Capitulo 5

Su pie se movía frenéticamente golpeando el suelo sin elegancia alguna. Las clases estaban apunto de terminar mas el maquiavélico minutero se empeñaba en no llegar al numero 12. Nunca antes una sesión de entrenamiento le había parecido tan excitante. Quería ver que cara ponía el idiota cuando la viera, aunque dudaba mucho que su cara variara de una expresión a otra, pero por lo menos quería lograr sacarle una alzada de cejas. El muy arrogante se había atrevido a tacharla de inútil y de niña mimada sin saber absolutamente nada de ella. Odiaba a las personas que prejuzgaban a los demás, ya sea por apariencia o por estatus social.

-Tranquila Tenten-chan- dijo Sakura esperando que dejara de hacer ese desesperante ruido con sus pies.

-Gomen, es que… ¡No dan las 3!- dijo dejando de mirar el gran reloj que estaba arriba de la pizarra.

-Faltan solo dos minutos. Calma.-

-¿Te quedaras hoy a verme?- pregunto la morena sin escuchar lo que le decía.

-Puede ser- contestó haciéndose la interesante mostrándole una juguetona sonrisa.- Neji-san, se quedara también ¿no?

-Haruno Sakura, espero que no estés insinuando que te quedaras solo porque el también se queda- dijo abriendo los ojos, poniendo una expresión de horror y alzando la voz - Porque ese si seria el fin de…

-Tenten-chan baja la voz- espetó la pelirosa al ver que algunos habían volteado al ver la exagerada reacción de su amiga.

Era cierto. Algunos curiosos habían girado al escuchar aquel alto tono de voz, más cuando trataron de divisar el origen del ruido solo hallaron a una calmada Tenten hablando animadamente Sakura.

-Entonces, ¿te quedas por mi o por el?- pregunto sonriéndole al sentirse observada..

-Era una broma Tenten-chan. Claro que me quedo por ti.- contesto la Haruno riendo sin gracia. Ella si que sabía disimular bien.

-¡Genial! Veras como hoy si consigo darle una patada a Gai-sensei.- dijo mientras se acomodaba el cabello elegantemente. Sakura pensó que sus refinados movimientos no iban para nada con la exuberante excitación en sus ojos.

-Nee Tenten-chan ¿estas segura de que Neji-san no le dirá nada a Azura-sama?

-No, no le dirá nada.- contesto cambiando de expresión mientras se dedicaba a guardar sus cuadernos.- Tenemos un trato.

-¿Un trato? – repitió sin entender..

-Hai. Yo lo haré trizas en un enfrentamiento..- contesto sonriéndole al escuchar el timbre de salida. Se puso de pie antes que cualquiera y salio del aula rápidamente sin dejar que su amiga le respondiera sus ultimas palabras.

-Hasta mañana Tenten-senpai – dijo una chica que salía del aula de al lado.

-Adiós, cuídate- respondió mostrándole una sonrisa..

-Que tenga un buen fin de semana- dijo otra haciendo una leve inclinación con la cabeza.

-Tu también. Adiós.- contesto educadamente respondiéndole al gesto. Las chicas rieron tontamente doblando la esquina del corredor.

-¿Esta lista la señorita?

La felicidad en el rostro de Tenten desapareció al oír el desgano y la falsa amabilidad con la que la habían llamado. ¿Tenia que ser todo el tiempo tan irritante? Volteo frunciendo el ceño. Neji la miraba como siempre: frió, aburrido, inexpresivo. La daba nervios el solo verlo. No se creía que hubiera alguien tan guapo y su vez tan desagradable.

-¿Te haría daño ser mas amable?- pregunto

Para variar el moreno contesto. Se limito a observarla, como si estuviera esperando que dijera algo más sensato. La joven dejo escapar un suspiro. Solo tenia que calmarse. Ella era una persona tolerante, nunca antes había tenido problemas para socializar.

-Tenten-chan ¿vamos?-

La corta cabellera rosa de su amiga apareció a su lado, y tratando de obviar su molestia la cogió de la mano dándole la espalda a Neji.

-Hai. Quiero llegar antes para calentar un poco más.

-¿Has traído todo lo que necesitas?- preguntó Sakura tratando de llevarle el ritmo.

-Todo esta en mi maleta. De alguna manera hice que todo entrara.- contestó sonriendo. Estaba ansiosa por probarle al insípido que iba detrás que ella podía hacerse cargo de su vida. No lo necesitaba. Solo lo ignoraría. No iba a dejar que arruinara su actividad favorita.

Neji camina tranquilamente por el pasillo escuchando a las dos chicas. Era muy incomodo caminar por ese lugar sin ninguna arma a la mano; sin embargo, su preocupación no derivaba del hecho de que no pudiera proteger a Tenten. El tenía muchos enemigos. Demasiados. No era sano ni racional el que estuviera andando apaciblemente por ese gran espacio abierto sin protección. Lo cierto era que a el le importaba muy poco la seguridad de aquella chiquilla. Si moría todo acabaría más pronto ¿no? Después de todo.. ¿Quién estaría interesado en ella? Todos irían por el pez grande, en otras palabras, su padre. A el no le interesaba los motivos por los cuales Hiashi-sama necesitaba a la niña, el se limitaría a hacer su trabajo. Pero si resultaba herida en el transcurso de la misión no seria un inconveniente. Es mas, si hacían que cerrara esa boca petulante y altanera mucho mejor.

