Haruhi, bienvenida al Caribe – dijo, mientras el resto decía un "¡SI!".

Las vacaciones solo comenzaban.

Capitulo 3: Comienzan las vacaciones

¿Caribe? – Dijo la chica, muy sorprendida - ¿Estamos en el Caribe? –

Así es, más concretamente en Isla Trinidad, perteneciente a Trinidad y Tobago – dijo Kyouya, mientras le daba una pequeña sonrisa.

No me creo que me hayáis traído al Caribe – dijo la chica, mientras aun estaba en estado en ensoñación.

Pues créetelo – dijo Hikaru mientras se le acercaba.

Porque vas a estar 15 días aquí – terminó Kaoru.

Bueno, ahora voy a ver si están listas las habitaciones, y a acomodaros en ellas – dijo Kyouya, mientras iba a la casa y todos lo seguían – Descansar un poco, ahora es la hora de la comida aquí, pero ya hemos comido en el avión, así que relajaos y luego vemos que podemos hacer – terminó, mientras gente del servicio se presentaba ante su señor.

Las habitaciones fueron distribuidas de la siguiente manera: Kyouya estaba en la habitación principal, al final del pasillo de la primera planta, a su izquierda estaban las habitaciones de los gemelos, quienes querían dormir juntos como cuando eran más pequeños, y la de Haruhi, mientras que la de Tamaki, Honey y Mori estaban a la derecha de la principal.

Dejaron a Haruhi en su habitación, para que se instalara. Nada más entrar, le encantó la habitación. Las paredes eran de colores claros. A la izquierda había un gran armario, el cual tenía algo de ropa ya, cortesía de Kyouya por una nota que había en el armario; al lado del armario había un tocador muy grande con muchos cajones en la parte baja y era de madera natural. Luego estaba la cama, que era de tamaño grande y tenía unas sabanas blancas muy suaves, además de tener pinta de ser muy cómoda. En frente de la cama había un escritorio de madera oscura también grande, para que pusiera allí cosas si quería hacer algo. La habitación contaba con grandes ventanas con cortinas blancas y un balcón cuyas vistas daban a la playa, la cual se veía muy apetecible en ese momento, aunque estaba cansada del viaje.

Puso su ropa en el armario, al lado de la que Kyouya le había puesto allí. La verdad es que no esperaba ir a un sitio así, así que no había traído muchos vestidos de playa ni nada, pero Kyouya le había dejado varios vestidos de playa y de noche, muy bonitos en forma y color, aunque no iba a abusar de ellos.

Terminó de colocar sus cosas en el armario y el tocador, así que se cambio de ropa y se puso un bikini negro y un vestido rojo corto encima. Aun no sabía si bajar, así que se tumbó un poco en la cama, y comprobó que efectivamente era muy cómoda. Se quedó tumbada completamente, y sus pensamientos fueron recordando momentos en el host club, en especial, se pararon en cierta despedida…

Flash Back

La ceremonia de graduación llegó a su fin, y con ello, la despedida definitiva a la generación que se marchaba de la Academia Ouran. Haruhi sentía una tristeza que nunca había sentido en su pecho, pero sabía la razón, y le dolía, tanto como admitir sus sentimientos ante lo que le provocaba el sentimiento de desdicha.

Él se iba. El chico que ocupada su mente desde que ingresó en el club se marchaba definitivamente de allí. El club no sería lo mismo sin él… y ella tampoco sería la misma. No lo vería cada día, no podría cruzar palabras con él, ni gestos cariñosos que ponían a los gemelos de los nervios.

Las lágrimas empezaban a amontonarse en sus ojos y se fue a una zona donde no había nadie. No sabía si era mejor verlo o no, ya que no sabía si su corazón podría soportar verlo marchar. Se sentó al lado de un árbol, su favorito en la academia, mientras dejaba que las mejillas salieran a su aire.

