Capítulo 19 - Siempre a tu lado.

Durante toda la noche permaneció a su lado, velando por su sueño y por su espíritu. Las palabras dichas por Aoshi le habían afectado notablemente y consiguió que su aspecto alegre y risueño, diera paso a la decepción de la persona enamorada. Ella no se merecía ese trato bruto y frío de él. Apretó con fuerza sus puños y se mordió los labios.

¿Por qué le había ultrajado de esa forma?. Suavizo la tensión de su puño y dirigió esa misma mano al rostro de la joven. Se le veía demacrada, le acarició la mejilla y le besó en la frente con cariño.

La quería y pero no era un amor de pareja, era un sentimiento muy profundo. La veía como su hermana pequeña y aunque practicamente eran de la misma edad. Él había visto y sentido más cosas que ella. Había vivido a tope. Se acercó a la ventana y vio como la noche había dado paso al día, desvió su mirada hacía el cuerpo dormido de su amiga y sonrió con ternura.

-Lo siento mucho Misao...-susurro con cariño...-debes estar destrozada.

Iba a volver a mirar hacía la ventana cuando unos ruidos cortos pero precisos se dejaron escuchar en la puerta, bufó con desánimo. No quería que nadie la viera en este estado, se merecía descansar y él velar por que así fuera. Caminó hacía la puerta y al abrirla se encontró con Kamatari y su bata de flores. Alzó su vista hacía arriba para ver sus cabellos ocultos debajo de un gorro rosa. Meneó la cabeza con resignación y le indicó con la mano que entrará al interior.

Kam sonrió con picardía y le besó la mejilla, ante el horror de Soujiro.

-Son los besos de los buenos días...-le guiñó el ojo.

-Deja de hacer la tonta Kam...-se pasó la manga por su mejilla...-el asunto no está para esos juegos.

La ex-juppongatana afirmó con tristeza a las palabras de su niño favorito. Dirigió su mirada hacía Misao y soltó un leve alarido de horror. Se tapó la boca con las manos y sus ojos se llenaron de lágrimas. Seta se cruzó de brazos para asentir al gesto de su amiga...

-¡Está horrible!..-exclamó Kam.

Soujiro abrió los ojos con perplejidad.

-Fijate que aspecto tiene...-se arrodilló y cogió con suavidad sus cabellos...-están resquebrajados..-meneó la cabeza con pena..-le pondré leche de cabra que ayuda a fortalecer las raíces..

Sou se colocó la mano en su cabeza y comenzó a masajearla. Le estaba doliendo mucho y las tonterías de Kam no ayudaban en nada. Suspiró con impotencia y sentándose en el suelo, se cruzó de brazos para cerrar los ojos..

-¿Qué haces?..-preguntó Kam.

-Dormir Kamatari..-respondió..-está noche he estado velando por ella, no podía dejar que se despertará y sufriera más.

-¡Que bueno eres!..-exclamó con amor.

Pero el joven no volvió a pronunciar palabra alguna y se concentró en su sueño. El rostro de la ex-juppongatana se endureció y acariciando la mejilla de su amiga, le besó los labios con ternura..

-Misao no eres la única que sufre por amor...-se llevó una mano a su pecho...-hay muchas que están igual o peor que tú..-sus ojos se humedecieron al recordar a su Gran amor. Aspiró con fuerza y se apartó las lágrimas que estaban resbalando de sus ojos, se levantó y colocando sus manos en jarra...-¡basta de llorar por amor, ahora hay que luchar contra el!

Se arrodilló enfrente de la ninja y comenzó a zarandearla con fuerza, pero Misao respondía con un gruñido grotesco y se tapaba la cabeza con la almohada. Nuevamente volvía a insistir con esta acción, pero la comadreja solo se encogía y gemía.

-¡Misao no te hagas la dormida!..-exclamó con morros...-¡hay que ver el nuevo día, no te puedes encerrar como una vieja!.

Escuchó un llanto..

-¡No llores por él!..-agachó su cabeza al momento de levantar un poco la almohada...-no se lo merece querida Misao.

-Pero es que duele...-susurro melancólicamente..