Detuvo sus pasos el sentir que ellas también se habían detenido. Observo y analizo el lugar que tenia frente a sus ojos. Era casi un hábito el que el inspeccionara el lugar en el cual se encontraba. Salidas, salidas de emergencias, ventanas, ventilación, construcción y estructura. Sus platinadas orbes chequearon el lugar cual computadora y al hacerse con toda la información visual del lugar pudo recién prestarle atención a la irritante voz que lo llamaba.

-Neji-san. Neji-san..

-Se le malogro el chip Sakura- dijo Tenten sin mirar como su amiga llamaba al joven..- Ya sabes que las maquinas vienen falladas algunas veces.

-Tenten-chan-

-Me doy cuenta que su sentido del humor no es muy acertado. Bueno tampoco se podía esperar mucho de una mocosa..- comento el moreno con sinceridad.

-Neji-san- repitió la pelirosa el escuchar la provocación y medio-agresión contra su amiga.

-Por lo menos tengo sentido del humor.. ¿Verdad?- contesto la heredera de los Azura tratando de controlar sus ganas de gritarle..

-Una habilidad innecesaria y, en mi opinión, ordinaria..-

-¿Así?- dijo Tenten volteándose a encararlo- Pues…

-¡Tenten!

La estridente y gruesa voz de alguien que venia corriendo con un espantoso traje de color verde y con un corte de cabello igual que la del idiota que se había acercado en el receso iniciaron un inminente dolor de cabeza en Neji. ¿Quién era ese chiflado que se acercaba como una estampida de vacas locas? Si no se detenía a una distancia prudente acabarían siendo aplastados por la velocidad con la que se acercaba. Curiosamente, pocos metros antes de alcanzarlos detuvo sus pasos y se acerco sonriendo y caminando de lo más normal, como si nunca hubiera estado en movimiento.

-¡Buenas tardes preciosas! – saludo el enérgico hombre mostrando sus blancos dientes

-¡Buenas tardes Gai-sensei!- contestaron ambas chicas haciendo una leve inclinación con la cabeza.

-Es genial que vengan a este templo sagrado para que aprovechen al máximo el poder de la juventud. ¡Tendrán que esforzarse mucho para llegar a ser igual que yo, lleno de espíritu!

-Hai, hai..- contestó la morena mirándolo algo aburrida. No sabia cuantas veces había escuchado ese discurso acerca de la "juventud"- ¿Ya esta aquí Lee-senpai? – preguntó mirando a ambos lados intentando divisar la peculiar figura de su senpai.

Pero el maestro ya no escuchaba. En algún momento se había alejado de ellas y se encontraba ahora inspeccionando a Neji, quien lo veía claramente malhumorado. Y esa vez, Tenten no podía oponerse. Si se movía alrededor de él de esa manera mirando todo su cuerpo, era natural que se enojara. Era demasiado descarado.

-¡Gai-sensei!- recriminó Tenten tirando de su oreja.

-Tranquila – contesto haciendo un falso gesto de dolor al sentir su mano tirando de el.- Solo me preguntaba quien era este joven. Nunca antes lo había visto por aquí.

-No se preocupe por él. Solo va a observar- contestó la morena mirando desafiante a Neji.

-Neji-san, es el nuevo guardaespaldas de Tenten-chan..- comento Sakura delicadamente.

-¿Nani?- chillo Gai- ¿Por qué mi bella Tenten necesitaría a alguien para que la proteja? ¡El es solo un niño!- dijo señalándolo exaltado..

-No tenemos porque darle explicaciones a un simple maestro. Así que ¿Por qué no se limita a callarse de una vez y comienza su clase? –

La cruda respuesta del moreno hizo que todos se callaran por unos segundos. Aunque su semblante era el mismo su voz claramente denotaba que estaba muy enfadado. Miro con altanería y arrogancia al de verde, quien ya no sonreía sino todo lo contrario. Por fin, Neji pudo observar bien la anatomía del recién llegado. Sus duros rasgos faciales, lo exuberante de su pecho y su porte atlético. No podía decir que era un debilucho, pero tampoco entendía porque lo miraba de esa forma tan segura. No era alguien muy capacitado. Solo un "maestrucho" que les enseñaba a jugar golf o críquet a los mocosos.

Tanto Sakura como Tenten observaban a ambos hombres mirarse desafiantes, como si estuvieran batiéndose a duelo. Del cubo de hielo la morena podría esperarlo.. ¿Pero de Gai-sensei? Dios, no había pasado ni un día y el ya se había hecho "enemigo" de dos de sus personas mas cercanas. No sabía como iba a terminar todo aquello.

-Etto.. Gai-sensei. Me parece que Lee-senpai ya llegó.- dijo Sakura tímidamente tratando de evitar que el moreno dijera algo mas. No quería conocer a su maestro enfadado. La expresión en su rostro no le gustaba demasiado- He escuchado que algo se ha roto adentro..

Ni una de las dos nunca supo si él en verdad la había oído. El simplemente se limito a dar la vuelta y caminar directo hacia la sala de entrenamiento sin decir ni una palabra. Sin embargo Neji juro haber visto una vaga sonrisa en el rostro de ese hombre.

-Maito Gai – susurró

-¿Podrías dejar de acusarme problemas cada vez que te encuentras con uno de mis amigos?-

Neji bajo su mirada hacia el (una vez más) enfadado rostro de Tenten.

-¿Que caso no se ha dado cuenta de que son ellos los que vienen?- inquirió altanero.

