Hola!! Lamento el retraso pero estaba remetida en mi otro fic, alma pura, y quería terminarlo rápido de una vez, pero ya regrese, así que espero que os guste el capitulo.

Agradecimientos por sus reviews a AsunaCullen, Hime-chan n n, kimicullenevans, Tatiana!, zophie , nonblondes, Sweet-Sugar-894 (te llego el libro? Xk no se si la dirección de la pagina permite docu adjuntos, sino es así, mandame un PM con tu dirección de correo), Angii-Swaan, norii (lo cierto k aun no se sabe muy bien k es bella, es posible que tengas razón, pero si es así te has olvidado del don de los vampiros, no? Aun keda mucho por descubrir de esta bella, asi que solo ten paciencia. Con el tiempo tienes razón, se conocieron afinales del s XIX como dice Edward al principio lleva ciento treinta años sin verla, si por algun lugar pone otra cosa, es error mio. Garcias pot u crítica sirve para mejorar, pero repito, ten paciencia), mili-san, Bella swan cullen, threenames, Adri Cullen, mary-loky, HeRiAn.De.LioNcoUrT, pilikali, Dasmy, Karikaturas, Yuliss, Samanta-m, Geila Potter-Weasley, C-Marian-T-H-Cullen, belencullenss.

Y sin mas, proxigo con las historia!


Durante una fracción de segundo me pregunte si ella ya habría intuido que yo me encontraba allí, pero me retracte en seguida; mis movimientos habían sido rápidos y silenciosos, imposibles de percibir para un humano.

Y algo sucedió cuando llegué a esa conclusión, fue como si durante un milésima de fracción de segundo, yo hubiese dado con la respuesta de lo que ocurría, pero tan pronto llegué a ella, algo o alguien la eliminó de mi cabeza.

Volví a mirarla sorprendido, pero al parecer ella seguía inmune a que yo estaba ahí. Ni un cambio se había operado en su apariencia.

Desesperado, y más por habito que por deseo, empuje a mi mente hacía sus pensamientos, pero tal y como esperaba, tan solo halle el vacío... hasta que, un instante después, volví a sentirme arrastrado por la misma oscuridad que antes me había conducido a la peor de mis pesadillas.

Parecía encontrarme en el mismo cuarto de antes, solo que ahora la penumbra no era tan densa, y un rayo de luz se filtraba por la diminuta ventana.

Busque desesperado, pues al mismo tiempo que me mente me prevenía contra ella, mi corazón rugía por verla.

Efectivamente, allí estaba. Tumbada sobre la cama, con un viejo y raído vestido cubriendo su cuerpo, pero no por eso viéndose menos hermosa. Bella. Mi Bella… Dios ¡cuánto la amaba! ¡Si! La amaba…

En esta ocasión se hallaba sola, y aunque mi furia se encendió al ver los pequeños restos de hematomas que circulaban por su cara, logré apaciguarme al contemplar sus cálidos ojos marrones, los cuales, fijos en alguna parte de su estómago, lucían melancólicos, pero también ilusionados…

- Edward… - cuando mi nombre escapó de sus labios con ese tono melancólico y triste, desee más que nunca no ser yo quien habitara mi cuerpo. Mis manos se clavaron en mis brazos, hiriéndolos, y la sangre manchó mis dedos, pero nada de eso importaba. - ¿Por qué me abandonaste?

Al hacer esa pregunta la desesperación retornó a sus ojos, y yo me odie por encima de todas las cosas; si eso en verdad había ocurrido, si en verdad Bella había vivido todo ello tras mi muerte, yo merecía estar aquí, sufriendo esta agonía.

Sin embargo, ella pareció olvidarse de mi, porque volvió a depositar una mano en su estómago, acariciándolo lentamente, y la luz regresó a sus ojos mientras observaba.

- Pero no te preocupes mi bebé. Yo cuidaré de ti, y cuando nazcas no iremos, lejos, muy lejos, donde nadie sea capaz de encontrarnos.

Sentí como mi cuerpo se paralizaba después de haber escuchado hablar.

Hijo.

Un hijo.

Bella había sido mamá.

Mi rostro se estiro en una sonrisa sin siquiera percatarme. Finalmente lo había descubierto, y podía estar tranquilo. Mi sacrificio había valido la pena, y también su sufrimiento; Bella había tenido un hijo.

De pronto, ya no deseaba marcharme, tan solo deseaba ver, asegurarme de cual había sido el futuro de Bella y su hijo. Ya ni siquiera importaba que aquello fuese o no verdad, egoístamente, tan solo me hacía sentir satisfecho, calmando un poco el dolor que sentía desde que nos separamos.

