Bueno, aquí va este capitulo, el ultimo. Leyeron bien. El ultimo. Evidentemente también habrá epilogo, pero eso dependerá de vuestros reviews y mi tiempo libre, jejeje!
Ha sido increíble estar con vosotros durante todo este tiempo, y os agradezco en el alma todo el apoyo y los amigos que me había aportado con vuestros reviews, tanto en este fic como el su presecuela. De todo corazón, GRACIAS AMIGOS!!
¿Puede un avión volar más lento? ¿Puede un coche ir marcha atrás? Porque esa es la sensación que tengo, mientras a travieso el océano en su busca, mientras el coche se desliza por el asfalto, en dirección a Volterra.
Al llegar a los muros no me permiten continuar conduciendo, pero no me importa, casi lo prefiero, es correr lo que quiero, correr y liberarme; correr hacía ella.
Las calles están prácticamente desiertas, aunque quizá eso se deba a que es más de media noche; el que hubiesen estado llenas tampoco me habría correr como lo hago ahora, luchando contra el viento y contra mi mismo.
El viejo e imponente edificio de los Volturi aparece ante mis ojos, y con él, un mal presentimiento. La puerta esta abierta pero no se escucha ningún movimiento. Aun así, algo dentro de mi me dice que ella está cerca; ella, mi Bella.
Avanzo lentamente por los amplios corredores, tratando de extraer de mi memoria el camino que me llevará al atrio. Un pequeño temblor en mi espalda me indica que estoy cerca, sin embargo, todavía no soy capaz de escuchar ningún resquicio de pensamiento.
Por fin llego ante la puerta negra y, lentamente, la empujo hacia delante. Nada, absolutamente nada de lo vivido en mis últimos doscientos años, me prepara para la imagen que voy a encontrar.
El suelo arde en cadáveres, pero no son cadáveres humanos... estos, estos son vampiros. Y no están descuartizados o quemándose en una hoguera. Están... están simplemente muertos. Con hilillos de sangre escurriéndose por su nariz o sus ojos, como si algo, en el interior de su propia cabeza, les hubiera causado la muerte.
A pesar de la conmoción, comprendo que no es la primera vez que veo estos síntomas. No es la primera vez... Y al llegar a esa conclusión es cuando me voy cuenta, cuando los veo por primera vez; primero a él... tumbado sobre el suelo, cubierto de heridas – pero, en esta ocasión, heridas normales – heridas provocadas por vampiros sedientos o furiosos.
Luego la veo a ella, acurrucada junto a él – junto al cuerpo inerte de Jacob –, abrazándose a si misma como si estuviera a punto de romperse, murmurando palabras inteligibles, llamándome – a mi o a su hijo – pidiendo perdón... balanceándose con la cabeza oculta entre los brazos, como si fuera un bebé, como si solo deseara desaparecer.
La veo y todo desaparece. El miedo, la confusión... todo.
Me acerco hasta a ella lentamente, pero la precaución es innecesaria, estoy seguro de que no me ha visto o, por los menos, no me ha reconocido. Y me siento terriblemente culpable, porque yo tengo la culpa de su estado, porque, indirectamente yo soy el causante de todos sus males.
Con fuerza, furioso conmigo mismo, me inclino hasta quedar a su altura y le hablo dulcemente.
- Bella, Bella – no reacciona – Bella, tienes que salir de aquí – o de lo contrario temo que nunca se recupere.
Pero ella no me contesta, ni me mira; continua hablando para si misma, susurrando cosas y, por lo poco que soy capaz de entender, creo que está delirando.
Con un profundo dolor en el pecho y maldiciendo a Dios por haberme permitido vivir para ver esto, la tomo entre mis brazos y me pierdo por los pasillos, hasta dar con una de las habitaciones. Casualmente, estoy casi seguro de que es la suya.