-¿Por qué mejor no entramos? Ya han pasado 15 minutos. No querrás perder tiempo ¿verdad Tenten-chan?- dijo Sakura interponiéndose entre los dos antes de que se iniciara otra discusión.

-Me voy a cambiar- contesto la morena en voz baja sin dejar de mirar a Neji.

La pelirosa suspiro tranquila sin dejar de observar como su amiga se perdía tras la puerta de madera. Era muy difícil tener que controlar a Tenten para que no terminara discutiendo con Neji.

-Es poco común que Tenten-chan pierda la paciencia de esa manera- soltó la Haruno volteando a mirar al joven que estaba detrás de ella.

-Hn..- contesto Neji sin prestarle escucharla realmente

-Neji-san… ¿puedo pedirle un favor?- pregunto la pelirosa parándose frente a el llamando por completo su atención ya que el se disponía a ir hacia el salón.

¿La niña rosa quería pedirle algo? No podía imaginar que era, pero sabia perfectamente que no accedería a la petición.

-¡Por favor, cuide mucho a Tenten-chan!- dijo con vehemencia la joven agachando su cabeza considerablemente.

Definitivamente, eso tomo por sorpresa al Hyuga quien por una mini fracción de segundo se sintió confundido por dicho requerimiento.

-Ella.. ella..- no sabía muy bien como continuar..- Ella es una persona muy querida por varios. Tal vez ella no se haya percatado de esto, pero se que Azura-sama no lo contrato por simple capricho. Se que hay algo mas grande detrás de todo esto. Por favor, si el confía en usted, todos nosotros también lo haremos. Se lo encargo..-

Las atropelladas palabras de la joven Haruno fueron entendidas perfectamente por el agudo oído de Neji. En su trabajo, el estaba acostumbrado a tratar con la elite de la ciudad y por ende conocía su comportamiento a la perfección. Todos eran iguales : hipócritas, cínicos, ambiciosos y convenidos. Pero la niña frente a el había sonado tan sincera, como si en realidad se preocupara fervientemente por la caprichosa que se había ido a cambiar. Era muy raro ver que en un mundo como aquel, aun hubiera personas como ella. Sin embargo, por mas que en el hubiera brotado una súbita sensación de amabilidad, no hubiera podido prometer aquello. Inevitablemente, en algún momento, el tendría que matar a esa chiquilla y a su padre. Y el siempre cumplía lo que prometía.

-Escucha niña…

-¡Muchísimas gracias!- contesto Sakura alzando la cabeza sonriéndole. Al parecer daba por hecho que él accedería. Y sin darle oportunidad a Neji de decirle algo mas se fue corriendo hacia el templo con la cara totalmente roja.

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El recinto definitivamente no tenía nada que envidiarle a los dojos más inmaculados de Kyoto. No parecía que fuese hecho para estudiantes. El piso brillaba como si fuese un espejo y la madera parecía guardar el calor del día. Era un lugar bastante bello.

Luego del repentino "favor" que le habían pedido y al ver como la niña se alejaba de el corriendo, no le quedo mas opción que entrar y esperar a que el día terminara. Vio que Maito Gai y el fastidioso mocoso de la mañana se encontraban en el otro extremo del lugar hablando y riendo de lo más normal. Ambos llevaban un horrible conjunto verde que se les ceñía al cuerpo y hacia notar partes de su anatomía no muy agradables para desgracia de Neji. El maestro no parecía recordar su pequeño encuentro de hace unos minutos. Su expediente no decía nada sobresaliente así que no se había molestado en investigarlo más a fondo. Vio que la niña rosa estaba arrodillada un poco mas cerca de ellos mientras tomaba el té apaciblemente. Así que la única que faltaba era la mocosa ¿no? Seguro estaba poniéndose su carísima y refinada ropa de deporte. No sabía muy bien como es que ella "soportaba" esa actividad. La contextura de Tenten no era gruesa. Se podía decir que era delgada y que su cuerpo fácilmente se partiría con una patada. No tenia ni idea de porque Maito le había dejado participar en sesiones privadas. Seguro el muy imbecil tendría razones económicas para aceptarla, aunque no entendía muy bien como si se suponía que su padre no sabia nada de aquello.

-¡Al fin Tenten! Gai-sensei y yo ya estábamos cansados de esperarte.-

Neji alzo la vista rápidamente hacia el lugar donde una puerta se abrió. Tenten vestía un pantalón azul de buzo bastante holgado y un top blanco que dejaba ver su pequeño ombligo y su plano y perfecto estomago. Sus brazos al descubierto y su cabello sujeto en sus comunes chonguitos. Unas curiosas muñequeras iban en sus manos mientras sonreía tratando de calmar los gritos de Lee.

-Gomen..- contesto agachando un poco la cabeza..

-Mou… siempre es lo mismo..

-Ya, ya Lee. Después de todo Tenten es nuestra señorita así que hay que entenderla.- corto Gai dando una palmadas.. – Bien, fórmense..

-¡Hai!- contestaron los dos al unísimo parándose frente a el.

La morena dio una hojeada a todo el dojo buscando los ojos plata. Los hallo al final del salón. La miraban con un leve dejo de burla.. "Ese cubo de Hielo.."

-Bien, hoy tendremos combate cuerpo a cuerpo.

-¡Genial!-

-Ya saben como es. Son 6 combates y gana el que quede en el suelo primero. – explico. Las reglas ya se las sabían ambos de memoria, así que la joven supuso que lo hacia para que el que estaba atrás también oyera. – Luego de eso practicaremos con las armas..

-¡Hai Gai-sensei..!- contestaron ambos chicos.

