EL SLYTHERIN HUFFLEPUFFBy: Cheryl Dyson

CAPITULO 5

Rencor

Gracias a Merlín, el Quidditch tomó gran parte de su tiempo, mientras se preparaban para el juego final contra Ravenclaw, quiénes habían subido los niveles de agresividad después del incidente, lo cual dio como resultado la expulsión de tres de los suyos. Casi se habían convertido en una amenaza. Score trabajó sin piedad en el equipo de Hufflepuff para mantener el estado de invictos.

Además del Quidditch, los estudios también habían aumentado debido a los próximos exámenes de fin de curso. Score insistió en que cada Hufflepuff hiciera el mayor esfuerzo posible. Al escuchó a uno de los estudiantes referirse a Score como "Aquel que no debe estar cuerdo" después de una particularmente despiadada reprimenda. Así que trató de persuadir a Score de bajar el tono de sus amenazas un poco, con resultados poco satisfactorios.

Las malas intenciones de Elladora hacia Albus habían aumentado exponencialmente desde su discusión con Score. Aunque oficialmente no habían terminado, Scorpius la rechazaba y le prestaba atención casi exclusivamente a Al. Inclusive llegó a sentarse en la mesa de los Gryffindors a la hora de las comidas y charló amenamente con James, Rose y Lily. Elladora se quedó con sus amigas de Slytherin, fingiendo estar enojada con el Hufflepuff en vez de ser todo lo contrario.

Al la vio mirándole ceñuda y con odio. Cada vez que pasaba a su lado en los pasillos le golpeaba con el hombro y gruñía "marica mestizo". Un doloroso hechizo siempre le seguía; lesiones, verrugas, furúnculos y sarpullidos. Se volvió experto invocando el hechizo escudo con un rápido movimiento de su varita. También se volvió un asiduo visitante de Madam Pomfrey cuando no invocaba el escudo lo suficientemente rápido. Nunca divulgó la identidad de su atacante, supuso que la Slytherin tenía todo el derecho de estar enojada al perder a Scorpius, y él estaba tan contento de tener de vuelta a Score que no le dio mucha importancia al rencor de la chica.

–Tú y toda tu insignificante familia van a tener su merecido pronto, Potter– Elladora gruñó un día cuando el escudo de Al desvió una espantosa maldición que dejó una humeante mancha negra en la pared más cercana– mi tía Daphnee me lo dijo. Una tormenta se acerca, Potter, así que mejor que te prepares.

El Hufflepuff se la quedó mirando con asombro mientras se alejaba. Repitió las palabras de la chica a Score esa noche. El rubio solo se encogió de hombros.

–Esta loca, Al. Mi rechazo debió trastornar a la pobre. Estoy pensando en pedirle a Angélica Parkinson que salgamos, solo para molestar a Elladora.

–Tú… ¿Qué?

Score rió.

–Oh, Al. Parece cómo si hubiera matado a tu familia o algo así. Sabes que, eventualmente, me voy a encontrar otra novia, y no quiero que te enfurruñes por eso.

Al cubrió sus facciones con una máscara de indiferencia. Se encogió de hombros.

–Eso no me importa. Pero, ¿Angélica?

–¿Todavía te gusta? En realidad nunca podría salir con ella, por supuesto. Su madre y mi padre son buenos amigos. Angélica es prácticamente mi hermana – sonrió– algunos piensan que es mi hermana.

Al jadeó sorprendido.

–¿Quieres decir que tu padre…

–Es posible. Nadie sabe quién es realmente el padre de Angélica, y mis padres nunca se llevaron bien…

–Solo para estar seguros, deberías tachar Angélica de tu lista–sugirió Al.

Scorpius rió y asintió.

–Como dije, esa solo una idea.

–Mala idea.

Score le dio un codazo y Al se lo devolvió. De repente estaban peleando relajadamente en el suelo de la sala común como si tuvieran cinco años. Varios de los Hufflepuff jóvenes se unieron rápidamente y convirtieron la pelea en un todos-contra-todos tirando almohadas, luchando y hechizando bromas.

El juego final de la temporada de Quidditch en Hogwarts garantizaba ser un encuentro brutal. El equipo de Ravenclaw había sido lo suficientemente tenaz para probar que eran una amenaza real a los Hufflepuff.