No supo cuanto tiempo había pasado desde que llegó allí, pero de pronto sintió que no estaba sola. Giró su cabeza a la derecha y allí estaba él, quien le había hecho compañía con su silencio hasta que ella dejara de llorar. Le pasó un brazo por los hombros, a modo tranquilizador, sin decir absolutamente nada con palabras, pero todo con ese gesto. Haruhi terminó de llorar y le miró a la cara, con su rostro sonrojado por las lágrimas.

Gracias, sempai – él le sonrió.

¿Por qué llorabas, Haruhi? – preguntó directamente, sin rodeos ni nada así, ya que no era su estilo.

Porque os vais, y el club no va a ser lo mismo sin vosotros – dijo ella, con una leve sonrisa en su cara.

Él le volvió a colocar un brazo por lo hombros y se quedaron así un rato. Una cosa que le encantaba de él era que con un simple gesto, podía decir tantas cosas que resultaba imposible no amar sus silencios. Llegó la hora en la que él se tenía que ir, así que se levantaron del suelo y se sacudieron la hierba que se les había quedado pegada a la ropa.

Estaremos en contacto – dijo él, simplemente.

Ella no pudo reprimir un instinto y le dio un suave beso en la mejilla, a modo de despedida. Aunque ese gesto sorprendió al chico. Se despidieron, ya que ella debía volver a la academia y él irse. Ella entró en la academia, sin mirar hacia atrás, sin girarse a verlo una vez más…

Fin del flash back

Y aquí estaba, 7 años después donde solo se habían mantenido en contacto a través de cartas, las cuales siempre estaban muy bien escritas por él. Pero ya está, y eso la entristecía. Aunque sus sueños se hubieran cumplido, sentía que su vida estaba vacía, y es que ese hueco en su corazón jamás fue ocupado por nadie, y ella no fue capaz de sacarse de la cabeza a su sempai.

Con estos pensamientos se fue durmiendo poco a poco, hasta que el sueño la venció por completo y ella se dejo llevar al mundo de los sueños y las realidades imposibles, solo que en esta ocasión su visión de él había cambiado y estaba como ahora, tan atractivo, masculino… tan…él.

En otro lugar de la casa, un joven terminaba de deshacer el equipaje, mientras en su cabeza, miles de ideas se formaban y deshacían. Terminó de sacar su maleta y se cambio de ropa para estar más cómodo, así que se puso un bañador negro hasta las rodillas y una camiseta blanca sin mangas, su pelo despeinado y su barba de dos días.

Terminó y se sentó en la cama, a pensar en sus cosas, y en ella. Dios, estaba tan guapa que casi no controla su impulso de besarla nada mas la vio, aunque eso la hubiera asustado y se habría alejado de él. Amaba a Haruhi, casi desde que entró al club, pero ella jamás se dio cuenta, pues era despistada para esas cosas.

Ahora era una mujer hecha y derecha, una mujer que seguramente tendría a alguien en su vida, y por eso, jamás le dijo nada acerca de sus sentimientos, para no alejarla de su vida, ya que si no la podía tener entre sus brazos, se conformaba con tener su amistad, aunque le doliera.

Fue al escritorio y se sentó. Encendió el portátil y escribió durante un rato, pensando en ella, hasta que estuvo lo suficientemente cansado como para irse a dormir sin problemas. Se tumbó en la cama para descansar y se durmió enseguida, si bien sus sueños iban dirigidos a ella, donde lo imposible se podía hacer posible, donde la ficción superaba a la realidad. Soñó con la última vez que la vio

Flash Back

Se despidió de ella, la cual había llorado por los que se iban. Aquel beso en la mejilla había sido el regalo que más le había gustado de su graduación, y el que siempre recordaría. La vio subir las escaleras y entrar al edificio, mientras él se giraba y se marchaba hacia la limusina que lo esperaba con alguien dentro de ella. La despedida le dolía tanto que era mejor irse ya antes de que se derrumbara por primera vez en su vida.