Por desgracia, la visión parecía estar perdiendo fuerza, y otra voz diferente se mezclo con mis pensamientos.

Is.. ¡Is! ¡Isabella, maldita sea, donde demonios te has metido! El vampiro ha salido en tu busca…

La palabra vampiro resonó en mi celebro, pero no le di importancia, lo único que quería, era regresar y continuar viendo a Bella y a su hijo. Pero la visión desapareció por completo.

Con esfuerzo, y deslumbrado por la luz de los jardines, tome consciencia de donde me encontraba y a que había ido yo a ese lugar. Por inercia, giré la vista hacía la dirección de donde provenían esos confusos pensamientos, los cuales ni siquiera era capaz de recordar con claridad.

Jacob estaba allí, y por su cara de espanto, parecía pensar que había metido la pata.

Mierda, me escucho! Calla y piensa, piensa, piensa…

Tras esos pensamientos, sus ojos parecieron perderse y su mente comenzó a elaborar un rápido calculo mental de todas las tablas de multiplicar. Lo miré extrañado.

Él sabía mi secreto. No había duda alguna. Pero, ¿cómo era eso posible? ¿sabría también de mi condición vampírica?

Tras unos segundos él habló.

- Is, te estaba buscando. Tenemos que irnos a casa.

La aludida pareció despertar por fin de sus ensimismamiento, pero no reflejo sorpresa de vernos ahí, por el contrario, giró el rostro muy lentamente, obligada y sus ojos solo reflejaban cansancio y aburrimiento.

No hablo. Ni siquiera sintió. Tan solo se levanto y se dirigió hacia la puerta.

Y justo en ese instante me percaté de algo.

Is… la había llamado Is, y antes, sus pensamientos…

- ¡Isabella! – exclamé, y esta vez ella si se giro para mirarme. Parecía enfadada y sus ojos solo reflejaban odio, pero no puede contenerme. – Te llamas Isabella. Bella – afirme, y por primera vez en toda mi existencia, sentí verdadero miedo.

Su rostro se contrajo y sus ojos se convirtieron en dos profundos pozos negros, parecían la entrada al infierno. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y tuve que sostenerla entre mis manos. Mi cerebro ardía, estaba a punto de estallar. El dolor que sentía solo podía compararse al dolor que sentí cuando hube de abandonar a Bella, o el que había sentido al ver como esa desgraciado la violaba.

- Jamás. Nunca en tu vida. Por nada del mundo. – Sus frases, cortas y distantes, parecían provenir del mismísimo Lucifer - vuelvas a pronunciar ese nombre en mi presencia.

Dicho salió, desapareció, mejor dicho, y por mucho que trate de seguirla, el dolor de cabeza era demasiado potente para lograrlo. El muchacho, Jacob, salió tras ella con un semblante mezclado entre el odio, la culpa y el miedo

Segundos después, aunque a mi me parecieron horas, el dolor desapareció, y llegué a creer que lo había imaginado, que en realidad, la sorpresa de verla, hablar con ella y descubrir como se llamaba, me había colapsado, llevándome a la locura momentáneamente.

No regrese a clase, por el contrario pase allí horas, preguntándome que había ocurrido, pero siempre se repetía el mismo proceso. Cuando parecía hallar la respuesta, esta se desvanecía de mis pensamientos, y nunca lograba alcanzarla.

Finalmente, cuando el Sol casi desaparecía, regrese a casa.

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Debía ser más de la media noche, pero eso no era un problema, al fin y al cabo, nosotros no dormíamos.

A diferencia de las demás noches, en las que me limitaba a tumbarme en mi cama y sumergirme en el dolor de los recuerdos, en esta ocasión no quería hacerlo. Mi mente estaba demasiado activa para desaparecer, repitiendo una y otra vez la visión de aquella misma tarde.

La cara de Bella al hablarle a su hijo. Su promesa de marcharse de allí y ser felices. Su mano acariciando su propio vientre.

Si, no me importaba estar volviéndome loco, ni que el mundo desapareciera a mis pies. Secretamente, lo único que deseaba era sumergirme en una de esas visiones para poder contemplarla nuevamente, sin importar el dolor que eso conllevara. Como le dije a ella una vez, ella era mi droga, y no había nada que deseara más que verla nuevamente a mi lado, aun si fuese una alucinación o aun si mi pecho deseara romperse por el dolor de haberla perdido.

No obstante, también había otras cosas que me preocupaban aquella noche.

Ya había hablado con mi familia y les había contado todo respecto a esa chica. Debo decir que ninguno de ellos esperaba que mi repentino cambio fuese debido a algo así, pero aun se sorprendieron más cuando les dije todo lo que sabía sobre ella. O casi todo.

