De pronto, como si de una bombilla encendiéndose se tratara, ambos se callaron y se quedaron fijamente mirándose a los ojos, admirando la belleza del par ajeno y sintiendo muchas cosas en aquel cruce de miradas. Por algo se dice que los ojos son el espejo del alma, y Haruhi en ese momento, pensó que era la ocasión para hablar con Mori, ya que pocas veces más podrían estar a solas.
Mori… - dijo ella, para que el chico captara su atención.
¿Sí? – dijo él.
… -
Capitulo 6:
Silencio habían entre ambos. Haruhi no se atrevía a hablar, ya que tenía mucho miedo en ese momento, sin saber cómo pasarían las cosas, o si luego él se alejaría de ella. Podía sentir el agarre posesivo de Mori sobre su cintura, y no le molestaba como si lo hacían los abrazos asfixiantes de los gemelos y Tamaki. Es más, disfrutaba del contacto de sus grandes manos entorno a su pequeño cuerpo.
Había llegado el momento, ella lo sabía, y aun así le costaba trabajo, y su sonrojo no ayudaba mucho. Mori la miró extrañado, esperando lo que ella quisiera decirle, pero ella aun estaba estática. Mori movió sus manos, apretando sin querer el cuerpo de ella al pasar sus manos muy cerca de su cadera, lo que hizo que ella comenzara a acalorarse, y respirara algo más agitada que antes.
¿Estás bien? – dijo Mori, ya que vio que estaba algo rara.
Si, si – dijo ella, mientras intentaba por todos los medios sacar de sus pensamientos el que las manos de él estuvieran tan pegadas a su cuerpo – No te preocupes –
Siguieron en esa posición, sin moverse absolutamente nada y sintiendo como las olas les mecían suavemente. Haruhi estaba trabada. Tanto esfuerzo de decirle finalmente sus sentimientos no estaban dando los frutos esperados, y es que estaba tan aterrada que apenas podía su cuerpo responder, y menos sus labios para hablar. Al fin se decidió que era el mejor momento, que no estaban el resto del club y que luego, pasara lo que pasara, ya vería lo que haría con sus sentimientos.
Mori… yo… - dijo Haruhi, mientras el chico la miraba con aquella mirada oscura que la traía por la calle de la locura.
Dime… - dijo él, mientras la pegaba un poco más a él, y Haruhi apoyaba sus manos, que antes habían estado en los brazos de él, en su pecho.
Silencio, y tan solo dos palabras tendrían que salir de la boca de Haruhi para sentenciar un destino que esperaba para salir a flote. Sus rostros estaban ya muy cerca, y sus respiraciones casi se envolvían con sensualidad. Podía sentir el cálido aliento de Mori y deseo más que nunca sentirlo por todo su cuerpo. Casi podía pensar que él la agarraba cada vez más fuerte y más pegado a su cuerpo de forma consciente, como si él quisiera estar así con ella y no fuera algo del momento. Ese pensamiento la hizo envalentonarse y decirle sus sentimientos.
Allí iba, iba a confesar lo que por 7 años había guardado…
…
¡¡Haruhi!! –
Una voz hizo que ambos se separaran de improvisto, y Haruhi no pudiera finalmente decirle nada a Mori.
Una voz que acababa de echar por tierra los esfuerzos de la chica.
Una voz que despertaría los instintos asesinos de Haruhi, dormidos hasta entonces.
A lo lejos vio como el yate de Kyouya se acercaba hasta donde estaban ellos, teniendo en cuenta la profundidad del mar. Vio a los gemelos, que los saludaban sin parar de agitar las manos, y a Tamaki, que era quien la había llamado. Haruhi tenía ganas de matarlo en aquel momento.
Los gemelos saltaron al agua y nadaron hasta donde estaban Mori y ella, los cuales ya estaban a una distancia prudencial y que no podía levantar ninguna sospecha. Casi podía ver en el rostro imperturbable de Mori algún indicio de frustración, aunque fuera muy leve.
Haruhi, ¿Qué tal tu día? – dijeron los gemelos, ajenos a todo aquello.
Bien, bien… - dijo ella, no pudiendo evitar que su voz sonara algo molesta – Voy a salir… - dijo ella, mientras se giraba y se iba en dirección a la orilla nadando. Los gemelos se miraron con sorpresa y luego miraron a Mori.
¿Le ha pasado algo? – dijeron a la vez.
No… - dijo Mori, pensando con rapidez la causa de que ella se viera de pronto molesta, si antes habían estado perfectamente. Vio a Haruhi ir en dirección al quad y coger una toalla para secarse – Voy fuera, los veo en la casa – dijo a los gemelos, y fue hacia la arena, mientras los gemelos se miraron y volvieron hacia el yate de Kyouya.
Haruhi cogió la toalla y se secó el cuerpo, mientras podía sentir como la brisa le erizaba la piel, pues todo el calor que pudiera haber sentido en el agua se había esfumado al escuchar su nombre se otros labios que no fueron los de Mori en aquel momento. Si ahora lo pensaba, había estado a punto de besarlo, ya que se había ido acercando cada vez más, como si ambos lo quisieran. Dejo de pensar así, ya que no era algo posible, pues pensaba que lo suyo no era correspondido de ninguna manera.
