Los personajes no me pertenecen son propiedad de Rumiko Takahashi y esto lo hago sin fines de lucro.

Capitulo 2.

Te hice daño.

-Ranma hijo ya regresamos.

Nodoka observaba preocupada como su hijo estaba sentado en medio de la oscuridad de su habitación con la mirada fija en algún punto del horizonte. La mujer se acercó a él y colocándole una mano en el hombro preguntó con dulzura.

-¿Qué ocurre?

-Nada mamá… sólo desmayé de un golpe a Akane…- respondió el chico con el mayor tono irónico que su depresión le permitía.

-¡No fue tu culpa! Fue sólo un accidente.- la mujer se sentó a un lado de su hijo. –Nadie te culpa, y si Akane llegara a intentar hacerlo yo hablaré con ella.

-Akane no va a culparme…- respondió el chico en medio de un suspiro.

-Entonces no hay motivo para que te pongas así.- Respondió la mujer intentando alegrar a su hijo. –Akane está bien, sólo…- la mujer se detuvo, quizás contarle a su hijo los efectos colaterales del pequeño accidente no sería una buena idea en esos momentos.

-¿Sólo?- preguntó el chico mirando por primera vez el rostro de su madre.

La mujer observó a su hijo, su mirada era extraña, parecía más adulto, se veía decidido a algo, la mujer temía sólo pensar que habría decidido su hijo en todo ese tiempo sólo en la casa.

-Sólo tendrá que guardar reposo durante unas semanas para recuperarse de la operación.- soltó la mujer intentando restarle importancia al hecho.

El chico se paró y caminó un par de pasos hacía atrás.

-¿Operación?- preguntó con cara de horror.

-Sólo se lastimó el hombro…- la mujer se puso de pie intentando calmar a su hijo. –Fue una operación muy simple, de hecho ya está en la casa.

-¡Maldita sea le destrocé el hombro!- exclamó el chico fuera de si mirando sus manos.

La mujer bajó su mirada, "destrozado" era justamente la palabra que había usado el doctor al referirse al hombro de la chica.

-No deberías culparte sólo a ti hijo, tu padre tuvo gran parte de culpa, incluso ella la tuvo, no debió quedarse en medio de su pelea. ¡Era lógico que saldría lastimada!- la mujer intentaba desesperadamente que su hijo reaccionara.

-¡Tú no lo entiendes! ¡Akane podría lanzarse a un volcán a punto de hacer erupción y yo moriría por sacarla de allí y no la culparía!- el chico respiró profundo intentando calmarse para no asustar más a su madre. –Desde que llegué sólo le he traído problemas a la familia, y en especial a Akane, siempre llega algún loco que pone en peligro su vida- el chico se sentó nuevamente. creí que no habría problema, que mientras permaneciera cerca de ella no correría peligro porque yo la protegería, pero hoy me di cuenta que a mi lado es donde más peligro corre.

La mujer miraba atónita a su hijo, nunca lo había visto tan afectado por algo, optó por retirarse y dejarlo pensar.

-Sólo no cometas una locura hijo.- le dijo antes de salir de la habitación.

-Ya la cometí mamá…- murmuró el chico mirando su mano.

La noche cayó en la residencia Tendo, el día había sido muy largo, todos cenaban en silencio en la sala excepto Akane que dormía en su habitación producto de los calmantes y Ranma quien no había salido para nada de la suya. El chico había tomado una decisión, se marcharía lo antes posible, sin decir nada, estaba acabando de preparar su mochila cuando escuchó una voz.

-¿Huyendo cobardemente?- la voz de la chica se escuchaba cansada, aún así se notaba molesta.

-Akane…- el chico se detuvo por completo al escuchar su voz, no sabía que hacer o decir. -Golpéame las veces que quieras… cuando hayas acabado me iré.

-Entonces tendrás que esperar un mes a que mejore, porque así no puedo.

-Lo siento, no puedo esperar tanto… sólo puedo prometerte que no volveré a hacerte daño, nunca más.

-¡Mírame!- ordenó la chica.

-¡No! No puedo…- el chico respiraba con dificultad, el sólo escuchar la voz de Akane lo estaba torturando.