Despacio, con mucho cuidado, la tumbo sobre la cama, pero sus brazos se han enredado en mi cuerpo y no logro soltarme, por lo que termino tumbándome yo a su lado. Casi como en los viejos tiempos...
Sin poder resistirme la abrazo lentamente, deseando, de algún modo, regresar el tiempo atrás cuando ella todavía era una humana feliz y yo la amaba contó mi alma o, al menos, arrastrar entre mis brazos todo el dolor y el mal que ha debido sufrir a lo largo de su vida.
Vida... Porque ella no ha cambiado para mi. Ella sigue siendo la Bella que conocí, la que me enamoró, a la que todavía amo.
Su voz se ha silenciado, ya no habla en susurros y tampoco tiembla; únicamente me mira, perdida en no se que pensamientos...
- ¿Edward? – su voz me sorprende porque es apenas un susurro – Edward – repite.
- Estoy... – apenas soy capaz de hablar, tengo un nudo en la garganta que me impide hacerlo. Pero me esfuerzo y lo consigo – Estoy aquí, Bella – Por un momento temo su cólera al haberla llamado por su nombre, pero ella únicamente sonríe.
- Perdóname Edward – ¿es posible que sienta a mi corazón latir y luego estallar en mil pedazos? ¿Cómo puede pedir perdón una criatura tan celestial como ella, cuando soy yo quien debería estar a sus pies rogándole clemencia? – Yo no quería... – sus ojos, dorados, me contemplan fijamente, como si quisiera grabar mi imagen en los más profundo de su mente. – No quería..., no logre controlarlo...
- Ssss – la tranquilizo, y por un momento me siento tentado a colocar mi dedo sobre su boca, pero se que no merezco tal dicha – No tienes la culpa, ellos querían destruirte... No tienes la culpa...
- Pero yo no... Ellos... Jacob... – parece incapaz de decir una palabra más y se que, al igual que yo, de ser humana tendría el rostro empapado por las lagrimas – No pude soportarlo Edward – y al decirlo se aferra aun más a mi, como si quisiese desaparecer, fusionarse conmigo – Lo vi caer... y recordé... lo recordé... – se a que se refiere, lo recordó a él, a su hijo; lo recordó con tanta intensidad que su recuerdo apareció también en mi mente, y probablemente en la de todos los demás vampiros – cuando volvía a la realidad... todos estaban muertos y yo... yo....
- Ssss – la silencio de nuevo, y esta vez me permito acariciar su mejilla, muy lentamente, con el dorso de mi mano; parece que ella responde favorablemente al tratamiento – No tienes la culpa Bella, tu eres... eres mi ángel ¿recuerdas? – le pregunto esto con miedo, temiendo un rechazo pero ella nuevamente sonríe – Mi ángel – reafirmo – y un ángel siempre será un ángel...
- Edward – la sonrisa continua en sus labios pero cada vez parece más cansada – Edward... – mientras repite mi nombre, como si eso de algún modo la ayudara a continuar, sus manos se escurren lentamente hasta localizar un pequeño cuaderno – Léelo Edward.
Con sorpresa veo como me ofrece ese mismo cuaderno y, a continuación, se acurruca contra mi pecho y cierra los ojos, como si dormir le estuviese permitido dormir y un sueño reparador fuera todo lo que necesitaba para recuperarse.
Yo trató de acomodarla lo mejor posible y, después, abro el cuadernillo dispuesto a leer su contenido.
En un principio pienso que es un diario, pero luego me doy cuenta de que no, de que son más bien, retazos de su vida escritos en un momento de dolor o de furia.
Los mate, a todos. Vine hasta aquí para matarlos y los he matado. Y ha sido tan fácil... Sus gritos, su sangre, todavía no se como lo hago, pero no me importa. Ellos se llevaron a mi hijo, ellos destruyeron mi mundo, y ahora yo destruiré el suyo. Los mataré a todos... a todos; a él también ¿no?