La expresión en sus rostros cambio, y una seria expresión se poso en ellos. Tanto Lee como Tenten se miraban fijamente el uno al otro. Era como si nunca se hubieran conocido, y fueron completamente independientes el uno del otro. La morena adopto su posición sin dejar de observar en ningún instante los movimientos de Lee. Esta vez, definitivamente, conseguiría darle, por lo menos, una buena patada. Por su parte él se limito a extender su mano llamándola provocadoramente.

-¿Listos?- pregunto el maestro..

-¡Hai!.—

-¡Comiencen!

Sakura no dejaba de sorprenderse cada vez que veía a su amiga luchar. Ella era en verdad espectacular. Esos movimientos, su agilidad, sus reflejos… Era de un nivel superior. Pero, si ella era muy buena, Lee-senpai era excelente. Sus movimientos parecían trazados con regla y calculados a la perfección. Vio como Tenten evadía una gran patada y como saltaba hacia atrás repetidas veces, como si aquello fuera tan fácil como ir a pie. La velocidad con la que Lee se movía era asombrosa. Se acerco a ella rápidamente comenzando su danza de patadas. A Sakura se le hacia muy difícil seguir con la mirada las acciones de su senpai. Era imposible… Nadie se movía tan rápido. Tenten evadía con cierta dificultad los golpes. Tomo impulso y dio un magistral giro en al aire, cayendo al suelo exactamente al mismo tiempo en el que Lee mandaba un derechazo. Sin embargo, esta vez ella no lo evadió, sino que sujeto su puño lanzándolo con una fuerza inusual. Lee se quedo un poco aturdido, ya que evidentemente no se esperaba ese tipo de movimiento. Pero recuperándose rápidamente, apoyo una mano en el suelo y esta vez asesto una fuerte patada en el lado izquierdo del cuerpo de la joven. En ese momento pareció que algo demasiado fuerte había empujado a Tenten, ya que ella cayó abruptamente al suelo varios metros lejos de donde estaban practicando. Su espalda choco contra la pared haciendo un gran ruido.

-¡Tenten-chan!- grito Sakura al ver como su amiga había sido derribada..

-Fin del primer encuentro..- dijo Gai acercándose a la joven algo preocupado..

-Gomenasai Tenten. ¡No fue mi intención golpearte tan fuerte!- dijo Lee muy preocupado corriendo hacia donde se encontraban los otros tres. – En realidad lo siento.

La morena se sentó con dificultad con ayuda de Sakura.

-Será mejor que descanses- sugirió la chica..

-No, estoy bien. Eso ha sido bastante bueno Lee-senpai- comento Tenten poniéndose de pie sonriendo levemente. – Es la primera vez que me pateas así.

-Es la primera vez que me lanzas así- contestó esbozando una pequeña sonrisa

-Si no vas conmigo en serio desde el principio nunca mejoraré – dijo amablemente.

No podía decirlo, pero esa simple patada le había descompuesto todo el cuerpo. No sentía su brazo. Sin embargo, lo que más le molestaba en esos momentos no era su estado físico, sino el hecho de que su senpai se haya estado conteniendo para no golpearla demasiado. ¿Acaso la consideraba débil? ¿Acaso no era lo suficientemente buena?

-Comencemos la segunda ronda, Gai-sensei- dijo la morena moviendo su brazo..

-No te exijas demasiado Tenten-

-Sensei, hay que ser mas fuerte de lo que se fue ayer.. ¿no?- dijo sonriéndole. Tenia que probarse que no era una debilucha..

Gai la miro por unos segundos desconcertado por su respuesta. Definitivamente, Tenten era una chica bastante peculiar. Era una perfecta alumna, con mucho talento, mas siempre mantenía esa serena feminidad que la hacia verse como una gran señorita. Incluso cuando sabia que ese golpe la había dañado más de lo normal, ella no se rendía. El había notado como Lee se controlaba en el momento en el que la golpeaba, porque aunque ella fuese una excelente alumna y aprendiz, su cuerpo era bastante delgado y no podría soportar golpes tan fuertes como los de el. Ella podría hacerle frente a cualquier hombre. No se trataba del sexo, sino de que Lee poseía demasiada fuerza, mas que alguien normal.

-Sigamos..-

La joven cogió de la mano a Lee arrastrándolo hasta el centro del dojo. Esta vez tendría que acertar su golpe y evitar los de el. Le quemaba el brazo, mas ella no era débil. No se rendiría.

Gai conocía a Tenten y sabía que cuando ella tomaba una decisión no había nada que la hiciera cambiar de idea. Aceptando sus dudas y tratando de calmar a Lee quien gritaba que era mejor que descansara, dio comienzo a la practica.

Apenas acabo de dar la orden sintió los fríos ojos del joven de afuera clavándose en el. No le había caído muy bien ese chico. Parecía que había visto demasiadas cosas que, para su edad, aun no debería de conocer. Se veía tan joven, y sin embargo tenia el aspecto de que había vivido una vida que, fácilmente, equivalía a 5 normales, y eso se reflejaba en la gran cruz que parecía cargar. No sabia porque, pero le pareció que olía a sangre. Tenten y Lee, eran sus mas preciados alumnos. Los más talentosos que tenía. No le daba buena espina que alguien como el estuviera tan cerca de Tenten.

