EL SLYTHERIN HUFFLEPUFFPor: Cheryl Dyson

CAPITULO 4

Venganza Ravenclaw

A la mañana siguiente Albus se levantó temprano y caminó hacia el comedor. Todavía estaba oscuro, y solo algunos madrugadores estaban allí. Rose Weasley era una de ellos. La pelirroja estaba leyendo un enorme tomo mientras le daba sorbos a su jugo de calabaza y mordía su tostada.

Lo miró sorprendida cuando se sentó junto a ella.

–¡Albus! Te levantaste temprano–dijo mientras le pasaba un plato.

El moreno se sirvió un bollo.

–Sí, voy a practicar unos movimientos de Quidditch–dijo sin convicción.

Rose rió.

– ¿Por qué? Hufflepuff ha estado invicto desde que tú y Score se unieron al equipo.

Al sonrió.

–Bueno, no debemos descuidarnos.

La Gryffindor volvió su atención al libro y Albus lentamente mordisqueó su bollo. Su estomago era un nudo. Nunca había peleado con Score, por lo menos nunca seriamente. Todavía podía escuchar la voz de su amigo haciendo eco en su cabeza. No soy como tú. Alejó su silla de la mesa, sintiéndose enfermo.

–¿Al? ¿Qué pasa?–preguntó de repente Rose. Forzó una sonrisa y lamentó haberse sentado junto a ella. Rose siempre había sido muy perceptiva.

–Nada. Es muy temprano para comer. Regreso más tarde.

Escapó y se fue caminando hacia el lago. Observó el sol salir mientras que lanzaba piedritas al agua. Se preguntó si Score y Carmichael estaban en lo cierto. Tal vez él era… así. Nunca le había gustado besar a Angélica Parkinson, pero tampoco le gustó el beso con Eddie Carmichael. Pensó en como seria besar a Score y sintió un torrente de calor que lo dejo jadeando. De acuerdo, eso fue interesante. Así que no le importaría besar a Scorpius. Tal vez se debía al hecho de que Al amaba a Score. Siempre lo había amado.

Levantó un puñado de pequeñas piedrecillas y las dejó deslizarse a través de sus dedos. De todas formas no importaba. A Score le gustan las chicas, como le había informado firmemente a Albus. El rubio pensó que fue gracioso el que Al fuera atacado por un chico de Ravenclaw de quinto año.

El moreno se puso en pie y sacudió su túnica antes de desempolvarse las manos. Supuso que ya era tiempo de dejar de ser la Sombra de Malfoy y comenzar a ser Albus Potter.

Score y Elladora se estaban besando fuera del aula de Encantamientos. Al los ignoró a ambos y tomó asiento. El rubio se sentó a su lado un minuto después.

–¿Estás bien?– preguntó suavemente Score y estiró la mano para sostener la de Albus, pero el moreno la apartó fingiendo que agarraba una pluma.

–Bien–dijo sin alterar la voz. Evitó la mirada de Score, no siendo capaz de enfrentar los claros ojos grises. No soy como tú, resonó nuevamente en su cabeza.

Sintió la ansiedad de Scorpius, pero el Profesor Flitwick entró al aula y todos se enfocaron en los hechizos alumbradores. Al estaba agradecido de que el hechizo exigiera bastante concentración. Cuando la clase finalizó, recogió todas sus cosas y corrió. Corrió todo el tramo hasta Pociones y se sentó rápidamente al lado de Jackson, uno de los golpeadores de Hufflepuff. Tuvieron una animada conversación de Quidditch hasta que el profesor Harbinger llegó y obligó a Albus a sentarse al lado de Score.

Mientras recogían los ingredientes para preparar la poción silenciadora, Score se inclinó hacia Al.

–Al, deja de evitarme. Lo siento ¿vale?

–Vale –dijo amablemente y se concentró en cortar en perfectas secciones su raíz de lavanda. Le prestó muy poca atención al rubio después de eso, y rápidamente empacó recogió sus cosas después de haber colocado su poción terminada en el escritorio de Harbinger.

