bueno he renacido asi k les traigo un nuevo capitulo de este fic k cada ves c acerca mas ala parte buena esk ya me estaba tardando. bueno pues muchas gracias por esperarme y bueno espero verlas en la proxima actualizacion k espero sea para la proxima semana ok bueno las dejo con la lectura

enjoy it!!


Capitulo VII

Sentimientos

Ah otro día otro dólar, como dicen por ahí, la mañana había estado tranquila, nada fuera de lo común, personas jóvenes iban y venían por todos lados, estaba cansada, las clases la mataban, figurativamente. Arrastraba los pies caminando por el campus, lunes, inicio de semana porque tenia que ser el primer día de la semana, era tonto pero se lo preguntaba siempre. Quería ir a su casa dormir un rato para descansar su mente y tomar fuerzas para continuar con sus deberes. Pero algo le decía que hoy no seria. Pasando el portón del instituto y caminando por la acera escucho una fuerte bocina de auto, que llamo su atención y aun mas la persona que se encontraba recargada en el carro italiano rojo. Ese día en particular se veía mas apuesto que de costumbre. Con sus cabellos un poco alborotados, pantalones de mezclilla, una camisa rojo sangre y unos lentes negros que ocultaban unos hermosos ojos dorados embriagantes. Camino hasta quedar de frente con el.

-Hola pequeña, lista?- dijo Inuyasha abriéndole la puerta del auto

-Ha? Para que?- pregunto Kagome algo desconcertada.

-Keh, creo que en verdad eres muy despistada pequeña. – sentencio Inuyasha – recuerdas que día es hoy?-finalizó

-Lunes- dijo Kagome con seguridad

-Aja y adonde dijimos que iríamos el lunes- pregunto Inuyasha dándose cuenta que estaba totalmente perdida.

Kagome cómenos a hacer memoria. Demonios tenia razón! Ese día empezaban con sus practicas en la empresa de Inuyasha como se le fue a olvidar! Y ella que tan inocente mente quería descansar un poco. Hizo una pequeña mueca de inconformidad que no paso desapercibida por parte del chico, quien dio una pequeña risita. De mala gana Kagome subió al auto seguida por Inuyasha. Emprendieron el camino hacia las oficinas de la industria vinatera Taisho. Kagome comenzó a ponerse un poco nerviosa, pero por que? Había estado ya bastante tiempo con el no tenia por, o si? Pasaba un mecho de cabello tras su oreja mientras sentía esa penetrante mirada sobre ella, aun que estuviera cubierta por unos lentes negros.

-Es un lindo auto- dijo Kagome tratando de disipar un poco la tensión que sentía.

-Si es muy lindo, y muy rápido. – agrego Inuyasha.

-Si lo se, créeme.- dijo ella recordando como se conocieron.

-Oye no habíamos quedado que ya no íbamos a llevar bien? Ya te pedí perdón muchas veces, en verdad lo siento- dijo el con un tono de congojo fingido

Kagome rió ante lo chistoso que sonaba su voz e Inuyasha le siguió. La risa de esa niña era contagiosa, le agradaba, traía alegra a su vida. Kagome se dio cuenta de esto y bajo su mirada, sus mejillas se colorearon un poco. Que rayos le ocurría! Parecía una adolescente. Para el esto no paso desapercibido creyó que tenía calor, por lo que abrió la capota de su auto impresionando ala muchacha. Quedo maravillada con lo que veía, era un paisaje hermoso, aun que era la ciudad, todo estaba tan despejado y limpio que parecía que estaba en una típica pradera europea, era como un sueño, del que no quería despertar el ojidorado lo noto y ensancho mas su sonrisa, con que poco se conformaba esta niña, un simple paseo y una vista bonita y la convertía en la mujer mas dichosa de Japón. Kagome giro su rostro mostrándole sus hermosos dientes blancos enmarcados en una sonrisa digna de comercial de pasta dental, el viento le había alborotado completamente su cabello azabache y su piel blanca brillaba encontraste con los rayos del sol. No supo cuanto tiempo paso observándole, se sentía tan bien. La voz de la pelinegra lo saco de sus pensamientos.

-Oye Inuyasha, estas bien?- pregunto al ver la cara de bobo que ponía.

-Si, claro. No podría estar mejor.- agrego en un murmullo casi imperceptible para ella.

-Que dijiste?- pregunto ella

-Ha nada, que ya llegamos.-dijo aparcándose en el estacionamiento. Bajo rápido del auto para abrirle la puerta a la joven. Ja que raro el nunca lo había hecho por ninguna mujer, Kagome le respondió con un gracias tímido.