Por suerte, Al se sentía bien para jugar, aunque movimientos muy bruscos le causaban una punzada de dolor en las costillas y ocasionales ataques de mareo. Madame Pomfrey le dijo que, aunque estuviera casi del todo bien, su cuerpo aun tenía cosas que sanar por sí mismo. Su mente también recordaba las lesiones, y algunas veces arrastraba consigo "dolores fantasmas". En realidad no le importó la explicación, con tal de que se pudiera mantener montado en su escoba.

Voló un poco por encima de los aros y observó a Score cruzar el campo. El rubio volaba lentamente, con un patrón al azar, seguido del buscador Ravenclaw. El cielo estaba claro, pero el energético viento agitaba las pancartas y hacía que fuera un verdadero reto volar.

Una Bludger se dirigió hacia Al, quién la evadió con un rápido giro, pero casi fue atropellado por uno de los bateadores de Hufflepuff, el cuál grito rápido "!Lo siento, Al!" cuando pasó a su lado y le dio a la caprichosa Bludger un golpe que la mandó hacia el cazador de Ravenclaw.

El cazador entró en pánico y lanzó la Quaffle hacia uno de los aros. Al ni se molestó en pararla, el viento ayudó a que el tiro fallara por unos cuantos metros. Sonrió y levantó una mano hacia Score, quién estaba volando cerca, probablemente para presenciar la acción.

La Quaffle fue atrapada por el equipo de Hufflepuff, los cuáles volaron a través del cielo hacia el otro lado del campo. Score acomodó el ángulo de su escoba y salió disparado hacia delante, inclinándose para que su cuerpo quedase lo más pegado posible a la escoba, logrando que Al se quedara sin aliento ante eso. ¡Vaya que Score podía volar! Dudó que su mejor amigo hubiese visto realmente la Snitch, lo más seguro es que solo estuviese engañando al buscador de Ravenclaw, quién se apresuró a empatar a Score al ver el frenético vuelo del Hufflepuff. El triple tirabuzón que realizó Scorpius se lo confirmó. Solo estaba jugando, tratando de mantener al otro buscador desequilibrado y cansado.

Se forzó en apartar su mirada del buscador. Flotó de vuelta a los aros, el viento lo había alejado y los Ravenclaws estaban regresando. No sabía si los Hufflepuff ya habían anotado, había tanto viento que no se podían escuchar los comentarios. No importaba, porque Ravenclaw no había anotado aun. Sabía que Scorpius prefería morir antes de dejar que el otro equipo atrapara la Snitch.

Una fuerte ráfaga de viento le dio de lleno en la cara, haciéndolo entornar los ojos. Las cerdas de su escoba se golpearon con el poste más cercano, haciéndolo inclinarse hacia delante. Hizo una mueca cuando el movimiento le trajo un destello de dolor en sus costillas. Dolor fantasma, se recordó con un resoplido. Ciertamente se sintió real.

Mantuvo su mirada en el equipo que se aproximaba. Los Ravenclaw eran tan predecibles. Tratarían de lanzarle una Bludger para obligarlo a apartarse para que ellos pudieran meter la Quaffle. Había que admitir que tenían varios trucos, maniobras complicadas para tratar de conseguir su objetivo, todas sacadas de la aguda mente de los cuervos, pero Score no estaba falto de inteligencia tampoco. Había instruido al equipo sin piedad en cómo contrarrestar cada posible situación.

Esta vez el cazador Ravenclaw giró a la derecha e hizo ver cómo si se fuera a caer de su escoba. Al se preparó para la inevitable Bludger, mientras que tenía sus ojos fijos en la otra pelota. Sin duda el cazador se acomodaría en su escoba y lanzaría la Quaffle en el instante en que viera la oportunidad.

La primera Bludger fue golpeada hacia un lado por uno de los golpeadores de Hufflepuff, que soltó una risilla y se burló del golpeador de Ravenclaw. Al no se molestó en mirar a la otra Bludger, sabiendo que sus compañeros lo protegerían. Además, Score le había dicho unas quinientas veces mantén tus ojos en la Quaffle. Así que sus ojos verdes estaban tan fijos en la pelota sostenida por el Ravenclaw que ni se dio cuenta cuando comenzó a resbalarse.

Apretó su agarre en la escoba pero casi se sentía resbaladiza, miró a sus lados y notó que sus pies también se encontraban faltos de resistencia. ¡Mierda! ¡Se iba a caer de la escoba! Tiró sus manos hacia el mango de la escoba pero realizó el movimiento muy tarde para detener su caída. Sus piernas se apartaron de la escoba y se balancearon en el aire, mientras que sus manos aun se sostenían de la punta, pero solo por un momento. Su peso hizo que la escoba se reclinara hacia abajo. Supo, con un sentimiento enfermizo, que se iba a caer.