Su intención era correr hacia Historia de la Magia, pero Score lo tomó por el brazo antes de que pudiera escapar. Al quería apartarse, pero en vez de eso se quedó parado plácidamente, no queriendo provocar una escena.

–Vamos Al–dijo el rubio–Te dije que lo sentía.

Albus lo miró finalmente a los ojos tratando de mantener su rostro inexpresivo. Lo que más quería en esos momentos era acabar con la pelea y dejarse envolver por los brazos de su amigo, pero entonces vio por el rabillo de su ojo izquierdo a Elladora acercarse.

– No te preocupes–dijo sin emoción alguna y entonces se soltó bruscamente del agarre de Score– Aquí viene tu novia. Mejor que no te vea hablando conmigo. Podría malinterpretarlo ¿eh?–se rió fríamente para luego alejarse. Pasó al lado de Elladora como si no existiera y fue directo a Historia de la Magia, donde inmediatamente fingió que estaba profundamente dormido.

Al almorzó en la mesa de los Gryffindor. Score no trató de hablarle en ninguna de las clases de la tarde. En la cena volvió a sentarse con los Gryffindors y después acompañó a Rose hacia la Sala Común de Gryffindor, donde jugó algunas partidas de ajedrez mágico con Hugo, mientras que Lily no paraba de hablarle. Se dio cuenta de que había estado abandonando a su familia cuando pasaba todo el tiempo con Scorpius. Extrañamente, no había echado de menos a su familia tanto como lo hacía con Score.

Una semana más pasó de la misma manera. Al pasaba todos sus ratos libres con los Gryffindors. Casi ni le hablaba a Score, quién se refugió en su arisco silencio, tras una barrera de hielo. Al evitó mirar por completo a Elladora, porque el triunfo en sus ojos hacía que quisiera usar una Imperdonable. El moreno se quedó cada noche en la sala común de Gryffindor hasta casi la hora del toque de queda, para después correr hacia los dormitorios de Hufflepuff y meterse en su cama.

Rose trató de sacarle información, especialmente cuando los días se convirtieron en semanas sin ningún cambio. Incluso James dejó de acosarlo y comenzó a mandarle miradas de preocupación. Al pensó en ir a otra parte, pero la sala común de Slytherin estaba fuera de consideración, al igual que la de Ravenclaw, gracias a Carmichael. El moreno prefirió quedarse en la sala común de Gryffindor, o si no recorría los terrenos del colegio.

Una noche, Al se encontró caminando sin rumbo mientras vagabundeaba por los pasillos. James había estado de un humor espantoso después de que Hufflepuff destruyera a Gryffindor en Quidditch. Aunque Al y Score no se hablaban, no afectó en absoluto a su juego. El rubio fue tan despiadado como siempre y, a pesar de que Al pasó la mayor parte del tiempo observando al buscador a través de sus melancólicos ojos, prestó la suficiente atención para detener todas las Quaffles que eran lanzadas hacia los aros. Jugó casi con perezosa indiferencia.

James, evidentemente, pensó que los Hufflepuff estarían fuera de condición y tan pronto como Al entro en la sala común de Gryffindor, comenzó con su catálogo de fraternales insultos hasta que Rose le dijo que se detuviera. Al decidió que era mejor marcharse antes que causar una disputa.

Bajó lentamente las escaleras. Todavía tenía aproximadamente cuarenta y cinco minutos antes del toque de queda y no tenía ninguna intención de ir tan temprano a la sala común de Hufflepuff, sin duda Score estaría en el sofá como siempre, a menos que estuviera en la entraba besándose con la chica-demonio.

Albus estaba en un descanso de las escaleras cuando una figura emergió de las sombras al final de los escalones. Se paró por un momento, y viendo un borrón de azul Ravenclaw, suspiro aliviado. No era Eddie Carmichael. El moreno continuó bajando, pero paró de nuevo cuando el chico lo llamó.