Ese era el primer pedazo, y a juzgar por la antigüedad y el contenido supongo que fue escrito poco después de que Bella destruyera por completo a los Volturi y a toda su guardia.
La sangre humana me resulta cada vez más insoportable; me hace olvidar... temo que si sigo bebiendo terminaré olvidando quien soy. Los olvidaré a ambos... Lo cierto es que quiero olvidarlos, olvidarlos y dejar de sufrir, pero entonces ¿por qué me duele el pecho cada vez que trato y su rostro no aparece en mis recuerdos?
Apenas sin detérgeme con un fuerte dolor en pecho pase al siguiente apunte.
Volvió a suceder. Vinieron dos vampiros dispuesto a destruirme e incapaz de controlar mi furia los asesine a ambos. ¿Tan maldita soy, qué mi poder solo sirve para destruir a todo aquel que se me acerca?
Bella...
Lo he conseguido; me acerque a unos humanos y estos no murieron. Quizá sea porque la rabia que antes me inundaba a desaparecido, pero ya no provoco la muerte a todo aquel que se me acerca. ¿Será que empiezo a controlar mi poder?
La contemplo unos instantes, acurrucada a mi lado, antes de retomar la lectura. Todavía no soy capaz de creer todo el sufrimiento que ha tenido que soportar desde el maldito día en que yo la abandone.
No se como ha ocurrido. Apareció un aquelarre de vampiros dispuestos a destruirme pero, cuando desee que se marcharan para no tener que volver a matarlos, desaparecieron; es decir, se olvidaron de mi y de lo que yo era, y se fueron.
Bella... trato de contener el llanto, un llanto que se, aunque quisiera, jamás podrá salir.
Creo que ya lo comprendo todo. Mi poder. Ya se como utilizarlo. Tengo el control sobre las mentes de quienes me rodean, puedo manejarlas por ellos... Me basta con ordenar una cosa en mi propia mente para que todos los demás obedezcan. También puedo hacerles pensar lo que yo pienso o ver las cosas que yo veo. El único problema es que debo controlar mi furia, porque de lo contrario, lo que provoco es una destrucción masiva de todas las venas y arterias que forman el cerebro.
Así que eso era. Ahora comprendo porque ninguno de nuestros poderes funcionaban con ella, o porque nunca fui capaz de descubrir la verdad en el tiempo que compartí clases con ella.
La siguiente anotación parecía mucho más moderna.
Lo he encontrado. Era un bebé de apenas de un par de meses, y estaba solo. No he sido capaz de matarlo, ni tampoco de entregarlo a las autoridades. En cuanto lo he visto, me ha recordado a él. Se que es un error egoísta pero, creo, que seré yo quien se haga cargo de él, aun si para eso de abandonar Volterra y mi propio nombre.
Mis ojos se abrieron impactados. ¿Un bebe? Pero un poco más abajo había una única línea que lo aclaraba todo.
He decidido llamarle Jacob. ¿Bonito nombre, verdad?
Jacob. Las cosas encajaban. De repente todo encajaba.
Todavía no puedo creer que era él. Él. A mi lado, en mi clase. A unos metros de distancia. Lo odio. Lo detesto. Lo amo. ¿Cuál de las tres? No lo se. Quizá sean las tres juntas. Quizá la tercera predomine todavía sobre las primeras. Lo más sorprendente de todo es su reacción cuando me vio... sus pensamientos... parecía que ¿me amaba? No importa. No volveré a caer. Nadie me lastimara nuevamente, ni siquiera él.
PD: No he podido resistirme a enviarle una visión sobre mi pasado. Lo peor es que no logro arrepentirme?
Bella...
Ha discutido con Jacob. Y me he visto obligada a usar mi poder para que no me descubra. Ninguno de ellos. También he examinado su mente y sufre, si, cómo sufre. No podré soportarlo más; terminaré dañando a alguien. Si no se marcha él, me voy yo.