Subieron hasta la recepción donde les dieron a ambos sus carnés de identificación y el joven camino hasta donde se encontraba la oficina de su hermano, como no había secretaria solo toco la puerta un par de veces. Escucho como algo se caía en el interior del lugar. Sintió curiosidad y estuvo apunto de abrir la puerta, pero esta se abrió instantes antes, dejando ver a una mujer de cabellos castaños que salía con la mirada baja, pero estaba visible mente sonrojada. No le dio importancia hasta que entro ala oficina de su hermano y vio como este se acomodaba la corbata y recogía algunos papeles que habían caído de su escritorio, Kagome también había visto todo lo anterior y se sintió muy avergonzada.

-Hola hermanito, mucho trabajito?- dijo Inuyasha con un claro tono de sarcasmo.

-Si mucho- respondió Sesshomaru dando una mirada gélida a su hermano menor.

Inuyasha quiso seguir molestándolo un poco mas, pero recordó alo que venia y qe no estaban solos, ya habría mas tiempo para molestarlo luego.

-Si, como tú digas. Mira te presento a Kagome la amiga con la que me toco hacer mi trabajo.- dijo Inuyasha.- Kagome este es mi hermano Sesshomaru Taisho, tiene cara de malo pero no lo es…mucho.- finalizo

-Mucho gusto, señor Taisho.-dijo ella estrechando la mano que el hombre le ofrecía.

-El gusto es mió, por favor llámame Sesshomaru solamente. Venga les enseñare donde será su lugar de trabajo.- dijo caminado hacia la salida.

Los tres caminaban por los pasillos donde gente iba y venia, parecía un manicomio o algo así, pensaba que de verdad tendrían mucho trabajo por hacer.

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-Si, todo esta marchando según lo planeado.- asegura una voz grave que observa algunos papeles guardados en unas viejas cajas a través de un teléfono.- Claro cuando terminemos con ellos no sabrán ni que demonios paso jajajaja.- rió un poco. Unas sutiles pisadas de escucharon y poco a poco se hicieron mas sonoras lo que provoco que el personaje cortara la llamada inmediatamente.

–Tengo que irme, estamos en contacto.- colgó y rápidamente se volvió detrás de un amplio escritorio y fingía leer atento algún papel sin importancia alguna. Al instante la puerta se abrió dejando ver a tres personas, 2 hombres y una hermosa dama, la cual cautivo sus sentidos.

-Señor Izumi, le presento a los jóvenes que se encargaran de ayudarle en el área administrativa durante unos meses. El es el encargado de la naviera espero que lo ayuden, ya que el también es nuevo en este empleo..-dijo Sesshomaru haciendo la presentación oficial.

-Inuyasha Taisho.- dijo el joven de dorado mirar, el cual noto que no era tomado muy en cuenta ya que la mirada celeste del hombre que tenia enfrente estaba dirigida un poco mas atrás de el.

-A si disculpe, mi nombre es Kouga Izumi, un gusto en conocerlo señor Taisho.- dijo al fin el hombre extendiendo su mano como saludo, pero no duro mucho ya que la retiro como si quemara. No tenia ganas de conocer al hijito del jefe, sino a aquella pelinegra que estaba un poco mas atrás de el. Y esto no paso desapercibido por Inuyasha y en cierto modo le molesto un poco.

-Yo soy Kagome Higurashi.- respondió la muchacha dejando que aquel hombre la tomara de las manos, ella se puso roja como un tomate ante tal acción.

-Kagome, un bello nombre para una bella dama.- respondió Kouga besando las manos de la muchacha que estaba a punto de explotar de la vergüenza.

Esto si no se lo paso! Pensó Inuyasha que inmediatamente se puso en medio de los dos separando el contacto. Que se creía este imbécil? Y ahora que? Primero lo del auto y ahora actuaba como el típico novio celoso! Que demonios pasaba aquí! Sesshomaru noto este acto y solo hizo un leve ademán con la cabeza, su hermano siempre tan posesivo.

-Bueno, creo que mejor los dejo solos para que se ponga a trabaja.- dijo Sesshomaru pero parece que nadie lo escucho, los otros dos hombres se encontraban con las miradas fijas y casi echaban chispas, no tenia deseos de interrumpir en algo tan absurdo, por lo que sin mas se paso a retirar.

-Bueno...creo que lo mejor es que empecemos.- murmuro Kagome a lo que ambos hombres retomaron la compostura. Ya tendrían tiempo de arreglar sus diferencias.