No les había hablado de las visiones. En parte porque de seguro creerían que era a causa de la conmoción de ver a alguien tan similar a ella, en parte porque el contenido era demasiado intimo y prefería guardármelo para mi.

Aun así, ninguno de ellos pudo explicarme lo que sucedía. Todos decían lo mismo, que era algo inverosímil y nunca visto, pero cuando parecían haber hallado la explicación lógica al asunto, esta desaparecía de sus mentes.

Tan solo Emmet fue capaz de concebir una idea medianamente respetable.

FLASH BACK

Todos en la sala tenían el mismo rostro confuso e impotente, tal y como yo había supuesto ninguno era capaz de hallar explicación lógica a su existencia. Sin embargo, Emmet me sorprendió.

- ¡Y si fuese una reencarnación! – exclamó de repente, y seis pares de ojos lo contemplemos como si estuviera loco – habló en serio – se defendió – al fin y al cabo Bella debió morir hace más de cien años, lo suficiente para que pueda reencarnarse.

Yo había a negar, cuando Carliste me interrumpió.

- Eso podría ser posible… - ¿acaso se volvieron todos locos? Pensé – si Bella hubiese tenido un hijo – y de pronto, todos mis reproches desaparecieron.

La visión. Si la visión era real, Bella si había tenido un hijo.

- Suele suceder – continuó hablando Carliste – dentro de las familias, es habitual que el tatarabuelo, por ejemplo, se reencarne en su tataranieto…

Nuevamente enmudecí. ¿Cuánto tiempo había pasado? Suficiente para que, en realidad, la Bella que yo conocía haya tenido un hijo, el cual haya tenido otro hijo, y así sucesivamente hasta superar las tres generaciones.

Además eso explicaría muchas cosas, sus semejanzas físicas, el que yo no pudiera leerle la mente…

- ¿Pero porque me odia? – pregunte, y en seguida me percaté de que había sonado demasiado infantil – Quiero decir, es como si supiera nuestro secreto, al menos el que yo puedo leer mentes… no veo otra forma de que el imb… su amigo lo sepa.

- Puede pasar a veces – reconoció Carliste – que los recuerdos del portador original, en este caso Bella, no desaparezcan del todo, y se manifiesten mediante sentimientos, o incluso sueños… claro que eso no es muy corriente.

- Bella nunca fue alguien corriente – interrumpí, y todos se mostraron de acuerdo. – Sin embargo, ¿por qué será que Alice no consigue ver nada en su futuro?

Para eso, nadie tuvo respuesta.

FIN FLASH BACK

La suposiciones de Emmet habían abierto un nuevo camino para, y aunque no estaba muy seguro de que fuera el indicado, al menos tenía algo por lo que empezar.

Y por eso me encontraba allí, andando sin rumbo por una calle desierta a Dios sabe que horas de la madrugada, cuado de repente, la ví a lo lejos.

Se encontraba sentada pensativa sobre la entrada de una casa, era la primera vez que la veía tan relejada, pero de pronto, todos sus músculos se tensaron y me di cuenta de que ya se había percatado de mi presencia.

Antes de que pudiera llegar hasta donde ella estaba, se introdujo en la casa, que parecía ser la suya y desapareció.

Desesperado llamé al timbre; ya no me importaba nada, solo necesitaba hablar con ella, verla, asegurarme de que ella no era Bella, de si las sospechas de Emmet eran o no ciertas. Por el bien de mi propia cordura, necesitaba hablar con ella.

Al cabo de lo que parecieron horas, la puerta se abrió, pero no fue ella quien salió a recibirme, sino Jacob. Levaba tan solo un pijama, pero parecía despierto y me miraba con el habitual odio y desprecio.

- Necesito hablar con Be.. Isabella – murmuré.

- No quiere verte – respondió simplemente – lárgate antes de que llamemos a la policía – por su tono de voz y la forma de mirarme se podía intuir que no habría nada que le agradara más que me llevaran preso. Sin embargo, trasmitía el mensaje monótono, como si fueran palabras aprendidas de memoria.

Yo no atine a hacer nada, simplemente permanecí ahí, en silencio. Él frunció el entrecejo, y finalmente me miro decidido.

- Acaso no entiendes que no quiere verte, monstruo – escupió, recalcando la última palabra – aléjate de ella antes de que vuelvas a arruinarle la vida, o yo mismo me encargaré de despedazarte.

Y de un portazo cerro la puerta.

Yo me quede allí, en silencio, con sus últimas palabras resonando en mi mente, y un montón de nuevas dudas a las que tardaría en hallar respuesta.


Espero hayan disfrutado el capitulo, y espero sus reviews para la próxima actualización, nos leemos, By

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