Los personajes han sido creados por J.K. Rowling.
CAPITULO 3
Me duele no tener tu amor
y trato de olvidar
y no hago más que recodar
siento que la vida en tu recuerdo se me va
Ginny se encontraba en la recepción del edificio en donde se encontraban las oficinas de Draco, o mejor dicho su edificio, ya que desde hace tiempo se había convertido en un gran hombre de negocios.
Se dirigió hacia el escritorio de la secretaria y le dijo:
- Tengo una cita con el señor Malfoy.
La secretaria la miró con curiosidad, por suerte se había puesto un traje de 2 piezas, ya que así parecía que asistía a una reunión de negocios.
- ¿Su nombre? –preguntó la secretaria
- Ginny Weasley
- Espere un momento mientras le informo al señor Malfoy de su presencia
- Si por supuesto
Ginny se sentó en unos de los sillones de la recepción y levantó una revista que estaba en una de las mesas con la intención de distraerse con la lectura, pero al tomarla notó que le temblaban las manos así que prefirió dejarla en su sitio. Empezó a respirar pausadamente para así poder relajarse, no quería que por ningún motivo que Draco notara lo nerviosa que se encontraba, o sino ese sería otro punto a favor de él
- Señorita Weasley pase, el señor Malfoy la espera en su oficina –dijo la secretaria
Ginny asintió con la cabeza y le sonrió, después se dirigió hacia donde le había indicado la secretaria. Al llegar frente a la puerta de Draco respiro profundo e intento controlar los nervios que amenazaban con arruinarle la reunión.
Abrió la puerta y vio a Draco… estaba sentado en un sillón de cuero detrás de un inmenso escritorio de madera como dueño y señor de todo lo que lo rodeaba –Ginny hizo una mueca- no se podía negar todo el poder que de él emanaba y lo peligroso y a la vez excitante que resultaba.
- Hola Ginny, siéntate te estaba esperando –dijo Draco.
- Esta seguro que vendría ¿No? –preguntó Ginny ya sabiendo la respuesta que él le daría.
- Por supuesto, como tú dijiste ayer, yo siempre consigo lo que quiero –contestó arrogante Draco.
- Entonces será mejor que vallamos al grano y me digas que quieres que haga.
- Antes que todo quiero que me respondas una pregunta, o más bien una curiosidad que tengo.
- ¿Qué? –preguntó insegura Ginny.
- Por lo que averigüe sobre ti…
- ¿Mandaste averiguar sobre mi? –lo interrumpió furiosa Ginny-. ¿Quién te crees?
- Por supuesto que averigüe sobre ti, me gusta saber todo sobre las personas que me rodean y ten por seguro que lo último que quiero es llevarme otra sorpresa contigo –le contestó duramente.
Ginny le iba a preguntar que sorpresa, pedo Draco continuó hablando.
- Se que pasaste 6 meses en una especie de clínica psiquiatrita, traté de averiguar por que estuviste internada, pero ni yo con las influencias que tengo conseguí que me dieran más detalles –sonrió irónicamente-. Pero tengo la impresión que todo tiene relación con las marcas que tienes en tus muñecas ¿No?
Ginny palideció, lo que menos esperaba era que Draco le preguntara sobre sus cicatrices y el tiempo en el que estuvo internada. Ginny era conciente de que tarde o temprano tenían que hablar sobre el tema, pero no esperaba que fuera justo en ese momento cuando se sentía más vulnerable que nunca.
Draco observó como Ginny palideció cuando le comentó lo de la clínica y lo de sus cicatrices en sus muñecas, estuvo apunto de ir a su lado por miedo a que se desmayara, pero al ver que no pasaba nada lo pensó mejor y se quedó sentado en su sillón.
Ginny se percató que Draco la miraba expectante esperando una respuesta. ¡Oh no!-pensó Ginny- ahora que haría. Pero se dio cuenta que no podía negarlo ya que las pruebas saltaban a la vista
- Si –murmuró Ginny mirando sus manos ya que no quería mirar a Draco a la cara.
