DULCES SUEÑOS

CAPITULO 4: Lo Importante No Es Con Quien Te Acuestas Sino Con Quien Te Levantas

Sakura acarició el cabello del pelinegro que yacía placidamente dormido en la cama, suspiró con pena por que parecía un buen muchacho, pero trabajo, era trabajo, como siempre lo había dicho Naruto, se colocó los zapatos siendo la única prenda que se hubiera quitado durante todo momento y miró una vez más al muchacho, según recordaba llamado Lee, parecía una buena persona, un buen muchacho, un buen prospecto, pero para ella hace mucho tiempo no había nadie más, hace mucho tiempo su corazón ya tenía un solo dueño.

No quiso angustiarse más con sus propios pensamientos y salió de la habitación mirando de un lado a otro la situación que se presentaba ante sus ojos, si bien el tal Lee no tenía tanto dinero como la última victima de Naruto, parecía que este pelinegro tampoco estaba tan mal, sacó su celular con tranquilidad y marcó el número de su rubio amigo. El teléfono sonó varias veces, pero Naruto nunca le contesto.

Frunció el ceño, no molesta, sino más bien preocupada, Naruto siempre había insistido en que pasara lo que pasara, siempre contestaran el celular. Decidió dejar aquello para reclamárselo más tarde y prefirió marcarle a Sai, nuevamente el teléfono volvió a sonar sin que nadie le contestara. Y esta vez se preocupó con mas ganas ¿les había pasado algo? Llamó de inmediato a Kiba y suspiró aliviada al notar como el castaño le contestaba casi enseguida.

-dime Sakura-

-¿están bien?-

-¿como?-

-están todos bien-

-pues si ¿por?-

Sakura resopló un poco mas aliviada –es que Naruto no me contesta las llamadas y me estoy preocupando-

-pues tu viste cuándo salió de aquí, la verdad no creo que a Naruto le pueda pasar algo y menos con el tal Sasuke después de lo que le hizo ayer- Kiba rió un poco –además Sai salió como hace una hora a caminar y él tampoco necesita que lo cuiden, e Ino… pues ella está en la cocina creo. Estamos bien Sakura no te preocupes-

-de acuerdo, te llamaba para que les avisara que ya tengo a alguien más-

-perfecto yo le avisó al resto, nos vemos-

Sakura cortó la llamada y volvió a marcarle a Naruto pero una vez más el teléfono sonó y sonó sin que nadie le contestará, mordió su labio inferior todavía un poco preocupada y decidió que le marcaría hasta que el ojiazul le contestara. Naruto siempre insistía en que estuvieran atentos al celular ¿Por qué el mismo infringiría su propia regla? Era completamente absurdo.

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Sai cojeó lo suficiente como para demorarse más de lo normal en llegar al departamento que compartía con sus amigos y una vez abrió la puerta ahogó un suspiro de alivió, cerró las puertas y guardó las llaves en su pantalón mientras veía a una sonriente Ino asomarse por la cocina –Sai… que bueno que… ¿que demonios te paso?- de inmediato el gesto alegre de la muchacha cambió a uno enojado y preocupado al mismo tiempo, Sai siempre se había preguntado como las mujeres tenían esa capacidad de cambiar tan rápidamente de emociones.

-me caí y se me dobló el tobillo-

-oh… ¿pero estas bien?-

-adolorido- admitió mientras se sentaba en el sillón y levantaba un poco la pierna para que la rubia pudiera revisarlo rápidamente, Naruto siempre había insistido en que todos supieran algo importante y básico que les evitara necesitar de terceros que pudieran delatarlos o algo por el estilo, por eso el médico por así decirlo en su extraña familia era Sakura, pero Ino había aprendido un poco de ella, Kiba se defendía con los aparatos tecnológicos y desbloqueando lugares seguros en a penas unos minutos, él era el que se encargaba de planear, Ino se encargaba de todo en la casa y pues Naruto era el más fuerte de todos. Aunque todos al final compartían la misma actividad. Estafar.

-pues no parece algo grave- Ino observó la herida con el entrecejo arrugado –pero no podrás caminar correctamente hasta dentro de mínimo cinco días, voy por un poco de vendas y la pomada-

-¡muchachos!- Kiba apareció por una de las habitaciones –llamó Sakura, ah Sai que bueno que llegaste, Sakura está paranoica por que Naruto no le contesta el celular, en fin necesitamos movilizarnos ya llamé a Kakashi y a Anko es solo que vallamos a ayudarlos-

Ino se levantó del asiento y asintió –pero Sai se tiene que quedar, se cayó y no puede caminar bien, se torció el tobillo y al parecer a caminado demasiado con el tobillo así y se le ha hinchado-

-esta bien, pero apresúrate con todo Ino. Naruto no contesta el celular así que tampoco podrá ir- Ino asintió otra vez y se encaminó a la habitación de Sakura que era donde se encontraban todos los medicamentos.

