Tranquila, soy yo – dijo el hombre, mientras le quitaba el pañuelo de los ojos y la boca.

Haruhi miro hacia arriba, para ver quien la había salvado de aquellos indeseables. Vio sus ojos marrones y su rostro, normalmente serio, con restos de angustia. Él la había salvado…

Mori… - dijo ella, para desmayarse luego.

Capitulo 7:

Mori sujetaba con firmeza el cuerpo de Haruhi, mientras esta yacía desmayada en sus brazos. Cogió su teléfono móvil y marcó el número de Kyouya, para indicarle donde estaban y que los recogieran. Cuando termino, vio una plaza allí al lado y llevó a Haruhi hasta allí. Se sentó sobre una banca y deposito a Haruhi en sus piernas, mientras seguía inconsciente.

Trató de despertarla con suavidad, para que no se alterara, así que empezó a darle suaves caricias por el rostro, a fin de que reaccionara al contacto. Ella no se movía aun, la impresión de lo sucedido había sido grande, provocando su desmayo. Seguía acariciando su rostro con suavidad, en una acción que siempre había querido hacer en la piel de Haruhi… una sensación que siempre había querido experimentar.

Aun así, estaba tan hermosa como de costumbre. No podía resistir la tentación al ver aquellos labios carnosos, que parecían llamarlo. Con cuidado movió a Haruhi, para dejarla más derecha y que no estuviera tan tumbada en su regazo. Acercó su rostro al de ella, con lentitud, dudando de si dejarse llevar por la tentación o si debía parar lo que tenía pensado hacer.

La tentación ganó. Poco a poco, se fue acercando a ella, hasta que sus labios rozaron los de ella, en una caricia tan exquisita como jamás hubiera imaginado. Fue un leve roce, pues la timidez aun era una de las características del joven. Pero no estaba preparado para lo siguiente, pues al separarse de ella, pudo ver como la chica estaba con los ojos abiertos como platos, sorprendida por lo que había hecho Mori.

Haruhi sentía sobre su piel las caricias que le daban, pero no sabía cómo despertar. Eran suaves, dulces… como jamás nadie le había acariciado. De pronto pararon, pero fueron sustituidas por una nueva caricia, pero esta vez en sus labios, tan suave como las caricias en su piel. Abrió los ojos sorprendida, pues no sabía quien la estaba besando… pero de pronto recordó quien la había salvado. "Mori" pensó ella.

Y lo vio, al hombre que hacía que su corazón aumentara considerablemente su ritmo… y estaba besándola.

Cuando sus rostros se separaron, ambos se miraron fijamente a los ojos, en silencio. Pero no era desagradable aquel silencio, como otros al lado de aquel joven. No podían decir nada ninguno de los dos, el solo mirarse a los ojos bastaba. La noche se cernía sobre ellos, las estrellas brillaban, y ellos se miraban.

Mori se decidió a hablar. Lo que le había sucedido a Haruhi con aquellos sujetos le había abierto los ojos definitivamente. No quería estar sin ella, si algo malo llegara a ocurrirle, no sabría qué hacer. Pensó como decirlo de la mejor manera posible. No sabía cuál sería la respuesta que ella le daría, pero valía la pena intentarlo.

Haruhi, ha habido algo que siempre he querido decirte, pero que nunca me había atrevido – dijo él, mientras ella le miraba con confusión.

¿Y qué es? – dijo ella. Haruhi quería que solo le dijera una cosa, pero era tan poco probable…

Haruhi… yo… -

(Pero no todo se puede hacer cuando queremos, porque unos muy inoportunos amigos aparecieron de repente, para fastidiar toda la magia que se había formado alrededor de ellos XDD)

¡Mori! ¡Haruhi! – dijeron Hikaru y Kaoru gritando mientras iban hacia ellos. Mori y Haruhi se separaron un poco más.

¿Estáis bien? – dijo Honey una vez que llegó a ellos.

Si, Honey, estamos bien –

¿Por qué está Haruhi en brazos de Mori y tumbada en el banco? – dijo Hikaru, mientras los miraba con recelo.