–Ey, Potter– algo en la cara del chico causó una espiral de pavor que se envolvió en sus tripas. Reconoció al chico de quinto, pero no recordaba su nombre. Era alto, del tipo Ravenclaw que eran abusones. Normalmente los tipos abusadores eran de Slytherin, pero cada casa parecía tener un puñado de la clase bruta. Score mantenía a los musculosos de Hufflepuff a raya.

El moreno se giró, decidiendo que correr era la mejor opción en ese momento. No había dado ni un paso cuando otro Ravenclaw apareció en lo alto de la escalera, cortando efectivamente su escape. Sacó su varita pero un fuerte "¡Expelliarmus!" la mandó volando fuera de su mano, y también fuera de su vista al deslizarse por las escaleras. Se giró para ver que un segundo chico se había unido al abusador al final de las escaleras. Su inquietud se convirtió rápidamente en miedo. Estaba desarmado contra tres.

–¿Qué quieren?–preguntó usando el tono más desdeñoso aprendido de Score.

–Solo queremos vengarnos de parte de Eddie– dijo Músculos. El chico que estaba a su lado su lado también era de grandes proporciones. Lucían similares, excepto que uno usaba un arete de diamante.

–Eddie era un buen tipo hasta que lo convertiste en un marica, Potter–dijo Aretes.

–¿Cómo lo hiciste, Potter? ¿Fue con un hechizo?

Los dos de abajo avanzaron y Al retrocedió hacia la pared, tratando de mantenerlos a todos a la vista. No podía ver ningún escape, con excepción de que se lanzara sobre la barandilla, pero estaba entre el cuarto y quinto piso. Sin su varita esa caída le mataría.

Al sintió el sabor metálico del pánico apoderarse de él cuando se acercaron.

–¿O será que en realidad eres una chica bajo ese lindo cabello negro, Potter?–preguntó el que estaba arriba. Al lo miró nervioso, tratando de memorizar su rostro pero solo notó que tenía el cabello rubio rojizo y ojos un poco saltones. Alargó la mano para alcanzar al Hufflepuff, el cuál lo esquivó, siendo ágil aun sin escoba. Revoloteó alrededor del rubio-rojizo y saltó hacia las escaleras, pero el chico agarró el borde de la túnica de Al, tirándolo. La quijada de Albus se estrelló contra el piso mandándole una ráfaga de dolor.

Alguien, (el grande, o al menos así se sintió) se puso sobre él inmediatamente, sacándole aire de los pulmones. Una mano agarró por los cabellos a Al y empujó su cabeza hacia atrás, hasta que los músculos de su cuello se tensaron en protesta. La punta de una varita se presiono en su mejilla.

–Ni un sonido Potter o te ira peor.

¿Peor que qué? pensó salvajemente, pero entonces pudo respirar de nuevo, como si el peso se hubiese quitado. Al hubiese gritado, con o sin varita, pero no escuchaba nada que indicara la presencia de alguien que lo pudiera ayudar, ni de estudiantes o maestro

–Nos estábamos cansando de esperar por ti, Potter. Ésta es la primera vez en días que has salido lo suficientemente temprano para que te atrapáramos–dijo Aretes. Subieron las escaleras arrastrado a Albus del cabello y marcharon por un largo pasillo, lejos de las áreas más usadas. Al no sabía qué planeaban, pero no estaba dispuesto a que lo llevaran fácilmente hacia un lugar privado.

Se giró, ignorando el puñado de cabello que se arrancó en el proceso, y estrelló su puño fuertemente en el estomago de Músculos, quién se doblo sin aliento. Albus corrió tan rápido como pudo, solo para volar siendo derribado cuando una maldición zancadilla le dio de lleno. Casi se parte en dos el cráneo con el suelo de piedra, y gritó cuando el dolor explotó a través de la muñeca que había usado para detener la caída. El grito fue cortado abruptamente cuando alguien lo golpeó. Al era incapaz de moverse o hablar porque el dolor todavía pulsaba por todo su cuerpo debido a la muñeca. De repente fue sometido a más dolor cuando Músculos estrelló la punta de su bota en sus costillas.