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Naruto nunca había sido dulce y menos con quien acababa de golpearlo de esa manera tan brutal, su vida no había sido fácil, y estaba acostumbrado a sufrir, a ser despreciado, a que su vida fuera un completo asco. Todo hasta que conoció a Zabuza y Haku, para luego conocer a Sakura, Ino, Kiba y Sai, pero aquella era una historia que no le placía recordar, por lo menos no por el momento, lo único que tenía claro en ese instante es que ese idiota pelinegro que ahora lo besaba como si quisiera arrancarle los labios lo estaba enloqueciendo y él no era ningún santo para ponerse con valores moralistas.

Nunca se había acostado con ninguno de los tipos a los que robaba, esa era una de las reglas que les había impuesto a todos sus amigos, ellos no pasaban de besitos y manitos por aquí y por allá, en un vago gesto de fina coquetería, pero nada más. Sin embargo a Sasuke ya lo había robado. Y él no era nadie para negarle al Uchiha lo que le estaba pidiendo a gritos, ni para negarse así mismo esa imperiosa necesidad de sexo que ambos despedían en esa tensión sexual mal disimulada cada vez que se veían.

Dejó que esa parte inconciente de su mente lo dominara, dobló sus piernas y se paró en un movimiento que sorprendió a Sasuke y esta vez fue el quien agarró de las solapas al Uchiha estrellándolo contra una de las paredes de la habitación, donde si mal no recordaba había un pequeño mueble con un gran plasma, que el ya se había llevado –eres un maldito desgraciado Sasuke- aquella sonrisa prepotente que le mostró el pelinegro le removió el estómago, sentía un desprecio por toda la gente que lo había tenido todo en la vida tan solo por nacer en la familia adecuada, y Sasuke no era la excepción.

Tan solo que además de desprecio, Sasuke le despertaba mucho deseo -¿yo? Y que hay de ti que vas robando a la gente sin el mas mínimo gramo de remordimiento- el puño de Sasuke se enterró con fuerza en el estómago del ojiazul quien jadeó de dolor encorvando el cuerpo debido al dolor, escuchó a Naruto toser ahogadamente y aprovechó ese instante de dolor en el rubio para volver a tomarlo de la camisa y ahora ser él quien lo estrellara contra la pared.

-desgraciado…- Naruto golpeó con fuerza la babilla del Uchiha y esté giró el rostro sabiendo que ese golpe le dejaría un buen morado al día siguiente, pero cuando sintió las manos de Naruto en su camisa y luego como éste estiraba los brazos rompiéndola, una punzada en su entrepierna le indicó que ese rubio lo desestabilizaba con demasiada facilidad, agarró por los brazos a Naruto y los estampó contra la pared, se acercó a su cuello con avidez, mordiéndolo y besándolo como si la vida se le fuera en ello, como si esa piel se desvaneciera después de cada roce y ya nunca más pudiera volver a probarla.

Luego de un corto forcejeó las manos de Naruto se soltaron y comenzaron a de deshacerse del cinturón del pelinegro quien apenas se movía permitiéndole total acceso, volvió a levantar las manos cuando Sasuke comenzó a levantarle la camisa, su corazón latía con violencia, por pura excitación, su cuerpo temblaba de fascinación al saber lo que pasaría en unos minutos, cuando las frías manos se posaron en su cintura no pudo evitar que su cuerpo reaccionara, hace mucho que no estaba con alguien y la pasión se estaba apoderando incluso de sus sentidos.

Sasuke lo tomó bruscamente del brazo jalándolo hacia la cama, para luego tirarlo de la misma manera, pero aquello a Naruto no lo incomodó, ellos no eran pareja ni nada por el estilo, para tratarse con cariño. Ellos eran todo menos una pareja o algo que se le pareciera, las manos de Sasuke abrieron con rapidez el cinturón del rubio y este gimió bajamente cuando la boca de Sasuke se posó en su ombligo, cortos besos repartidos por todo su estómago mientras empezaba a quitarle el pantalón junto a su bóxer.

