Disclaimer.- La tabla es de Retos a la Carta y los personajes, elfos y demás son de JK Rowling.


Tabla Sentidos

Capítulo 5

Sentido del Gusto

- Y tienen derecho a un salario digno y a condiciones de trabajo justas.- La voz potente de Hermione se escuchaba por toda la cocina, mientras los elfos domésticos que trabajaban sin cesar para tener lista la cena de Navidad de esa noche la miraban con miedo y un poco de enojo.

Hermione los miró con compasión, y sacó de una bolsa negra pequeños tejidos casi amorfos. En cuanto hizo ademán de entregarlos, una carcajada rompió el silencio que se había creado.

La chica volteó con furia al reconocer la voz que hablaba en ese momento.

- ¿De verdad crees que puedes hacer algo por ellos?- El chico de ojos grises que la miraba fijamente con el amago de una sonrisa burlesca en la boca estaba sentado sobre una mesa en un posición de revista.

- No solo lo creo, Malfoy. Estoy plenamente convencida.- Contestó la castaña, acercándose furibunda hacia él.

- Estúpida…- Murmuró Malfoy, antes de tomar una pieza del chocolate más fino de las cocinas y morder un trocito. Su sentido del gusto se deleitó con el chocolate casi tanto como su mente con la furia de la chica.- A ellos les encanta servir. ¿Por qué habrían de dejar de hacerlo?

- ¡Eso es por que nunca han sabido de nada mejor!- La voz de Hermione se elevó unas cuantas octavas, mientras se acercaba todavía más al chico, con claras intenciones homicidas. Draco, consciente de eso, bajó de la mesa con un movimiento felino y elegante y se acercó a ella con las mismas intenciones.

Cuando lo notaron, ya estaban a cinco centímetros y sus alientos se confundían en uno solo. Entonces, una voz chillona, que Hermione reconoció como la de Dobby, soltó:

- ¡Muérdago!

Instantáneamente, ambos miraron hacia arriba con los ojos muy abiertos, notando el pequeño e inocente ramillete que pendía sobre ellos. Ambos trataron de alejarse, pero una sutil fuerza los mantenía juntos, y sospechaban que no los dejaría moverse hasta que…

A ambos les daban nauseas de solo pensarlo.

- Maldita sea…- Murmuró Draco. Miró hacia todas partes, buscando una solución, pero no había modo. La única forma de salir de ahí era… eso.

Ambos se movieron durante unos minutos tratando en vano de alejarse. Durante otro tanto tiempo agitaron las varitas y conjuraron hechizos a diestra y siniestra, pero el muérdago seguía ahí, impasible e indiferente a la desesperación de sus víctimas.

Malfoy dio un bufido de exasperación que hizo revolotear un poco el cabello de Hermione, la cual cerró los ojos y frunció el seño al sentir el aliento tibio del chico en su cara. El rubio miró hacia arriba, hacia los elfos y hacia ella después de unos segundos. Su mirada analítica le hizo contener un escalofrío a la joven leona, que seguía con temor el recorrido de sus ojos grises hasta que notó como se posaban en cierto punto clave de su faz.

Hermione se quedó sin habla. Su respiración era agitada y el aire lo sentía pesado. Miró las dos orbes plata de Malfoy en instintivamente trató de alejarse. En sus ojos se leía determinación y furia, y le asustó lo que esa determinación implicaba.

Pero cuando las manos del ojigris se plantaron en sus mejillas y sus labios chocaron contra los suyos, su cuerpo reaccionó solo, sin tomar en cuenta la poca lógica que tenía en esos momentos. Instintivamente y muy a su pesar, sus labios encontraron el hueco perfecto, ladeando un poco la cabeza y encajando en su boca como las dos piezas de un engrane.

Pero en el momento en que sintió sus labios moverse con más delicadeza y llenarla de impulsos eléctricos de pies a cabeza, el mundo se le antojó un sueño y tuvo que aferrarse a la camisa de él para no caerse.

Malfoy profundizó el beso inconscientemente, mientras sus papilas gustativas se maravillaban con ese nuevo sabor hasta ahora desconocido. Sabía diferente, exótico… sabía a ella. Podía sentir los labios de Granger moverse al mismo compás que los suyos, tal vez ligeramente más lento.

Había probado muchas cosas en su vida. Desde la pasta más deliciosa en Italia hasta el más exclusivo sushi de Japón. Y supo que nunca había probado algo más adictivo en toda su vida. Y también supo que podría probar esos labios todos los días y no se hartaría. A pesar de que fueran los ella.

Sin importarle el espectáculo que estaban dando a los elfos de las cocinas, cuando se separaron por la falta de aire, Hermione recargó su frente en la barbilla del rubio, sin dejar de sujetar con fuerza la camisa del uniforme de Slytherin. Cerraba los ojos con una pequeña sonrisa en el rostro, con los labios rojos, hinchados y húmedos, sintiendo las manos de él sosteniendo su cintura con fuerza, esforzándose por grabar ese momento en lo más profundo de su memoria. Por que ese momento, era mágico.

- ¿Crees que alguno quiera ser mi esclavo personal?

Y al diablo con el momento mágico.


Hola! Bueno, aquí esta mi viñeta de Navidad! Y con beso debajo del muérdago, como lo pidieron, eh? Ja, me encanta la falta de tacto de Draco... me hace reír bastante. En fin, lo que fue una pelea verbal por los derechos de los elfos domésticos se convirtió en un beso que a ambos les supo a gloria... pero Draco tenía que salir con sus comentarios inteligentes.

Pasando a otra cosa... ¡¡¡Feliz Navidad!!! Sé que Navidad es hasta mañana y todo eso, pero hoy es la cena de Nochebuena y mañana no tendré tiempo ni para respirar, así que escogí el día de hoy para publicar.

Muchas gracias por sus reviews! Alastor82, lucero08, Heitt, FatyPotter, beautifly92, Yune-o, hp-black y Aby Potter Malfoy. Espero que les haya gustado y espero que se apiaden de este pobre intento de escritora y le den su regalo de Navidad en un review ^0^

Bueno, nos vemos (pronto, espero)