Capítulo 11 - La táctica del palo
El viento de la mañana pasó rápidamente por todos ellos, consiguiendo que su atención solo se centrará en el palo de madera que Kamatari había cogido. Lo miro con mucha extrañeza, desvió su mirada a su "esposa" pero está encogía lo hombros. Curvó sus labios, ahora no era de gran ayuda..¿quién podría ayudarlo?. Se metió la mano dentro de su Gi y extrajó su amuleto. La foto de Makoto Shishio.
-¿Qué debo hacer amor mío?...-preguntó.
-¿Pero cuantas cosas tienes ahí dentro?..-le preguntó Misao sorprendida...-¡pareces un baúl con piernas!.
Hiko y Aoshi se miraron de reojo y suspiraron.
-Habla con una foto..-murmuro Seijuro..-esta loca.
-Mejor dicho, habla con un muerto..eso es peor..-finalizó Aoshi.
-Entiendo...-dijo afirmativamente...-te comprendo..-asentía a la foto...-tienes razón..-volvía a mover la cabeza con alegría.
Ahora si que se miraron con cierto terror, ¡¡Kamatari hablaba con los muertos!!, peor aún, con una foto robada de Makoto Shishio. Seijuro chocó sus manos y la ex-juppongatana pegó un brinco del susto.
-¡Me has asustado Seijuro!..-exclamó con el cuerpo tembloroso.
-¡Déjate de tonterías de ultratumba y ponte el maldito palo!..-exclamó con orden.
Aoshi le miro con curiosidad.
-Detrás de la espalda..-murmuro pausadamente.
-¿Por el...?..-preguntó con Aoshi con el rostro azulado.
-¡Que guarro eres Seijuro!..-exclamó sonrojada la ninja.
Seijuro sonrió con amplitud, no iban a dar clases de...bueno, esas clases no se iban a dar por que nadie debía enseñar a nadie a ser "evolucionado", eso se nace y es lo más normal, al menos eso pensaba él, la sociedad de Japón estaba chafada a la antigua.
-¡No seáis burros!..-exclamó con alegría.
Se fue hacía su púpilo y cogiéndole el palo lo alzó. Kamatari se tapó la cabeza como evitando un golpe.
-Si no te voy a pegar...-dijo extrañado.
-Deberías pegarle..-murmuro Aoshi con rabia.
Todos lo miraron con sorpresa, alzando sus ojos y contemplando lo que el viento se había llevado. El ninja carraspeó.
-¿Lo he dicho en voz alta?..-preguntó asombrado.
-Si, Aoshi-sama...-respondió la comadreja que se acercó a él...-¿quiere qué le peguen a Kamatari?, ¿por qué?.
Pero Aoshi se mordió los labios. Dirigió su mirada a esos dos, para comprobar como Seijuro y Kamatari lo miraba con mucha atención. Su rostro se sonrojó.
-Una victoria..-susurro Kamatari.
-Pronto caerá...-finalizó Seijuro.
El ninja gruñó y se fue hacía el árbol para sentarse y alejarse de esos dos. Mientras que Misao seguía con la intriga de esa proposición, se giró para ver como Hiko y su "esposo" estaban mirando a un pájaro imaginario y estaban silbando. Entrecerró su mirada.
Seijuro carraspeó y cogiendo nuevamente el palo.
-Kamatari basta de tonterías...-dijo con seriedad..-ahora te pones de espaldas a mi...-propuso.
La ex-jupponganta alzó una ceja con desconfianza.
-Tranquila, nada va a pasarte ¿lo entiendes?.
-De ti no puedo estar segura, seguro que me vas a golpear para que esté inconsciente...
Hiko bufó ante la imaginación de la ex-juppongatana, aunque era una buena solución y así se la quitaría de en medio. Vio como de reojo el ninja asentía ante las palabras formuladas por ella y como Misao se acercaba.
-¡Que no te voy a hacer nada!..-exclamó.
Kamatari asintió no muy convencida y le dio la espalda, cerró los ojos esperando el desenlace final y notó, como alguien le abría el gi, ¿le estaba metiendo mano?, su corazón bombeó con mucha fuerza y se sonrojó, ¡pero que atrevido que es!, la baba comenzó a salir de sus labios, pero seguía notando como algo se resbalaba por su espalda..¿podría ser él, su príncipe azul?. Cogió del interior de su Gi la lista de los hombretones y miro la posición nª6, ya estaba adjudicada, observó de reojo al maestro y...
