Capitulo 2
-Ten-Ten ojou-sama, se le hace tarde- le comunico el chofer de la familia Azura a la única joven que tomaba desayuno en la gran y majestuosa mesa que se encontraba en el comedor mas lujoso y fascinante que muchos jamás habrían visto. Sus manteles de seda, los bellos candelabros de plata que relucían con los rayos del sol que traspasaban las pulcras lunas. El piso brillaba como un espejo y los 22 dos asientos de aquella mesa, hacían solo del comedor un lugar bastante exquisito.
-Ya voy, ya voy Kisato..- respondió la joven heredara de toda la fortuna de los Azura.
-Solo le digo, que si no se hubiera quedado hasta tan tarde entrenando…
-¡Kisato!- recrimino la joven que en esos momentos acababa de tomar su jugo de naranja- ¡No lo digas así como si nada! Alguien puede oírte.
-Hai, hai ojou-sama- le dijo sonriendo ante la infatil mueca que se había formado en el rostro de la chica - Le digo que se le sigue haciendo tarde…
-Maldición -susurro poniéndose de pie y dejando casi la mitad del desayuno- ¿Ya esta el carro listo?
-Como siempre- respondió.
-Tomo mi mochila y nos vamos
El humilde chofer la vio subir rápidamente las escaleras de tres en tres con suma agilidad. Sonrió para si mismo al pensar que pasaría si su padre la viera actuar de forma tan normal. Si los excesivos modales o las falsas sonrisas que muchas veces la joven tenia que poner cuando se realizaban esas pomposas fiestas de alta alcurnia…
Sabiendo que se iba a demorar por lo menos quince minutos mas en alistar la maleta que seguro no había arreglado la noche anterior, mando a llamar a una de las empleadas para que recogiera el desayuno, prometiéndose a el mismo que la próxima vez le haría comer todo lo que le era servido.
"¿Donde esta ese endemoniado libro?" se preguntaba mientras revolvía toda su habitación en busca de sus útiles. Kisato en definitiva se burlaría de ella cuando llegara tarde a la escuela. Toda la habitación estaba desordenada. Si el comedor era lujoso, no había nada que decir del cuarto de Ten Ten.
Decorado sencillo y elegante, blanco con perla. Cama de dos plazas y un armario lleno de los vestidos más caros y lujosos de la colección de invierno.
La joven de 17 años caminaba por todos lados del espacioso lugar en busca de su libro de matemáticas. Azura Ten-Ten, era una chica en realidad muy atractiva. Sus largos y castaños cabellos estaban recogidos en dos chonguitos bastantes graciosos mientras unos mechones caían por su bronceado rostro. Sus ojos color chocolate mostraban un brillo y dulzura que muchas admiraban y querían. De buena talla con una figura propia de su edad. Tenia una carácter fuerte, pero a su vez era una chica con bastante tino y siempre muy segura de sus acciones. A pesar de que a su padre le disgustara que fuera algo desatendida con los deberes de la familia, ella trataba siempre de dar lo mejor de si en cada una de las aburridas fiestas en las que su padre trataba de conseguirle un prometido.
Suspiro aliviada cuando encontró el grueso volumen que la escuela requería y lo metía en su mochila lo más rápido que pudo, al darse cuenta de que ya era cinco para las ocho. Se dio una veloz mirada en el espejo de cuerpo entero que tenia a un lado de su escritorio, acomodándose el uniforme negro con blanco del lujoso colegio al que asistía. Se desajusto un poco el moño rojo que iba atado a su cuello echándose un poco de brillo labial a los labios. Escucho a su alarma dar las ocho en punto de la mañana y salio corriendo de su habitación encontrándose a la salida con la desesperante sonrisa de Kisato.
-Ojou-sama..¿Lista para partir?
-Hai—respondió TenTen sin poder encontrar una respuesta que pudiera vencer la insuperable sonrisa de Kisato..