Entró en la limusina y allí lo esperaban.

¿Se lo has dicho? – pregunto un chico con impaciencia.

No – contestó con simpleza.

- no supe que decir ante la negativa del otro.

La limusina arrancó el motor, mientras se iba y él miraba por última vez la que había sido su escuela durante toda su vida. Sin duda, ahora más que nunca la echaría de menos, y no por los años allí, sino por cierta persona que se quedaba.

Fin del flash back

Volviendo al presente, en las vacaciones en el Caribe, los demás descansaron durante un buen rato, hasta que llegó la hora del té, y así se fueron despertando cuando los iban llamando del servicio para bajar al jardín y tomar el refrigerio. Tamaki bajó con los gemelos y esperaron que los demás llegaran. Kyouya vio a Honey, y le preguntó si le importaba avisar al resto de los chicos.

Y así lo hizo. Fue primero a por su primo, al que encontró dormido sobre la cama boca arriba. Lo despertó con cuidado y salieron para ir por Haruhi. Llamaron a su puerta, pero no respondía, así que entraron con cuidado. La vieron dormida sobre la cama boca abajo, con el vestido algo levantado, dejando ver parte de sus muslos, las tirantas caídas y el pelo revuelto, pero con una pequeña sonrisa en su rostro.

Honey la vio y sonrió. Miró a su primo y vio como este la miraba fijamente para luego desviar la vista algo sonrojado, lo que le hizo gracia al chico. Se acercó a la cama de la chica y la meció con suavidad para despertarla de forma no brusca. Le costó trabajo, ya que parecía que la chica estaba profundamente dormida, mientras de su boca salían pequeños suspiros. Honey sonrió y la movió un poco más, para que se despertara. Mientras tanto, Mori miraba a Haruhi, con una leve sonrisa en su rostro, mientras nadie lo veía.

Haruhi poco a poco fue abriendo los ojos, hasta encontrarse con el rostro de Honey despertándola con suavidad, cosa que agradeció, ya que estaba cansada. Se incorporó con lentitud sobre la cama y se puso bien la ropa que llevaba, que estaba algo alborotada.

¿Honey? ¿Mori? ¿Qué hora es? – dijo ella, mientras bostezaba levemente y se estiraba en la cama, gesto que hizo que Honey se riera.

Las 16:30, hora de que salgas de la cama y hora del té – dijo él, mientras la cogía del brazo y la obligaba a levantarse – Cámbiate mientras te esperamos fuera – dijo él, mientras tiraba de su primo fuera de la habitación –

¿No voy bien con este vestido? – dijo ella mientras se incorporaba y se ponía de pie para que la miraran bien.

Si quieres que a todos les dé un desmayo de verte así, si – dijo Honey con una sonrisa, mientras Mori tragaba saliva.

Jajaja, está bien, voy a ponerme otro vestido y enseguida salgo – dijo ella – Esperarme –

Los chicos salieron, dejándola en la habitación sola, y menos mal, ya que estaba algo nerviosa, no esperaban que la vieran dormir, y con ese vestido puesto, que era muy corto. Decidió que lo mejor era ponerse otro vestido casual, más largo, así que eligió uno de color blanco cuyo largo era desnivelado, y se dejo el bikini que se había puesto antes.

Los chicos mientras esperaban fuera, cada uno sumido en sus pensamientos, mientras el silencio estaba presente. El mayor estaba aun algo en estado de shock, aunque lo disimulaba muy bien. Verla así, tan indefensa y tranquila hizo que algo en él despertara, como un instinto de protección… aunque debía recordarse que ella solo era una amiga, que era mejor no meterse más allá de aquellos límites.

