DULCES SUEÑOS

CAPITULO 3: El Punto Débil De Los Uchiha

Otra vez la risa de Itachi. Maldición. Sasuke bufó con ganas cuando se pudo sentar en la silla dentro de la oficina de policías y cuando vió a su hermano entrar junto a Deidara supo que oficialmente estaba perdido, rubio idiota se las iba a pagar, ya iban dos. Y su orgullo no aguantaba tanto ¿Cómo fue que llegaron a ese punto? ¿Cómo es que esos idiotas policías le habían creído más al rubio que a él?

-ya tomamos los testimonios de los policías, podemos irnos Sasuke- su hermano le hablaba riéndose a momentos, tenía unas ganas inmensas de golpearlo

-¡auch imbécil déjame!- llevó una de sus manos a la zona en la que Itachi había tocado

-solo quería saber si el golpe era de verdad-

-por supuesto que es de verdad idiota- Sasuke volvió a bajar su mano enojado aún más al recordar el fuerte golpe que había recibido por parte del ojiazul, tan fuerte que lo hasta lo había dejado inconciente.

-vámonos- Deidara se unió a los dos pelinegros y masajeó con paciencia su sien –al parecer ese tal Naruto es de peligro con una patada dejó inconciente al oficial, deberías tener cuidado Sasuke, no debiste intentar atraparlo tú solo ¿Cómo diste con él?-

-solo pensé que estaría en una de esas ruidosas discotecas-

-hemos enviado a muchos detectives en cubierto para ver si los atrapamos, pero nunca hemos dado con ellos, has tenido mucha suerte-

-pues no creo que tanto- Itachi volvió a tocar la herida de su hermano y esté alejó su mano con un manotón

-déjame-

-por el momento no podemos hacer nada y definitivamente lo que hizo con las esposas para no dejar huellas nos deja claro que no será tan fácil atraparlos ¿no sabes si había alguien más con él?-

-la pelirosa de las imágenes-

Itachi resopló con molestia, Sasuke se había bloqueado por completo apenas había visto al rubio, tanto que se había olvidado del resto de los muchachos que de seguro también debieron estar presentes, se estaba obsesionando con ese rubio, y si seguía así no haría mas que entorpecer su trabajo.

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-¡maldición!- Naruto lanzó el vaso con whisky que tenía entre sus manos contra la pared sin terminarlo de beber y con la rabia en todo su cuerpo, aún tenía la clara imagen de ese pelinegro en su mente

-Naruto… ya cálmate…- Sakura lo abrazó por la espalda y Naruto se removió en sus brazos

-por favor Sakura déjame que estoy demasiado molesto-

-pero no pudo atraparnos-

-¡¿es que no lo ves?! ¡¿Ninguno de ustedes lo ve?!- el resto de sus amigos levantó la mirada hacia el rubio que se encontraba en el pequeño minibar del departamento –si Sasuke pudo encontrarnos en la discoteca es por que algo descubrió no me trago ese cuento de que fue pura suerte-

-¿Sasuke? ¿Desde cuando tu recuerdas el nombre de alguien?- Ino miró con atención al rubio y este tan solo bufó a modo de respuesta.

-quizás lo que nos quede es adelantar el viaje- Kiba se llevó un dulce a la boca, sentado despreocupadamente en el sillón junto a Ino

-¿irnos? ¿Ya?-

-¿es que dejas a algún amor Ino?- la rubia miró con molestia a Kiba y este solamente rió

-sabes que eso jamás-

-no nos apresuremos- Naruto en esta ocasión sonó mas calmado y se obligó a si mismo a calmarse, respiró hondamente y sacudió un poco su cabeza, tomó las llaves de su carro y un abrigo dispuesto a salir

-¿A dónde vas?-

-vuelvo en seguida-

-no vayas a hacer una locura-

-no te preocupes Sakura-

Luego de darle un beso en la frente a la pelirosa salió del departamento, Sakura apretó el borde de la falda que llevaba en ese momento preocupada, Naruto hace mucho no se comportaba de esa manera tan impulsiva.

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Sai caminaba con tranquilidad por una de las calles mas elegantes de la ciudad con su i-pod a todo volumen, y con los ojos ligeramente cerrados, era temporada de frío y a pesar de que no le gustaba demasiado la temporada, la apreciaba de todas formas –yo te llamo luego si es que me entero de algo Deidara- no supo explicarse muy bien el por que pero al oír aquella voz levantó la mirada y se detuvo de inmediato al ver a un pelinegro caminando hacía él, sonrió ligeramente, era apuesto y por la ropa parecía de dinero, necesitaba divertirse un rato, se sacó uno de los audífonos y camino aparentemente relajado hacía el mayor.