-Será suya..-murmuró felizmente.
-¿Qué dices Kamatari?..-preguntó Misao curiosa.
-Nada cariño..-le guiñó el ojo.
Cuando finalmente dejó de sentir eso que le resbalaba por la espalda, escuchó la profunda voz de Seijuro.
-¡Ala muchacho, ya estás!..-exclamó mordiéndose las ganas de reir.
-¿Cómo?..-abrió los ojos Kamatari.
Y se giro para que todos abrieron los ojos de golpe, a eso me refiero Aoshi y Misao, la pobre "mujer" parecía un espantapájaros enganchada a ese palo mohoso. Mientras que la sonrisa de Seijuro Hiko se hizo tan notoria, que los rayos solares penetraban en sus dientes y deslumbraban a todos.
-¡Esta es...!..-señalo Misao incrédula.
-La famosa técnica del palo..-finalizó Aoshi...-¡vaya chorrada!
-¡¡SOY UN ESPANTAPÁJAROS!!..-gritó con desesperación...-¿pero qué me ha echo?.
Seijuro encogió los hombros, se dio la vuelta y...
-Esta técnica te ayudará a estar siempre recto, además tienes que ver como andan los hombres y aprenderás...-se detuvo..-es muy fácil, aunque alguien como tú si le parezca difícil.
-¿Y se acabo las clases?..-preguntó Misao.
-No...-respondió...-¿cúando vienen tus papis?.
-Pasado mañana...-dijo con cara de pena...-¿por qué?.
El maestro se puso a pensar, miro el cielo y restregó su mano por su barbilla, algo se estaba cociendo en su mente.
-Mañanaa sobre está hora te quiero ver aquí y haremos los últimos retoques..-nuevamente les dio la espalda...-¡ahora marcharos de mi casa!.
Y entro en el interior de su casa para cerrarles la puerta. Nuevamente el viento paso por su alrededor, se miraban los unos a los otros y miles de lagrimotones surcaban las mejillas de Kamatari, era un asqueroso de maestro, no servía para nada. Extrajó nuevamente su lista y miró el número 6, a partir de ahora jamás estaría en estos puestos, él ya no pertenecía a su lista de hombretones. Misao apoyó una mano en su hombro y...
-Será mejor que volvamos a casa Kam...-dijo pausadamente..-allí practicarás con ese palo.
-La gente se reirá de mí, mi piel se raspará y luego las cremas de almendras no me servirán..-comentó con pena..-soy un monstruo.
-No digas eso...-dijo Misao triste...-eres una bellísima persona..-la abrazo con fuerza.
Kamatari le correspondió a ese abrazo y en unos segundos, notó como era quitada de su abrazo, alzó su rostro para ver como Aoshi la había agarrado del brazo y la había alejado de ella.
-Te lo dije Kamatari...-recordó..-nada de acercarse a ella.
-¡Aoshi-sama, está triste!..-exclamó furiosa.
La ex- juppongatana observó fijamente a la ninja y recuperando la compostura, lo encaró. Tragó saliva y sus piernas cubiertas por pantalones estaban temblando.
-Y recuerda lo que te dije antes de ver a Seijuro Hiko..-le recordó...-ya sabes lo que voy a hacer.
El ninja lo agarró por la solapa del gi con fuerza, mientras acercaba su rostro al de Kamatari, su mirada estaba llena de rabia y furia. Ójala pudiera matarlo con la mirada, pero eso no lo podía hacer, solo conseguía ver el miedo de sus adversarios cuando le miraba de esa forma.
-Te mataré Kamatari, te lo prometo que lo haré..
-Y yo te prometo que me haré con ella..
Misao se alejó del agarre del ninja y colocándose en medio, los separó, debía calmarlos, no sabía de que estaban hablando pero tenía que ser bastante importante para que Aoshi hablará de esa forma, ójala fuera de ella, que equivocada estaba.
-Se acabo...-dijo con temblor...-dejar de jugar a los gallitos, debemos volver al Aoiya y preparar todo.