Pues porque me resbalé en la acerca y me hice un poco de daño en el tobillo – dijo Haruhi con rapidez. Mori la miró y ella con la mirada le dio a entender que era mejor no mencionar nada de lo ocurrido con aquellos hombres.

Así es, por eso la cogí, para que no forzara el pie y se recuperara – dijo Mori, secundando lo dicho por Haruhi.

Mi niña ¿te duele mucho? – dijo Tamaki, con su habitual dramatización de las cosas.

¿Necesitas que te vea un medico? – dijo Kyouya, quien no se creía mucho esa historia.

No Kyouya, ya estoy mejor – dijo Haruhi, evitando que aquello se le fuera de las manos.

Está bien, pero no fuerces el tobillo – dijo Kyouya – Mori, ¿te importa llevarla en brazos hasta que lleguemos a la casa? –

Que va – dijo este.

Volvamos entonces – sentencio Kyouya.

Dicho esto, todos se fueron hacia el coche. El viaje de regreso fue silencioso, pues todos estaban cansados de la salida nocturna. Cada uno iba inmerso en sus pensamientos. Tardaron poco en llegar a la casa, y Mori seguía cargando a Haruhi todo el camino. Todos fueron a acompañarle mientras llevaba a Haruhi hasta la habitación, por lo que tampoco pudo decirle nada allí.

Haruhi se quedó en su habitación sola al final. Tuvo que decir aquello, para que los demás no se preguntaran por qué estaba en esa posición con Mori. Y pensando en Mori… había algo que el hombre no le había dicho, y ella se moría de curiosidad por saber que era. Pero pensaba que no podía forzarle a decir nada, así q decidió que esperaría.

Mori llegó a su habitación. Si hubiera dejado a Haruhi a solas le hubiera dicho lo que tenía en mente, pero con todos allí delante era imposible. Así que pensó que sería mejor dejarlo para otro momento. Había tenido una oportunidad única en el parque, pero los demás habían interrumpido, así que no pudo decir nada y volver a su máscara de indiferencia.

Ya no sabía qué hacer. Quería decirle a Haruhi lo mucho que la quería desde hacía ya tiempo, pero no encontraba la ocasión para decírselo. Mientras maldecía en voz baja, se quitó la camisa y se fue hacia el baño, para darse una ducha. Necesitaba relajarse. La visión de los labios de Haruhi a su alcance lo perturbaba de sobremanera.

Las gotas resbalaban por su cuerpo, mientras pensaba en lo que tendría que hacer la próxima vez que viera a Haruhi. Porque el problema no era que le iba a decir algo que ella querría saber, sino que la había besado mientras estaba ella desmayada, y Haruhi querría saber el por qué de aquello.

No podía dormir. Por más que daba vueltas en la cama, el sueño no llegaba. Así que con cansancio, cogió su libre "Sombras en Meiji", para ver si la lectura la relajara. El libro estaba muy bien, pues trataba de un joven entrenado en el arte del kendo desde pequeño, para servir a una familia noble, vinculada a la suya, y que la protegía. A decir verdad, la historia se le hacía familiar, aunque no sabía de dónde.

Viendo que leer no la ayudaba, decidió ir a despejar sus dudas a la fuente de su origen: Mori. La actitud del hombre en el parque la desconcertaba. No dudaba ya de que aquellas caricias que había sentido por su rostro se las había dado él, y encima la había besado. Todo era extraño para ella. ¿Por qué haría él algo así? No sería que… ¿ella le gustaba? Intentaba no pensar en ello, para no hacerse falsas ilusiones.

Lentamente, salió de la cama y se puso una bata corta sobre su camisón color rojo. Abrió la puerta de su cuarto con cuidado, para no alentar a nadie sobre sus intenciones. Caminó en silencio hacia la habitación del hombre, esperando no equivocarse.

Abrió la puerta con cuidado, esperando no despertarlo bruscamente. Entro con rapidez y cerró la puerta tras de sí, esperando que no hubiera nadie que la hubiera visto. Miró hacia la habitación, recorriéndola con los ojos.

