¿Por qué? Tantos años y aun se sentía como una adolescente. La había ayudado, como muchas otras veces, y como siempre, su corazón iba a mil cuando sentía algún roce con él.
Sabía que no lo podría ocultar durante mucho más tiempo.
No podría ocultar a sus amigos… que estaba enamorada de Mori.
Capitulo 4:
No supo cuanto tiempo estuvo en el baño, pero sabía que tendría que salir tarde o temprano, así que salió y se colocó una toalla alrededor del cuerpo. Se miró en el espejo del baño y se desenredó el pelo. Salió del baño y en la habitación de puso a mirar la ropa que traía sin saber que ponerse en ese momento. En ese momento, unos golpes en la puerta la sobresaltaron.
¿Sí? – preguntó reponiéndose de la sorpresa.
Soy Kyouya, ¿puedo pasar? – dijo este el otro lado de la puerta.
Un momento por favor – dijo ella mientras se secaba rápidamente y se colocaba un vestido encima de su cuerpo desnudo – Adelante –
La puerta se abrió para dar paso al joven, quien iba vestido con unos pantalones negros muy elegantes y una camisa blanca. Sencillo pero elegante a la vez.
¿Querías algo? – preguntó la chica.
Venía a decirte que los chicos quieren ir a dar una vuelta por el pueblo y los alrededores, así como cenar en algún restaurante – dijo él – Para que te vistas con algún vestido que hayas traído o con alguno que traigas –
¿Tiene que ser muy elegante? – preguntó ella.
Algo si – dijo él.
Bien, pues ahora bajo, voy a ver que tengo para ponerme –
Ok, te espero fuera de la habitación – dijo Kyouya mientras salía.
No hace f… - Haruhi no pudo terminar, ya que el chico había cerrado la puerta tras de si.
Haruhi suspiró. Kyouya estaba raro, pero bueno. Abrió su armario y miró la ropa que tenía. Eligió un vestido color negro con escote en V, espalda descubierta y de largo por los pies. Se calzó unas sandalias del mismo color y se dejó el pelo suelto, para que se secara con la brisa existente. Se maquilló levemente y cogió un bolso de noche. Salió del cuarto y se encontró a Kyouya, quien hablaba por teléfono y no la había visto salir.
Ella espero recargada contra la puerta hasta que el chico terminara de hablar. Sacó un pequeño espejo para verse por última vez y ver si estaba bien. Entonces vio que Kyouya había terminado y se quedaba mirando por la ventana del pasillo un momento, hasta que se giró para la puerta de la chica y verla allí apoyada.
¿Haruhi? – dijo él, sorprendido de verla así.
¿Voy bien así? – dijo ella mientras daba una vuelta sobre sí misma, para que el chico la viera bien.
Si, vas perfecta – dijo él, mientras le ofrecía el brazo, gesto que ella aceptó. Haruhi aun no sabía de las intenciones del chico, así que el gesto le pareció muy generoso por su parte. Momentáneamente, había olvidado que era Ootori Kyouya.
Llegaron hasta abajo, donde cada uno de los chicas alabó a Haruhi por verla tan bella. Solo uno estaba celoso de la forma en que ella llegó, del brazo de Kyouya. Pero casi nadie se dio cuenta de ello, solo un chico muy intuitivo, que había pensado que aquello no podía seguir así.
Vamos amigos – dijo Kyouya mientras los conducía a una limusina.
Durante el trayecto en limusina, todos hicieron bromas y empezaron a hablar de diversas cosas de sus trabajos y eso. Llegaron al centro del pueblo y allí se bajaron. Fueron a dar una vuelta y a ver el pueblo de noche, que era muy bonito. Había muchos puestos ambulantes, donde Haruhi pudo ver collares realmente hermosos. Los gemelos insistieron en comprarle uno, pero ella se negó.
Al cabo de un rato llegaron a un restaurante muy elegante. Haruhi agradecía haberse puesto ese vestido, pues la ocasión lo requería. Se sentaron en una mesa circular que Kyouya había reservado. Haruhi estaba entre Honey y Kyouya, quienes se sentaron a su lado en cuanto ella selecciono un lugar de la mesa.