Se agarró con desesperación, pero la escurridiza sensación no desapareció. Le pareció escuchar a alguien gritar su nombre y entonces comenzó a caer.

Se preparó para otra ronda de dolor, pero en vez de eso sintió un extraño jalón, para luego sentir que todo pasaba como en cámara lenta, y por ultimo sintió como algo gigante y esponjoso lo envolvía. Parecía un colchón gigante y sintió que era lanzando al aire nuevamente pero con lentitud, como si hubiese sido lanzado sobre un enorme malvavisco.

Soltó una risilla cuando se dio cuenta de que no había dolor alguno, y que en realidad estaba disfrutando la situación. Flotó de vuelta al suelo y su diversión se apagó cuando vio a Score lanzarse de la escoba para correr hacia él y, arrodillándose a su lado, lo agarró fuertemente.

–¡Al!–gritó–¿Estás bien?

Sonrió al ver los ojos preocupados de Score, pero antes de que pudiera hablar, estuvieron rodeados de Gryffindors.

–¡Albus!–gritó Rose, que se arrodilló al lado de ellos.

–Bonito rebote, hermanito–dijo James divertido– ¿Qué le lanzate, Rose?

–Un hechizo amortiguador ¿tú?

–Un encantamiento para reelentalecer–admitió James

–Yo invoqué un Wingardium Leviosa– soltó Lily

Al rió.

–¡Se sintió tan raro! Aunque fue divertido, ¡deberían probarlo!

Scorpius sacudió la cabeza.

–Maldita sea, Al. Pudiste morir ¿Qué pasó?

–No me podía sostener de la escoba. No se que pasó.

–Yo sí.

Todos vieron como Angélica Parkinson se acercaba. Al se la quedó mirando estúpidamente.

–Fue Elladora Greengrass. Sé que nos detestamos cordialmente, Al, pero ella fue demasiado lejos. Traté de detenerla, pero ya había invocado el hechizo.

Score se puso de pie.

–¡La voy a matar!– gritó, y comenzó a caminar. Solo había dado seis pasos cuando James lo derribó–¡Quítate de encima mío, Gryffindor patán!

Al se sentó y observó con interés como su hermano peleaba con el enfurecido rubio.

–¡Para, Malfoy!–gritó James– Si la maldices ahora, te van a expulsar ¿Entonces quién cuidara de Al?

Scorpius dejó de luchar. Angélica se encogió de hombros.

–Es muy tarde, de todas formas. Nuestra discusión fue bastante escandalosa. Ellie ya fue llevada a ver a McGonagall.

Albus se puso de pie y James levantó a Score con un apretón de mano. El equipo de Quidditch de Hufflepuff aterrizó alrededor de ellos, balbuceando palabras de preocupación y jurando venganza.

–¿Por qué no están jugando?–demandó Score, olvidando aparentemente que fue el primero en abandonar el campo. El capitán de Hufflepuff fulminó con la mirada a Score, pero sabía muy bien que no le convenía hablar, ya que él solo era capitán del equipo de nombre.

–Tiempo fuera–explicó el cazador–nuestro buscador se cayó, y el de ellos recibió una misteriosa Bludger en la parte de atrás de la cabeza.

Scorpius asintió secamente, pero Al podía notar que estaba complacido. Uno de los golpeadores le dio su escoba.

–Comenzó a caer, así que la agarre.

La tomó, y, con alivio, notó que ya no se sentía resbaladiza e imposible de sostener.

–Hechizo Resbaladizo–explicó Angélica– realmente debe de odiarte, Al. No me caes muy bien, pero no te quiero muerto– sus pálidos ojos centellaron mientras que añadió– por lo menos ya no.

Al sonrió. De repente, le gusto más Angélica que cuando eran pareja.

–Gracias–dijo.

–Por supuesto eso no quiere decir que vaya a hacer amistad con alguno de ustedes, Hufflepuff o Gryffindors–dijo descaradamente. Lanzó sobre su hombro la punta de su bufanda verde y plata, y se alejó caminando tranquilamente.

–Emmm–dijo Al–Saben, ella no está tan mal– casi pierde el aire cuando un brazo de Score pasó alrededor de su cintura con un inesperado apretón.

