenía. Y tal como dijo el cubo de hielo, en ningun momento pegó ojo, su mirada estaba fija en el cuerpo durmiente de Kamatari, le estaba haciendo agujeros fijos en la carne de ese ser y disfruta imaginándose las torturas que podía llevarse de su parte, que pena que su época de torturas hubiera pasado a otra vida.

Y al igual que el joven frío, Kamatari tampoco pudo pegar ojo y por dos motivos muy claros:

1º - La mirada asesina del ninja estaba tan metida en su cuerpo, que notaba como miles de cuchillas se le clavaba sin descanso, le estaba torturando mentalmente.

2º - Para evitar los pensamientos de torturas que estaban rondando en su cabeza, había sacado la foto de su Makoto Shishio y la observaba sin descanso, viendo esa mirada tan cruel, esa sonrisa tan maliciosa, esos músculos que se le marcaban por las vendas y esa poses de orgullo...¡dios se estaba excitando demasiado!!!.

La noche paso tranquilita, sin ningun conflicto por parte de los dos jóvenes. Y a la mañana siguiente, la puerta de la habitación de Hiko se abrió, el maestro salió tranquilante, se detuvo enfrente del la ex-jupponganta, meneó la cabeza con negación al verla completamente de barro seco y decidió despertarlo. ¿Cómo? golpeando el estómago de Kamatari.

-¡¡DESPIERTA GÁNDUL!!..-gritó con poderío..-¡¡A ENTRENAR!!

Kamatari se retorció de dolor y miles de gotitas de lágrimas salían de sus ojos, Misao fue en su rescate y masajéando la parte adolorida.

-¡Que burro!..-exclamó enfadada...-es un guarro.

-Mi barriguita, con lo bien que estaba plana y ahora voy a tener un moratón enorme..-se quejo..-hubiera preferido un cubo de agua, no un ataque a traición.

Aoshi se retiró de la sala con una enorme sonrisa, eso le había gustado mucho.

Y en la calle vio a Hiko con un palo enorme, se extrañó por ese objeto, no le hacía gracia que maltratará a Kamatari, aunque no le cayera bien y no entendía la razón, no se merecía eso. El maestro siguió serio, esperando ver a su nuevo discípulo y al cabo de un rato apareció con una mano en la barriga y era ayudado por Misao. Aoshi curvó sus labios nuevamente...¡ójala machacará a Kamatari con ese palo!. pensó maliciosamente.

La ex-juppongatana alzó su mirada con pena hacía su nuevo maestro, pero este no se inmutó, le miró tristemente, pero no obtuvo los resultados esperados y Misao nuevamente avanzó con rabia hacía ese guarro. El barro en la cara se había agrietado.

-¡Menudo maestro es, no se puede maltratar a la gente!..-exclamó furiosa...-¡¡no me extraña que Kenshin no quiera saber nada de ti!!

-Eso no lo parece cuando viene directo a mí para abrazarme...-su piel se erizó al recordar esas escenas...-bueno, dejemos ese rollo, además comadreja no es asunto tuyo lo que haga..

Aoshi estiró la kodachi justo enfrente de la mirada de Hiko.

-Tiene un nombre Seijuro y no ese dichoso ápodo, ¿lo recuerdas o necesitas resfrescar la memoria?..-sentenció rudamente.

-Me acuerdo del nombre..-dijo pausadamente...-pero la chica solo reacciona cuando se le llama así o en tal caso, reaccionas tú..

El silencio sucumbió al lugar y el ninja no tenía intenciones de quitar la kodachi de la vista de ese maestro. Hiko la apartó y tirándole el palo a Kamatari.

-Preparate para la táctica del palo Kamatari...-sonrió malígnamente...-por que es muy divertida, a menos para nosotros, para tí será incómodo...

El asombro apareció en el rostro de todos..¿qué era esa técnica del palo?. se miraron los unos a los otros, intentando ver algo pero la ignorancia por esa táctica se quedaba reflejado en sus rostros.

En cambio Hiko soltó grandes carcajadas...

Continuará...

Holas!!! vaya con todo...¿qué será la técnica del palo?.

En el próximo capítulo empezarán las clases de transformación..¿cómo le irá todo?.

Muchas gracias por los reviews a Gabyhyatt, icegirl06,ybelawen, ailiniel de ithilien, angeluz yumi, okashira janet y misao91 por sus ánimos y por que les siga gustando el fic. gracias y nos vemos en el siguiente capítulo.