*
Las ocho menos quince.
Había llegado muy tarde. Corrió ante la desaprobadora mirada de muchos profesores ya alumnos hasta el tercer piso del pabellón en donde se dictaba su clase. Por fin, llego al aula 5 encontrándose con el profesor cerrando la puerta.
-Lo siento sensei- dijo la morena agachando la cabeza avergonzada..- La verdad es que..
-Azura-san, Azura-san. No te preocupes más por ello, pero la próxima vez trata de ser mas puntual ¿vale?- dijo revolviéndose los cabellos..
-¡Hai, Kakashi-sensei!- dijo sonriéndole la joven. Ella sabía muy bien que su sensei también había llegado tarde. Por eso creía que nunca le decía nada..
El peligris le devolvió el gesto haciéndose a un lado para dejarla entrar. Para variar, en la clase de Logística, no estaban haciendo nada. La verdad es que el maestro tampoco no era muy exigente que digamos. Era hasta más flojo que los estudiantes..
-¡Ten Ten-chan!
La aludida volteo y se encontró que una llamativa cabellera rosa.
Sakura.
La chica de ojos jade la miraba feliz haciéndole señas para que se acercara. Camino entre las carpetas de sus compañeros, evadiendo una bola de papel que Kiba le tiraba a Shikamaru y la extraña presencia de Shino.
-Ohayou Sakura
-¿Porque has llegado tarde? Felizmente que nos tocaba con Kakashi-sensei..- le dijo mientras la veía sentarse atrás de ella- Si hubiera sido Tsunade-shishou..
-¡Ay no! Ni me lo digas- respondió haciendo una mueca graciosa. Todos sabían que la rubia tenía un carácter.
-¿Como te fue en tu entrenamiento ayer?-pregunto Haruno en voz alta…
-¡Sakura! ¡Guarda silencio!- le dijo mirando a ambos lados para ver si alguien se había percatado de lo que su amiga había dicho.. Parecía que ese día todo el mundo quería dejarla al descubierto..
-¡Gomen!- dijo tapándose la boca con ambas manos..
-Baka..- dijo riéndose ante el gesto que había hecho..- Me fue bien. Gai-sensei dijo que tenía mucho potencial, y que no debía dejar de practicar..
-¿En serio? Genial. Yo ni siquiera pudo dar una buena patada en clase de educación física.- respondió Sakura algo decepcionada..
-¡Vamos! No te preocupes. Sabes que podemos practicar juntas cualquier día…
-¡Hai! Pero debes de tener cuidado de que tu padre no se entere. Ya sabes como se pone cuando te ve haciendo cosas "no propias de una señorita"- dijo alzando los dedos haciendo un ademán de comillas…
-Lose- dijo mientras se recostaba en la carpeta y miraba las hermosas flores de cerezo blanco caer de los árboles- Créeme que lose..
Después de medio hora, Kakashi se puso a dictar clase, de la manera mas monótona y común que existía, algunos estaban durmiendo, otros prestaban atención, y otras personas como Ten Ten, se quedaban viendo el hermoso jardín que había fuera del salón de clases.
"Mi padre ¿ha?"
Azura Kouji.
Un hombre de gran porte, 45 años de edad y con un gran imperio en el mundo financiero y social. A pesar de no ser más el joven hijo de la familia, se seguía viendo igual de joven que cuando se caso con la madre de Ten Ten. Era un hombre muy estricto y apegado a las reglas de la sociedad; sin embargo, aunque siempre mostraba una mirada gélida y calculadora a todos, a la única persona a quien miraba con afecto y candidez era a su hija, el vivo reflejo de su esposa.
Ten Ten recordaba esos pocos momentos cuando cazaba mariposas en el gran jardín de su casa, mientras su padre, la miraba desde un asiento sonriéndole como pocas veces lo hacia. Pero con el pasara de los años, su fue volviendo mas y mas severo con ella..