–Vuelve al juego, casanova– dijo calurosamente Score– y trata de mantenerte en la escoba esta vez ¿está bien?– pasó sus dedos a través del cabello de Al y los revolvió.

–Mientras que mantengas a tus locas novias a raya– replicó Al.

–Hecho–dijo el buscador al oído de su amigo, y le dio otro apretón. Antes de que Albus se pudiera sonrojar por el contacto, Score lo había soltado y se montaba en su propia escoba, gritando ordenes mientras que volaba. Los Hufflepuff se dispersaron.

Nuevo Territorio

Albus no estaba muy seguro de cómo sentirse respecto a la nueva amistad entre Score y James. Usualmente, murmuraban juntos, la cabeza rubia pegada a la castaña, mientras que planeaban alguna horrible broma. Trató de no sentirse celoso de su propio hermano, pero Score siempre había estado firmemente del lado de Al cuando decían que James era un completo idiota. El cambio de opinión, no solo fue terrible, sino que también lo dejó sintiéndose contrariado.

Elladora envió una suplicante carta al buscador de Hufflepuff, dónde le rogaba que se encontraran en la torre de Astronomía para "arreglar las cosas". Score la leyó en voz alta falseando su voz, gesticulando y sollozando dramáticamente ante todo Hufflepuff, que se reunieron en la sala común para presenciar la función. Los Hufflepuff se partían de la risa, la mayoría habían sido víctimas de la afilada lengua de Elladora y estaban contentos de que, finalmente, Score terminara con ella. La historia de la pantomima se corrió por todo el colegio. En el minuto en que la Slytherin lo escuchó, su relación con Scorpius terminó oficialmente.

Albus estaba preocupado.

–No debiste humillarla de esa manera–dijo

Scorpius resopló.

–Vamos, Al. La odias y trató de matarte una vez, que sepamos. No me vengas a actuar ahora como un Hufflepuff.

–Soy un Hufflepuff– protestó.

–Sabes a lo que me refiero. Tiene suerte de que todavía esté respirando una vez que concluí que estaba tras… lo de los Ravenclaw.

–¿Lo hiciste?

Score asintió.

–Tu hermano es tenaz. Siguió averiguando hasta que dio con alguien que sabía algo… y de allí partimos.

Casi pregunta, pero decidió que era mejor no hacerlo. Scorpius nunca revelaría la tortura o chantaje que usó, así como nunca había admitido que maldijo a los tres atacantes de Al.

–Desearía que dejaras de hacer cosas que te meterán en problemas.

–Y yo desearía que te preocuparas más por tu cuello que por el mío.

Sonrió, consciente de que eso nunca pasaría.

El Quidditch terminó, pero los exámenes finales no, lo cual significaba ridículas cantidades de estudio. La rodilla de Al chocó con la de Score cuando cambió de posición. Estaban sentados en la cama de Scorpius, como siempre, recostados sobre las almohadas recopiladas de las camas de los otros Hufflepuff y colocadas en la cabecera de la cama. Los demás no podían protestar por el robo porque Score los había desterrado de la habitación hasta que terminara de estudiar. Se aseguró de que fuera así al invocar un poderoso hechizo de cierre.

A Al no le importaba sufrir los "Tiempos de Estudios" mientras que estuviera solo con Score. Leyó un pergamino en donde tenía la tarea de pociones del día siguiente. Trató de poner toda su atención, pero ya había leído el procedimiento seis veces. Se preguntó como rayos Score se podía concentrar en algo tan aburrido como Aritmancia. Pociones ya era lo suficientemente malo. Su aliento quedó atorado en su garganta cuando sintió algo en su muslo. Apartó su pergamino para ver el pálido pulgar de Score recorrer una larga línea de tinta que adornaba la cara interna del muslo del pantalón.

–Te lo juro, Al, eres un desastre. ¿Nunca has escuchado del Hechizo limpiador?

–Se me cayó la pluma. Es solo una pequeña marca, y no valía la pena el trabajo de limpiarla. Lo haré mas tarde. La estúpida poción que tenemos que cocer mañana es una pesadilla.

Al casi ni podía sacar las palabras, porque el pulgar de Score había seguido la mancha hasta llegar a su rodilla para después volver a bajar al muslo.

–mmm– dijo Score ausentemente– no es ni la mitad de difícil que esta maldita fórmula de Aritmancia.