Lamió aquella piel con tranquilidad, aprovechando cada segundo, cada espacio de piel que había deseado desde la primera vez que la vió, hoy mas que nunca Sasuke no creía en la inocencia, el rubio ya se lo había demostrado hace mucho, no existía, pero ese cuerpo y ese rostro que parecía el vivo reflejo de la inocencia, no eran más que eso un rostro, un cuerpo, una simple fachada. La forma en que lo había engañado, mentido y robado. Se lo demostraba y aún más sus caricias, besos y reacciones.

Saboreó nuevamente los labios de Naruto quien no dudó en responderle, su cuerpo casi desnudo se rozaba con el ahora desnudo cuerpo del ojiazul que se encontraba debajo de él ¿cómo podía despertarle tantas cosas y al mismo tiempo? Era incluso hasta ilógico, jamás nadie había logrado tanto en él, y lo peor es que lo estaba admitiendo. Naruto tenía un algo… que lo jalaba inconcientemente hacia él.

Volvió a bajar besando los marcados abdominales de Naruto, y cuando sus labios llegaron a aquella zona cercana a la pelvis el cuerpo del menor se removió quizás involuntariamente, puesto que al levantar la vista pudo verlo mordiendo su labio inferior y con los ojos cerrados, sonrió sin darse cuenta de su propio gesto y continuó bajando hasta encontrarse con el miembro casi despierto del ojiazul, sin pensarlo demasiado lo metió en su boca y observó como el cuerpo de Naruto se elevaba, quedando ahora sentado.

-¡ahh!- Naruto respiraba agitado, se había movido tan rápidamente que ni siquiera se había fijado que ya no estaba acostado, observó a penas la cabellera oscura de Sasuke cuando se vió obligado a cerrar una vez más los ojos al sentir la boca de Sasuke moverse aumentando la presión de su miembro, aferró sus manos a las sabanas bajo suyo, aún sentado en la cama y arqueando la espalda cada vez que Sasuke recorría con su lengua su miembro –ah… Sasuke… ¿dónde diablos…? ¡¡Ahh!!-

Sin estar muy conciente de sus propias acciones agarró por la cabeza al Uchiha quien ni siquiera se inmutó por lo que el rubio hacía y apretó con cierta fuerza los azabaches cabellos sintiendo su propio cuerpo sacudirse casi con violencia cada vez que este aumentaba la velocidad en sus movimientos, cerró los ojos con fuerza casi hasta el punto de dolerle, pero no podía más sus estómago empezaba a contraerse involuntariamente.

Movió su cabeza hacía la izquierda intentando no correrse, hacerlo sería demostrarle al muy bastardo que lo estaba disfrutando –ah… ya… ahh…- volteó su cabeza ahora a la derecha ¿acaso ya no se lo estaba demostrando con sus gemidos? Apretó aún más el cabello oscuro del Uchiha, sabiendo que su propio cuerpo no aguantaría por mas tiempo y soltando un suspiro se permitió alcanzar aquel punto tan exquisito. Que lo nubló. Que lo hizo olvidarse que era Sasuke quien le había provocado aquellas sensaciones. Olvidándose de que estaba sobre la misma cama, en el mismo apartamento que hace una noche había robado.

Observó el cuerpo de Naruto caer sobre la cama una vez más con su pecho subiendo y bajando constantemente y volvió a sonreír. Pasó una vez más su boca por el cuerpo del ojiazul ahora con un sabor algo salado debido al sudor que su cuerpo emanaba, llegó a la cara y observó los golpes que ya empezaban a marcarse y rozo inconciente las zonas amoratadas, pero de inmediato sacó la mano sacudiendo la cabeza ¿que diablos estaba haciendo?

Asustado, por así decirlo con sus propias reacciones, sacudió una vez mas su cabeza y se concentró en el cuerpo desnudo que todavía se encontraba a su disposición, se deshizo de lo que le quedaba de prendas de vestir y agarró las piernas de Naruto para colocarlas sobre sus hombros, lamió tres de sus dedos e ingresó uno en el interior del menor quien al sentir la invasión se movió un poco, como si hubiera despertado de un largo sueño.

-maldito por lo menos avisa… ah…- mordió su labio otra vez evitando gemir para no complacer al Uchiha con sus espasmos de placer y mirándolo directamente

-pensé que por lo menos sospecharías algo cuando levanté tus piernas- el cuerpo de Naruto volvió a estremecerse en sus manos cuando otro dedo se encontró en su interior, moviéndolos con un cuidado, que sorprendió al mismo Sasuke

-odio esto… entra de una buena vez…- musitó entre cortado el ojiazul, nunca le había gustado esta parte, lograban que ansiara casi con desesperación que el otro estuviera en su interior.