- Ya veo –contestó Draco con el ceño fruncido-. En la investigación no estaba la fecha exacta en la cual te ingresaron, solo los meses que pasaste internada, los cuales concuerdan con la muerte de tu madre -Draco hizo una pausa esperando que Ginny lo mirara, una vez que ella lo hizo la miró fijamente a los ojos-. ¿Lo hiciste por eso Ginny¿Porqué no podías soportar la muerte de tu madre decidiste intentar quitarte la vida? –preguntó suavemente.
Ginny no se había dado cuenta de que estaba aguantando la respiración hasta que el aire salió de sus pulmones.
Así que Draco pensaba que había intentado quitarse la vida por la repentina muerte de su madre¡que irónica puede ser la vida!-pensó Ginny. Su madre había muerto unas semanas después de que a ella la internaran en la clínica en un accidente automovilístico. Lo mejor era que Draco pensara que había atentado contra su vida a causa de la muerte de su madre que por la traición de él, como realmente había sucedido.
- Si es verdad –le contestó Ginny un poco más tranquila-. Espero que eso conteste tu pregunta o sacie tu curiosidad.
- Si, la respondió –dijo Draco en un susurro.
Todavía estaba sorprendido de que Ginny se hubiera intentado quitarse la vida, siempre la vio como una mujer fuerte, Aunque de apariencia Ginny se veía como una mujer delicada y frágil a la cuál cualquier cosa la pudiera dañar, Draco sabía que por dentro era una mujer fuerte. Le debió haberle dolido demasiado la muerte de su madre, además de que ésta pasó poco después de la boda frustrada de él con Ginny.
Por primera vez Draco se preguntó si el fracasó de la boda le pudo haber afectado en algo a Ginny. De seguro que su orgullo se vio dañado al verse abandonada por el novio en una Iglesia repleta de gente pero… ¿Había tenido más sentimientos involucrados a parte del orgullo¿Tuvo algo que ver la boda en su estancia en la clínica? Draco se dijo que ya no valía la pena hacerse esas preguntas ahora, después de todo ya habían pasado cinco años.
- Quiero que te vengas a vivir a mi casa –le dijo Draco de repente.
- A tu casa ¿pero por qué? –preguntó nerviosa, lo último que quería era estar bajo el mismo techo que Draco por más de cinco minutos, no se fiaba de ella misma.- No quiero hacerlo
- Porque tenemos que dar la impresión de que somos una pareja de verdad –vio que Ginny se tensaba.- Quita esa cara que no me voy a lanzar sobre ti la primera oportunidad que tenga – dijo irónico.
- No lo digo por eso –le contestó furiosa Ginny-. Lo digo porque sino te has dado cuenta tengo un departamento y responsabilidades que no puedo dejar sólo porque a ti se te antoje hacer de la pareja perfecta delante de todo el mundo.
Draco estaba fascinado viendo como Ginny enrojecía y sus ojos se oscurecían a causa de su provocación.
- No es ningún capricho, tengo mis motivos para hacerlo –le contestó tranquilamente-. Además tómalo como un trabajo, que según te recuerdo será muy bien remunerado – dijo Draco con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
- Esta bien – contestó Ginny al acordarse de su padre y su salud.
- Bien, entonces ve a recoger tus cosas y llévalas a mi casa –busco entre sus cajones una tarjeta y se la pasó-, ésta es la dirección, mi ama de llaves te dirá en que habitación te hospedaras lo que dure nuestra… relación –dijo recalcando esa última palabra.
Ginny guardo la tarjeta en su cartera y después se dio vuelta para irse, pero antes de abrir la puerta le preguntó sin voltearse:
- ¿Porqué quieres que todo el mundo crea que hemos vuelto?
El silencio cayó en la habitación y el único sonido que escuchaba Ginny eran los latidos cada vez más rápidos de su corazón.