Bella... Bella perdóname.
No puedo soportarlo. Lo he encontrado en el cementerio y he estado a punto de caer. Solo el recuerdo de mi hijo me ha ayudado, pero cuando lo he visto dispuesto a acabar con su vida... No he podido soportarlo. Se lo he dicho. Necesito tiempo.
Bella. También fue ella la que me salvo del cementerio. ¿Cómo fui tan estúpido para no darme cuenta? Incluso si usaba su poder, debí haberlo adivinado.
Esto es increíble. Jacob es un licántropo. Trato de atacarme. Me hizo falta gran esfuerzo para dominar su mente y hacerlo regresar a la realidad. Ahora está destrozado, pero lo superara.
¿Jacob? ¿Un licántropo?
Han pasado cincuenta años. Los rumores se extienden. Es hora de regresar a Volterra, al menos por un tiempo. Lo peor es que Jacob quiere acompañarme. Dice que como licántropo podrá seme útil. Yo temo que si me acompaña no sobrevivirá.
Y el último a punte.
Ya han llegado. ¿Dónde esta Jacob?
Esa última línea estaba mal escrita, como si apenas le hubiese dado tiempo a terminarla. Ahora ya sabía donde estaba Jacob. Y ahora yo era capaz de entender el comportamiento de Bella. Ahora lo entendía todo.
- Edward... – la debilidad de su voz me libero de mis pensamientos – ¿Soy un monstruo, Edward?
¿Monstruo? En todo caso yo soy el monstruo. Ella no es un monstruo. Es la mujer más valiente, generosa, leal, y perfecta que nunca logre encontrar.
- Un monstruo no – niego lentamente, perdiéndome en la profundidad de sus ojos – Un ángel.
De nuevo mi afirmación la hace sonreír, pero la sonrisa dura poco y yo me alarmo porque sus ojos se cierran.
- Necesito descansar Edward – dice y yo no comprendo muy bien el significado de sus palabras – Estoy cansada. Perder el control de esa manera... no me hace bien – Yo solo asiento – También necesito olvidar... y volver a ser yo...
- Esta bien, Bella, descansa – le digo mientras mi mano acaricia su mejilla.
- Si... y ¿tú me esperaras verdad Edward?
Su pregunta me descoloca. No se bien a que se refiere. Pero eso no me impide una respuesta.
- Hasta el final de mis ideas... – de nuevo sonríe, pero sus ojos ya están cerrados.
Sus brazos me estrechan con fuerza y su cabeza se recuesta sobre mi pecho.
- Esperaré a verte cuando despierte – susurra.
- ¿Bella? ¿Bella que ocurre? – pregunto alarmado, pero ella ya no responde. – Bella...
Por fin lo entiendo todo. Su corazón no late, su cuerpo está frió y sus ojos cerrados. Bella esta descansando. Librándose de todos sus malos recuerdos, de su terror y su odio. Bella está recuperándose a si misma.
Pero un día Bella despertará y, tal como he prometido, me tendrá aquí a su lado. Hasta ese momento... yo también descansaré.
Silenciosamente apoyo la cabeza sobre la almohada y la estrecho entre mis brazos, aspirando su aroma. Estaría así eternamente. Pero soy un vampiro y la eternidad es mía. Y ahora lo se, nadie podrá impedirme que la pase junto a Bella.
Bueno, solo falta el epilogo, y plomero tenerlo listo antes de q terminen la Navidades, eh? Espero q os haya gustado este capp, se q es algo extraño, pero a mi me ha aprecido el final perfecto... Bella necesita descansar de todos esos años de desdichas, y también del cansancio que el provoca el uso de su poder. Se que los vampiros no duermen, pero ella no esta durmiendo... es algo así como un estado de cómo voluntario... y cuando despierta... con Edward para eternidad XD
De nuevo muchas gracias y mi penúltima petición, ¿reviews?
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