Gracias Honey, lo tendré en cuenta – dijo ella mientras daba un último sorbo al refresco – Voy a ir a dormir ya, es tarde y no sé qué haremos mañana – dijo ella. Se despidió de Honey y se fue, dejando al otro con sus pensamientos.

Había sido un día muy largo, ya vería que más se podría hacer.

Capitulo 5: A solas

Habían pasado ya unos días desde que llegaron, y de la insinuación de Kyouya. El chico no había dicho nada respecto a eso, pero Haruhi pudo notar como la trataba más y se acercaba a ella, aunque lo evitaba en algunas ocasiones y ella lo tratara con educación. Pareciera que la negativa de ella sólo había servido para que estuviera mas lanzado, y aunque ella se negara a las atenciones de él, Kyouya seguía como si no hubiera impedimentos.

Esas atenciones eran observadas por los host con algo de recelo, pero sobre todo por uno, que se molestaba bastante ante el carácter de Kyouya, aunque siempre que Haruhi lo rechazaba, algo dentro de él se alegraba por ello, disimulándolo muy bien, por supuesto. Aunque ver a Kyouya desde aquella noche que casi no soltaba a la chica lo fastidiaba, sonreía interiormente al ver a las reacciones de Haruhi con él.

Habían visto los alrededores de la isla en esos días, y navegado en barco por las hermosas calas. Los chicos querían nuevamente ir en barco a alguna de esas playas, para estar entre más gente también, ya que solos en la playa privada de Kyouya podía ser algo aburrido si se hacía varios días seguidos.

Ya casi estaban preparados para irse al barco, pero Haruhi decidió que no iría. Quería descansar de atenciones que no la iban a cambiar de parecer y no tenía ganas de ir nuevamente en barco al mismo lugar de hacía dos días. Así lo comunicó a los chicos presentes en aquel momento, que eran los gemelos, Tamaki y Kyouya.

¿Cómo que no vienes? – dijeron los gemelos a la vez, algo sorprendidos.

Sí, quiero relajarme por aquí un poco – dijo la chica – Además de que hace dos días ya fuimos allí, y no me apetece repetir –

¿Quieres que nos quedemos, hija? – dijo Tamaki, sujetando una de las manos de ella.

No Tamaki, ir ustedes, en serio, estaré bien – dijo ella.

Haruhi, tienes la casa a tu disposición, cualquier cosa, pídela – dijo Kyouya mientras se acercaba a ella y le besaba una mano.

Vale, vale – dijo ella, mientras con suavidad, soltaba la mano del chico. No le molestaba que lo hiciera, pero muchas veces la sacaba de sus casillas – Voy a darme un baño en la piscina –

¡Nos vemos en la tarde! – dijeron los gemelos, mientras se iban a la entrada para esperar a los dos restantes.

Haruhi fue a su habitación y se tumbó en la cama. La comodidad de esta hacía que pudiera relajarse de una manera increíble, pero se decidió a hacer algo más productivo en su día que quedarse tumbada en una cama. Así que con lentitud, se sentó sobre el borde de la misma, mientras pensaba en lo que podría hacer durante ese día hasta que llegaran los chicos del club.

Podría dar una vuelta por el centro del pueblo, y ver si estaban los puestos ambulantes de la otra vez, para comprarse algún collar u otro complemento, porque le habían gustado mucho. También podría ir a mirar alguna tienda de ropa, para ver vestidos de la zona. Y probar algún alimento típico de allí, que había visto con anterioridad unos puestos al aire libre con muchas cosas.

Mientras pensaba en más cosas que podría hacer, fue quitándose la ropa que tenía y se puso un bikini azul oscuro con conchas en las tiras. Se colocó un vestido corto negro, que le llegaba por la mitad del muslo y dejaba ver sus largas piernas. El pelo se lo recogió en unas trenzas bajas y sueltas, que le daban frescura al rostro. Agarró su libro y bajó hacia la piscina, para relajarse leyendo un poco tumbada en una de las tumbonas de allí.