Mori estaba sobre la cama, tumbado boca abajo, con los brazos rodeando la almohada y la cabeza ladeada. Haruhi se acercó hasta donde estaba él, y lo miró mientras dormía tranquilamente. Se sentó cuidadosamente sobre la cama, procurando no despertarlo, y levantó una de sus manos, para así pasarla suavemente por el rostro del hombre. ¡Como le quería! Y sin embargo no se atrevía a decírselo.

Al final, lo pensó mejor y creyó que era mejor salir de allí son despertarlo, no era plan quitarle el sueño porque ella estuviera con un lio en la cabeza. Con cuidado, se levantó de la cama y fue en silencio hasta la puerta. Iba a abrirla cuando oyó un ruido tras ella.

¿Haruhi? – dijo un somnoliento Mori.

… - ella se dio a vuelta, con una leve sonrisa de nerviosismo.

¿Qué haces aquí? ¿Querías algo? – dijo él mientras se incorporaba y bostezaba ligeramente.

Nada Mori, no te preocupes – dijo ella, mientras daba un paso más hacia atrás.

Vamos Haruhi, ven aquí – dijo él, mientras se ponía de pie y caminaba hacia ella, la cual se dejó conducir hasta el borde de la cama – Dime que querías –

Nada Mori – dijo ella sin convicción, y él se dio cuenta de que había algo que la hacía dudar - Es por lo que pasó esta noche, y lo que tenías que decirme –

Ah, sobre eso – dijo él, mientras miraba al suelo para esconder un sonrojo.

Sí, pero no pasa nada, puedo esperar a que quieras hablar de nuevo conmigo - dijo ella, mientras se levantaba de la cama, pero Mori la agarró de la mano y tiro de ella hacia el balcón de la habitación - ¿Mori? –

Mira el mar – dijo el simplemente, y ella le hizo caso.

La noche era un manto de oscuridad precioso, iluminado por muchísimos puntos brillantes en el cielo. Y la luna, en cuarto decreciente, iluminaba levemente el mar, cuyas olas se oían desde la casa. El conjunto de la playa y el jardín de la casa, daba a todo un toque romántico, típico de las películas. Haruhi se apoyaba sobre la barandilla, mientras Mori tenía sus brazos a los lados de ella, a modo protector.

Quería decirte que… -

Hay una cosa… -

Ambos se miraron, puesto que habían empezado a hablar a la vez. Tras unos segundos mirándose, comenzaron a reír de aquella situación. Tras unos momentos, el silencio vuelve a reinar, pero ellos tienen sendas sonrisas en sus caras. Se siguen mirando hasta que Mori vuelve a hablar.

A ojos de Mori, Haruhi se veía esplendida bajo la luz de la luna. Su cabello brillaba, al igual que sus ojos reían alegres, y su boca estaba con aquella preciosa sonrisa. La tentación volvía a él, y no pudo resistirse al hechizo que le hizo enamorarse de Haruhi. Así que volvió a dejarse tentar.

Se agachó y besó con dulzura a Haruhi. Al principio ella se sorprendió, pero luego respondió a aquella tierna caricia. Aquel tierno beso, pronto pasó a ser un beso cargado de pasión… pasión contenida por ambos durante 7 años. Pronto empezaron a beber de la boca del otro, a dejar que sus lenguas jugaran y exploraran la del otro.

El aire empezó a faltar, y tuvieron que separarse. Se miraron de nuevo, como si no supieran que decir el uno al otro.

Haruhi sentía como la vida se había ido en aquel beso. Jamás nadie la había besado así, con tanta pasión. Pero ahora no sabía qué hacer ni decir, estaba muy confundida. El había empezado el beso, así que si la había besado seria por algo. Mientras, Mori también hacia su cabeza funcionar con rapidez, aunque no resultaba fácil, pues aquel beso le había sabido a gloria, y ella le había respondido, así que por algo seria.

No sabían que decir, ambos en sus pensamientos.

De pronto, el móvil de él empezó a sonar. Maldiciendo por lo bajo, Mori fue hasta la mesilla de noche, donde se hallaba el aparato, y vio que era del trabajo. Así que se disculpó con Haruhi un segundo, y le dijo que enseguida estaba con ella de nuevo.