- Lo que me interesa es que Pansy lo crea –Draco hizo una pausa y respiro profundamente y continuó-. Por que quiero recuperar a mi esposa y la única manera de que vuelva conmigo es que crea que nosotros tenemos una relación.
Ginny agradeció estar de espaldas a Draco, ya que de así él no podía notar como sus ojos se humedecían a causa de las lágrimas que trataba de contener.
- Esta bien –contestó Ginny tratando de sonar indiferente.
Luego abrió la puerta y salió del despacho de Draco
oOoOoOoOoO
Draco seguía mirando la puerta por la cuál había desaparecido Ginny, no entendía porque le había contado a Ginny su plan para volver con Pansy, cuando sabía que no debía confiar en Ginny. Pero hubo algo en la voz de Ginny que le hizo contarle todo como si necesitara justificarse por su comportamiento hacia ella.
-¡Que estúpido! –se reprocho Draco, Ginny lo que menos necesitaba era una explicación o una disculpa, el la utilizaría tal cual como ella lo utilizó años atrás.
El teléfono comenzó a sonar, lo cual atrajo la atención de Draco.
- ¿Si? –pregunto
- Señor Malfoy el señor Zabini desea hablar con usted
- Recibiré la llamada
Blaise Zabini era la fiel mano derecha Draco en los negocios y una de las personas que más lo conocía.
- Hola Draco ¿para que necesitas?
- Necesito que me hagas un favor Blaise.
- Tú dirás.
- Necesito que hagas una gran donación a la mejor institución psiquiátrica de Suiza, pero que a cambios le pidas un pequeño favor.
- ¿Pero no crees que sería mejor hacer una donación a alguna institución del país en vez de una de Suiza? –preguntó Blaise
- No y no puedo explicarte ahora – se apresuro a decirle al ver que lo iba a interrumpir-, pero has lo que te pido.
- Ok –contestó confundido Blaise-. Pero dime que favor quieres que le pida a cambio de la donación.
- Que contraten al Doctor Harry Potter por una larga temporada, eso si que tiene que irse lo más pronto posible –le explicó Draco
- ¿Harry Potter¿Es amigo tuyo? –preguntó curioso Tomas.
- No, pero necesito sacarlo del país lo más pronto posible.
- Ok. No te voy a preguntar más sobre el tema, pero después me tienes que contar que esta pasando, no me puedes dejas con esta curiosidad –dijo Blaise
Draco sonrió al notar lo curioso que era su amigo, lo más seguro era que no lo dejara tranquilo hasta que le contara todo.
- Esta bien, pero primero asegúrate de que nadie me relacione a mi o a mi empresa con la donación.
- Lo que digas –dijo Blaise y luego colgó.
Adiós Harry –pensó Draco con una sonrisa en sus labios.
oOoOoOoOoO
Ginny aferraba tan fuerte el volante de su automóvil que sus dedos estaban blancos.
¡No puedes llorar¡No debes llorar!, se repetía. No podía dejar que Draco le volviera hacer daño, tenía que ser fuerte por su padre. Además tenía que estar bien para cuando les contara a sus hermanos que había "vuelto" con Draco, ya que se armaría la tercera guerra mundial.
Necesitaba hablar con alguien, necesitaba desahogarse y había una sola persona era capaz de escucharla sin reparos y ayudarla en momentos difíciles, y ese era Harry.
oOoOoOoOoO
- Señora Weasley el doctor la está esperando.
Luna le dirige una sonrisa a la secretaria de su doctor y después entra a la consulta.
- Luna¿Cómo te has sentido? –le preguntó el doctor. Era un hombre de mediana edad y delgado con una sonrisa Ginny.
- Con algunos mareos y un poco cansada.
- Pues bien, ahora sabremos que el lo que te pasa, aquí están los resultados de los exámenes que pedí que te hicieras la semana pasada –le dijo mostrándole unos sobres.
- Estoy impaciente por saberlo –le contestó Luna uniendo sus manos en su regazo para que éstas dejaran de temblar.