-He si también creo eso.- dijo Kouga carraspeando un poco para aclarar su garganta.- Bien esto es relativamente fácil, todos los embarques salen por este puerto, nuestro deber es controlar las cantidades y dirigir la mercancía cuidando que su destino se al el indicado.- explico Kouga y algo llego a su mente, si el negocio salía mal, tendría un buen par de chivos expiatorios para cubrirle las espaldas.

-Tal vez algunas veces tendrán que firmar algunos papeles, pero solo son para darle el visto bueno del embarque.- dijo y vio como los jóvenes afirmaban sin saber en el problema que podían meterse.

&

Las 5:30 p.m y ella pedía a gritos ser asesinada para por fin descansar en paz. Parecía como si ese hombre los odiara, el primer día ahí y lo había puesto a hacer inventario y aun les faltaba mínimo otras 4 horas para terminar su día de descanso se había ido al caño. Estaba sentada en unas cajas de cartón, tenía hambre y sueño. Había intentado comunicarse con Sango pero esta no daba señales de vida así que desistió de intentarlo, Inuyasha hacia un rato se había desaparecido. Que se creía que por ser el hijo del jefe podía zafarse tan fácilmente, ha pero ella lo iba a poner en su lugar cuando regresara, si tan solo…

-Hey Kagome!-dijo Inuyasha un levantando un poco el tono de voz, que le pasaba a esta muchacha estaba como ida pensado en quien sabe que.

-Ha?, que ocurre.- dijo ella un poco desconcertada.

-Pensé que tenias hambre, así que fui por algo a la cafetería.- dijo el ofreciéndole un charola con comida y una lata de soda.

-Muchas gracias! Me estaba muriendo de hambre.- dijo ella con un brillo en sus ojos, pensó que había sonado demasiado desesperada, pero que mas daba, era la pura verdad.

El joven rió ante la respuesta de la chica y se sentó por ahí a terminar con lo que estaban haciendo, el también ya se quería ir, a si que era mejor apurarse.

Kagome devoraba ferviente mente sus sagrados alimentos, pero una idea rondaba su cabecita loca, en verdad había juzgado tan mal a Inuyasha? Podía ser posible que ellos dos al fin se llevaran bien? Como había empezado las cosas entre ellos tal vez pensaran que era imposible

Levanto su mirada, ahí estaba el concentrado en su trabajo. Su ceño se fruncía levemente al enfocar sus ojos en los papeles que tenia en sus manos, su cabello un poco largo le caía con gracia sobre los hombros. La mirada de Kagome comenzó a bajar, sus ojos se posaron en los fuertes brazos que quedaban un poco apretados por su camisa semi-ajustada, sabia que practicaba muchos deportes, a veces lo veía en esas clases de combate con espadas. Su cara se puso levemente roja al recordar lo apuesto que se veía cuando luchaba. Siempre se notaba feliz como si eso lo liberara del estrés. Pensó que la comida le había caído mal ya que sentía una especie de hormigueo en su estomago, pero no sentía nauseas o alguna cosa así. Seria posible que…no o si? En ese instante Inuyasha volteo hacia la muchacha y como si comprendiera sus pensamientos, le ofreció una hermosa y calida sonrisa que dejo estupefacta a la muchacha, que hizo que todas sus dudas se vieran disipadas. Sip era oficial, sentía algo muy especial y profundo por Inuyasha.

En cambio el muchacho observo como la joven lo miraba ensimismada, su mirada reflejaba un brillo muy especial que nunca había visto en ninguna mujer, bueno solo en una, su madre cuando miraba a padre. La miro un poco mas observo su cuerpo, su cara, su cabello. Su pecho se colmo de un sentimiento extremadamente nuevo para el, pero que le encanto. Uno que empezó a brotar aquel día con aquel simple e inocente beso en la mejilla. Pudiera ser que se estaba enamorando de Kagome, aun quien sabe.

Ambos se percataron de que llevaban mirándose atentamente un buen rato y ambos se avergonzaron y bajaron su vista. Entupidos sentimientos lo hacían sentir tan tontos, infantiles, pero ala vez, tan plenos y felices

&

La 10 de la noche era oficial, no habría descanso para ella. Diablos llevaban toda la tarde encerrados, aun que por una parte no le disgustaba el lo absoluto la vista que se cargaba, era un joven muy apuesto de dorado mirar que yacía concentrado en su labor. Una voz la saco de su quimera.

-Estoy harto! vámonos Kagome.- dijo tomando su abrigo y jalando ala chica de la mano. Esto era demasiado ya todo en el edificio se habían ido, por que ellos habrían de quedarse Keh! Pensó.