Al hubiese gritado alto y largo de la agonía que lo recorría. Pero tal y como estaba, era imposible que realizara un sonido. Lágrimas brotaban de sus ojos y se derramaban por todas partes.

–¡Maldita sea! Eso dolió– gruñó Músculos y acentuó la ultima palabra con otra patada. La oscuridad parpadeó en el borde de la visión de Albus y el ardiente dolor le estaba dando nauseas. De repente, se aterró ante la perspectiva de vomitar, porque se podía ahogar en su propio vomito.

–Veamos si de verdad hay una chica bajo esas ropas – dijo rubio-rojizo arrodillándose y rasgando la camisa de Albus, exponiendo así su pecho.

–Se ve como un tipo para mí–dijo Aretes. El Hufflepuff sintió una mano acariciando su pecho y abdomen y quiso estremecerse aterrorizado del asco. Unos dedos pellizcaron con rudeza sus pezones, lo suficientemente duro para sacarle más lágrimas al moreno –Si es una chica, entonces no tiene muchos pechos.

–Tal vez deberíamos revisar la otra parte– sugirió rubio-rojizo, y Albus sintió el humor de los tipos cambiar de malévolo a algo mucho más oscuro. Aretes se lamió los labios y sus ojos tenían algo que no le gusto para nada a Al. Si hubiese podido hablar, suplicaría por piedad, lo que fuera para evitar lo que temía que iba a pasar.

Lo más probable era que lo mataran cuando hubiesen terminado. Otros estudiantes ya habían desaparecido de Hogwarts antes. Era un lugar peligroso, los estudiantes podían caer al lago y ahogarse, o perderse en los pasajes olvidados, o caminar por el bosque y nunca volver.

Mientras una fría mano hurgaba en su pantalón, Al pensó en Score. Lamentaba no haberse arreglado con él y definitivamente lamentaba no volverlo a ver.

Un estridente grito hizo eco en el oscuro pasillo, paralizando a los atacantes. Rubio-rojizo se puso de pie y salió corriendo. Aretes maldijo e hizo lo mismo, pero la cara de Músculos se contorsionó del odio y fulminó con la mirada al moreno.

–¡Jodido marica!–gruñó y estrello un puñete en la boca de Al. El Hufflepuff pensó que se estaba volviendo inmune al dolor porque casi ni lo sintió, aunque notó inmediatamente el sabor de la sangre. El Ravenclaw se puso en pie y lanzó una última patada hacia Al, esta vez dándole justo en la sien. No sintió dolor en absoluto, solo vio un borrón de colores que casi instantáneamente se convirtió en negrura. Felizmente se rindió a ella, mientras que el chillido siguió resonando por el pasillo.

Perdón

Al no quería despertar. Sentía como si estuviera flotando en una nube, calentito y en paz. Soñó con un reconfortante cuerpo sobre el suyo y el roce de suaves labios sobre los suyos. La esencia del sueño era Scorpius.

El chico suspiró, sintiéndose reciamente empujado por él mismo a la conciencia. Parpadeó lentamente, pero lo único que veía era oscuridad. Por un momento se preguntó si había quedado ciego, pero la calma del sueño aun revoloteaba en él, y el pensamiento no le indujo pánico. Aun podía sentir la sensación de un tibio cuerpo y un suave cabello haciéndole cosquilla en la quijada. Sintió una mano en su pecho con los dedos abiertos a más no poder, como si trataran de abarcar todo lo posible.

Se enfocó abruptamente en su entorno, sacudiéndose la neblina del sueño. ¿Dónde rayos estaba? Giró un poco su cabeza, tratando de no mover el cuerpo que estaba durmiendo sobre él. Las tenues luces alumbraban la estancia y logro reconocer el lugar inmediatamente. La enfermería de Hogwarts. Los recuerdos le llegaron de golpe, junto con brutal dolor en su costilla. Debió haberse movido ante esa reacción de dolor porque el cuerpo sobre él se removió, y un suave cabello rozó nuevamente su piel. Era Scorpius.