El doctor abrió un sobre tras otro, ya que Luna se había hecho una gran cantidad de exámenes para así estar seguros de lo que tenía. De pronto el doctor frunció el ceño y la miró fijamente a los ojos.
Luna al notar que el doctor se tensaba se puso más nerviosa, presentía que algo estaba más.
- ¿Qué es lo que tengo doctor? –preguntó temerosa Luna.
oOoOoOoOoO
- ¿A quién llamas tanto por teléfono?
Ron se da vuelta y al ver que era Hermione le sonrió.
- A Luna, no se ha sentido muy bien últimamente y hoy tenía una cita su doctor y quería saber como le había ido.
- ¿Y como es que tú no la revisaste? –preguntó Hermione a su amigo que trabajaba como doctor en la misma clínica en la cual ella era enfermera.
- No me dejó –contesto Ron y luego sonrió al recordar a su mujer-. Ya sabes como es.
Si que lo sabía, pensó Hermione, Luna era la mujer más buena que había conocido pero también la más testaruda y cuando se le metía algo en la cabeza no había quien le hiciera cambiar de decisión.
- No te preocupes seguro que no es más que cansancio o estrés –dijo Hermione para tratar de tranquilizarlo.
Ron iba a contestarle pero una enfermera lo llamo:
- Doctor Weasley se le necesita en urgencias.
- Me tengo que ir, nos vemos después –dijo Ron y con un gesto con la mano se despidió.
- Si, adiós –murmuro Hermione, pero Ron no la escuchó por que ya se había marchado.
Hermione lo vio alejarse y sintió que se le encogía el corazón, cada vez se le hacía más difícil estar cerca de él y actuar como si nada pasara, como si ella no sintiera nada por él. Había tratado de salir con otros hombres, pero siempre los terminaba comparando con Ron, y por supuesto su Ron era único.
Pero no podía hacer nada para cambiar la situación, nunca le contaría nada a Ron sobre sus sentimientos ya que no se perdonaría nunca hacerle daño a Luna, la que por ironías de la vida había pasado a ser una de sus mejores amigas. Luna era una especie de ángel que hacía que cualquier persona que estuviera cerca de ella encontrara paz y tranquilidad.
Si Luna tuviera razón con las sospechas que le confió la última vez que se vieron no tendría nada grave. Al fin se cumpliría el gran sueño de ella que era darle un hijo a Ron. Lo cuál hacía que Hermione tuviera sentimientos encontrados, ya que por una parte estaba feliz por su amiga, pero por otro lado eso significaría que tendría que sacar a Ron de su corazón como fuera. Las lágrimas comenzaron a rodar por la mejilla de Hermione, por que tenía que enamorarse del único hombre que tenía prohibido hacerlo.
oOoOoOoOoO
Cuando Harry vio a entrar a Ginny pálida y con los ojos rojos, supo inmediatamente que había pasado algo. Se paró de su sillón y fue inmediatamente a su lada.
- Ginny ¿Qué pasó¿Tú padre empeoró? –preguntó preocupado Harry.
- No –murmuró Ginny con la cabeza agachada.
Harry le puso la mano bajo su barbilla y le levantó la cabeza para así mirarla a los ojos.
- Dime pequeña que te pasa entonces, no puedo ayudarte sino me lo dices –le dijo Harry con cariño.
Ginny al escucharlo decir esas palabras con cariño sintió que se le encogía el corazón y comenzó a llorar. Ya no aguantaba más, necesitaba desahogarse y llorar para así botar toda la pena y el dolor que sentía.
Harry pareció entenderla y lo único que hizo fue abrazarla fuertemente contra su pecho y susurrarle palabras cariñosas para así tranquilizarla.
Cuando dejo de llorar Harry la hizo sentarse en el sofá junto a él y le preguntó de nuevo que le había pasado, como Ginny necesita contarle a alguien lo que le estaba pasando, quien mejor que Harry para hacerlo, así que le contó todo lo que le había pasado con Draco.