Llegó abajo y una de las criadas se acercó a ella para ver si quería algo. Haruhi al principio se negó, pero la criada le dijo que habían preparado limonada fresca esa mañana, así que la chica acabó por ceder. Nunca se acostumbraría a tener a alguien encima suya diciendo que pidiera lo que quisiera. Escogió una tumbona que estaba bajo una sombrilla, para no quemarse la piel.

Se tumbó y cogió su libro, para seguir leyendo por donde lo dejó. Al poco rato, la criada le trajo un gran vaso con limonada, la cual estaba muy buena, y siguió leyendo un poco. Pasado un tiempo, empezó a adormecerse, así que soltó el libro y se quitó el vestido, quedándose en el bikini, y se metió en el agua. Al principio estaba fría, pero luego se acostumbraba el cuerpo a la temperatura.

No sintió cuando alguien se acercó a donde estaba ella, y se quedó mirándola, confundido, ya que creía que estaría en el barco con los demás. Haruhi salió del agua y lo miró, también confundida ya que creía que él estaría con el resto.

¿Haruhi? – dijo él, aun sorprendido.

Buenos días, Mori – dijo ella, ruborizándose levemente ante la presencia del chico.

Creí que estabas con el resto en el barco – dijo él, mirándola fijamente.

Decidí quedarme aquí hoy, iban a ir al mismo sitio del otro día – dijo ella, mirando con mucha curiosidad repentina una sombrilla - ¿Y tú? Creí que irías en el barco – preguntó con curiosidad.

Tenía cosas que hacer – dijo él, y Haruhi lo miró extrañada – Del trabajo – explicó con sencillez.

Ah – dijo ella, muy ruborizada. Quien le iba a decir que acabaría estando aquel día a solas con Mori, aun no se lo esperaba. Entró nuevamente al agua, a bajar la temperatura que comenzaba a subir por su cuerpo.

Mori por su parte, miraba a la chica entrar en el agua. No se esperó el haberla visto allí, y se llevó la sorpresa de su vida cuando la vio quitándose el vestido corto y saltando a la piscina. Colocó sus cosas en una tumbona al lado de la de ella y se sentó en ella, para ver el paisaje y de paso a la chica, nadando y buceando en la piscina. Miró el libro que ella había bajado y sonrió levemente.

Haruhi sabía que esta oportunidad era única para decirle como se sentía respecto a él. Iban a estar a solas todo el día, hasta que llegaran el resto de los chicos. Seguía nadando para ver si así podía pensar con más claridad. Aunque siempre quiso decirle al chico como se sentía, jamás se atrevió por su timidez y miedo. Pero habían pasado muchos años, y ella sabía que tenía que decírselo, para ver su reacción, y de ello dependería que ella solo amara a un hombre en toda su vida o tendría que olvidarlo.

Haruhi salió de la piscina y se levantó la mirada al encontrarse a Mori en el borde de esta, como comprobando si meterse o no. Su cuerpo lucía esplendido, fruto del ejercicio diario al que el chico se sometía. Todos sus músculos estaban marcados y le hacían ver muy sexy. Sin que Mori se diera cuenta, Haruhi se acercó por la espalda del chico y lo empujó hacia la piscina, sorprendiéndolo.

Comenzó a reír animadamente, mientras veía como Mori salía del agua y la miraba, sorprendido de lo que ella había hecho. Al principio, Haruhi se quedó callada tras reírse, al ver la mirada del chico, y pensó que era de furia. Mori salió del agua y fue hacia ella, con paso lento, como dándole oportunidad de escapar.

¿Mori? – Dijo ella – ¿Te has… molestado? – dijo con timidez, pues la proximidad del cuerpo de él la cohibía en exceso.

No debiste haberlo hecho – dijo él, y Haruhi pensó que había metido la pata.

De pronto, Mori la cogió en brazos, agarrándola de la cintura, y los dos fueron al agua. Al principio ella se sorprendió al salir a la superficie y comprobar que seguía en brazos de él y en una zona que no hacía pie. Se miraron a los ojos y comenzaron a reír, descubriendo Haruhi la suave y ronca risa de Mori. No se dieron cuenta, pero sus cuerpos estaban muy pegados. Mori seguía con sus manos en la cintura de la chica, y ella puso al reírse las suyas sobre el pecho de él.

