Hola!!
Primero que nada agradecer a Yuliss, beautifly92, S.S.-s.Lover, laurapotterweasley, monse, The little Cullen, Sweet-Sugar-894, threenames, dianita cullen, C-Marian-T-H-Cullen, Geila Potter-Weasley, MiitzukoO-chan, PknaPcosa, Samanta-m, andy-cullen, pilikali, andrea potter-black, ALLEXXMASENCULLEN, dark warrior 1000 por sus magnificos reviews. Nada menos que 19 en el primer cpitulo! Os estoy muy agradecida!
Así pues espero que sigáis disfrutando la historia, y que no os decepcione!
Debía ser más de media noche y yo, como siempre, permanecía encerrado en mi cuarto, alimentándome de recuerdos. Solo que en esta ocasión, no eran recuerdos lejanos y felices los que intentaba revivir, sino más bien uno que había formado esa misma mañana, y que más que feliz, era desconcertador, pero cargado también de una pizca de esperanza.
Todavía no le había hablado a nadie de mi familia acerca de ella. De la joven que había contemplado y que era prácticamente idéntica a Bella.
En primer lugar no había dicho nada por temor a que achacaran esa supuesta visión a una mente cada vez más rota y desquiciada.
Nuestro encuentro había sido tan corto... Intenso, sí, pero de apenas unos segundos.
No tenía ninguna prueba de que ella hubiese sido real, algo más que una simple alucinación debida a mis incontenibles deseos de verla de nuevo, de reunirme con Ella, con Bella. No obstante, algo en mi mente me indicaba lo contrario, y yo estaba convencido de que esa imagen si había sido real, de que Ella sí había estado realmente allí, o al menos alguien que se le parecía mucho, demasiado dentro de lo humanamente posible.
Después de varias horas meditando acerca de ello, decidí que lo mejor sería esperar al día siguiente para comprobarlo. Si realmente esa joven había estado allí, lo más probable es que se tratará de alguna estudiante, por lo que definitivamente volvería a verla.
Las horas pasaron veloces, y por primera vez después de más de cien años, tenía un motivo para seguir existiendo, al menos, un único día más.
A primera hora de la mañana me encontraba sentado en el asiento conductor del automóvil, a la espera de que bajaran mis hermanos. La sorpresa fue patente en sus rostros y no necesite leer sus mentes para saber que se encontraban algo más que confusos. Únicamente Alice no parecía tan sorprendida, ella seguramente ya habría vivido esta escena en su mente, pero aun así, sabía que se sentía tan intrigada como el resto.
Que mosca le ha picado, acaso se olvidó por fin de la muerma esa, o simplemente terminó de volverse loco por completo.
La mente de Rosalie no era demasiado original; aun así pase por alto el insulto que en cualquier otro momento me habría hecho estallar, pues no deseaba retrasar mi llegada instituto. Nunca me había sentido tan ansioso por asistir a clase.
Arranque el motor del coche sin vacilación, y no dude en acelerar lo máximo permitido en ese pequeño pueblo.
Rose, quien generalmente era quien conducía, se encontraba lo suficientemente sorprendida y aliviada para no intervenir en ello.
Permanecí escuchando los pensamientos de mis hermanos durante todo el trayecto, los cuales, inevitablemente, estaban centrados en mi.
Valla con Edward – Emmet se encontraba entusiasmado, aunque no terminaba de créeselo – no lo había visto tan activo desde... bueno, desde antes de terminar con Bella. ¿A qué será deberá el cambio? Por el bien de todos espero que duré...
Los pensamientos de Jasper eran algo más profundos. Él podía percibir los sentimientos de quienes lo rodeaban y en ese momento estaba sintiendo los míos.
Te encuentras ansioso – pensó, dirigiéndose a mi directamente - ¿qué diablos te ocurre Edward? La habitual melancolía y el dolor que normalmente portas parecen haber pasado a un segundo plano. Sin embargo, parece que la ansiedad te esta matando... ¿A que se debe?