Si su padre se enteraba de que ella practicaba artes marciales no viviría para contarlo. El era muy estricto en ese aspecto. Ella tenía que ser la alumna perfecta, la hija perfecta…
Una mujer perfecta.
Su padre esperaba grandes cosas de ella. No podía decepcionarlo.. No después de todo lo que el había hecho por ella..
No podía hacerlo.
-Azura-san..
¿Alguien la llamaba..?
-¡Azura-san!
Si, eso creía.
-¡Azura-san!
Ten Ten se sobresalto en el acto cuando escucho una voz romperle los tímpanos. Todo el salón se había callado y la miraban con curiosidad y mofa..
Se paro con el rostro completamente rojo agachando la cabeza nuevamente..
-Lo siento Kakashi-sensei.. – dijo mientras la clase soltaba una gran carcajada..
-Yare, Yare.. no sabía que mis clases fueran tan aburridas..
-No sensei, no es eso.. lo que sucede es que… - decía tratando de justificarse; sin embargo, el timbre sonó indicando el cambio de hora y también que la excusa de Ten Ten se perdía..
-Mou.. ¿En que estabas pensando?- le preguntó Sakura mientras sacaban los cuadernos del otro curso..
-En nada. Sólo me perdí unos momentos..- dijo sonriéndole..
-No es común en ti..- dijo mirándola con suspicacia..
-¿Así?- comenzó a reír llevándose sus mechones de cabello atrás de la oreja..
-Mmmm..- le contesto Sakura frunciendo levemente el ceño. Opto por cambiar el tema de conversación. Ya sabia que cuando se le metía algo en la cabeza, la morena no cambiaria de opinión..- Oye, hoy la nueva colección de mi madre saldrá al mercado. El desfile es en el Tokio Center.. ¿Quieres que vayamos juntas?
La familia de Sakura estaba en el negocio de la moda. Las colecciones hechas por su madre eran las más codiciadas en el mundo, junto con las empresas y tiendas que manejaba su padre. Los tres eran muy unidos y siempre encontraban algo de tiempo para verse en medio de todas las actividades que tenían que realizar.
-Claro!- dijo sonriéndole- Me encantan los trajes que confecciona tu madre!
-Genial! Entonces iremos después de la escuela..¿Vale?
-Vale – dijo justo antes de que Tsunade entrara al aula indicando el comienzo de la clase de Historia..
-Muy bien jóvenes vayan a la página 90 de su libro. Hoy haremos en encantador ensayo que será el 25% de su calificación – bramo a modo de saludo. El gran suspiro y algunas quejas de los estudiantes hizo que su sonrisa aumentara aun más…
Ten Ten dejo salir un quejido, imaginando que la hora de salida estaba aun muy lejana..
*
-Pensé que el día nunca acabaría- dijo la chica de ojos color chocolate mientras avanzaba por el pasillo, con su maleta en manos..
-Yo tampoco. En serio que en esta escuela nos explotan. Se aprovechan de que es nuestro último año- agrego la pelirosa.
-Tienes razón..- dijo sonriendo.
-Entonces ¿le dirás a Kisato-san, que vendras conmigo?- preguntó Sakura mientras bajan las escaleras…
-Claro, no creo que se moleste - dijo imaginando que su padre no le perdonaría irse a la casa de Sakura sin haberle avisado antes. Era muy meticuloso cuando se trataba de su seguridad. Quería saber donde estaba, a cada hora..
-Genial.
Ambas chicas llegaron al patio de la escuela, caminando lentamente conversando de cosas triviales. Era una agradable tarde de primavera, y las blancas flores del camino de árboles que adornaban la salida de la escuela eran un espectáculo digno de verse.
Tras las grandes rejas de seguridad, podían ver varias limosinas esperando que sus respectivos dueños salieran para llevarlos a casa. Ten Ten busco con la mirada aquella que tuviera el símbolo Azura. La ubico unos metros a la izquierda y fue junto con Sakura a hablar con Kisato.