Al poco tiempo salió Haruhi con un vestido blanco suelto pero que enmarcaba su figura, y el chico giró su rostro para evitar un sonrojo. Los tres fueron hacia el jardín, ya que allí les esperaban el resto de los amigos. Los gemelos fueron a abrazar a Haruhi en cuanto la vieron tan femenina con ese traje, y ella soportó bien los abrazos, si bien podían llegar a asfixiarla en algún momento, y Tamaki no que quedaba atrás, pero logró quitarse de los tres y sentarse en la mesa que Kyouya le ofrecía.

Bueno chicos, he pensado que podemos ir a la playa o quedarnos aquí en la piscina, como prefiráis – dijo Kyouya, mientras captaba la atención de todos los allí presentes.

¡Vamos a la playa! – dijeron los gemelos a la vez.

Cojamos las cosas y vayamos – dijo Kyouya.

Todos cogieron lo necesario para ir a la playa, como toallas, una sombrilla, protector solar… y se dirigieron a la playa privada de Kyouya. Llegaron y algunos se fueron a nadar directamente, como los gemelos y Tamaki, Honey y Mori estuvieron en la orilla mientras el que fue el Loli-shota miraba con curiosidad la arena. Kyouya hablaba por teléfono algo apartado del resto y Haruhi se quedó bajo la sombrilla con el vestido aun puesto, ya que le daba algo de vergüenza quedarse en bikini.

Al final, la chica decidió que tenía calor, así que se puso en pie y se quitó el vestido, hasta quedar en el bikini negro que se había puesto con anterioridad, se puso crema para no quemarse y luego se tumbó al sol para relajarse. Cogió el libro que había bajado para leer un poco.

Estaba tan ensimismada leyendo que no se dio cuenta de que era observada desde lejos por un chico, que admiraba la piel blanca de la chica en contraste con su bikini negro. Leía y parecía concentrada en su lectura, y feliz, eso se podía ver en la pequeña sonrisa que por sus labios asomaba. Dejo que sus pensamientos se giraran en torno a ella, hasta que siguió con lo que estaba haciendo, pues no quería que nadie lo viera mirándola así. Pero no pudo evitar que un host si lo viera, y sonriera por ello.

Haruhi leía muy concentrada, la historia estaba siendo tan interesante como sus anteriores libros. Daría lo que fuera por conocer al autor y felicitarle por sus libros, ya que eran pocos los libros que lograban llegarle al corazón. De pronto no estaba sola, pero no se dio cuenta de ello hasta un rato después, cuando notó algo moverse cerca de ella y vio como Kyouya se sentaba a su lado sobre una silla de playa y quedando él bajo la sombrilla.

¿Necesitas algo, Haruhi? – dijo con amabilidad.

No gracias, Kyouya, estoy bien – contestó ella con una sonrisa. "¿Era ella o Kyouya estaba más pendiente de ella?", pensó para sí misma. Pero luego dejo de darle importancia.

Parece que los demás disfrutan – dijo mientras veía a los demás bañarse en el mar.

Si, no todos los días puedes estar de vacaciones en un lugar así – dijo ella, mientras se incorporaba y quedaba sentada sobre la toalla.

¿Vienes al agua? – dijo él mientras se levantaba y le ofrecía una mano para ayudarla a levantarse.

Claro – dijo ella aceptando la ayuda.

Fueron hacia el agua, mientras los demás corrían hacia ellos para mojarlos antes de entrar al mar. Los gemelos fueron a por Haruhi, la cual empezó a correr por la orilla para no ser atrapada por ellos. Verla corriendo era la delicia para algunos chicos, que veían como su cabello largo y suelto se amoldaba al viento mientras ella huía de los chicos.

Tras correr un poco fue al agua mientras ellos se quejaban de no haberla podido atrapar. Ella se zambulló en el agua, mojándose por completo. Nadó un poco y buceó por aquellas aguas cristalinas. Era una sensación maravillosa el estar allí, y se imaginaba como sería estar allí con el chico que estaba en su corazón y mente, pero al empezar a sentir calor a imaginar ciertas cosas, pensó que era mejor no llegar sus pensamientos por aquella vía.

