Los personajes no son míos, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Capítulo 4:

Prométeme.

-¿Tornillos y una placa de metal?- Ranma miraba con recelo el hombro de la chica.

-Así es.- respondía Akane con una sonrisa.

Pasados cinco días desde la operación de la muchacha todo había vuelto a la normalidad, excepto por dos detalles, Akane no podía usar su mazo así que todos sus golpes eran a puño limpio, cosa que provocaba que su prometido apenas volara unos treinta metros, y que el chico se deprimía horriblemente cada vez que se mencionaba algo sobre el accidente.

-¿Duele mucho?- preguntó el chico.

-Si… tengo que tomar calmantes cada dos horas.

-Lo siento…

-¡Deja de culparte Ranma! ¿Te vas a pasar toda la vida así? Mira como bien dice tu madre yo tuve más culpa que tú por meterme en medio.- la chica lo había intentado todo pero él continuaba deprimiéndose ante la sola mención de lo sucedido.

-¿Mamá te dijo eso?- preguntó con un dejo de molestia.

-Si, ella está muy preocupada por ti… además tu también tuviste muchos problemas a causa de esto.

-¿Lo dices por Ryoga y Kuno? Descuida esos dos idiotas siempre me persiguen por nada, una vez que lo hacen con una razón no puedo quejarme.- decía el chico sonriendo.

Akane le devolvió la sonrisa, por primera vez en este tiempo había logrado que él sonriera mientras hablaba sobre algo que se relacionara con lo ocurrido, era un gran avance.

-Akane… date prisa ya es hora de tu consulta con el doctor Tofú.- le recordó dulcemente Kasumi entrando en la sala.

-¡Ohh.. es cierto! ¡Voy por un abrigo a mi habitación y salgo!- decía la chica mientras se paraba enérgicamente.

-Te ves muy feliz hoy.- señaló la hermana mayor con una sonrisa.

-Hoy me quitan estos molestos puntos, no tienes idea de como pinchan y me dan mucha comezón.- diciendo esto la chica fue corriendo a su habitación.

-¡No subas las escaleras corriendo Akane!- ordenó el chico parándose.

-¡Déjame en paz baka!- se escuchó decir a la chica que en esos momentos se encontraba desobedeciendo orgullosamente la orden de su prometido.

-Es peor que una niña…- dijo con resignación el chico.

Akane apenas logró cerrar la puerta de su habitación, se recargó en ella con su mano derecha apretando con fuerza su cabeza.

-De… nuevo… no…-

A tientas llegó a su escritorio y logró sacar una pastilla que tragó en seco, lo único que lograba quitarle tan molesto dolor.

-¿La vas a acompañar?- preguntó Kasumi viendo como el muchacho se dirigía al recibidor.

-Por supuesto.

-Muchas gracias por siempre cuidar de mi hermanita.

-Sabes bien que no "siempre" cuidé de ella.- el chico dio un suspiro de desgano, era una conversación que tenía muy seguido desde que todo sucedió. –sólo mira su hombro si lo dudas.

-Ranma sabes bien lo que todos pensamos sobre eso…

-Si, y sabes bien lo que yo pienso…

-¿Ranma nos vamos?- la chica bajaba la escalera con cuidado.

-¿Porqué tardaste tanto?- preguntaba el chico llegando al recibidor.

-¿Controlando mis horarios Saotome?- diciendo esto le sacó la lengua y salió de la casa.

-¡Adiós chicos que les vaya bien!- se despedía Kasumi viéndolos desde la puerta.

A una cuadra del consultorio del doctor el chico recordó algo.

-¿Y tu abrigo?

-¡Lo olvidé!- dijo la chica sacando la lengua.

-Ranchan!!!- una linda joven con su espátula a cuestas corría para alcanzar a su amigo de la infancia.

-¿Uchan?- preguntó el muchacho viéndola acercarse.

-¡Hola Ranchan! ¡Hola Akane! ¿Cómo sigue tu hombro?

-¡Perfectamente gracias!- esa actitud despreocupada con respecto al accidente era lo que mostraba todo el tiempo la chica frente a Ranma.

-¡Me alegro! ¡Ranchan necesito un favor!

-¿Un favor?- preguntó el chico con curiosidad.

-Si, ven conmigo a ayudarme en mi puesto, hoy es el día libre de Konatsu y hay un evento cerca así que el puesto se llenará de gente.- decía la chica mientras jalaba del brazo a Ranma.

-¿Konatsu tiene días libres?- preguntó descreída la muchacha de cabello corto.

-¿Qué clase de explotadora crees que soy? Él tiene nada menos que dos días libres al año.- decía con orgullo la chica de la espátula.

-¿Dos días libres?- preguntó Akane.

-¿Al año?- completó el chico.

-¿Y bien, me ayudas? Te daré Okonomiyakis para toda la familia.- continuó Ukyo ignorando la cara de estupefacción de los chicos.