Sintió movimiento a su lado y vio a Mori que se le acercaba. Ella le ofreció la toalla y él la aceptó, secándose el pelo salvajemente, mientras ella lo miraba de forma disimulada. Poco después se percató de que él a lo mejor se había salido porque ella lo había hecho, además de que vio como el yate se iba de allí hacia el puerto, privado por supuesto, de Kyouya.
No tenias que haberte salido si no querías, Mori – dijo ella, mientras veía como él dejaba de mover la toalla y le prestaba atención.
No sabes manejar el quad, Haruhi – dijo él, con una leve sonrisa que era algo divino a ojos de Haruhi – Por cierto, ¿te pasa algo? –
No, nada… - dijo Haruhi, mirando de repente a una roca del suelo, la cual le parecía la mar de interesante.
Ninguno dijo nada respecto a lo que casi había ocurrido en el agua, cosa que agradeció Haruhi, ya que estaba muy avergonzada y el solo pensarlo le provocaba un fuerte sonrojo. Se terminaron de secar y se vistieron, para volver a la casa. Mori arrancó el quad y nuevamente se dejaron llevar por este, hasta que finalmente, tras un rato, divisaron la casa de Kyouya. Llegaron y pudieron saber que los demás ya estaban allí por el jaleo que se podía oír desde el jardín.
Fueron hacia el jardín y los vieron, bañándose en la piscina para quitarse la sal del mar. Ellos hicieron lo mismo y se metieron en el agua, aunque ahora no parecía haber la misma confianza que la que hubo durante todo el día. Se trataban como siempre, solo que no había esa cercanía. Sobre las 7 salieron de allí y se fueron para cambiarse, ya que iban a salir a un bar del pueblo, a probar alguna bebida típica y a bailar un poco, no sin antes tomar algo en la casa.
Haruhi llegó a su habitación y se puso a pensar en todo lo ocurrido durante el día. Había estado todo el tiempo con Mori, y eso le había gustado, pero cuando al fin iba a decirle como se sentía… llegaron el resto para fastidiar su arranque de valentía. En ese momento, su furia volvió, pero se tuvo que recordar que no sabían nada de sus sentimientos, así que se calmo contando hasta 10. Se metió en la ducha.
En otro cuarto, uno de los host hablaba algo alterado con su madre por teléfono. Había intentado explicarle muchas veces que no pensaba casarse con aquella joven que su madre le había asignado, pero ella seguía pensando que era lo mejor dado que él no tenía a nadie en su vida.
¡Madre! Que no lo voy a hacer… si es por eso, si que tengo a alguien en mente, aunque no sepa nada… no, ya hablare con ella cuando pueda… por ahora déjame en paz – dijo y colgó, furioso porque su familia quisiera controlarle en ese sentido.
Unos golpes en la puerta lo sacaron se aquel estado y abrió, para dar paso a otro del grupo.
No quise interrumpir – dijo el otro – Me pareció que discutías, ¿me equivoco, Takashi? –
No, Mitsukuni – dijo Mori, con cansancio – Madre aun quiere que formalice mi relación con Onika y que me case con ella, aunque ya le he soltado que tengo a alguien en mente –
¿Y qué te ha dicho? –
Que salga con la que tengo en mente o me comprometa con Onika – dijo con algo de tristeza.
¿Y cuando se lo dirás? – preguntó Honey.
No lo sé – dijo Mori – Ya escuchaste el otro día que tenía a alguien en mente, así que no quiero estropear nuestra amistad por algo así –
Vamos Mori, díselo ya – dijo Honey, pero su primo no reaccionaba – ¡Vamos a ver, tienes que decirle a Haruhi que la quieres! –
Shh, no grites, que se va a enterar alguien – dijo Mori, tapando la boca de su primo. Luego lo soltó y dejo que siguiera hablando.
Ya va siendo hora que enfrentes tus miedos – dijo Honey mientras se dirigía a la puerta – Díselo de una vez y sal de dudas – se fue de la habitación, dejando a su primo con la cabeza pensando con rapidez.
Estaba enamorado de Haruhi desde que la vio por primera vez, pero jamás le dijo nada y dejo que su relación fuera meramente de amistad. Y era feliz así, por lo menos antes. Ahora sentía un hueco en su interior que sabía que solo podría ser tapado por ella, pero ¿Cómo decírselo? No se sentía preparado para ello, no se sentía listo para el posible rechazo de la chica, y por miedo nunca le dijo nada.
Y con eso habían pasado 7 largos años. No fue capaz de establecer una relación con nadie, y eso que alguna mujer se le había insinuado. Y ahora venia su madre y el dichoso compromiso en caso de que él no encontrara pareja. ¿Tan impaciente estaba su madre por ver a su hijo mayor casado? Solo sabía que ya iba siendo hora de aclarar las cosas con Haruhi, y se prometió que antes de que este viaje terminara, le diría la verdad.