Ambos fijaron su mirada en los ojos, mientras seguían en el agua en ese abrazo inconsciente. No había nada más que el contacto de sus cuerpos bajo el sol del Caribe, mojados por el agua que los rodeaba. Ambos muy quietos, examinando al otro con la mirada, como queriendo plasmar en su mente al otro a la perfección. Haruhi se mordió el labio inferior, en un gesto que le encantó al chico.

Un sonido los sacó de aquel momento.

Disculpen – dijo la criada, avergonzada de molestarlos – Me preguntaba si querrían almorzar en el comedor o aquí, en el jardín –

Haruhi no respondió, estaba demasiado sonrojada como para decir nada, así que fue Mori quien hablo. Haruhi se dio finalmente cuenta de cómo estaba de pegada a Mori, con sus pieles rozándose y provocando caricias en ella. Intento separarse, pero el agarre de Mori era firme, y pareciera que no pretendía soltarla.

Aquí fuera está bien, gracias – dijo él, mientras fijaba su vista en la criada.

Pues en tres cuartos de hora les tendremos listo todo – dijo ella, haciendo una reverencia y alejándose del lugar.

Volvieron a quedarse a solas, agarrados exactamente igual que antes. Mori movió un poco sus manos por la cintura de ella, apretándola un poco mas contra su cuerpo, en un gesto inconsciente, y Haruhi dejó que sus brazos se posaran sobre los anchos hombros de él. Muy quietos, casi sin moverse a penas, se mantuvieron durante un rato.

Poco a poco, Mori fue moviéndose hasta donde Haruhi tenía pie. Cuando llegó hasta donde el agua le llegaba a él por la cintura, alzó a Haruhi hasta depositarla sobre el bordillo de la piscina, y puso sus brazos a los lados de ella. Haruhi creía que no se podría sonrojar mas, mientras se preguntaba qué podía hacer en ese momento.

Haruhi… -

¿Sí? – contestó la chica con nerviosismo.

¿Te apetece dar una vuelta por la playa o por el pueblo, mas tarde? – dijo Mori. Con los años, había aprendido a expresarse mejor que antaño.

Claro… - dijo ella, con un sonrojo en su rostro que solo la hacía más bella.

Mori salió finalmente del agua, y ambos se secaron, hablando de varias cosas. El almuerzo llegó, siendo una comida ligera, ya que si era pesada, en aquel ambiente luego sería peor. Cuando terminaron de comer cada uno fue a su habitación, quedando en verse a las cinco de la tarde en el jardín.

Haruhi llegó a su habitación, y una vez que había cerrado la puerta, se recostó sobre esta, pensando en lo ocurrido en la piscina. Aun podía sentir sobre su piel el roce del cuerpo de Mori, y eso la acaloraba. Sentirlo tan cerca, sin nadie más alrededor, había sido muy extraño para ella, ya que siempre estaban rodeados de miembros del club que revoloteaban alrededor de ella. ¡Y la había invitado a pasear! Haruhi se sentía como en una nube.

Se dio una ducha rápida, para quitarse el cloro de la piscina, y se secó, para ver que se ponía para salir a pasear con Mori. Miró su armario, y aprovechando que no tendría que ponerse más arreglada que otras veces, se puso un bikini, unos shorts vaqueros y una camiseta de tirantas negra, colocándose luego una camiseta amplia blanca, que dejaba al aire sus hombros. Se puso unos zapatos azules y se recogió el pelo en un par de trenzas, como en la mañana.

Dieron las cinco de la tarde, y Haruhi fue al jardín para encontrarse con Mori. Estaba muy nerviosa, pero esperaba que no se le notara y pudiera disimularlo sin problemas. Salió y lo buscó con la mirada, pero no lo encontraba. Al final no halló en la salida hacia la playa, mirando hacia el mar y con una leve sonrisa en su rostro. Se alegro de no haberse puesto un vestido, puesto que él llevaba un bañador verde oscuro hasta la rodilla, una camiseta blanca sin mangas y unos zapatos deportivos.