Formuló la pregunta a sabiendas de que yo no pensaba contestarle. Sin embargo podía aceptar que había hecho una buena descripción de cómo me sentía en ese instante. Ansioso; desesperadamente ansioso, mucho más de lo que había estado en siglos.
Aun así el pensamiento que más me desconcertó fue el de Alice.
¿Qué es lo que buscas, Edward? ¿Qué estas buscando? – Silenció. No podía responder esa pregunta, y ella debió verlo – Sea lo que sea lo que busques, hoy no lo vas a encontrar.
Sus pensamientos se me clavaron como astillas en el pecho. Si ella aseguraba que no lo encontraría, seguramente así debería de ser. Al fin y al cabo, ¿quién apostaría con Alice? Sin embargo, hubo algo que me hizo seguir adelante, sin que mi rostro denotara cambio alguno.
Hoy no lo vas a encontrar.
Así pues, hoy no la encontraría, pero eso no negaba la posibilidad de que si lo hiciera más adelante.
Con esa renovada esperanza aparqué el coche y me apeé del automóvil, despidiéndome de unos muy sorprendidos hermanos.
A pesar de las palabras de Alice, tenía que tratar de encontrarla, sino a ella, a algo que probara su existencia, que me asegurara que todo era algo más que una simple fantasía producto de una desgarrada mente y una imaginación forzada durante años hasta más allá de sus límites.
Sí, tanto tiempo recordando, viviendo de recuerdos, imaginando como sería tenerla otra vez entre mis brazos, visualizando como habría sucedido todo si yo nunca jamás me hubiera despedido de ella, si nos hubiéramos conocido en otro tiempo, si ambos hubiésemos sido humanos, si nuestro amor no hubiese estado destinado al fracaso.
Tantas especulaciones, tanta desesperanza podían haber conducido a mi mente al colapsó, hasta el punto de imaginar cosas que no son reales y que nunca existieron.
Por ese motivo necesitaba pruebas, alguna indicación que me señalará el camino indicado, que probara que ella era real, no una alucinación.
Por desgracia, y a pesar de mi empeñó, no hallé nada durante el día que me asegurará mi cordura.
A pesar de estar examinando las mentes de todas y cada una de las personas que me rodeaban – alumnos, profesores y demás empleados – no hallé ni un solo pensamiento, ni una sola imagen referida a ella.
A la hora del almuerzo no pude evitar una expresión de inmensa decepción – e incluso furia – marcando mi rostro.
Te dije que no lo hallarías hoy – me recordó Alice, a lo que yo me limite a asentir levemente con la cabeza.
Sabía que era demasiado pronto para celebrarlo. Señor Edward odio mi existencia regresa a nuestras vidas. ¿Acaso será verdad y no pueda olvidarla? Tonterías, lo que ocurre es que le gusta estar amargado y que nos compadezcamos de él. ¡Ja! Pues lo tiene claro.
- Emmet cielo ¿me acompañas a dar una vuelta por el campus? – preguntó Rosalie, con toda la intención de huir de mi y de el aura mortecina que me rodeaba.
- Claro Rose – aceptó Emmet. Me gustaría estar presente el día en que Emmet se atreva a contradecirla. Claro. Si es que eso llega a ocurrir en algún momento. – Quizá logremos algo productivo el día de hoy, después de todo. Y pobre de los humanos que se atrevan a interrumpirnos. Ese último pensamiento se lo guardó en su mente.
Ambos se levantaron y tomaron sus bandejas – completamente llenas – hasta depositarlas en el contenedor de alimentos. Poco después se perdieron por el pasillo rumbo a los jardines.
Permanecí pensativo mientras los contemplaba salir, hasta que Alice me interrumpió.
- Edward ¿qué estas pensando? – su pregunta me sorprendió, ni siquiera Alice se atrevía a ser tan directa. Jasper también pareció sorprendido, pero tras unos momentos de contemplar a Alice – analizando sin duda sus sentimientos – su semblante cambió a otro de alerta. Algo debía ir mal.