Cenaron un menú ya seleccionado, que consistía en unos entrantes variados y un plato de un pescado de la zona. Y el postre era unos surtidos de la casa. Durante toda la cena, Haruhi estuvo hablando tanto con Honey y Kyouya, quienes estaban a su lado, y los demás enfrente de ella. Lo que no supo era que era observada por uno, que la mirada disimuladamente y admiraba la belleza con la que se veía esa noche.
El restaurante constaba de una zona de baile, donde parejas bailaban al son de una música ambiental muy buena. En una de las ocasiones, tras la cena y mientras bebían algo, Honey invitó a Haruhi para bailar, mientras los gemelos y Tamaki se ponían celosos y Kyouya intentaba disimular que él le iba a pedir lo mismo en ese momento a la chica.
Honey llevó a Haruhi hasta la pista de baile, mientras algunas miradas masculinas se posaban sobre la chica. Agarro a Haruhi por la cintura y la guió mientras sonaba la música.
Honey, tú no eres de bailar – dijo ella, extrañada del ofrecimiento del chico - ¿Qué pasa? – pregunto sin rodeos.
Vaya, veo que ya eres más perspicaz – dijo él con una sonrisa – Es que tenía que hablarte en privado –
¿Sobre qué? – preguntó interesada.
Haruhi, se lo que sientes por Takashi – dijo Honey con una sonrisa deslumbrante, como si fuera el más feliz del mundo porque ella estuviera enamorada de Mori.
¿Cómo… como lo sabes? – dijo ella, sorprendida porque alguien la hubiera descubierto.
Bueno, digamos que me di cuenta en su tiempo – contestó él – Y puedo ver que sigues enamorada tras 7 años – dijo ahora con seriedad - ¿O me equivoco? –
… - Haruhi guardo silencio, hasta que vio que era imposible engañar al joven – No te equivocas Honey – dijo al fin.
¿Y por qué demonios no le has dicho nada? – preguntó el con curiosidad.
No lo sé, en aquel momento, por las circunstancias del club y eso –
¿Y por qué no se lo dices ahora? –
No sé, quizás tengo miedo de que me rechace y no seamos más amigos – dijo Haruhi, con una sonrisa triste.
Haruhi, tienes que arriesgarte, sino siempre te lamentaras por haberte negado a decírselo – dijo él.
En ese momento la música cesó y se dispusieron a volver a la mesa, pero antes Honey la miró como diciendo "hazme caso". Volvieron y todos elogiaron que había estado muy guapa mientras bailaba. Vieron que era realmente tarde, así que volvieron a la casa de Kyouya, ya que al día siguiente querían ir en el barco del chico a dar una vuelta por la zona.
Llegaron a la casa y cada uno se fue a sus habitaciones. Algunos se habían pasado con la bebida, así que se fueron tambaleándose a las habitaciones. Haruhi llego a la suya y cerró la puerta tras de sí. Se sentó en la silla enfrente del tocador. Miró su reflejo en el espejo, y unos ojos marrones le devolvieron la mirada. Empezó a quitarse el vestido y este salió entero de su cuerpo. Antes de ponerse el camisón para dormir se puso unos pantalones sueltos y una camiseta de tirantas, para bajar a la cocina y tomarse algo frío, ya que tenía calor.
Salió de la habitación y se iba a ir hacia su destino cuando vio a Kyouya, el cual iba hacia donde ella estaba. El chico llegó hasta donde ella estaba.
Buenas Haruhi, ¿ibas a algún lado? – dijo, teniendo en la voz un deje de seducción.
Si, iba a la cocina a tomar un té frío o algo así – dijo ella – Es que tengo calor –
Puedo pedir que te lo traigan – dijo él.
No, no, no hace falta llamar a nadie del servicio por un capricho mío – dijo ella, mientras iba desplazándose hacia la cocina – Buenas noches Kyouya – dijo ella, mientras le daba la espalda al chico.