Le devolvió la mirada por unos segundos antes de dirigir la vista nuevamente hacia sus estudiantes. Ya hablaría con Tenten para entender el porque de esa súbita "seguridad"

Neji noto como le desviaba la mirada y bufo molesto. ¿Qué se creía el muy idiota? ¿Qué acaso era tan inútil que no se había dado cuenta el daño que tenia la mocosa en el brazo? Le había sorprendido un poco la fuerza con la que el niñato había golpeado. No era una fuerza normal. Manejaba una técnica bastante única y se notaba que tenía total control sobre su cuerpo y sus movimientos. Aunque parecía y tenía cara de imbecil, era bastante bueno. Seria interesante poder luchar con el en algún momento. Poso sus platinos ojos en la joven que estaba frente a el de cejas grandes. El brazo de esa chiquilla tardaría en sanar. Era una locura que siguiera practicando. Sin embargo, y muy a su pesar, tenía que admitir que estaba en el límite de lo aceptable (y eso era bastante). Se movía bien y sus reflejos eran buenos. Tenía agilidad y buen uso del espacio. Pero aun no era apta para creer que manejaba algo de artes marciales. Carecía de fuerza para asestar un golpe. Y su contextura no la ayudaba mucho. En una pelea real no duraría más de 5 u 8 minutos. Pero dentro del marco normal, ella manejaba lo básico. Sin embargo, para Neji algo a medias era algo inservible, y ella (según el) todavía estaba muy por debajo del promedio.

Esa fue una buena oportunidad para que Neji comprendiera lo tozuda que podría llegar a ser Tenten. Si quería algo no lo abandonaba aunque fuese ridículo e ínfimo se esfuerzo. Nunca llegaría a rozar la piel del otro mocoso. Era inútil.

Pero había algo que el nunca reconocería, y era el hecho de que por diminuto segundo, había quedado sorprendido por Tenten. Y la palabra "sorpresa" no estaba incluida en su vocabulario.

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-Hasta el lunes Gai-sensei - se despidieron.

-¡Buen fin de semana! Y ya saben disfruten al máximo su juventud- reía como un loco mientras les decía adiós con la mano.

Tanto Sakura como Tenten sonrieron algo forzadas. Lee se había ido apenas termino la clase, ya que había recibido una llamada urgente de su casa. La familia de Lee tenia grandes terrenos de plantaciones en todo el país y alrededor del mundo, y el, al ser hijo único, tenia que lidiar con ser el próximo jefe de familia al igual que muchos de los jóvenes que estudiaban en esa institución. Pero, a pesar de saber todo eso, Tenten no podía dejar de encontrar que él era demasiado despistado. Si, era cierto, era muy fuerte y nunca se rendía pero era incapaz de notar reacciones ajenas. Y no lo pensaba solo porque se le ocurrió, sino por el hecho de que el cubo de hielo lo había fulminado con la mirada y el no se daba por enterado. Eso, definitivamente sería un gran problema en el momento en el que tomara las riendas de su familia. Le había dado unas ganas de jalarle las orejas cuando se despidió de su guardaespaldas en un idioma bastante extraño, que Tenten dedujo que era griego.

Suspiro cansada.

Ambas chicas se dirigían a la entrada de la escuela en donde Neji y el chofer de Sakura las esperaban con los autos. La morena ya se había cambiando y bañado y llevaba puesto el mismo uniforme con el que salio de su casa. Se había puesto la chompa, ya que el brazo lo notaba algo tenso y tenia un leve tono de lila en el. Sakura solo se dedicaba a preguntarle si estaba bien y ya se había cansado de responderle que si. Lo único que quería era llegar a su casa tomar un baño y dormir.. dormir mucho.

-Duerme y descansa ¿vale?- dijo la pelirosa mirándola por la ventanilla con sus grandes ojos verdes llenos de preocupación.

-Hai- le contesto sonriéndole.- Te llamo para ver si salimos

-Hmmm…-dijo dudosa- Esta bien. Pero solo si te sientes mejor

-Podremos ir a esa tienda de ropa que tanto te gusta- agrego la morena golpeando su frente con el dedo.

-¿En serio?- respondió con los ojos brillándole.

-Sakura-sama es hora de irnos- dijo el chofer con severidad. Parecía uno de esos muñecos sacados de una caja y podría decirse que no le caía muy bien Tenten. - Sus padres la esperan.

-Entiendo. Adiós Tenten-chan- se despidió alzando la mano.- Nos vemos.

La gran limosina se perdió de la vista de Tenten cuando dobló la esquina de la escuela. Dio media vuelta y se dirigió a su auto. No veía a Neji por ningún lugar así que supuso que estaría dentro. Lo normal hubiera sido que estuviera ahí para ayudarla con su maleta y con la puerta. Pero ella ya sabia que la palabra "educación" no se relacionaba para nada con el. Con dificultad cogió su mochila con su brazo adolorido y abrió la puerta entrando con algo de problema.

-Vamos a casa- dijo la morena acomodándose en el suave asiento.

-¿A dónde más iríamos?- respondió agrio Neji encendiendo el automóvil.

"Es cierto, estoy con el señor simpatía. No se ni porque me molesto en hablarle"

Sin embargo, eso no era de todo cierto. Se moría de ganas de preguntarle que tal le había parecido su entrenamiento. Pero su orgullo podía mas que ella, y se negaba a hablar de ello hasta que el no lo hiciera. Eso probaría si estaba interesado o por lo menos sorprendido. Ella no cedería ante él para nada. Estaba más que segura que había logrado ver en cambio de expresión en su cara de yeso. Pero si él no decía nada, pues ella tampoco lo haría. Aunque no había sido una de sus mejores practicas, lo había hecho bien.