Mori… - dijo Haruhi, para llamar su atención.

Haruhi, ¿estás lista? – preguntó él.

Si – dijo ella.

De pronto, vio como Mori le pasaba un casco de moto, mientras le indicaba que se lo pusiera. Haruhi vio que no iban hacia la playa, sino hacia el garaje de Kyouya. Allí pudo admirar varios vehículos, y al que se dirigía Mori, que era un quad. Haruhi se asustó un poco al ver que se iba a montar allí.

No te preocupes – dijo Mori, mientras se colocaba el casco y la ayudaba a colocárselo – Ya las he manejado antes – eso sí tranquilizó a la chica.

Mori se montó y lo arrancó, mientras Haruhi se sentaba detrás de él. Al principio no supo donde se tenía que agarrar, porque era obvio que en algún lado tenía que poner sus manos. En una pregunta no formulada al chico, Mori cogió las manos de Haruhi y se las enroscó al cuerpo, gesto que hizo que la chica se sonrojara. Haruhi se dio cuenta de que quedó muy pegada al cuerpo del chico estando agarrada a él.

Mori salió del garaje en dirección al pueblo, por donde irían antes de ir a la playa. La velocidad y el viento hicieron que los cabellos de Haruhi que sobresalían por la nuca, ya que llevaba casco, volaran, mientras ella disfrutaba del paseo con una sonrisa y riendo. Pasaron por la plaza del pueblo y varios niños se quedaron viendo el vehículo con deseo en los ojos. Pararon, ya que les había entrado sed, y así Mori fue a por dos refrescos mientras Haruhi esperaba sentada sobre el quad, vigilándolo.

Unos niños se acercaron a ella, con algo de timidez, y le preguntaron.

¿Es tuyo este quad? – dijo un chico moreno, de piel tostada.

No, es de un amigo – dijo Haruhi con una sonrisa.

¡Vayaaa! – dijeron todos a la vez, mientras admiraban el vehículo.

¿Y quien conduce? – preguntó una niña también morena.

Ese chico que viene por ahí – dijo Haruhi, mientras con la cabeza les señalaba hacia Mori, el cual regresaba con unas latas de refresco. Las niñas dejaron caer un suspiro cuando lo vieron, cosa que le hizo gracia a Haruhi.

Los niños se fueron a jugar a la pelota, que era lo que estaban haciendo antes. Mori se sentó al lado de Haruhi y le entregó una de las latas, mientras preguntaba que querían los niños. Ella le contó que le empezaron a hacer preguntas acerca del quad y de quien era, y empezó a reír cuando recordó la cara de los chicos al ver el vehículo y la de las niñas al ver a Mori llegar. El chico le preguntó que de que se reía, pero ella solo contestó que no era nada.

Se terminaron el refresco y se montaron nuevamente en el quad, mientras los niños de antes habían parado de jugar para ver como se iban. Mori arrancó y Haruhi se apretó fuertemente a él por su cintura. Los niños les dijeron adiós con la mano en cuanto Mori aceleró, para ir a otros sitios. El viento volvía a revolver los cabellos de Haruhi, quien sentía el contacto con Mori lo más cálido que jamás había sentido. Apoyó la cabeza en la espalda del chico, apretándose un poco más contra él.

"Espero que no le moleste" pensó para sí misma Haruhi, mientras veía como el chico cogía hacia una salida de la carretera hacia la playa.

Fueron hacia la playa. El sol se iba acercando al horizonte, en la arena quedaban marcadas las huellas del vehículo, y Mori aceleraba en algunos momentos, para darle más emoción al asunto. Daba algunos derrapes sobre la arena, pero nada peligroso. Al cabo de un rato, paró el motor, para descansar un poco del quad y sentarse sobre la arena. Haruhi se quitó el casco y se lo pasó a Mori, el cual los puso en el vehículo, enganchados.