Tu futuro desaparece Edward. ¿No me digas que estas pensando otra vez en suicidarte? Sabes lo que ocurrirá si lo haces. – eso último llevaba un toque de amenaza, pero en el fondo sabía que ella se sentía asustada.
- No voy a suicidarme, Alice – la tranquilice, y me sorprendió hallar tanta verdad dentro de mis propias palabras.
Hacía demasiado años que no me atrevía a hacer una afirmación como aquella, ni siquiera ante mi mismo. Sin embargo, en esos momento, no tenía duda alguna. No podía acabar con mi vida, al menos hasta que averiguara algo más sobre esa extraña criatura que me había despertado de mi letargo.
Aun así me sentí intrigado con su declaración de que no podía ver nada en mi futuro.
- ¿Estás segura que no ves completamente nada? – pregunté – ¿en que parte concreta desaparezco?
No me respondió de inmediato, sino que se concentró en hallar la respuesta a mis preguntas. Finalmente me hizo llegar sus conclusiones.
Te veo, estás buscando algo; lo mismo que buscabas esta mañana, creo. Lo buscas desesperadamente. No se decirte cuanto tiempo transcurres buscándolo, pero parece ser que no demasiado, pues te sigo viendo en este edificio, lo cual quiere decir que no más de dos años.
Finalmente lo encuentras, aunque yo no consigo ver lo que es.
A continuación todo es demasiado confuso. Tu rostro se contrae, miles de dudas y emociones te llenan. Sientes dolor... y culpa. Aun así corres tras ello, hasta que desapareces en mitad de la búsqueda. O quizá no, quizá desapareces una vez lo encuentras de nuevo. No lo se, esa parte es muy confusa.
- ¿Qué es Edward? ¿Qué es aquello que buscas? ¿aquello por lo que arriesgaras tu vida?
La voz de Alice parece llegar de muy lejos. Mi mente todavía se encuentra atrapada en su visión. Lo curioso que no es la parte final la que me preocupa, aquella en la que desaparezco inexplicablemente y no se vuelve a saber nada más de mi; al contrario, lo que de verdad me mantiene atrapado es el conocimiento de encontrar al fin aquello que busco.
La visión de Alice, difusa en muchos aspectos, es clara en ese único. Encuentro lo que ando buscando. La encuentro a ella, a la muchacha idéntica a Bella.
¿Qué importancia tiene lo que ocurra después? ¿Qué de malo puede ser que tras encontrarla solo reciba la muerte? Al fin y al cabo, la muerte solo significa descanso para mi muerto y maltrecho corazón, pero antes de acogerla entre mis brazos debo encontrarla a ella, y desvelar los misterios que la rodean.
Comprender por qué es tan idéntica a Bella – excepto por algunos pocos rasgos – y, ante todo, qué tipo de relación tiene con ella.
Una vez cumplido esto, sí, podría descansar en paz, pero hasta entonces, no podía cesar hasta encontrarla.
- ¿Qué es Edward? – Alice vuelve a insistir. Parece que nunca se cansará de hacerlo hasta que la responda. - ¿Qué es lo que buscas?
Me decidí a responderle lo único que podía decir en esos instantes.
- No es el qué busco, es a quién busco. – y tras esa extraña y confusa declaración abandone la mesa, dispuesto a continuar con lo que restaba de clases.
Hola!!
Espero que os haya gustado el capitulo. Si, se que es bastante cortito, pero el siguiente ya lo tengo casi escrito y llegara a las ocho paginas de Word sobradas, además de que se llevara a cabo el encuentro tan esperado.
Y ahora la petición de siempre, si desean que siga con el fic y que actualice prontito, reviews por favor. Dependiendo de los que me lleguen colgaré el próximo capi de aka a uno o dos días, claro que siempre puedo esperar a la semana que viene... Todo despende de ustedes, bye!