Haruhi mientras, veía como Mori andaba de un lugar hasta otro, mientras hablaba con alguien y le decía cosas con un pequeño deje de enfado en la voz. Decidió que era mejor no interrumpir y salió de la habitación sin que se diera cuenta el hombre. Con la cabeza más fría, pensó que era mejor arreglar lo ocurrido en la mañana, donde despejaría todas sus dudas. Volvió a su habitación, aunque supo que esa noche no dormiría nada.

Mori seguía hablando con su editor, el cual le decía que su último libro era todo un éxito. De pronto, giro para ver a Haruhi y vio que ya no estaba en la habitación y que le había dado intimidad para hablar.

Mierda – dijo Mori.

¿Qué pasa? – dijo el hombre a través del teléfono.

Nada, que tenía a alguien conmigo y se ha ido –

Vaya… estabas acompañado, perdona la interrupción

Ya no importa – dijo Mori - ¿Qué decías del libro? –

Es todo un éxito, esa historia de un lugar donde se acompañaba a las mujeres y una mujer implicada como hombre… es sencillamente genial – dijo el editor - ¿De dónde sacaste esa idea?

Es una historia real –

¿De verdad? ¿De quién?

Mía – dijo Mori, mientras se disponía a contarlo todo lo relativo al libro y lo que ocurría en su vida.

Tras contarle la historia, el editor le dijo que lo sentía mucho, pero que debía ir a Japón para una entrevista de radio que sería en dos días. Así que cuando colgó la llamada, no podía sentirse peor. No solo no había hablado nada con Haruhi, sino que ahora debería irse de allí. Con pesadez, colocó sus cosas en la maleta, mientras se preparaba para irse en la mañana.

Esperaría para que ella bajara y le contaría que debía irse pero que hablarían en cuanto pudiera. Con ese pensamiento, se fue a la cama, a descansar.

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En la mañana, Haruhi se levantó de la cama, tras no haber dormido nada de nada. Se arregló un poco y bajó al comedor para desayunar. Había mucho alboroto, aunque no sabía la razón, pero pronto la descubrió.

Vio a los gemelos, Tamaki, Kyouya y Honey en la puerta, mientras parecían despedir a alguien. Se asomó y vio que quien se iba era Mori. Un sentimiento de tristeza la invadió cuando vio que él se iba, y no sabía la razón. Cuando llegó a la altura de los demás, se incorporó a la conversación.

Me llamaron ayer del trabajo, así que debo volver para hacer unas cosas – dijo con voz monótona – Pero espero volver antes de que os vayáis -

Entiendo – dijo Kyouya – Si quieres puedes ir en mi avión –

No te preocupes, he conseguido un vuelo para dentro de 2h – dijo Mori, mientras agradecía a Kyouya.

¡¡Mori!! Queremos que te quedes – dijo Tamaki, con mucha tristeza muy bien caracterizada.

Pero Tamaki… - dijo Hikaru.

… tiene trabajo – siguió Kaoru.

Takashi, ¿quieres que haga algo en tu ausencia? – dijo Honey, quien sabia que aquella despedida de Mori no era lo mejor para su situación con Haruhi..

Mori negó con la cabeza. Después miró a Haruhi, la cual lo miraba sorprendida por que se iba. Sabía que debía decirle algo a Haruhi, pero no le salían las palabras, así que le metió un trozo de papel en su bata sin que ella se diera cuenta y se despidió de ella como del resto. Con todo arreglado más o menos, partió.

Haruhi no podía creerlo. La noche anterior se besaron, y ahora se iba.

¿Por qué todo era tan negativo para ella en ese momento?

Continuara

Holaaa!! uff, como ya dije en el aviso, siento muchisisisimo la demoraaa!!

espero que esta tardanza no haga que ya no me lean... y si siguen ahi... muchas graciass!!

quiero agradecer a sus reviews a Roguelion, adri-chan y sele... muchas gracias!!

ya sin mas, espero que disfruten cel capi, pues a la historia le queda ya poquitooo!!

Besoss!! *_*

XtinaOdss