Haruhi miró hacia el mar, mientras se quitaba los zapatos y sentía la arena en sus pies. Se sentó sobre la arena, la cual estaba caliente del sol recibido. Vio como Mori enganchaba los cascos en el quad y cómo iba luego hacia ella, sentándose a su lado. Se formó entonces un silencio para nada incomodo, que daba lugar a una tranquilidad, la misma que se podía formar si estabas al lado de alguien como Mori.

El sol ya casi rozaba la línea del horizonte, y aun había bastante luz y calor. Haruhi jugaba con sus dedos sobre la arena, mientras notaba la cercanía de su cuerpo con el de Mori, lo que hacía que se inquietara. Se imaginaba lo que sería estar con él bajo aquellas aguas cristalinas y un calor empezaba a emerger de su cuerpo, no dejándola pensar con claridad. Decidió hacer algo para aliviar el calor interior.

Haruhi se puso de pie, mientras sentía como Mori la miraba fijamente, para ver qué era lo que ella iba a hacer. Lentamente, se quitó la camiseta blanca y la de tirantas, para despojarse luego del short y quedar así en un bikini color morado oscuro, que dejaba ver sus curvas. Miró a Mori y sonrió, para luego ir corriendo al agua para refrescarse.

Entró al agua, que estaba muy buena y se metió entera, mojándose hasta el pelo. Nadó un poco y luego fue hacia la orilla, mientras veía a Mori, el cual seguía sentado en la arena y la miraba fijamente. Haruhi enrojeció hasta la orejas, aunque para su suerte, estaban algo alejados y no lo podía notar el chico. Haruhi estaba en la zona donde el agua le llegaba hasta la cintura, y desde allí llamó a Mori.

¡Ven a bañarte! – dijo la chica, pero él no daba signos de levantarse.

Haruhi salió del agua y fue hacia él, quien la seguía mirando sin quitar sus ojos de encima.

¿Vienes? – dijo ella, mientras fijaba su mirada en los ojos oscuros de él.

¿Esta fría? – preguntó Mori, como si no supiera que hacer.

Esta muy buena – dijo ella con una sonrisa – Vamos, ven – dijo Haruhi, mientras levantaba al chico, con mucho esfuerzo. Mori se quitó la camiseta con lentitud, mientras pensaba si meterse o no. La idea se le hacía tentadora, y por qué negarlo, se le apetecía bañarse en ese momento.

Haruhi volvía a quedarse sin aliento al ver el torso del chico, y clavó su mirada en él, mientras él no se diera cuenta, claro. En un arranque de travesura, mojó al chico con el agua que ella traía, desconcertándolo. Haruhi salió corriendo hacia el agua, y Mori tras ella, para vengarse, como esa misma mañana en la piscina.

Llegaron a la vez a la orilla, y Mori la agarró y la alzó sobre sus hombros, entrando ambos a la vez en el agua. Salieron a la superficie más o menos a la vez, ya que el agarre no había cesado. Ambos rieron, recordando la piscina y lo ocurrido, muy parecido a esto. Y volvían a estar como esa mañana, ambos muy pegados, casi sin ser conscientes de lo que les rodeaba y del acercamiento de sus cuerpos.

De pronto, como si de una bombilla encendiéndose se tratara, ambos se callaron y se quedaron fijamente mirándose a los ojos, admirando la belleza del par ajeno y sintiendo muchas cosas en aquel cruce de miradas. Por algo se dice que los ojos son el espejo del alma, y Haruhi en ese momento, pensó que era la ocasión para hablar con Mori, ya que pocas veces más podrían estar a solas.

Mori… - dijo ella, para que el chico captara su atención.

¿Sí? – dijo él.

… -

C O N T I N U A R A

Holaa!!

Buah, el otro día hice un examen y me salió mal… TT. bueno, espero que los demás me salgan mas decentes, jajaja!!

Además de que he estado malita ayer… con 40.3 de fiebre!! :S, aunque ya estoy mejor y por eso les dejo el capi!

Una rápida mención a Roguelion y a Princesa-Tessa-Love15, muchas gracias por vuestros comentarios!!

Muchos besoss!!

XtinaOdss