Miro con disimulo hacia la parte delantera del auto y vio su larga cabellera rozar casualmente con el espaldar del asiento. Podía ver levemente su perfecto perfil y lo blanco de su piel. ¿Por qué tendría que ser tan desagradable y frío? Lo normal en una persona, es que trate de hacer el ambiente ameno y conversar ¿Por qué el era tan insulso? ¿No podían llevarse bien? Era muy estresante para ella estar a la defensiva todo el tiempo. Había pasado solo un día y ya estaba agotada. No sabía que provocación o insulto era el que seguía y eso la irritaba.

¿Por qué cuando conocía a alguien tan guapo como el…?

Sacudió la cabeza con violencia al escuchar ese irresponsable pensamiento. ¿Qué tenia que ver el que fuese atractivo? Era un completo idiota. Supuso, y trato de convencerse, que el cansancio la hacia pensar tonterías.

Trato de distraerse mirando el paisaje que se mostraba a través de la luna polarizada. Mansiones enormes, oficinas importantes y grandes edificios enmarcaban el mundo en el que vivía. El sol estaba apunto de desaparecer y el cielo se había teñido de naranja y lila. Era en verdad muy hermoso. Si tan solo todas esas construcciones no le obstruyeran la vista, podría ver el momento exacto en el que el sol se ocultaba.

Poco a poco sus ojos se iban cerrando en contra de su voluntad. Quería verlo. Quería ver el momento en el que la luz se desvanecía, pero su cuerpo quería descansar. Quería dejar de ser consciente.

Y sin desearlo, sus ojos color chocolate se cerraron.

xoxo

Neji miro por el retrovisor al no volver a escuchar palabra alguna por parte de Tenten. No era muy común en ella que se quedara con la boca cerrada durante tanto tiempo. Sin embargo, no se sorprendió mucho al verla dormida, después de todo sabia que su cuerpo no resistiría mucho luego de todo aquel esfuerzo físico.

Eran aproximadamente las 7 de la noche. Ya no había rastro del sol, y las brillantes luces de la ciudad hacían que la gran limosina sobresaliera aun mas entre las apretadas calles de Tokio. Esa chiquilla de verdad tenía agallas para mentirle de esa forma tan descarada a su padre. ¿Etiqueta social? Si, claro.

Para él, no había pasado de ser percibido como era tratada ella en la escuela. Todos la saludaban, se ofrecían a ayudarla y parecían tenerle verdadero aprecio y admiración. Le parecía irreal comparar a la perfecta estudiante con la chica que estaba sentada detrás de el. Sus moños estaban algo flojos, y uno o dos mechones caían por su rostro. Sus mejillas estaba algo rojas y su respiración era sueva y pausada. Se veía casi, como una chica normal.

Pero no lo era.

Manejo sin volverla a mirar hasta que llegaron a su casa. Muchas cosas habían sucedido ese día. Muchas cosas, innecesarias para él y su trabajo. Cuidar a esa chiquilla era algo que podía agregarse a su lista de "Cosas que odio hacer y que no haría por voluntad propia". Se divisaron las grandes puertas de su destino y estacionó el carro justo al frente de la mansión de los Azura. Ella aun dormía y no tenía la más mínima intención de acercarse y despertarla.

-Niña..- llamó – ¡Niña!

Tenten se removió en su asiento. ¿Quién era ese que lo llama con tan poco tacto?

-Ya llegamos..- espetó secamente

Ah, sí. Era su educadísimo guardaespaldas.

Se había quedado dormida. Genial. Como le encantaba quedar vulnerable frente a personas no indeseadas, había decidido tomar una siesta. Por supuesto que no se le ocurrió pensar que la culpa recaía sobre su excesivo cansancio ni sobre su dolido brazo. Se acomodo en el asiento, evitando la fija mirada que Neji le proporcionaba a través del retrovisor. Ya había tenido suficiente de el por un día.

Sin muchas ganas, bajo del auto cogiendo su mochila con su brazo sano. No había esperado que le abriera la puerta, aunque tenia la leve sospecha de que él no era ese tipo de guardaespaldas. Noto que tenía el cabello algo suelto, y dejando hacer la maleta se lo arreglo como pudo. Sabia que su padre odiaba el desorden, y mas si era en ella. Se acomodo el uniforme y recogió la maleta con ambas manos caminando hacia su casa dejando atrás a Hyuga.

x

-Hija, ya estas aquí- saludo su padre acercándose con una leve sonrisa. Un llevaba la venda en la cabeza y se veía bastante agotado, por mas que tratara de aparentar lo contrario.

-Buenas noches- respondió educadamente sonriéndole- ¿Te sientes mejor?- inquirió analizando con ahínco la contusión.

-Claro que si. No fue demasiado grave.- contesto sin darle mucha importancia-¿Qué tal tus clases?-

-Bien…

-¿Solo bien?- cuestiono alzando una ceja.

-¿Pero que digo? Estuvieron excelentes papá- respondió mientras una criada se acercaba a coger su mochila- No esta bien, yo puedo…

-Déjalo ya hija. No esta bien que andes cargando cosas tan pesadas. – acotó mirando significativamente a la sirvienta quien se apuro a llevar la maleta hasta la habitación de Tenten. – Más bien cuéntame – agregó sin darle mas importancia al asunto-¿Qué tal te fue con Kutsue?

-¿Con Kutsue-san? De maravilla papá.

-Me complace oír eso.- dijo Kouji tomando a su hija por lo hombros guiándola hacia el gran comedor.