-¡disculpa!- Itachi agarro del brazo al muchacho con el que acababa de chocarse y por unos momentos despegó su vista de su agenda electrónica, sus ojos se encontraron directamente con los negros del muchacho y su agarre se debilito dejándolo caer de improviso

-¡auch! Demonios ¿acaso eres idiota?- Sai replicó enojado olvidándose por completo de su plan inicial, la táctica del choque había funcionado, incluso el de los ojos y este idiota se quedaba tan embelesado que hasta lo soltaba.

-lo lamento…- estiró su brazo para que el menor la tomara y esto solo sonrió ligeramente, por alguna razón a Itachi ese muchacho se le hacía conocido -¿estas bien?- la mueca de dolor que puso el otro preocupo a Itachi

-no… creo que me torcí el pie- Sai levantó ligeramente el pie izquierdo arrugando un poco la nariz por el dolor que este le producía… Genial… no solo lo había soltado, sino que también le había torcido el pie por culpa de la caída.

-esto es mi culpa- admitió el Uchiha guardando la agenda en uno de sus bolsillos –vamos, mi departamento está cerca si quieres te puedo curar el tobillo, sé algo de medicina- Sai entonces sonrió, resultaría incluso más fácil de lo que pensaba, no le consumiría tanto tiempo

-esta bien- Sai pasó su brazo por los hombros del mayor y comenzaron a caminar hacia el departamento.

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-¿Ino?- la pelirosa ingresó a la habitación de su amiga rubia -¿Qué haces?-

-guardando mis cosas-

-¿te vas?-

-nos vamos- aclaró un poco acalorada mientras secaba el sudor de su frente –ese muchacho que anda atrás de la pista de Naruto me trae un mal presentimiento y tengo la ligera impresión de que en cualquier momento nos tocará huir y como no quiero dejar nada mío, pues tan solo me estoy preparando-

-precavida como siempre- Sakura se apoyó en el umbral de la puerta –pero tienes razón- la pelirosa arrugó el entrecejo –a mi tampoco me gusta para nada ese Sasuke-

-sería bueno que recogieras tus cosas también, Kiba está haciendo lo mismo y luego lo hará con las de Sai, yo terminó aquí y voy con las de Naruto-

-no te preocupes yo lo hago por él-

-de acuerdo, por cierto ya llamé a Kakashi y Anko para que estuvieran listos en cualquier momento, después de todo aunque ellos tan solo nos ayuden a llevarnos las cosas y a venderlas están tan involucrados en esto como nosotros e imagino que Naruto también querrá llevarlos-

-si, tienes razón, voy a arreglar las cosas de Naruto-

-Sakura ¿cuándo se lo dirás?-

-cuando sea el momento indicado- La rubia tan solo suspiró al ver a su mejor amiga salir de la habitación.

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-¡Hola!- Naruto sonrió abiertamente arriesgando el todo por el todo cuando se presentó frente al hombre encargado en la recepción del edificio de Sasuke, sabía que el pelinegro estaba en busca no de encarcelarlo, sino de recuperar su orgullo, y eso ya se lo había demostrado la noche anterior. Por eso algo en su interior le decía que Sasuke no le había dicho de esto a nadie, mucho menos a alguien del edificio, el pelinegro destilaba orgullo y prepotencia por cada uno de sus poros -¿me recuerdas? Vine hace una noche con Sasuke-

El hombre observó durante unos segundos al ojiazul. Y sonrió claro lo había visto con el pelinegro hace una noche, aquel rubio le parecía una gran persona, era sonriente y amigable, definitivamente no era la clase de personas que Uchiha Sasuke solía confraternizar, pero de todas formas él no era quien para meterse en eso –claro, muchacho, pero lamento decirte que él no está-

-oh… ya veo ¿no le molesta que suba y lo espere en el pasillo?-

-¿en el pasillo? Pero si deseas puedes esperarlo aquí. Hay sillones y…-

-no, no se preocupe. Sasuke vendrá en cualquier momento, ya lo llamé y le dije que vendría-

-ya veo, si es así entonces sube-

-muchas gracias- Naruto le volvió a sonreír de manera inocente, la misma inocencia que había engañado a Sasuke hace un día.

Una vez entró al ascensor y las puertas de este se cerraron, su sonrisa se borró de inmediato, esperó unos segundos y ya se encontraba en el mismo piso, no tenía tan mala memoria, camino por el pasillo observando los números de las puertas y sonrió al ver la de Sasuke.