Pero ninguno hacía el esfuerzo por moverse, Kamatari por que estaba temblando y por el agarre de Aoshi y el ninja por que deseaba desenvainar su Kodachi y asestarle y corte bien profundo en el cuello, pero Misao estaba en medio y no podía lastimarla.
La ventana del hogar de Hiko se abrió y mostrando su rostro.
-No quiero sangre en mi casa que luego me lo váis a limpiar...-dijo con rabia...-esto no es un ring, así que salir de mi propiedad si no queréis que me enfrente a vosotros y os destroce como si fueráis papel.
Aoshi relajó su agarre y emprendió la marcha, mientras Kamatari se sobaba el cuello, seguro que le había dejado muchos cardenales. Con lo suave y limpia que tiene la piel.
Durante el trayecto al Aoiya, estuvo marcado por unos cuantos imprevistos. De vez en cuando Kamatari se enganchaba con alguna rama o se llevaba hojas, y todo por ese palo que no se lo podía quitar. Aunque había que ser honesto, estaba andando como un hombre aunque también como un pato mareado. En ambos casos, la táctica daba resultado.
Después de la caminata, vieron las puertas del Aoiya y Misao le cogió de la mano.
-Ahora arreglaremos el cuarto donde vas a dormir, muy cerca del mío..-explicó con alegría.
-¡Que bien!..-exclamó con fingida alegría.
-¡NO!..-gritó Aoshi.
Las miradas del ninja sobre Kamatari la estaba taladradando.
-¿Entonces dónde?..-se llevó ambas manos en la cintura...-¿dónde va a dormir Kamatari?.
Aoshi relajó su mirada al observarla, aunque tuviera que maldecirse por pensar en una única posibilidad...lo haría, con tal de salvar a Misao de ese guarro y...tal vez se lo podría cargar mientras dormía. Una muerte rápida y sin que sufriera.
-Dormirá conmigo..-soltó.
-¿Qué?..-gritó Misao.
El ninja avanzó dejando la sorpresa de las dos.
-¿Cómo?...-siguió Kamatari, sus ojos se llenaron de purpurina y se llevó ambas manos a los labios...-dormiré con Shinomori, los dos solitos, en un solo cuarto donde hay muchos roces y tal vez..solo tal vez...
-¡Ni hablar!..-se expresó Misao al cogerle de la oreja a Kamatari...-ni se te ocurra hacer nada de eso Kamatari, ya lo sabes¿verdad?...-sacó una kunai..-por que en ese caso te mataré yo a tí, Aoshi es mío.
-Aqui todos me quieren matar y no les he echo nada...-bufó con desgana.
La comadreja se giró para ver alejarse a su amado y suspiró con pena, ójala ella pudiera dormir con él. Kamatari le siguió con la mirada y su rostro se relajó, todo esto lo estaba haciendo por Misao, ella se lo merecía, aunque ahora dudaba mucho que Aoshi también se lo mereciera. Pero ella no era cúpido, ójala alguien más adecuado para Misao viniera y la hiciera más feliz que el hombre de hielo, pero el corazón de su "esposa" había elegido a ese hombre.
Comenzó a moverse con el palo a cuestas y de pronto se detuvo, giró sus talones y...
-¡¡SOUJIRO!!..-gritó con alegría Kamatari.
-¡Kamatari¿qué haces con eso?!..-preguntó curioso Sou.
Tanto Misao como Aoshi se detuvieron para mirar como ese joven de sonrisa triste estaba siendo arrollado por la "espantapájaros" humana. Kamatari lo abrazó con tanta fuerza que recibió un palazo de la emoción de su amiga. Y miles de estrellitas surcaban por la cabeza del joven visitante.
Misao se acercó con la misma emoción que su amiga y Aoshi se detuvo observando la escena.
-¿Y este qué pinta aquí?.
Las cortinas de la ventana del Aoiya se cerraron y alguien resbaló por la pared hasta caer al suelo..
-Creo que el asunto se va a complicar más...
Continuará.
Holas! he vuelto...
Soijuro Seta ha venido al Aoiya...¿por qué?, además Kamatari está muy feliz por dos cosas, la primera dormirá en la misma habitación que Aoshi y la segunda su amigo está aqui, de esta forma no se sentirá muy sola. ¿Funcionará la táctica de Seijuro?.
muchas gracias por los reviews y nos vemos en los siguientes capítulos. saludos y abrazos.