Tenten observo de reojo a su padre quien sonreía bastante satisfecho. Era obvio que creía que había conseguido a la persona mas indicada. No sabía que en realidad había contratado a un maquina de regaños, ironías y mal humor, especialista en sacarla de quicio. Pero, ese era el pequeño gran detalle que él nunca sabría. No porque le tuviera un enorme cariño y aprecio a Neji, sino porque el podría faltar al trato y contarle todo acerca de su entrenamiento. Era imposible olvidarlo, ya que el dolor de su brazo se lo recordaba constantemente. Era una suerte que el la estuviera abrazando del lado opuesto.

-¡Ah! Lo había olvidado.- dijo de pronto dirigiendo su mirada hacia su progenitor- ¿Qué paso con Kisato? ¿No lo habrás despedido verdad?

-Calma, hija. Calma.- dijo pacientemente- Kisato esta trabajando en la empresa como asistente. Ya sabes que el es bastante competente.

-¿Por qué? Sabes que me gustaba que me llevara a la escuela- respondió algo molesta- Y tanto Kutsue-san como Kisato pueden acompañarme.

-Parece que has olvidado que el es un simple empleado- dijo con severidad dejando su tono amable- Y es reemplazable. Tu no tienes que preocuparte por eso.

-Pero él es..

-Suficiente Tenten. Ya no hablaremos mas del tema- dijo autoritariamente- Yo decidiré quien te llevara a no a la escuela.

Bajo la mirada al suelo. Aunque tratara de refutarle, sabía que no tendría caso. Imponerse a su padre era algo irreal, y nunca podría ni se atrevería a hacerlo, a pesar de que le causara tanta tristeza que Kisato no estuviera con ella.

Las puertas se abrieron, dejando ver la mesa del comedor con dos únicos puestos para la cena. Los grandes candelabros, los cubiertos de plata, la comida gourmet, y el mantel de seda. Era algo de todos los días. Pero, algo nuevo, era, definitivamente, el pálido rostro y los opacos ojos color plata que se encontraba al lado de su asiento. No podía ser. ¿Ni siquiera dentro de su casa la dejaría tranquila?

-Buen trabajo Kutsue. Mi hija me ha dado un buen reporte acerca de su desempeño el día de hoy. – dijo el jefe de la familia Azura tomando asiento en la cabecera.

-Solo cumplo con mi trabajo- respondió fríamente.

-Buena respuesta chico, buena respuesta-

Los ojos de Tenten se desviaron disimuladamente hacia la figura esbelta y atlética de Neji. No quería que pensara cosas raras simplemente porque le había hablado bien a su padre acerca de él. Sin embargo, el rostro del moreno no vario. Miraba hacia el frente como si el color blanco marfil de la pared fuera la pantalla de una interesante película.

-Te noto bastante agotada hija. – comentó Kouji mientras bebía algo de vino- Siempre que vas a tus clases te veo igual de exhausta. Debes de estar esforzándote mucho.

-Hai- respondió la joven cortando con delicadeza los alimentos que tenía en frente- Es bastante agotador.

-Me imagino, me imagino- dijo sonriendo- Así me gusta. Ya sabes que puedes lograr todo lo que te propones. Espero grandes cosas de ti Tenten.

-Hai- volvió a responder forzándose a devolverle la sonrisa- Me esforzare al cien por ciento

-Al ciento veinte por ciento, querrás decir hija- corrigió, antes de probar bocado.

-Si papá-

Odiaba mentirle de esa manera tan descarada, pero no podía hacer más. Su padre nunca lo aceptaría y ella no estaba dispuesta a perder todo ese tiempo de arduo entrenamiento. Por momentos le remordía la conciencia el engañar a su padre. Sabía que algún día se enteraría; sin embargo, había aceptado el riesgo.

-¡Ah! Cierto Tenten. No tienes planes para mañana ¿verdad?- pregunto

-Pues, pensaba ir a dar una vuelta con Sakura…-

-Bueno, estoy seguro que Sakura entenderá

-¿Qué pasa mañana?- pregunto tratando de no sonar disconforme.

-Necesito que vayas a la empresa para que continúes con la pasantía. Sabes que es mejor que te familiarices poco a poco con las funciones de la empresa. Así que mañana te espero a las 9 de la mañana.

-Papá ya he ido siete veces en este mes- replicó- Mañana quisiera poder descansar.

-¿Pero de que estas hablando hija? Sabes muy bien que en el mundo de los negocios no hay descanso. O mueves la ficha o eres desechado. Tienes que aprender aun bastantes cosas. Eres mi sucesora y espero que estés a la altura de las responsabilidades- su voz seria y su rostro algo enfadado no era un buen indicador- No hay tiempo para descansar.

-Sé muy bien lo que piensas papá, pero es agotador y se acercan mis exámenes…

-¿No me digas que no puedes manejar ambas cosas? ¡Por favor Tenten! Organizándote, podrás hacerlo tranquilamente y sin dificultades. Así que deja de darme excusas tan pobres.

Sabía a donde se dirigiría esa conversación si se prolongaba. Él era tan o más terco que ella. ¿Cuántas veces se había quejado de lo mismo? ¿Cuántas veces había tratado de insinuarle que no estaba interesada en la empresa? Y ¿Cuántas veces lo había oído decir que nada era más importante que aquello?

