LOS AMOS DEL PUÑO
Sábado por la mañana, el día era claro y limpio, no había una nube en el cielo y aunque la mañana apenas despuntaba, en un monte a las afueras de la ciudad, un hombre se encontraba en medio de un duro entrenamiento, su karategi, blanco y luido, denotaba la intensidad del entrenamiento, una cinta roja ceñía su frente, evitando que el sudor nublara su vista, aunque ya habían pasado horas desde que empezó, él no mostraba signos de cansancio, sin embargo algo le molestaba, y sin decir más empezó una carrera, adentrándose en el bosque, la hojarasca crujiendo, le confirmaba que alguien lo seguía, en un movimiento rápido se oculto tras un árbol, su perseguidor se detuvo justo frente a él, y con unos golpecitos en el hombro llamó su atención.
-¿Qué haces aquí Sakura? –Preguntó el hombre.
-¡Ryu! ¿Por qué corriste de esa manera? –La chica, ataviada con un seifuku, tenía un gesto de contrariedad y reproche en su rostro, de unos diecisiete-dieciocho años, era una linda muestra de la belleza de la mujer japonesa, sin embargo eso no parecía importarle mucho a Ryu.
-¿Por qué continuas siguiéndome Sakura? Los exámenes para la universidad ya deben de estar cerca, deberías de estudiar.
-Siempre tan cruel, te sigo hasta casi el fin del mundo, arriesgo el pellejo en enfrentamientos para superarme, me tomo la molestia de seguirte a través del bosque, ¿y que gano? Un reproche, simplemente no me valoras, pero para que te lo sepas, estoy al corriente con mis estudios, así que no me regañes.
-Oye no hagas dramas, mira, me alegro de oír eso, pero no quiero que me estés siguiendo, ¿Qué quieres de mí?
-Eso ya lo sabes, quiero que seas mi maestro, y si se puede, pues…
-Ejem… esteee… lo de ser tu maestro ya te lo he repetido hasta el cansancio, no puedo tomarte como alumna, y mucho menos como otra cosa, me gusta viajar y me gusta viajar solo, además; aún estoy en entrenamiento por mí mismo, y eso ocupa todo mi tiempo, no podría enseñarte nada.
-¡Pues entrenemos juntos caramba! Entiendo que el entrenamiento constante te ha llevado a ser lo que eres, pero oye, trata de relajarte un poco, también hay otras cosas en la vida además de la pelea, por si fuera poco; eres el primer tipo al que tengo que perseguir para conseguir su atención, normalmente son los chicos los que casi se arrastran por llamar la mía, mira te diré que haremos, mañana tú y yo iremos al cine, están pasando una película muy interesante.
-Lo siento Sakura pero no me interesa.
-No te estoy pidiendo que me acompañes, te lo estoy ordenando, el bosque es muy profundo, pero estoy segura que un grito se puede oír hasta las afueras, bastaría que gritara un poco para que la gente pensara muchas cosas, ¿sabes…?
-¡¿Pero qué…?! ¿Me estás chantajeando?
-je-je tú dirás…
-Pequeña…
Ryu iba a responder cuando de pronto sintió que todo el bosque se oscurecía, instintivamente abrazó a Sakura para protegerla.
-¿R… Ryu, qué pasa?
–Silencio Sakura, algo anda mal –Ryu veía alrededor en busca de la fuente de esta sensación de maldad, cuando la encontró demandó la identificación del intruso, grande fue su sorpresa al ver quien era: Akuma, El hermano y asesino de su difunto maestro, Gouken.
-Gouki… ¿Qué haces aquí, que quieres?
-Te saludo discípulo de Gouken, veo que interrumpo algo; descuida, seré breve, hace poco una estatua fue encontrada: la estatua de Ashura, incluso alguien tan obtuso como tú se imaginará que esto es algo muy serio.
Ryu se sorprendió un poco por esta noticia, alguna vez oyó a su maestro hablar de tal reliquia, oculta a los pies del castillo Sujaku.
-Si, algo he oído de ella, ¿pero que tiene eso que ver con tu presencia aquí?
-La estatua ha sido robada, pero no por cualquier ladrón, fueron gente muy poderosa, que usa nuestra misma escuela, en su versión original.
-¡¿QU…, no puede ser?!
-Si, nuestro arte originalmente fue hecho para matar, Gouken alguna vez te lo dijo, ¿verdad? Pues por lo que sospecho, Gotetsu no fue el único ser que estudiaba estas artes, alguno de sus condiscípulos se fue por el viejo método, y robó la estatua en busca del poder que ella contiene, tu deber será buscarla.
-¿Por qué me dices todo esto? ¿Qué interés tienes? ¿Por qué no la buscas tú?
-Te lo digo porque es tu obligación proteger esa estatua como el discípulo favorito de mi estúpido hermano, ¿Qué interés tengo dices? ninguno en especial, pero no quiero que nadie trate de creer que puede ser tan poderoso como yo solo por tener esa roñosa estatua, y el porqué no la busco, es solo porque no veo la razón de hacerlo, planea bien tus jugadas Ryu, si lo que sospecho es cierto, deberás de llevar tus habilidades a un nuevo nivel, muéstrame de que estas hecho…
Akuma desaparece, llevándose su aura maligna con él, Ryu se siente preocupado, Akuma no bromea, y las noticias que trajo eran fatales. –"La estatua de Ashura"… no puede ser cierto, debo de prepararme...