Pero lejos de hacerle caso, Sasuke siguió preparándolo, moviendo sus dedos en el interior del rubio, y cuando empezó con unas pequeñas embestidas a cargo de sus dedos y el cuerpo de Naruto se sacudió con fuerza supo por que el rubio no quería que siguiera, aquella espera antes de la verdadera penetración lo estaba desesperando y por la manera en que el rubio mordía su labio, era obvio que se estaba resistiendo a gritarle, a pedirle que continuara.

-tan solo pídemelo- los ojos de Naruto se abrieron en sorpresa al sentir la voz de Sasuke rozando su oído ¿Por qué tenía que sonar tan sensual el desgraciado? Los dedos de Sasuke entraron con fuerza y Naruto sabía muy bien que necesitaba más pero no se lo iba a rogar, por su puesto que no –vamos solo pídelo- Naruto negó con la cabeza lentamente, como si quisiera arrepentirse pero aún así no habló y Sasuke sonrió cuando el cuerpo del ojiazul sufrió un pequeño espasmo.

-¡ahh! De… de acuerdo… hazlo… demonios ¡hazlo de una maldita vez!-

-tus deseos son ordenes- habló burlón ignorando por completo la mirada que le envió el rubio, se acomodó mejor aún con las piernas del rubio sobre sus hombros y entró con lentitud sintiendo las paredes interiores del menor apresar su miembro mientras ingresaba, cerró con fuerza sus ojos cuando estuvo completamente dentro –ahh… Naruto… por… uff…- intento moverse enseguida pero recordó que debía esperar unos segundos -¿ya?-

Naruto tan solo asintió y cuando el cuerpo de Sasuke comenzó a moverse sobre el suyo, por primera vez en mucho tiempo sintió que se olvidaba del resto del mundo, lo único que en ese momento hacía era sentir, sentir el sudor que caía por su frente, sentir el cuerpo de Sasuke rozarse con el suyo, escuchar los gemidos que el Uchiha soltaba, y percibir el aliento del mismo cuando su boca rozaba su rostro en cada embestida.

Los movimientos de Sasuke fueron aumentando, sus cuerpos ya se habían acostumbrado a ese exquisito vaivén, era como si se tratara de un rompecabezas en el que el cuerpo del otro encajaba perfectamente –ahh… Sasuke…- jamás Naruto había estado con alguien de esa manera, odiándose y deseándose con la misma intensidad ¿Era eso lo que les provocaba tanta excitación? -¡¡mmmh!!- una embestida por parte del mayor acabó con cualquier pensamiento en su cabeza -¡¡¡ahh!!!-

-¡Naruto!- el antecedente a un orgasmo golpeó los sentidos de Uchiha Sasuke que por unos momentos se detuvo sabiendo que el rubio había sentido lo mismo que él, retomó las embestidas esta vez con más fuerza y dejó que su boca buscara el cuello de Naruto, no le importó saber que lo estaba marcando, ni le importó ser conciente de que Naruto en ningún momento lo había hecho con él, cuándo su miembro volvió a dar seguramente en la próstata de Naruto su cuerpo se aprensó.

La boca de Sasuke buscó la de Naruto desesperadamente en un intento por no terminar gritando el nombre del ojiazul, besaron sus bocas de la misma manera que la primera vez, de forma brusca y violenta y para cuando sus cuerpos encontraron el punto exacto del clímax, aquellos gemidos que pugnaban por salir murieron entre sus bocas, sin ser exteriorizados.

Sasuke jadeó casi sin aliento cuando separó su boca de la de Naruto y conciente de que por algunos segundos no se habían movido cuando ambos terminaron al mismo tiempo. Pasada ahora la excitación, se sentía pegajoso por el sudor y sucio por el semen pero demasiado cansado como para moverse, miró por unos segundos a Naruto y como este intentaba respirar regularmente con los ojos cerrados. Cansado y agitado se dejó caer sobre el cuerpo del rubio quien no lo rechazó al encontrarse en el mismo estado que Sasuke.

Abrió y cerró sus ojos sintiendo pesados los parpados. Naruto ahora respiraba mucho más calmado. De seguro dormido. Sasuke cerró los ojos sabiendo que entre los dos no había ni tenía por que haber palabras, abrió los ojos una vez más y sintiendo aún cerca el cuerpo de Naruto bajó suyo, sin saber muy bien por que necesitaba cerciorarse de ello, se durmió.