De nuevo emprendieron el camino a casa, solo que esta vez ambos contemplaban el panorama nocturno de Tokio, el silencio se hizo presente, era incomodo luego de esas miraditas furtiva que se lanzaron en la tarde, encendió el reproductor de cd's y la música comenzó a tocar. Hello, I Love You de Los Doors, le encantaba este grupo y en particular esta canción y parecía que Kagome también ya que comenzó a llevar el ritmo con sus pies

Hello, I love you
Won't you tell me your name?
Hello, I love you
Let me jump in your game

Hola, te amo
¿No quieres decirme tu nombre?
Hola, te amo
Déjame entrar a tu juego

Pensaba en esta canción se parecía tanto a su actual situación, demasiado sorpresivo fue su encuentro y aun mas como lo hacia sentir tenerla cerca Comenzaron a cantar fuerte mente, sus miradas se cruzaban pero no importaba, se divertían, como hacia tanto no lo hacían.

She's walking down the street
Blind to every eye she meets
Do you think you'll be the guy
To make the queen of the angels sigh?
Hello, I love you

Ella camina calle abajo
Cegando cada ojo que se encuentra
¿Crees que serás el tipo
que hará a la reina de los angeles suspirar?
Hola, te amo

Estaban felices, se olvidaban de las trabas que los aquejaban en su vida, y se brindaban mutuamente una tranquilidad ansiada, sin darse cuenta.

Her arms are wicked, and her legs are long
When she moves my brain screams out this song

Sus brazos son inmorales y sus piernas largas
Cuando se mueve mi cabeza grita esta canción

No notaron el contexto de la canción, ni mucho menos se dieron cuenta de que ya estaban en las puertas del dormitorio de Kagome, ni siquiera sabia Inuyasha como diablos habían llegado ahí.

-Bueno, creo que me tengo que ir. -Dijo ella.

-Ha, si que te vaya bien.- respondió un poco fuera de lugar

Al momento en que se despidieron sin querer, sus labios rozaron un poco. Se miraron un poco sonrojados, Inuyasha bajo la vista hasta esos labios carmesí, ella veía el movimiento de sus ojos, en que estaban pensando. Sus miradas se cruzaron de nuevo y se podía ver algo especial en ellos, un brillo que antes no se había percatado. Lentamente se acercaron hasta que la distancia fue nula y sus labios se fundieron en un exquisito pero suave roce de labios. Un beso que hacia tanto ambos habían deseado, aun que les costara admitirlo. Ambos trataban de rescatar un poco de la cordura que se les había escapado, pero a estas alturas ya no quedaba mucha. Se acercaron un poco mas y el subió su mano hasta la mejilla de la muchacha, ojala y no estuviera molesta por que esto en verdad que le estaba gustando. La música continuaba de fondo, haciendo un perfecto ambiente del momento, el momento más inesperado.

Hello, hello, hello, hello
I want you
Hello
I need my baby
Hello, hello, hello, hello

Hola, hola, hola, hola
Te deseo
Hola
Te necesito, nena
Hola, hola, hola, hola

Se separaron gracias ala inexistencia de oxigeno. Kagome respiraba agitadamente y con las mejillas totalmente rojas. Que ocurrió aquí!! Inuyasha estaba igual jalaba aire como loco, el silencio se hizo de nuevo presente y los nervios salieron ala luz.

-Perdona, enserio no era mi intención.- dijo Inuyasha tratándose de excusar lo mas rápido posible, aunque bien parecía que estaba arrepentido de tal acción y eso era lo que menos cruzaba por su mente en estos momentos.-No quise decir que…- dijo

-No esta bien, yo también lo sient,o no debí, no debimos.- dijo Kagome bajando velozmente del auto y sintiendo como sus ojos comenzaban a nublarse. Por que estaba dolida, de verdad sentía algo especial por el?

-Kagome!.- grito Inuyasha mientras la joven corría dentro del edificio.- No quise decir eso.- dijo finalmente para sus adentros. Subió de nuevo al auto golpeo fuertemente el volante. Por que le pasaba esto a el! Cuando al fin encontraba a alguien decente se le caía todo abajo. Puso en marcha el motor y se dirigió a su dormitorio. Tenían que hablar, estaba seguro de sentir algo especial por esa niña y esta vez no iba a dejar que le arrancaran esa felicidad que empezaba a surgir.


y bien k les parecio he k onda con el beso jejeje les gusto esk ya me lo estban pidiendo y era para complacer amis fans pero les prometo k no sera el ultimo he todavia nos keda el lemon (si!) y una k ontra sorpresa mas k espero k les guste

bueno no me keda mas k agradecerle a las personas k fueron pacientes conmigo k k ademas me mandaron mensajitos de aliento, se les kiere mucho chavas he yn beso y abrazos a todas ok

se despide de ustedes

La AvIa-san