-O… oye Ryu, no es que me moleste, pero… ¿me puedes dejar de abrazar? o al menos dime que si me acompañarás al cine.
-¿Uh? (Al parecer Sakura no se enteró de nada…) lo siento Sakura, esta vez no puedo seguirte el juego ni siquiera por un segundo, debo marcharme, pero cuando regrese quizá hablaremos.
-Te ves raro Ryu, dime que te sucede.
-No esta vez, chiquilla, no me sigas, obedéceme esta vez y prometo que haré lo que pidas cuando regrese.
-¿En serio? Eso es muy comprometedor para ti ¿sabes?... oye, ¡espera, aún no terminamos!
Ryu no se quedó para seguir con la conversación, regresó a donde se había instalado y tomó sus cosas, preparado para empezar a buscar alguna pista que le ayudara a encontrar la estatua y a sus actuales poseedores. Su primera pista se presentó en la fotografía de un periódico, donde se anunciaba que la estatua de Ashura fue robada de la exposición en el hotel Metrospire, en Ciudad Gótica, Norteamérica. Ryu sabía que debía empezar por ahí, aunque el llegar hasta C. Gótica estaría medio criminal, parecía que no había opción.
"Ring… ring…" –¿Hello? ¿Eh, Ryu? Pero que milagro, amigo ¿a que se debe la llamada? Tú nunca hablas por teléfono (o debería dejarlo en que tú nunca hablas…)
-Ken, necesito tu ayuda… -La voz de Ryu sonaba seria, aún más que de costumbre, Ken se intrigó.
-¿Que pasa Ryu? ¿En que puedo ayudarte?
-Necesito que me ayudes a llegar a Ciudad Gótica.
-¿Gótica? ¿Pero para qué?
-Lo siento pero no puedo decírtelo, tengo que llegar ahí urgentemente.
-Yo… de acuerdo Ryu, espérame mañana por la mañana en el aeropuerto de Tokio, iré por ti.
-De acuerdo, gracias amigo.
Al día siguiente el jet privado de los Master llegaba al aeropuerto donde Ryu ya se encontraba esperando, su rostro, aunque alegre por ver a su viejo amigo, denotaba una gran prisa por partir, Ken no quiso hacerlo esperar y ordenó partir de inmediato a C. Gótica, en el camino Ken hizo algunas preguntas.
-Bueno Ryu, ya estamos en camino de Gótica, dime que te preocupa.
-Gouki me visitó el día de ayer.
-¿Akuma? ¿Y que pasó?
-Me avisó del robo de la estatua de Ashura, si recuerdas las historias del maestro ¿no?
-Vagamente, pero la verdad es que nunca creí que esa cosa existiera en verdad, ¿eso es lo que te preocupa? La policía ya la está buscando, no deberías de estar tan tenso.
-Gouki dijo que los ladrones eran estudiantes de Hado-Shotokan…
-No… no puede ser… eso es imposible, nosotros tres somos los únicos que quedamos del estilo original, ¿o no?
-Pues parece que no, Gouki me ha dicho que es mi responsabilidad el recuperar esa estatua, y creo que esta vez no tengo mas opción que obedecerlo.
-Pero es demasiado peligroso que vayas tú solo, te acompañaré.
-No, no lo harás, como dices, es muy peligroso y tú tienes una familia a la que proteger y cuidar, descuida si necesito ayuda te la pediré.
-Mas te vale Ryu, o si no yo mismo patearé tu trasero cuando regreses.
-Señor Master, tenemos el permiso de aterrizar del aeropuerto de Gótica.
-OK Tom, aterriza de una vez.
El avión hizo un chirrido de llantas al tocar suelo, tras algunos minutos Los dos amigos se encontraban en tierra, Ken tomó su celular e hizo unas cuantas llamadas, después de un corto viaje en taxi Ryu y Ken estaban a la entrada de un lujoso hotel.
-¿Y esto?
-No creerás que dejaré que mi amigo se quede en un hotelucho de mala muerte ¿o si?
-Pero Ken, esto no era necesario…
-Descuida, es lo menos que puedo hacer por ti, ah, una cosa más; toma, es mi celular, en caso de que necesites ayuda, llámame, no es broma, si necesitas algo, lo que sea, quiero que me hables.
-Si, Mamá –Ryu sonrió en forma burlona por el tono tan preocupado de su amigo.
-Grandísimo patán, mas te vale no morirte, o te mato. Cuídate Ryu.
Ken se despidió con un golpe en la nuca de su amigo, y se dirigió hacia el aeropuerto. Ryu se dirigió al cuarto que le había hecho favor de reservar para él, al llegar ahí se recostó un rato al tiempo que miraba el celular, tras un rato, lo botó al cesto de la ropa sucia.
-Lo siento Ken, esta vez no quiero a nadie cerca…