De pronto sintió como unos brazos la rodeaban por la espalda, capturando su cintura por detrás. Haruhi se quedó muy quieta, ya que… ¡Kyouya la estaba abrazando! No sabía el por qué el chico se comportaba así, pero debía separarse de él. Podía sentir el cálido aliento del chico pasar por su nuca y erizarle el vello.
¿Kyouya? – dijo ella, sorprendida.
Sabes, podría concederte cualquier capricho que me pidieras… - dijo él, en un susurro en su oído.
¿? – ella no podía articular palabra, estaba muy sorprendida.
Todo lo que me pidiese sería tuyo… - siguió él – Haruhi… no sabes cuánto te deseo desde que te vi la última vez antes de este viaje – aquello dejo impactada a la chica.
¿Te… te refieres cuando tu padre…me invitó a aquella cena? – preguntó ella, aun sin saber muy bien que hacer.
Si, esa cena de hace un año… - respondió él, mientras sus manos se movían por la cintura de ella – Desde entonces te deseo – le mordió la oreja a la chica, y aquello la hizo reaccionar.
Basta Kyouya, suéltame – dijo ella, tratando de zafarse de su agarre.
El chico le dio la vuelta y quedaron de frente. Kyouya capturó los labios de la chica, mientras ella se había quedado muy quieta por la reacción del chico, ya que no lo esperaba para nada. No le correspondió y lo empujó poniendo las manos sobre su pecho.
No sigas Kyouya – dijo ella, una vez que él dejo de besarla.
¿Por qué? – Dijo él – Acaso tú… ¿tienes ya a alguien? – preguntó él, mientras la soltaba despacio.
Como tener, no tengo a nadie a mi lado – aclaro ella, y siguió al ver como el se volvía a acercar a ella – Pero si tengo a alguien presente – dijo ella.
¿Te refieres a…? – dijo él, mientras ella asentía - ¿Desde entonces? – preguntó con incredulidad.
Así es – dijo ella – Tú eras el único que creía que lo sabia en aquel entonces, pero hoy me di cuenta de que alguien más lo sabia –
¿Él? – pregunto Kyouya.
No, él no lo sabe – dijo ella – Así que quiero que lo tengas en cuenta, Kyouya. Puede que no se lo diga, pero siempre estará en mi corazón – dijo ella, mientras lo dejaba allí y se dirigía a la cocina.
Puede ser, pero no me daré por vencido – murmuró el chico, mientras se iba a su habitación.
El pasillo se quedó en silencio una vez que los se fueron a sus respectivos destinos. Ninguno de los dos se había dado cuenta de que habían sido escuchados desde el principio por un par que sin querer les había pillado. Uno de ellos estaba feliz de que Haruhi hubiera rechazado a Kyouya, pero por otro lado, ella ya estaba enamorada de alguien, y eso él no podría cambiarlo. Así que se tenía que resignar a ser su amigo siempre.
Oh vamos, tienes que decírselo – dijo el otro.
No, ya la has oído – dijo con voz firme, sin dejar escapar emoción alguna.
Nunca sabrás de quien habla si no le preguntas – dijo el otro, tratando de abrirle los ojos, mientras se iba.
El joven se quedó quieto, asimilando las palabras recibidas. ¿Podría algún día decirle a Haruhi que la amaba? No estaba seguro de la respuesta. Ella tenía a alguien presente, y era de la época del instituto… si era alguno de sus amigos, jamás le diría nada y velaría por su felicidad, que era lo mínimo que podría hacer.
Con estos pensamientos, se fue a su habitación. Necesitaba pensar acerca de su situación actual. Se sentó en la silla enfrente del escritorio y encendió su portátil. Intentó escribir algo, pero en ese momento, las palabras no se salían. Le habían dicho que se tomara unas vacaciones y se relajara, pero aquello le gustaba demasiado y en ocasiones no paraba… pero ahora no podía, estaba colapsado.
Desde que la había visto, algo le había llenado nuevamente y una extraña inspiración hizo que las líneas salieras de sus dedos como por arte de magia. En cada momento, nuevas palabras salían de él. Pero ahora estaba atascado.