Uno de los host la miraba maravillado mientras ella nadaba y se metía y salía del agua. Imaginó lo que sería estar con ella nadando, rozando su piel… "¡Maldición, no vayas por ahí!" se dijo a sí mismo, y salió del agua cuando los demás lo llamaron.

¡Haruhi! Ven a tomar algo – dijo Tamaki, mientras agitaba los brazos.

¡Ahora voy! – dijo ella, mientras se metía nuevamente en el agua.

Haruhi siguió nadando, hasta que de pronto sintió un calambre en su pierna derecha, que la obligó a pararse. Estaba algo lejos de la orilla, pero hizo esfuerzos como pudo e intentó llegar hasta la orilla, cayendo rendida del dolor en cuanto pisó la arena. De pronto sintió unos brazos que la cargaban, y vio como Mori la llevaba hasta donde estaban los demás, sin pronunciar palabra. La dejó sobre su toalla en cuanto llegaron y los demás la bombardearon a preguntas.

Haruhi, ¿Qué te paso? Vimos como te caías en la orilla – dijo Tamaki, con ojos de cordero degollado (ya me entienden XD).

Nada importante Tamaki, solo me dio un calambre en la pierna – dijo ella, mientras se tocaba la pierna para ver como la llevaba.

Menos mal que le dijimos a Mori que fuera a por ti – dijo Honey – Porque te dolerá al andar, ¿no? –

Bueno, no mucho… - dijo ella, pero todos la miraron como diciendo "Venga ya", así que mejor dijo la verdad – Bueno si, me duele un poco –

Bueno, creo que hemos estado bastante tiempo en la playa – dijo Kyouya, mientras veían como caía el sol por el horizonte – Volvamos a la casa – dijo finalmente y todos recogieron.

Iban a volver, pero a Haruhi aun le dolía un poco, así que Honey le volvió a pedir a Mori que si podía llevarla, a lo que el chico le dijo "sin problemas". Cargó a Haruhi y todos se fueron hacia la casa, mientras los gemelos y alguno que otro miraba mal a Mori por estar llevando a Haruhi en brazos. Ella iba sonrojada, pero claramente se podía diferenciar con el sol recibido durante la tarde.

Llegaron a la casa y Mori llevó a Haruhi hasta su habitación.

¿Necesitas algo? – dijo él, preocupado.

No gracias Mori, me ducharé y me pondré algo para el calambre – dijo ella con una sonrisa.

Mori hizo una reverencia a modo de despedida y salió de la habitación. Haruhi se quedó mirando la puerta un rato después de él salir. Fue hasta el baño y llenó la bañera, se quitó el bikini y entró al agua, relajando sus músculos.

Llevaba escasos cinco minutos cuando empezó a recordar tantas cosas del pasado y de esos años, que empezó a llorar con amargura. Se sentía tan cerca de él y tan lejos a la vez que le parecía algo inalcanzable para ella.

¿Por qué? Tantos años y aun se sentía como una adolescente. La había ayudado, como muchas otras veces, y como siempre, su corazón iba a mil cuando sentía algún roce con él.

Sabía que no lo podría ocultar durante mucho más tiempo.

No podría ocultar a sus amigos… que estaba enamorada de Mori.

C O N T I N U A R A

¡¡Hola!! ¿Qué tal? Bueno, la prox vez si voy a tardar algo en actualizar, que ya tengo aqui mismo los examenes y tengo que estudiar si quiero salir bien para el veranito, ¡jeje!

Como carezco de tiempo para contestar reviews, solo puedo agradecer por sus comentarios a Roguelion (Inma), yuuko-hime, Princesa-tessa-love15 (Alexa) y Hikari Mitsukit. Muchas gracias por vuestros ánimos, y espero que este capi os guste, así como a la gente que no deja comentario!

¡¡Muchos besos!!

XtinaOdss