- ¡Ginny te volviste loca! –le reprochó Harry-. Acaso eres masoquista o quieres volver a tener una recaída –dijo furioso Harry
- ¡No soy una masoquista! –le gritó Ginny separándose de su lado y caminando de un lado para otro por la consulta-. Solamente que tengo que hacerlo. Entiende lo hago por mi padre, si no lo hago y sigue con todo ese estrés le puede dar otro ataque y morir –le contestó Ginny entre lágrimas
- Ginny… -empezó a decir Harry
- No me digas nada que no vas a conseguir que cambie de opinión –lo interrumpió Ginny.
- Escúchame –Harry le puso las manos sobre los hombros y la sacudió fuertemente-. Estuviste a punto de morir por culpa de ese bastardo y me costó más de seis meses sacarte de esa depresión en la que estabas, hacer que volvieras a confiar en ti y hacerte comprender que el que Draco no te quisiera no significaba que no fueras digna de ser querida. ¿Acaso quieres volver a vivir todo eso?
Por supuesto que ella recordaba todo eso, esos seis meses habían sido los peores de su vida y los más dolorosos ya que sentía que no merecía estar con vida.
- Lo se –dijo Ginny suavemente y sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo-. No quiero volver a sufrir todo eso.
- Ginny –Harry la abrazó contra su pecho y le besó el pelo-. Hemos sido amigos casi por cinco años y sabes lo mucho que te quiero, y no solo como un amigo sino que te amo como un hombre puede amar a una mujer.
- Harry…-dijo Ginny separándose un poco de él para así poder mirarlo
Pero Ginny no pudo continuar ya que Harry la interrumpió poniendo un dedo sobre sus labios.
- Déjame terminar Ginny –dijo Harry suavemente-. Me acaban de ofrecer un trabajo en Suiza y lo he aceptado por lo que parto pasado mañana, según lo que me dijeron es por una temporada larga. Ginny vámonos juntos, aún no digas nada primero piénsalo –se apresuró a decir Harry al ver que Ginny quería interrumpirlo-. Yo te haría muy feliz, podríamos casarnos y tener la familia que siempre quisiste.
Ginny lo miró sorprendida por la proposición inesperada que Harry acababa de hacerle, sabía que Harry estaba enamorado de ella pero nunca le había hablado de matrimonio o de formar una familia.
Al ver que Ginny no decía nada Harry le acarició la mejilla suavemente y le dijo:
- Ginny sabes que te amo y que jamás haría algo para hacerte daño.
- Lo se, pero no puedo. No puedo dejar a mi padre así como está, entiéndeme tengo que ayudarlo, el merece estar tranquilo y ser feliz lo que le queda de vida –contestó Ginny con la voz quebrada.
- Pero tu también mereces ser feliz Ginny, y al lado de ese estúpido lo único que vas hacer es sufrir, lo único que quiere es utilizarte para volver con su esposa –dijo enojado
- Pero lo voy hacer. Y como sabes capaz que tenga la suerte de que Pansy y Draco se reconcilien pronto y así salgan de mi vida para siempre –dijo Ginny encogiendo los hombros.
- Si tal vez, pero eso no cambia el hecho de que tú lo seguirás amando –dijo enojado Harry.
- En los sentimientos no se puede mandar Harry, y tú eres testigo de cómo he tratado de olvidar a Draco en estos cinco años, pero no lo he conseguido. –Ginny suspiró con tristeza.
- Ginny vámonos y si quieres nos llevamos a tu padre también. Olvidémonos de todo y de todos, podríamos ser tan felices. Por una vez en tu vida piensa en ti primero –le suplicó Harry.
- Yo…
El celular de Ginny comenzó a sonar por lo cual no le dijo a Harry su respuesta.
- Diga –contestó Ginny.
- Ginny… –se escuchó al otro lado de la línea.
Gracias a todos que han dejado Reviews
Les aviso que habrá ocaciones que van a odiar mucho a Draco y a Pansy...
