Los personajes no son míos, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.
Capitulo 4.5:
No quiero perderte.
La lluvia cesó, el trayecto hacia la casa transcurrió en silencio. Quien las viera pensaría que sólo se trataba de dos amigas a las cuales la lluvia encontró desprevenidas. Las dos chicas caminaban lentamente tomadas de la mano, una de ellas se veía seria, demasiado seria, la otra parecía estar al borde de las lágrimas. De esa forma entraron a la casa, olvidaron las apariencias, los padres clamando por la boda, una madre dudando si ciertas actitudes serían masculinas o no, prometidas, locos desquiciados, todo había desaparecido de sus mentes. Subieron la escalera aún tomados de la mano sin anunciarse, se encerraron en el cuarto de la Tendo menor. Kasumi fue la única que los vio llegar, colocó la mano sobre su pecho intentando llevar un poco de calma a su angustiada alma, esa actitud no era normal en ellos, y el rostro pálido de Ranma le acababa de dar a entender que algo no andaba bien.
Cerró la puerta tras de si y se apoyó en la misma dando un sonoro suspiro, vio como la chica de trenza se sentaba en su cama derrotada, la miró expectante, sabía que la reacción no tardaría en llegar.
-¡Soy una maldita bestia!- exclamó Ranma apretando sus puños con fuerza sobre sus rodillas.
Akane pudo ver como las lágrimas del chico caían continuamente sobre sus puños. No podía decir nada, sólo ayudarlo a desahogarse. Lentamente caminó a su armario, tomó una toalla y con ella comenzó a secar el cabello de su prometido. Ranma la observó, ella lo miró con ternura y le sonrió, ese fue el golpe de gracia, el chico se paró bruscamente alejándose de la chica.
-¡No me mires así idiota! ¿No ves que soy un asesino? ¡SOY UN MALDITO ASESINO!- gritó el muchacho al borde de una crisis nerviosa.
Esto había sobrepasado cualquier límite tolerable para el cerebro de Ranma, cada músculo de su cuerpo le ardía como nunca lo imaginó, su corazón pesaba mucho más que cualquier cosa, se sentía asfixiado, gritar y llorar no servían de nada, nada nunca le devolvería la luz a su vida si ella desaparecía.
-¡Basta! ¡Sólo es una operación más!- gritó la chica intentando lograr que el muchacho la escuchara.
-¡En la cabeza! ¡Maldita sea! ¡¿Por qué no me dijiste que te dolía?!- los gritos del chico eran escuchados perfectamente en la sala, por lo que nadie tuvo la necesidad de acercarse al cuarto donde se desarrollaba la discusión. -¿Cuándo te golpeaste?
-Cuando choqué con el muro de la casa…¡No tenía sentido preocuparte más! ¡No es para que te pongas así en unos días estaré de vuelta!
-¡PODRÍAS MORIR!- gritar eso le hizo temblar las piernas, perdió todas su fuerzas y cayó al suelo llorando desconsolado.
La chica no lo soportó más, caminó unos pasos hacía él tambaleándose, se sentó en el suelo abrazándolo.
-Todo va a salir bien… te lo prometo…- le susurraba la muchacha mientras acariciaba la cabeza de esa chica de característica trenza que temblaba y se revolvía en su abrazo. –Tú sólo cumple tu promesa…
-No… quiero… perderte…- logró decir con dificultad en medio del llanto.
-Nunca me vas a perder…- volvió a susurrar la chica mientras continuaba con su tarea de reconfortar al muchacho.
La familia estaba desesperada, lo habían oído todo pero ninguno se atrevía a entrar en esa habitación donde desde hacía minutos no se escuchaba sonido alguno. Finalmente todos se durmieron mientras esperaban que alguien saliera de allí. Dentro de la habitación la chica de la trenza se había quedado dormida en el regazo de su prometida, y ésta miraba al vacío perdida en sus pensamientos.
-Si algo me sucede le arruinaré la vida…- pensaba la muchacha con tristeza notando como su prometido continuaba llamándola aún dormido.
Ranma despertó cuando el sol de la mañana enfocándose en sus ojos se volvió demasiado molesto.
-Mmm… Akane…- buscó a la chica para despertarla, pero no la encontró. -¿Akane?
El cuarto estaba algo desordenado, seguramente Akane preparó su bolso durante la noche, el chico como desesperado se levantó del suelo en el que había pasado toda la noche y vio sobre el escritorio de la chica una pequeña carta.
Ranma.
Para cuando leas esto seguramente estaré en el quirófano, no tuve fuerzas para despertarte, no hubiera soportado volver a verte como anoche.
Discúlpame por dejarte la tarea de explicárselo a la familia, aunque por el alboroto que armamos anoche seguramente ya lo saben.
Te vuelvo a prometer que todo saldrá bien, pero si no es así no sigas culpándote, desde que llegaste a mi vida he sido muy feliz, como nunca y no cambiaría absolutamente nada de lo que he vivido contigo.
Muchas gracias por quedarte a mi lado, conocerte fue lo mejor que me sucedió.
Te quiero mucho…no imaginas cuanto.
Akane.
Las lágrimas volvieron, y el sentimiento de la noche anterior revivió fuerte e intenso.
-¿Crees que soy tan idiota para no darme cuenta de que esto es una despedida?- no pudo más que esconder su cabeza en sus brazos apoyados sobre el escritorio y llorar amargamente.
Continuará.
Es el 4.5 porque completa la idea del anterior y quedó demasiado corto, hoy me puse dramática.
Espero que ahora se entienda algo. Hasta mañana.
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