-Yo tengo que acompañar a…

-No te preocupes por mi Ranma, la clínica está aquí cerca, y luego le pediré al doctor Tofú que me acompañe a la casa.- le decía la chica despreocupada.

-¿Segura?

-Claro, tu ve tranquilo.- le dijo la chica con una sonrisa, muy a su pesar si lograba que él la dejara caminar una cuadra sin vigilarla significaría que se estaba recuperando del trauma.

-¡Vamos Ranma que tengo que reabrir mi puesto!- la chica jalaba con insistencia del brazo del chico.

-B… bueno… pero no te vuelvas sola a la casa, si el doctor no puede acompañarte espérame.- el chico decía esto mientras su amiga se lo llevaba a rastras a su local.

Akane sólo suspiró con desgano y siguió su camino a la clínica.

Ya entrada la noche Ranma llegaba a la casa con una gran cantidad de Okonomiyakis, y cara de no haber dormido en días, con su ropa toda sucia y alguna que otra espátula pegada en la cabeza.

-Hola hijo bienvenido.- lo saludó su madre en el recibidor.

-Hola mamá.- saludó el chico sin mucho afán, entregando el paquete que llevaba. –Me voy a bañar.

-Oh… mi hijo es un buen proveedor. ¡Eso es muy varonil!- exclamaba la mujer con orgullo al recibir el paquete.

-¿Akane está en su habitación?- preguntó el chico mientras comenzaba a subir la escalera, y se quitaba una de las espátulas de su cabeza.

-Ella aún no llegó hijo.- dijo la mujer como lo más natural del mundo y se retiró a la cocina tranquilamente.

-¿Cómo que no llegó?- el corazón del chico latía a mil por hora.

Olvidando el baño y cualquier otra cosa salió de la casa y se dirigió al consultorio saltando de tejado en tejado deseando que por una vez en la vida la chica le hubiera hecho caso y estuviera esperándolo allí. Al llegar a destino entró al consultorio y comenzó a gritar el nombre del doctor como un loco.

-¿Si Ranma? ¿Qué sucede?- el doctor salía de su cocina con una taza de te.

-¿Akane está con usted cierto?

-¿Akane? Ella se fue hace unas tres horas…- el corazón del chico se detuvo, intentó salir corriendo pero el brazo del doctor lo detuvo. –Cuando la encuentres haz que descanse, mañana será un día muy duro para ella.

-¿Que?- el chico miró al doctor que ya se alejaba. -¿Pasó algo?

-Parece que va a llover…- fueron las únicas palabras que escuchó del doctor antes de que este se encerrara en una de las habitaciones.

No había tiempo de pensar, el chico salió como desesperado en busca de su prometida, miles de cosas se le pasaron por la cabeza, talvez Kodachi o Shampoo, o Kuno intentando liberarla de su yugo, o lo que fuera, no era bueno. La lluvia se dejó caer con toda la fuerza sobre Nerima, el chico continuaba corriendo sin percatarse del cambio, sólo se concentraba en el bienestar de la muchacha. Sólo le faltaba buscar en un parque, después de eso recorrería la casa de los Kuno y el Neko Haten.

La encontró allí, la chica sentada en un banco totalmente empapada, con la mirada perdida sin percatarse de la chica de trenza que la observaba con preocupación.

-Akane…- dijo la Ranma colocándose frente a ella.

La chica levantó la mirada lentamente hasta encontrarse con los ojos azules de su acompañante.

-Estás toda mojada te vas a enfermar…- no sonó a reproche, había algo en la mirada de la chica, algo que no le permitía gritarle como lo haría normalmente.

-Lo… siento…- se veía triste, demasiado triste.

-¿Qué te pasa Akane?- preguntó Ranma reflejando en su voz toda la preocupación que llevaba.

-No… quería… regresar…

-¿Por qué?

-Prométeme algo Ranma…- la chica se puso de pie lentamente.

-¿Qué te prometa que?

-¡Que no te irás!

-¿Eh?

-¡Promételo! Prométeme que no te irás.- Exigió Akane con las lágrimas asomándose en sus ojos.

-L… lo prometo…- respondió la chica cada vez más asustada.

Akane se lanzó a los brazos de Ranma, allí se quedó abrazándolo, llorando con fuerza, mientras repetía una y otra vez "No te vayas" entre sollozos.

-¿Qué… tienes… Akane…?- preguntó con dificultad sin poder contener sus propias lágrimas.

Continuará.

Hola ¿Cómo están? Acá vengo con otra actualización, espero que les guste.

Me pregunto que va a pasar de ahora en más, ¿ustedes no? La tengo con la pobre Akane, voy a tratar de no lastimarla en mi próximo fanfic, igual para eso tengo que terminar este, espero que Ranma se tome bien la tortura que le tengo preparada.

Sigo agradeciendo que lean mis historias y sus reviews, me animan mucho. Y shojo88, no te quemes con lo que dije yo se que no lo dijiste en ese sentido, sólo me hiciste pensar que se podía tomar por ese lado nada más.

Nos leemos dentro de poco.