La chica caminó a paso firme hacía él, y lo tomó por el cuello de su camisa.

-¡Mírame!- Volvió a exigir al chico que cerraba con fuerza sus ojos. -¡Ranma! Por favor mírame.

El chico sentía el aliento de su prometida en su rostro, la petición de la chica retumbaba en su alma. Con lentitud abrió sus ojos y vio el rostro de Akane, la chica lo soltó y se alejó de él unos pasos.

-¿Lo ves? Sigo entera. ¡Nada me pasó!

El chico miraba con culpa a la chica, llevaba su brazo izquierdo sostenido por un cabestrillo y debajo de su camisón a la altura del hombro podía verse una gran cantidad de gasas y vendajes.

-Te hice mucho daño…

-¡Esto no es nada!- exclamó la chica mirando su brazo –Escúchame bien Saotome. ¡No soy tan delicada! ¡No estoy hecha de cristal! ¡No me voy a romper por un pequeño roce tuyo!

-Sólo fue un pequeño roce y ¡si te rompiste!- el chico se puso de pie –¿Qué hubiera sucedido si intentaba golpear a papá con todas mis fuerzas?

-Talvez hubiera permanecido un par de horas más en ese hospital…- respondió la chica no muy segura.

-Sabes bien lo que hubiera sucedido…- respondió el chico con resignación y continuó guardando cosas en su mochila.

-¿A donde vas? ¿Con Ukyo? ¿O talvez con Shampoo?

-¡¿Qué nunca vas a dejar de mal interpretar todo?! ¡Me voy para nunca volver! ¡Voy a salir de tu vida como me lo pediste tantas veces!- respondió muy molesto enfrentándola.

-¡PUES HAZ LO QUE QUIERAS! ¡COBARDE!- gritó la chica con lágrimas en los ojos.

Al girarse bruscamente para salir de la habitación sintió un fuerte mareo y luego todo se volvió negro.

-¡AKANE!- gritó el chico aterrorizado viéndola desvanecerse frente a él.

Llegó a sostenerla antes de que tocara el suelo y se hiciera más daño. Con la chica totalmente inconsciente e indefensa en brazos no pudo evitar derramar un par lágrimas.

-¿Lo ves?- le susurró –Yo sólo sé hacerte daño.

Luego de dejar a su prometida en su habitación, terminó de empacar y salió por su ventana dejando una breve nota donde pedía que no lo buscaran. El chico se alejaba por los tejados sin siquiera pensar a donde se dirigiría cuando vio una conocida bicicleta montada por una aún más conocida chinita que se dirigía por la calle rumbo al dojo Tendo. También notó una sombra que saltaba por los tejados dejando pétalos de rosa negra a su paso, que llevaba la misma dirección.

-¡Maldita sea! ¡Shampoo y Kodachi! ¿Cómo demonios se enteraron?- murmuró el chico por lo bajo, volviendo sus pasos nuevamente hacia la casa.

Continuará.

¿Qué les pareció? No sé yo creo que me quedó mejor que el anterior, y ya ven no me aguanté hasta mañana, quise escribirlo hoy.

Muchas gracias a todos los que leen mis fanfics, sé que hay mucha gente que no acostumbra dejar review, si sólo hubiera una forma de saber cuantas visitas tiene un fic…

Y muchísimas gracias a quienes me dejan reviews, me encanta que comenten mis fics y me sugieran cosas, espero que sea lo suficientemente dramático para ti viry chan, no quise que fuera demasiado grave lo de Akane, es que si la dejo un par de días hospitalizada nuestro protagonista es capaz de cortarse las venas, y no sé ustedes pero yo no quiero quedarme sin Ranma.

Si me sugieren ideas para los siguientes capítulos se agradece, porque los voy pensando a medida que los escribo, entonces no se bien para donde puede desembocar esto.

Bueno me despido, voy a tratar de bajar el ritmo de actualización para no empachar a nadie, al menos uno sólo por día, pero es que por alguna razón me hacía mucha ilusión escribir este capítulo en particular. (comienzo a creer que me gusta ver sufrir a Ranma)