"Nunca sabrás de quien habla si no le preguntas". Aquellas palabras se repetían en su cabeza y daban vueltas hasta marearlo. Pero, ¿y si tenía razón? ¿Y si debía preguntarle? Aquello lo aterraba de sobremanera, ya que creía que ella reaccionaría como con Kyouya, y si eso le ocurría, no sabía lo que podría pasar luego.
Apagó el portátil y se fue a la cama, para descansar y relajarse, que para algo estaba de vacaciones. Sus últimos pensamientos antes de caer al mundo de los sueños fueron a ella, hasta que sus ojos se cerraron.
Haruhi tomaba un refresco en el jardín. Hacia una brisa fresca que le vino muy bien para calmarse. No se esperaba aquella declaración de Kyouya. Deseo… dijo que la deseaba, una atracción meramente física, y eso algo que a ella no le gustaba. Ella era de las que pensaba que la atracción física existía, pero que también tenía que estar presente la atracción a nivel superior, donde la personalidad de la otra persona debía ser importante para que una relación funcionara.
Por eso no podría sentir algo por alguien así… tan…físico. Ella necesitaba alguien que la llenara no solo en ese plano, sino en algo pleno, que fuera feliz tan solo con estar con esa persona… como con él, quien la mantenía ligada a la vida, quien la llenaba con sólo verlo durante unos días, cuando en unos años solo podía saber de él en la distancia.
"Haruhi, tienes que arriesgarte, sino siempre te lamentaras por haberte negado a decírselo", estas palabras se las había dicho Honey esa noche, y no paraban de salir y volver a entrar en su cabeza, haciéndola pensar en cada momento en si debía decírselo o no. Una parte de ella se aterraba de sobremanera al verse confesándole sus sentimientos, ya que nunca sabía cómo se podía sentir él… nunca dejaba que las emociones se expresaran en su rostro. Y aunque ahora estaba más relajado que antaño, seguía con esa expresión que hacía que pareciera que carecía de sentimientos. Aunque ella lo conocía bien, y tras esa máscara se encontraba un buen hombre, del que ella se había enamorado.
Suspiró. Miraba hacia la playa desde el jardín, y con la luz de la luna se veía hermosa, dándole un toque misterioso al ambiente. Bebió un poco mas de aquel refresco frio que calmaba el calor que sentía, porque hacía bastante calor en la casa.
De pronto sintió pasos detrás de ella. Se giró y vio a Honey, que se acercaba hacia donde estaba ella.
Buenas noches Haruhi –
Buenas Honey –
¿Qué haces aquí? – dijo él.
Pues tenía calor y me estaba tomando algo frio – contestó ella, mientras alzaba su botella de refresco.
La verdad es que si, hace calor – dijo él otro, mientras miraba también hacia la playa.
Honey –
¿Sí? –
¿Crees que lo que hago… está mal? – preguntó ella, indecisa.
¿A qué te refieres? –
Ya sabes…a mis sentimientos y mis sentimientos con Mori – dijo ella, mientras un suave sonrojo se posaba en sus mejillas.
Haruhi… -
Es que a veces pienso que sí, que podría decirle lo que siento por él y eso… pero me da tanto miedo… - dijo ella, sabiendo que con quien hablaba era el mejor para esto, por su cercanía a ambas partes implicadas.
Creo… que tendrías que arriesgarte, acercarte más a él para que te vea – dijo él con calma, mientras ella lo miraba – Ha pasado mucho tiempo Haruhi, no es bueno que sigas así –
Gracias Honey, lo tendré en cuenta – dijo ella mientras daba un último sorbo al refresco – Voy a ir a dormir ya, es tarde y no sé qué haremos mañana – dijo ella. Se despidió de Honey y se fue, dejando al otro con sus pensamientos.
Había sido un día muy largo, ya vería que más se podría hacer.
C O N T I N U A R A
¡¡Hola!!
Ahhhh, los exams me están matando a balazos. En un descanso, mientras escuchaba música, se me ocurrió esto, ¡¡y espero que les guste!!
¡¡Muchas gracias por sus reviews a Princesa-tessa-love15, Roguelion y a yuuko-hime!!
Muchos besoss!!
XtinaOdss