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-adelante…- Itachi abrió la puerta del apartamento y observó como el otro muchacho llegaba a uno de los sillones en unos cuantos saltos –voy por un poco de vendas y unas cosas más- observó al muchacho asentir y él solamente se encaminó hacia el baño, jamás en su vida se había portado tan torpe y ahora venía y le pasaba algo como aquello, detuvo sus movimientos por un instante cuando el rostro de Sai se le vino a la mente, por lo menos así le había dicho el muchacho que se llamaba. Sai ¿dónde había escuchado ese nombre?

No es que estuviera acostumbrado a meter a completos desconocidos a su departamento, pero por algo era un detective ¿no? Además aquello había sido su culpa. Suspiró un poco abochornado por su actitud tan idiota de hace unos momentos al ver dejado caer a Sai, pero es que aquellos ojos lo habían envuelto de una manera extraña, eran de un negro como cualquier otro, pero había algo más en ellos. Algo que le había gustado.

-listo, haber déjame ver ese tobillo- Itachi se sentó a lado de Sai y este solamente sonrió

-has sido muy amable Itachi- el mayor ladeó extrañado su cabeza –pero no es bueno ser amable con desconocidos- Sai alzó su mano rápidamente, pero aún así Itachi agarro su mano haciéndola caer a un lado bruscamente

-¿dulces sueños?- preguntó irónico viendo como Sai fruncía el ceño.

-sabía que eras demasiado astuto- la sonrisa de Sai volvió a hacer aparición –pero no tanto como yo-

Sai sacudió con fuerza su cabeza e Itachi levantó la mirada y vagamente pudo ver unos polvos blancos que no había visto antes caer de sus cabellos –pero que…- el agarre que Itachi tenía sobre la muñeca de Sai fue disminuyendo poco a poco y en ningún momento el menor desdibujo su sonrisa hasta que el Uchiha cayó inconciente, Sai se soltó del agarre con brusquedad como si el solo contacto le quemara, observó su muñeca y murmuro varios insultos al darse cuenta de que había quedado enrojecida.

-de verdad que me vale ser precavido- se levanto con un pequeño gesto de molestia al recordar el dolor de su tobillo y recorrió el lugar con la mirada, había puesto el polvo sobre su cabeza unos segundos antes de que Itachi volviera tan solo por preocupación, el pelinegro parecía de todos menos ingenuo, y por su complexión obviamente era muy fuerte, una punzada se cruzó en su pecho al ver varios reconocimientos y fotos en la pared –Demonios Itachi es policía o detective que es peor-

Revisó el lugar con la mirada rápidamente en busca de alguna cámara o algo por el estilo, su seriedad pocas veces vista se hizo presente y decidió que lo mejor era salir sin hacer nada, Itachi estaba demasiado cerca de la policía y eso no les convenía para nada, Naruto lo iba a matar cuando se enterara, siempre habían actuado lo más lejos posible de la policía.

Bufó hastiado con todo y salió del departamento evitando tocar algo, tan solo por si acaso, a paso lento, al paso que su tobillo algo adolorido se lo permitía. Había escogido mal a su victima.

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-buenas noches Sasuke-san- el pelinegro tan solo asintió ante el saludo del hombre, teniendo el único deseo de llegar a su departamento y recostarse durante horas –por cierto el mismo joven de hace un día está arriba esperándolo yo le dije que…-

-¡¿Cómo?!-

-que el mismo joven que trajo hace un día esta arriba, el rubio- Sasuke dudo un momento entre pedirle al hombre que llamara a la policía o no, pero como siempre, su orgullo y ganas de vengarse de aquel rubio pudo más

-esta bien Tazuna, yo subo ahora mismo-

Entró en el ascensor moviendo su pie inconcientemente a cada rato, necesitaba llegar al piso, oh pero esta vez no pasaría lo mismo que la otra vez, ahora nadie los interrumpiría, estaban en la soledad de su apartamento, una sonrisa malévola se dibujó en sus labios. Lo golpearía hasta el cansancio, por que el rubio era fuerte, pero el tampoco era ningún debilucho, ya luego llamaría a la policía. Volvió a dudar por unos segundos… pero sus ganas de romperle la cara a ese idiota pudieron más.

Las puertas se abrieron y él salió de inmediato buscando con la mirada la presencia del muchacho, arrugó el entrecejo al no verlo ¿se había ido? Mordió su labio inferior con molestia y abrió la puerta de su apartamento y la cerró luego con brusquedad, estúpido rubio, seguramente había ido y luego se había marchado sin ser visto tan solo para hacerlo pasar el ridículo, por suerte y no llamó a la policía.