Una ráfaga de calidez lo llenó y miró hacia abajo, buscando, pero nada era visible excepto la pálida mano en su pecho, luciendo sin cuerpo. Score había tomado su capa de invisibilidad. ¡Se había escabullido en la enfermería y se quedó dormido en la cama de Al! Sonrió cálidamente, pensando que valió la pena la paliza con tal de tener nuevamente a Score junto a él.

Levantó su mano buscando la capa. Agarró el borde y tiró suavemente hasta que la cara de su amigo fue revelada. El movimiento despertó a Score, y su pálida cabeza se levantó hasta que los ojos grises estuvieron sobre Al. La angustia estaba clara en la cara del buscador.

–¿Al?–susurró suavemente.

–Qué yo sepa, sí– bromeó, y se sorprendió de que el simple acto de hablar activase un espantoso palpitar en su cabeza. Vagamente recordó un pie estrellándose en su sien.

–Lo siento tanto, Al–dijo Scorpius, en un tono que nunca le había escuchado. La mano en su pecho se movió convulsivamente– si hubiera estado contigo, nada de esto hubiera pasado.

–Está bien–dijo suavemente el moreno.

–No, no está bien, Al ¿Quién te hizo esto? ¡Cuándo les ponga las manos encima a los desgraciados que se atrevieron a poner un dedo sobre ti, desearan no haber venido nunca a Hogwarts!– la voz del rubio cambió, de la suave y de disculpa a la dura como una roca, acompañada con matices de violencia.

Albus estaba sorprendido por la pregunta. Por el grito que escuchó antes de desmayarse pensó que los tres Ravenclaw habían sido detenidos. Vaciló.

–Dime, Al. Los matare, te juro que los matare por lo que han hecho.

Aunque se sintió agradecido por el hecho de que Score lo defendiera, era reacio a revelar la identidad de sus atacantes. Pensó que si su amigo hacía realidad la amenaza de matar a los Ravenclaw, entonces Score se metería en problemas.

–¿Te dijo Madam Pomfrey lo que pasó?

–No, sabía que lo no haría, así que agarré tu capa tan pronto como escuche la noticia. Corrí tan rápido como pude y escuché a McGonagall hablar. Peeves mandó la alarma cuando vio a alguien atacándote, pero cuando McGonagall llego, ya se habían ido. Tenías costillas rotas, una contusión y varios de tus dientes fueron derribados.

Al pasó su lengua nerviosamente por sus dientes, pero los encontró intactos. Mentalmente soltó un suspiro de alivio.

–Madame Pomfrey dijo tenías heridas internas, y es por eso que aun te tienen aquí. Te dieron toda clase de pociones. ¿Quién lo hizo Al?–preguntó nuevamente

–Probablemente debería esperar hablar con la Directora McGonagall–dijo suavemente.

Los ojos de Scorpius destellaron.

–No los protejas, Al.

–No los estoy protegiendo. No quiero que te metas en problemas.

–No seas estúpido–soltó bruscamente, pero la mirada en sus ojos se suavizó de nuevo– eres un idiota. Deja de preocuparte por mí en un momento como éste–Al podía ver prácticamente las tuercas girando en la cabeza rubia y supo que Score planeaba quedarse tranquilo por ahora pero, eventualmente, buscaría venganza. Algunas veces Score era tan Slytherin que el amarillo que usaba se teñía de verde– ¿Por qué te atacaron?

El cálido sentimiento se disipó, hubiese abrazado a su amigo atrayéndolo de vuelta a su cuerpo si se pudiera mover sin dolor. Los recuerdos regresaron junto con toda la angustia mental que sintió por días. Elladora lo había comenzado todo. Ella había sido la que le dijo a Eddie Carmichael que Al gustaba de él. Era la serpiente en el paraíso del moreno. No se atrevió a mencionarla. No de nuevo, no cuando Score estaba allí. Silenciosamente se juró nunca volver discutir con su amigo por una chica. No le importaba si Score tenía mil novias, mientras que esa mirada nunca abandonara sus ojos cuando miraba a Al.

–No importa.

Score siseó.

–¡Sí importa, Al! ¡Deja de actuar como un maldito Gryffindor!