Kamatari emitió una sonrisa tierna y metiendo su cabeza en el interior de la almohada, permaneció a su lado. Le miraba a los ojos con amor y sin abandonar la sonrisa de su rostro, le habló lo más natural posible..

-Lo sé mi amor, duele mucho cuando te hacen daño pero no te puedes esconder siempre...-metió su mano y le acarició..-¿tú crees que él está bien? te puedo garantizar que no Misao.

Los ojos cristalinos de Misao se clavaron en los esperanzados de Kamatari, tragó saliva con dificultad y siguió observándola con orgullo. Aspiró con fuerza para evitar que volviera a surgir un manantial de lágrimas suyas..

-¿Qué vas a hacer querida?..-le preguntó con decisión...-¿Salir y enfrentarte a él?..-curvó sus labios con derrota...-¿o deprimirte?.

-¿Puedo hacer ambas?..-propuso con una sonrisa y vio la negación de su amiga..

El silencio reinaba en la sala y solo era eclipsado con algun gemido por parte de la jovencita. Agachó su mirada y permaneció unos segundos callada. Tenía miedo enfrentarse a él y salir más perjudicada de lo que ya estaba, tenía miedo al rechazo nuevamente y sobretodo a esa mirada llena de decepción..

Después de todo seguía amándole, aunque no entendiera por que seguía sintiendo eso.

Debajo de la almohada todo era oscuridad y la luz del día no penetraba en su propio mundo, como ella se sentía en esos momentos. Destrozada y humillada...

Ambas mujeres desviaron sus miradas hacía un lado al ver como un rayo de luz entraba en esa oscuridad y sonrieron al ver como la mirada dulce de Sou se unía a ellas.

-¡Hazlo y sé valiente Misao, que no estás sola!..-bostezó ruidosamente...-¿ahora me podriáis dejar dormir un poco?.

Misao asintió y se levantó de la almohada. Observó a sus amigos y sonrió. Iba a enfrentarse y a no parecer derrotada. Su mirada deprimida dio paso a la determinación, ella le haría pagar muy caro sus palabras hirientes y estaba convencida de que no desfallecería. Se lo merecía y se lo iba a demostrar.

-¡Lo haré!..-apretó con fuerza su puño..-¡confiar en mí!

-¡Esa es mi niña!..-exclamó Kam al tirarse sobre el cuello de Sou y apretarlo con fuerza...-¡estoy muy contenta!.

Pero Sou no podía decir los mismo.

En el exterior de la habitación y concretamente enfrente de la puerta, Aoshi permanecía paralizado y ansioso por verla. Sabía que sus palabras habían sido muy duras y sin sentido, pero había notado como un sentimiento nuevo le estaba consumiendo. Masculló un insulto para luego morderse lo labios con rabia..

-Celos..-susurro con rabia.

Jamás pensó que iba a sentir eso, pero lo había echo y de una forma bastante explosiva. Cerró los ojos para ver la mirada llorosa de su protegida y eso le partio el corazón por completo. Él era el responsable y debía arreglar el asunto aunque ella no quisiera verlo..

Mientras tanto en la otra habitación, los tres ancianos contemplaban con admiración el plano que había en el suelo y que poseía el nombre de todos los jóvenes de la casa, deseaban fastidiarles y reirse a su costa. Su vida estaba acabando y un poco de "marcha" no vendría nada mal.

En la parte de abajo Okon y Osamu se miraban con impaciencia. Era demasiado tarde y aún la gente no había venido a desayunar y encima sus estómagos rugían con fuerza. Volvieron a mirar sus desayunos con hambre y pidiendo disculpas, se fueron hacía la mesa para poder saciar su apetito.

Continuará.

Holas! si...no tengo perdón. ¡Pero cuanto tiempo ha pasado! Las NO inspiraciones y la desgana a la hora de seguir con el fic me hicieron olvidarlo para retomar otras cosas y limpiar mi mente y poder usarla cuando fuera adecuada para esta historia y por ahora he podido hacer un capítulo nuevo.

Nos vemos y gracias por la inmensa paciencia. Saludos.