-hola Sasuke…- sintió su corazón detenerse por un segundo al reconocer aquella voz

-Naruto- el rubio permanecía en el balcón de su habitación con varios cables en la mano ¿acaso eran los cables del teléfono?

-es mejor sin interrupciones ¿no?- observó con una tranquilidad pasmosa como el rubio arrojaba los cables por el balcón, pero no le importó. Más bien lo sorprendió. Naruto pensaba en todo.

-¿Qué haces aquí? No. Mejor dicho ¿Cómo entraste?- se encamino hacía el ojiazul como si hubiera olvidado por completo quien era exactamente

-trampas que uno aprende- Naruto también se acercó a él de la misma manera y con esa sonrisa que Sasuke había aprendido a odiar –pero lo que me trae aquí es otra cosa-

-¿no pensaste que hubiera podido llamar a la policía?-

-no lo hiciste la vez pasada, sospechaba que no lo harías de nuevo. Y eso me plantea una gran pregunta ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí Sasuke?-

-quiero partirte la cara- Naruto soltó una carcajada fresca que no incomodó a Sasuke, aquella risa le decía a gritos 'como si pudieras' pero Sasuke sabía que si, podía. Solo era de tomar desprevenido al rubio

-pues inténtalo- la risa del rubio se detuvo y en seguida observó como se ponía en posición dispuesto a pelear, Sasuke también sonrió ligeramente y lanzó el primer golpe que obviamente el rubio no esperaba y que lo hizo retroceder varios pasos antes de que sacudiera un poco la cabeza y la levantar dispuesto a devolver el golpe.

Las pocas pertenencias que había vuelto a tener Sasuke comenzaron a romperse o quebrarse mediante la pelea iba en aumento, una patada de Sasuke dio en la mejilla del rubio y este cayó al piso –maldito…- susurro bajamente antes de escupir un poco de sangre observando la sonrisa que el pelinegro le enviaba, una vez mas el pie dio en su barbilla y esta vez cayó acostado y con la respiración agitada, con la cabeza dándole vueltas por el brusco golpe… maldición, Sasuke le iba a ganar.

-esto es por haberme robado todo lo que tenía aunque nada de eso me importara- Sasuke se sentó sobre sus caderas y lo alzo de las solapas de su camisa estampándole un fuerte golpe en la mejilla, Naruto volvió a escupir sangre a un lado y miró desafiante al Uchiha, Sasuke tenía varios golpes también, aunque fuera él quien estuviera en desventaja en esos momentos

-y si no te importaba nada… ¿Por qué me odias tanto?-

-por que eres un jodido estúpido…-

-…que te dañó el orgullo-

El que Naruto hubiera completado la frase, molestó mas a Sasuke quien volvió a golpearlo con brutalidad en la mejilla, pero esta vez Naruto lo miró con una sonrisa en el rostro, la rabia de Sasuke volvió a elevarse, lo tenía en sus manos ¿Por qué no se ponía nervioso? ¿Por qué no se ponía a rogar por que no llamara a la policía? ¿Por qué demonios era tan orgulloso? ¡¿Por qué tenía que ser tan orgullo como él?!

Volvió a jalarlo de las solapas de su camisa pero esta vez no se detuvo hasta que sus bocas se encontraron, Sasuke cerró con fuerza los ojos odiándose a si mismo por lo que estaba haciendo, pero ya no podía echarse para atrás y cuando Naruto comenzó a corresponderle, sabía que tampoco habría vuelta para atrás para él, no fue un beso apasionado o dulce, fue un beso brusco, violento, sus labios se rozaron con tanta fuerza que estaban seguros que la sangre que sentían en esos momentos no era solamente por los golpes.

Sasuke volvió a afianzar el agarre que tenía en la camisa del rubio acercándolos más y logrando que sus pelvis se rozaran dejando que un gemido de placer se ahogara entre sus bocas, su lengua por fin ingresó en la cavidad del rubio y por un momento perdió el control pero cuando mordió el labio inferior del ojiazul y este tembló inconcientemente Sasuke pudo recuperar el control del beso. De ese beso que no sabía hasta donde lo iba a llevar y por el que Naruto estaba a punto de perder la cabeza.

FIN CAPITULO TRES

Muchas gracias a todos por su apoyo y espero que les vaya gustando la historia, disculpen por lo corto pero ando súper apurada, hasta el próximo cpai!