Haruhi salió de la ducha y se fue al armario, para ver que se ponía en esa ocasión. Iban a tomar algo a algún pub del pueblo, así que dudaba entre un vestido o un pantalón cómodo. Al final optó por unos pantalones negros de tela fina y sueltos y un palabra de honor negro y rojo. El pelo se lo dejó suelto y se maquillo levemente. Se miró al espejo, mientras pensaba en los consejos que le había dado Honey, respecto a sus sentimientos. Lo sabía, tenía que decirle a Mori como se sentía respecto a él. Y si era rechazada, por lo menos se quitaría el peso de saber sus sentimientos en soledad, él lo sabría.
Todos se reunieron en el salón para cenar algo antes de salir, y todos se veían realmente bien, a decir verdad. Pero Haruhi se fijo especialmente en Mori, que llevaba unos pantalones negros, cinturón del mismo color y una camisa blanca con los primeros botones abiertos, lo cual dejaba ver el inicio de su impresionante pecho. Haruhi casi se cae de la impresión que le provoco verlo tan guapo y sexy.
Tras cenar algo, fueron hacia la limusina que los llevaría a unos de los pub con los que Kyouya ya había hablado para reservar la zona vip para ellos. Tardaron poco más de 20 minutos en llegar, y automáticamente fueron conducidos hacia el salón reservado. Se sentaron y vinieron unas camareras a pedir nota, aunque se notaba que no querían solo eso.
Hola guapo, ¿Qué vais a tomar? – dijo una de ellas, mientras se acercaba peligrosamente a Kyouya. Los demás aguantaban la risa.
Pidieron y esperaron a que las trajera. Estuvieron hablando casi toda la noche, si bien de vez en cuando alguno que otro invitaba a Haruhi a bailar a la zona donde estaba todo el mundo. Pasaban las horas y llegó el momento de cerrar. Solo que en ese momento estaba Haruhi en el baño y los demás fueron saliendo del local. Cuando ella llegó a la zona vip, los demás habían salido, así que ella fue hacia fuera, para ver si los veía. Pero nada. Dio una vuelta por los alrededores y no los encontraba.
Empezaba a impacientarse, así que se quedó quieta un momento, para ver si así se tranquilizaba y pensaba con claridad. Pudiera ser que ellos la estarían buscando, así que pensó en sentarse en un banco de allí cerca a esperar por si los veía. No paso mucho hasta que vio a un par de hombres que se acercaban a donde estaba ella, y eso no le gustaba un pelo a Haruhi.
¿Y Haruhi? – pregunto Tamaki una vez que salían del local.
No sé, vamos a dividirnos para buscarla, tiene que estar cerca – dijo Honey, mientras cada unos iba hacia un lado.
Mori estaba nervioso. Haruhi no estaba con ellos cuando salieron del local y no sabía dónde estaba. Dio un par de vueltas por alrededor y no la encontraba. Pensó en llamarla al móvil, pero se acordó que ella dijo que no se lo llevaría porque no le iba a hacer falta si iban todos juntos. Se cruzó un par de veces con alguno de su grupo, pero nada, la chica no aparecía.
Hola preciosa – dijo uno de los hombres.
¿Quieres pasar un buen rato con nosotros? – dijo el otro, con una mirada lasciva que se paraba en su pecho.
Haruhi miraba hacia otro lado, sin prestar atención a lo que decían los sujetos que estaban allí. Pero aquella actitud de ella no parece que no les gusto a los hombres.
¡Ven aquí monada, veras que bien lo vas a pasar! – dijo uno, mientras cogía a Haruhi y la cargaba en brazos.
¡Suélteme! – grito Haruhi, mientras pataleaba y veía como se dirigían a un callejón.
Ciérrale la boca tío, que nos van a oír – dijo el otro mientras depositaban a Haruhi en el suelo y buscaban un trapo para callarla. Estaba inmovilizada y no podía gritar por el pañuelo en su boca y en sus ojos, para que no viera nada.
Ahora vas a disfrutar nena – dijo uno, dispuesto a quitarle la ropa.
Suéltala –
Ambos hombres se giraron, para quitarse de encima al sujeto, pero antes de poder reacciones, un puñetazo los dejo KO en el suelo. Fue hacia Haruhi, la cual seguía moviéndose sin saber que ocurría. Ella sintió unos brazos que la levantaban y se asusto mucho.
Tranquila, soy yo – dijo el hombre, mientras le quitaba el pañuelo de los ojos y la boca.
Haruhi miro hacia arriba, para ver quien la había salvado de aquellos indeseables. Vio sus ojos marrones y su rostro, normalmente serio, con restos de angustia. Él la había salvado…
Mori… - dijo ella, para desmayarse luego.
Continuara
Hola! Siento la demora, pero he estado de viaje y en sitios donde no había internet, así que no me podía conectar. Y ahora estoy de vacaciones en un sitio donde solo hay internet en un punto wifi, así que porfin termine otro capitulo, en medio de mis estudios pa septiembre, y lo cuelgo!!
Muchas gracias a los que me mandaron review!! Roguelion, yuuko-hime, Princesa-Tessa-Love15, M.J.Minako, Maya-chan
Me animan muchoooooooooo
Muchos besoss!!
XtinaOdss