-Kisato hoy iré con Sakura. Puedes informarle a mi padre que llegare un poco tarde?- pregunto la morena al chofer que estaba pulcramente uniformado esperándola como todos los días.
-Lo lamento mucho ojou-sama, pero no podrá ser
La voz seria y con un dejo de preocupación de Kisato alarmo un poco a Ten Ten. En muy pocas ocasiones el hombre mostraba esa nula expresión en su rostro y su voz sonaba tan distinta. Algo raro estaba pasando..
-¿Se puede saber porque?- agrego la joven..
-Su padre ha dado órdenes estrictas de que regrese a la mansión lo más pronto posible. Es necesario que hable con usted a la brevedad.
-¿Que? ¿Que ha pasado Kisato?
-No me esta permitido revelar esa información ojou-sama..
-Kisato…
-Ten Ten-chan..- susurro Sakura atrás de ella- Si Azura-sama dice que vayas, debe de ser importante. Ve. La próxima vez iremos ¿vale?
-Demo Sakura.
-Ojou-sama. Su padre la espera..
"Maldición.." pensó mientras se despedía de Sakura y subía al auto enojada. Que era eso tan importante que Kisato no podía decirle? No le gustaba que la excluyeran de los asuntos importantes.. Todo el camino de regreso a la casa Azura fue silencioso y pesado. Generalmente siempre iban conversando y riéndose. Al chofer le encantaba escuchar las historias de la joven. Pero esta vez ni uno de los dos había dicho palabra alguna..
Luego de 20 minutos llegaron a su destino. Ten Ten no espero que la puerta se abriera y bajo del carro con prisa. Sin embargo, apenas había dado dos pasos fuera de este se quedo plantada en la acera. Frente a la puerta principal de su casa, se encontraba el automóvil de su padre casi destruido.
Las puertas estaban entumidas por fuera y la pintura se había echo añicos. Las lunas al parecer habían reventado y los muebles estaban deshechos.
-Pero que…- se pregunto a si misma, mientras entraba corriendo a la mansión.
-Ten Ten ojou-sama- escucho que le gritaban varios sirvientes. Pero los ignoró buscando algún sonido que le indicara que su padre estaba en la casa.
Por fin, escucho voces tras una gran puerta de roble tallada finamente. El despacho de su padre.
Toco la puerta, y antes de de recibir una respuesta la abrió entrando sin permiso.
Al entrar, vio la majestuosa figura de su padre, sentada en su escritorio con una bolsa fría en la cabeza en donde tenia una gran contusión. Alrededor de el se encontraban su secretaria, Akira-san y su socio Danzou-sama.
-¿Papa? ¿Estas bien?.- dijo preocupada la joven acercándose a el.
-Ten Ten.. Debes esperar a que te den permiso de ingresar hija..- dijo como un dulce regaño..
-Pero que cosas dices?- dijo algo enfadada..- Mira como estas.. que sucedió??
-Ten Ten ojou-sama, por favor siéntese..- le dijo la secretaria arrimando una silla para que tomara asiento..
-Nada de eso..- contesto tercamente..
-Ten Ten..- agrego su padre mirándolo fulminante.
-Datte.
-Siéntate y escúchame. Tenemos que hablar.
La joven se resistió por unos segundos, pero no pudo ganarle a la racional mirada de su padre. Refunfuñando tomo asiento delante de el.
-Hija, hace unas horas, el carro en el que Danzou, Akira y yo viajábamos fue intercedido por un camión en la avenida principal. Afortunadamente otro vehiculo se atravesó antes de que nos diera el golpe fatal..
-Deberías de estar en el medico no aquí papa- dijo la chica como si no hubiese estado escuchando ni una palabra de lo que su progenitor le había dicho..