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Sakura se sentó en el sillón junto a Sai y este le sonrió dejando el libro que leía en esos momentos sobre la pequeña mesita de centro -¿todo bien?-

-si, fue rápido solo sacamos lo verdaderamente valioso- Sakura se arrimó contra Sai y al oírlo gemir de dolor se levanto de inmediato -¡lo siento! Olvide que Ino me comentó lo de tu tobillo-

-no te preocupes- Sai se movió un poco y acomodó su pierna un poco para que Sakura pudiera arrimarse a él una vez más, la pelirosa le sonrió agradecida y se recostó otra vez.

-¡en unos minutos está la comida!- anunció cantarina Ino mientras veía a Kiba salir de la ducha y secando sus alborotados cabellos

-por cierto- Sakura levantó un poco su rostro para poder ver el rostro de su pelinegro amigo -¿no has sabido nada de Naruto? Todavía no llega-

-mmh… no, pero no debe haberle pasado nada, no te preocupes-

-¿y tú por que no me contestabas las llamadas?-

Sai observó extrañado a su amiga -¿me estabas llamando?- la ojiverde asintió y Sai sintió sus manos temblar, su celular no sonaba, pero si vibraba era imposible no haberlo sentido, se movió olvidándose por completo de Sakura quien rezongó molesta pero aún así la ignoró, metió las manos a sus bolsillos y una mueca de terror se dibujó en sus facciones -¿Sai?- el pelinegro se levantó como pudo y camino a tropezones a su habitación, rebuscó durante varios minutos prácticamente toda su habitación -¿sucede algo?-

Kiba, Ino y Sakura se encontraban ahora dentro de la habitación del pelinegro mirándolo preocupados y Sai pasó una mano por sus cabellos completamente desesperado –no puede ser…- se sentó en la cama -¡maldición! NO… no puede ser… maldito policía- sus amigos se tensaron al oírlo y se miraron intentando hacer algo -¡Sakura llama a mi celular!-

La pelirosa obedeció de inmediato, pero igual que hace varias horas el teléfono timbró y timbró sin que nadie le contestara. Sai se había equivocado al confiarse de haber deslumbrado tanto a Itachi como para que este bajara por completo sus defensas -¡llama otra vez!-

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Itachi permanecía todavía inconciente en el departamento recostado sobre su sillón y con un brazo estirado rozando levemente el piso, en uno de sus bolsillos un celular que por obvias razones no le pertenecía vibraba constantemente acumulando llamadas perdidas, una tras otra, pero aún así la inconciencia de Itachi persistía. A Itachi le hubiera gustado estar conciente para contestar la llamada y saber que después de todo, no se había equivocado.

Apenas sintió que conocía de algún lado a ese tal Sai, se le hizo sospechoso, su instinto de policía nunca le fallaba y por eso mientras caminaban hacia su departamento sin que este se diera cuenta le había quitado el celular, admitía que luego cuando el pelinegro le había lanzado el bendito polvo ese lo había sorprendido. Pero cuando despertara, Itachi sabía que tenía una prueba demasiado valiosa para Deidara.

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Abrió los ojos sintiéndose agotado y con un poco de hambre. Odiaba esa sensación Post – Sexo. Un momento ¿Sexo? Se sentó de inmediato y dejó que sus ojos se acostumbran a la oscuridad que ahora había dentro de su habitación, se sintió desnudo por el frío que recorrió su cuerpo y del mismo modo buscó el cuerpo desnudo de Naruto, pero este ya no estaba, paso una mano por su frente y suspiró con algo de decepción. Alguna vez su hermano le había dicho algo que según él le serviría para encontrar a la persona indicada 'Lo importante no es quien te acuestas sino con quien te levantas'

Pero ¿Por qué relacionaba a la persona indicada para su vida con Naruto? Naruto no era la persona indicada para él, ni para él ni para nadie. Entonces… ¿Qué era esa extraña sensación en su pecho al saber que la frase de su hermano tenía razón? Por que aunque no lo quisiera admitir. Sasuke realmente esperaba que al despertar Naruto estuviera a su lado, no para poder llamar a la policía. Ni siquiera sabía muy bien por que deseaba despertar y sentirlo a su lado, solo sabía que eso era lo que esperaba.

Y lo peor era que algo en su interior le decía que si bien Naruto se fue por que corría el peligro de que él llamara a la policía, aún así, si él nunca lo hubiera robado, aún así Naruto no hubiera despertado a su lado.

FIN CAPITULO CUATRO

Disculpen por la demora y muchas gracias por sus palabras, espero que les haya gustado y me dejen su opinión. Hasta el proximo capi!