El agudo sonido de su voz fue escuchado por el paciente más cercano, quien gimió y se dio media vuelta en la cama. Score lo fulminó con la mirada.

–No puedo decirte por qué me atacaron, Score. No me creerías de todas formas, así que solo déjalo pasar. Es suficiente con que estés aquí conmigo.

Score entrecerró sus ojos y tomó aire, probablemente listo para defender incluso una calumnia implícita contra su estimada Elladora. Al puso un dedo sobre los labios del buscador.

–Shish–dijo silenciosamente–No importa.

La mandíbula de Score se apretó, pero su mirada se suavizó. Recostó su cabeza nuevamente sobre el hombro del moreno y su mano acarició gentilmente su pecho.

–Está bien, Al. Tú ganas. Trata de dormir. Me quedare aquí hasta que te quedes dormido, y entonces regresare por la mañana, tan pronto como admitan visitas sin tener que usar capas de invisibilidad.

Al cerró sus ojos, sintiéndose seguro nuevamente, e hizo lo que Score le sugirió.

Represalias

Cuando Al salió de la enfermería, noto rápidamente que las cosas habían cambiado. Scorpius estaba absurdamente sobreprotector, hasta el punto de fulminar con la mirada a otros Hufflepuff que osaran hablarle. Fuera de la sala común, era aun más extraño. Scorpius y James se tomaban turnos para merodear a su alrededor, e incluso pasaban tiempo susurrándose, como si fueran viejos conspiradores.

Al había rehusado dar una memoria para el Pensadero, pero dio la descripción de los chicos bajo los efectos del Veritaserum. Los tres Ravenclaw fueron suspendidos indefinidamente, aunque los rumores dijeron que tenían una extraña enfermedad. Las historias variaban pero las más comunes eran de una extraña enfermedad pudre-nalgas que parecía resistirse a cualquier tratamiento. Después de eso, los demás estudiantes se mantuvieron lo más lejos posible de él, la mayoría de ellos le creían responsable. Él o Scorpius Malfoy.

La primera confrontación con Elladora Greengrass después del incidente fue algo sorprendente. Al, Score, los hermanos de Al y casi todos los parientes Weasley estaban pululando en la entrada del comedor a la hora del desayuno, esperando a que fuera la hora para la primera clase, cuando Elladora se acercó y le dio a Scorpius su usual beso posesivo. Le sonrió al guardián.

–Que bueno verte, Albus – Dijo en un tono que goteaba falsedad. El Hufflepuff la miró pero no dijo nada. En vez de eso le sonrió a Score, para mostrarle su renovada resolución de no pelear con su novia. Simplemente iba actuar como si ella no existiera.

–Ellie, Tú no ayudaste a instigar el ataque hacia Al ¿Cierto?–preguntó Scorpius. Dos pares de conmocionadas cabezas miraron al buscador, quién añadió– Porque estaría extraordinariamente enojado si descubro que lo hiciste.

Elladora lo miró boquiabierta

– ¿Cómo puedes insinuar algo así? ¿Ha estado Albus llenando tu cabeza de mentiras sobre mí de nuevo? Sabes que me odia.

–Al no miente, especialmente a mí. Tal vez deba obtener Veritaserum, y así determinar quién es el menos sincero– la voz de Score sonaba fría, muy similar al mayor de los Malfoy, notó Albus, asombrado por un momento. El Señor Malfoy estaría complacido.

–Yo puedo conseguirlo–habló James arrastrando las palabras.

Elledora se sonrojó furiosa.

–Sinceramente Scorpius, no sé a qué estás jugando, juntándote con estos mestizos y traidores a la sangre! ¡Nosotros somos sangre puras! ¿Acaso eso no significa nada para ti?

Score entrecerró los ojos.

–No, en realidad no. Algunos de tus preciados amigos sangre puras atacaron a Al. Si pienso por un momento que tú estuviste involucrada…

–Bueno, ¡Obviamente lo haces o si no, no me acusarías de esta manera!–gritó– ¡Será mejor que te cuides Scorpius! ¡Está por llegar el día en que la sangre dirá! ¡Ya verás!