-¡Préstame atención!- bramo exasperado por su falta de conciencia en el asunto- Tenemos sospechas de que esto no fue un accidente…
-¿De que hablas?
-Hace algún tiempo mande a algunos detectives a seguir a ciertas personas que podrían haber estado tras este incidente. Y es por eso que he decidido tomar ciertas medidas para que cosas como estas no vuelvan a pasar.
-¿Medidas? ¿Qué clase de medidas?- pregunto rapidamente la joven sin entender bien a que se refería su padre..
-Por nuestra seguridad y la del grupo Azura he decidido que la seguridad se triplicara tres veces más de lo normal.
-¿Que? Pero si hay guardias en cada puerta de la casa, en las rejas y siempre viajas acompañado de un guardaespaldas- agrego Ten Ten mirando a su papa como si hubiera perdido el juicio..
-Hija, no hago esto solo por lo que ha sucedido esta vez. Hay muchas cosas que no comprendes, y que aun no estas en edad de saber. Nuestros enemigos, por llamarlos así, no son cualquier cosa. Son dos grandes compañías, muy poderosas.- dijo mirándola con preocupación y algo de molestia- Es por eso que he decidido que de ahora en adelante tendrás guardaespaldas..
-¿Que?- grito la chica poniéndose de pie abruptamente.. – ¡Me niego!
-¡Silencio Ten Ten..!- bramo aun mas fuerte que ella- Harás lo que yo crea que es mejor para tu seguridad.
-¿En donde queda entonces mi libertad? ¿Tengo que estar siempre pegada o atado a un idiota con cara de palo?- chillo molesta- ¡Me niego!
-No es algo que entrara en discusión.- dijo Kouji sobándose la sien- Te llame para que lo conocieras.
-¿Estas de broma? ¿Ya lo elegiste? – dijo soltando un bufido- Gracias por tomarme en cuenta papá..
-Hija, por favor entiéndeme. Las cosas están mas serias de lo que crees- agrego tratando de calmar los ánimos.- Y te guste o no hija harás lo que yo diga.- No hubo lugar a replicas. Azura Kouji no era esa tipo de hombre- Akira, dile por favor que pase.
-Hai, Azura-sama- contesto la secretaria mientras salía de la habitación.
Un silencio incomodo lleno la habitación. Danzou estaba a un lado de la habitación sin intervenir para nada. Su padre la miraba seriamente. Que desastre…
"¿Ahora como voy hacer con mi entrenamiento? ¿Como voy a poder ser yo misma con un anciano me este mirando las 24 horas del día?"
Lo que mas le gustaba de sus tiempos libres era ser ella misma. Sin tener que atender usar los modales exagerados que tanto odiaba. Como haría con el odioso tipo encima de ella. Se puso de pie, y trato de alejarse lo más que pudo de la puerta. No quería verlo de cerca..
-Por aquí por favor Kutsue-san…
Ten Ten escucho pasos y la puerta cerrarse con suavidad. El tipo ese ya estaba ahí. Si por ella hubiera sido no habría volteado nunca, pero no podía actuar como ella quisiera. No era el momento por más que estuviera molesta.
-Buenas tardes Neji-san..- escucho que su padre decía- Ella es mi hija Ten Ten, y la dejare a su cuidado. Hija, el es Kutsue Neji..
La joven de ojos chocolates volteo despacio y galantemente esperando encontrarse con la cara de un viejo de 35 años. Pero lo que vio la dejo aturdida por varios minutos.
Unos ojos color perla, que la hipnotizaron, y le dieron escalofríos. Unos largos y oscuros cabellos atados en una suave cola. Su blanca y nívea piel, y esa expresión tan seria y a su vez autoritaria y arrogante que contrastaban completamente con esa belleza..
La mirada del joven se poso en ella, y su gélida mirada hizo que la furia que la chica había sentido hace unos segundos desapareciera.
¿El era su nuevo guardaespaldas?
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Ryu