Tal vez, con el único con quien no podía pelear era con su padre. No sabía si era por lo imponente de su mirada o porque simplemente odiaba la idea de discutir con el. Habían peleado antes, pero al día siguiente ambos siempre olvidaban el motivo de sus discusiones y hasta las cosas algo hirientes que se pudieron haber dicho. Comenzaban un nuevo día como si no hubiera sucedido nada. La explicación más aceptada era que, para ella, la persona más importante era él. Siempre habían estado juntos desde que su madre había muerto, y aunque fuera exigente, terco, controlador, intolerante y algo egoísta no podía discutirle. Le debía todo, y ella era incapaz de ir contra lo que el decía.

-Entiendo papá- susurró con los dientes apretados.

Los inquisidores ojos del líder de la familia la miraron con reproche y dureza. Ella tenía que entender. No era sólo una chica más. Era parte de una prestigiosa familia y por ende, tenía grandes responsabilidades. Era imposible que huyera. El tener tanto, implicaba responder con mucho.

-Me alegra que lo entiendas-

Los minutos pasaron, y el ambiente estaba sumergido en la más profunda incomodidad. Un momento de tensión, era siempre lo que se producía luego de una discrepancia.

Neji escuchaba sus espontáneas conversaciones en silencio y sin inmutarse. Pero, debía de reconocer que le sorprendía un poco el que ella escuchara, sin realmente oponerse, todo lo que su padre le decía. ¿Dónde estaba la chica furiosa que había conocido ayer? ¿La que le respondía tan ferviente y arrogantemente? Se veía tan patética…

Al parecer, mañana irían a la empresa Azura. Eso definitivamente era favorable para el. Conocería las instalaciones y no dudaba que podría recolectar valiosa información. Tenía que comunicárselo a Hiashi-sama de inmediato.

-Kutsue- llamo Kouji.

-¿Hai?

-Espero puntualidad el día de mañana.

-Como siempre- gruño.

-Bien. – dijo parándose de la mesa dejando la servilleta a un lado- Entonces, buenas noches.

-Buenas noches papá.

Escucho las puertas cerrarse y dejó los cubiertos. Le había costado bastante mover el brazo para cortar y llevarse la comida a la boca. Estaba agotada física y mentalmente. Conversar mucho tiempo con su padre era extenuante. Al fin la había dejado sola para poder organizar sus pensamientos.

La habitación se sumió en un silencio abrumador. Y eso, en vez de relajarla, la tenso aún más. Si no hubiera visto a Neji cuando entro, podría jurar que estaba sola. Y eso era lo que mas le molestaba. Estar ahí, molesta, enfadada y triste con la única persona a la que no tenia ganas de ver.

-Puedes irte- dijo poniéndose de pie- Puedo llegar a mi habitación sola.

-Miente bastante bien- soltó mirándola con soberbia-

-¿No escuchas acaso?- pregunto ignorando su comentario-

Neji no se movió de su lugar.

-Eres insoportable- dijo irritada. Dio media vuelta y se dirigió a la puerta. Alzo el brazo para coger la perilla olvidando que estaba adolorido. Por instinto soltó el pomo y se sujeto tratando de calmar el dolor.

-No debería de moverlo por un tiempo.

-No me digas lo que tengo que hacer genio- respondió molesta, volviendo la cabeza.

-Te estoy diciendo lo que no deberías de hacer. – corrigió sin interés de sumergirse en otra ridícula discusión- Pero si eres tan terca como para ignorar lo cierto, es tu problema.

-¿Por qué tienes que ser tan odioso?- estallo la morena. Estaba harta de todo aquello. Si eso era un día ¿Cómo serian todo los demás? - ¿Qué es lo que te molesta tanto de mi? Lo único que haz hecho es molestar con tus ironías, insultos y amenazas. ¿Por qué aceptaste un trabajo que no te gusta? Si no quieres estar aquí puedes irte, créeme que no voy a extrañarte y estoy segura de que tu a mi tampoco. – termino casi gritando.

Su cara estaba roja de cólera y sus ojos ardían en la molestia. ¿Por qué la miraba con esos ojos tan fríos e inexpresivos? ¿Por qué no parecía importarle nada de lo que le dijera? ¿Por qué demonios parecía tan inhumano?

-No voy a ponerme a discutir con una niña-

Eso fue todo. No sabia que tipo de respuesta le iría a dar, pero era obvio que no esperaba una como aquella. No podía ver su propio rostro; sin embargo, estaba segura que este mostraba una expresión de total incredulidad. No podía lidiar con el ahora. Era demasiado.

Abrió la puerta con su otro brazo y desapareció tras ella. Tenía que recuperar fuerzas para mañana y evitar que el estupido cansancio la hiciera llorar.

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¡Hola! ¿Que tal el cap? Si, es un poco extenso lose y las cosas estan yendo despacio ¿no? Aunque es bastante leve, Neji se ha dado cuenta de que Tenten no es como imagina, que no todos en ese mundo son como el creía. Obviamente aún es demasiado pronto como para que lo reconozca abiertamente, pero por lo menos ha comenzado a notarlo. ¿Que les pareció Tenten? Ese cambio de carácter solo puede producirlo su padre. La presión de los padres puede ser bastent fuerte en algunas ocasiones y mas cuando tu vida no es normal.

Espero que les haya agradado el capítulo. ¿Me dejan muchos reviews? Sus comentarios me hacen feliz. ¡Ah! y con respecto a un duda que me planteo un lector: la misión original de Neji es matar a el papa de Tenten pero eso no implica que ella no pueda convertirse en víctima. Eso se verá más adelante.

¡Nos estamos leyendo!

Ryu