Se fue enfurecida, después de soltar lágrimas que garantizaban ser falsas. Al tiene una hermana, sabe cuando las lágrimas son reales.

–¿Qué rayos fue eso?–preguntó Score. Al estaba tan confundido como su amigo, pero Rose Weasley elevó su voz.

–Un grupo de Sangre Puras ha estado causando problemas al Ministerio. Comenzó por el contra golpe del sentimiento anti-sangre puras causado por la guerra. Está mal que los sangre puras hayan sido en gran parte excluidos de las posiciones en el Ministerio, pero es igual de malo ir por allí atacando a Muggles o lastimando a las personas.

Al se le quedo mirando a Rose.

–¿Cómo sabes todo eso?– ella rodó sus ojos.

–Presto atención a lo que dicen en casa, Al. Mamá es la jefa del Departamento de Aplicación de Leyes Mágicas ¿recuerdas? Lleva meses hablando de eso. Por Merlín, ¿quiénes crees que fueron los que casi matan a tu papá la vez…–paró cuando un codazo por parte de James le dio en las costillas. La chica palideció al instante.

–¿Qué quieres decir con "casi mata" a papá?–preguntó, para después darse la vuelta y encarar a su hermano–James, ¿sabías esto?

–Muchas gracias, bocazas–refunfuñó en dirección a Rose, quién se había tapado la boca con la mano. Al parecer, Lily lucia tan confundida como el Hufflepuff. James suspiró– Papá no quería preocuparlos. Está bien. Teddy y Eric pararon el hechizo y le consiguieron ayuda a tiempo.

Albus se juró tener una severa plática con su padre cuando regresara a casa para el verano. Miró a James con preocupación, sabiendo que su hermano hablaría con franqueza ahora que la verdad ya estaba dicha.

–¿Cómo de peligroso es ese grupo?

–No más peligroso que cualquiera de los otros locos grupos con los que papá lidia, Al. Sabes que ese es su trabajo.

–Desearía que se buscara otro trabajo–dijo Lily, expresando los pensamientos de Albus–Tal vez así mama y él no peleen tanto.

Al no estaba seguro de que otro trabajo salvaría la relación de su padre con su madre. Era lo suficientemente grande para saber que algo no iba bien entre ellos. Para ser honestos, su padre se veía un millón de veces más relajado y contento cuando estaban donde los Malfoy. Era una verdadera lástima que el papá de Score no fuera mujer.

–¿Cómo se siente tu padre respecto a la poción Multijugos?– preguntó especulativamente, causando que todos lo miraran confusos.

–Al, o las pociones que Madame Pomfrey te dio tienen efectos secundarios, o uno de los golpes que recibiste te causó daño cerebral– Score pasó un brazo alrededor del cuello de Al y lo acerco más a el–vamos a clases. Trata de no decir nada estúpido por un rato.

James soltó una carcajada.

–Buena suerte con eso.

TBC….

Notas finales:

No me maten a mi… yo solo soy la humilde traductora… jajaja creo que tuve suficiente con las amenazas de muerte que recibí en los reviews pasados!!see ya!
Krispy

Pues 3 cosas: 1-Mil gracias a Sirem mi excelente beta!! No es ella genial?! Claro que lo es!! Vamos démosle un fuerte aplauso!! krispy se pone de pie y aplaude efusivamente las lectoras la miran con una ceja levantada dije DEMOSLE UN FUERTE APLAUSO!!-siseo Krispy con mirada marca Malfoy. YEI!! Gritan las lectoras mientras que aplauden y silban gracias eso estuvo mucho mejor!!

Ok… numero 2- no olviden dejar su review!! Jejeje siempre me emocionan sus comentarios… (Secretamente las quiero volver a todas adictas a esta pareja para que así comiencen a surgir mas fics de Al y Score) emmm supongo que ya no es un secreto…

Vamos a la 3- si no lo han hecho no olviden pasar por El Slytherin Gryffindor!!

Se les quiere!!