El pulgar seguía recorriendo la línea de tinta. Desde arriba en la rodilla para después bajar, bajar y seguir bajando hasta su entrepierna. La cual, aunque Al no se había dado cuenta, estaba empezando a despertar. Sintió el calor apoderarse de su cuerpo.

– Estos números cambian completamente la firma mágica–murmuró Score– eso no puede ser correcto.

Se olvidó de respirar cuando al pulgar se le unió la mano, deslizándose desde el muslo hasta la rodilla y de vuelta al muslo. Notó con horror que su miembro estaba despertando con las caricias, mientras que Score estaba metido en su tarea y no tenía ni una maldita idea de lo que sus toques le estaban produciendo.

Arriba. Abajo. Necesitaba escapar. Tenía que huir antes de que su amigo lo notara. Aun no podía olvidar la reacción cuando Al tuvo su confrontación con Eddie Carmichael.

Me gustan las chicas. No soy como tú.

Su corazón casi se detuvo cuando la mano de Score se deslizó muy abajo y, en realidad, llegó a rozar la dura-como-roca erección de Al. Sus miradas conectaron, sorprendidas por un momento. Las mejillas del moreno se sonrojaron con mortificación, pero el rubio sonrió – ¡Sonrió!–divertido y dijo:

–Mierda, Al. Necesitas hacerte una paja. Me pudiste haber dicho y te hubiera dejado usar tu cama.

Asombrosamente, los dedos pálidos se posaron sobre el duro material bajo el pantalón, convirtiendo su respuesta en un sonido ahogado.

–¿Quieres que lo haga por ti?–se ofreció Scorpius– no es cómo si no lo fueras hacer de todas formas ¿cierto?

Al quería preguntarle si se volvió loco o había tomado alguna poción, especialmente después de su horrible no soy como tú discurso, pero lo que en realidad, en realidad quería era que Score no se detuviera, así que solo asintió y rogó a todos los dioses que no estuviera cometiendo el mayor error de su vida.

La mano de Score desabrochó y bajó el cierre del pantalón, liberando parcialmente la erección de Al, que aun estaba atrapada por el bóxer de algodón.

–Pero Al, esto no significa nada–advirtió– solo te estoy ayudando ¿Entiendes?

Albus asintió incapaz de hablar mientras que la pálida mano se metía en su pantalón y, por primera vez, otra mano que no era la suya tocó su polla. Casi se corre con el mero sentir de la suave mano de su amigo, la cual se movía firme y segura. Se mortificó al percatarse de que solo le tomo tres bombeos correrse sobre la pálida mano y su bóxer.

–Merlín–dijo Al– lo siento.

–Lo sientes ¿Por qué, tontito?– el tono de voz del rubio era de broma y, mierda, realmente caliente. Tragó fuerte, levantó su varita e invocó un hechizo de limpieza que solo se llevó unas cuantas células de su piel junto con el desastre.

–¿Me quieres ayudar ahora?–preguntó Score. Al bajó la mirada hacia el abultado pantalón de su amigo. Los pálidos dedos se deslizaron en la entrepierna, sugerentes.

–Sí– se arregló a decir, y observó casi aterrado como Score se desabrochaba y deslizaba la ropa hasta sus muslos para revelar una pálida polla acurrucada en dorados rulos. Era hermosa, como el resto de Scorpius.

–¿Y bien?–soltó el rubio, casi impaciente, rompiendo la inactividad de Al, quién rápidamente tomó el miembro en su mano. Nunca había estado tan contento de ser ambidiestro.

Acarició toda la extensión, maravillado de lo similar que se sentía en comparación con la suya. La torció ligeramente y sonrió cuando Score hizo un ruidito que causó que el calor subiera a sus mejillas. Repitió el movimiento solo para escucharlo de nuevo.

–Más rápido–dijo Scorpius, como siempre exigente. Y él, como siempre, obedeció.

Score duró un poco más que Albus. El moreno pensó que ver a Scorpius correrse era una de las mejores cosas que había visto. La cabeza rubio-platinada estaba echada hacia atrás y su cara tenía un encantador rosado. Sus labios estaban abiertos y sus ojos cerrados fuertemente. Si Albus no estuviera ya enamorado, lo hubiera hecho fuertemente en ese momento.

–Merlín–dijo sin aliento cuando sus ojos grises hicieron aparición– es mucho mejor que hacérsela uno mismo.

Asintió tan efusivamente que pensó que su cuello se iba a partir. Scorpius se limpió y acomodó su ropa. Miró al moreno con advertencia.

–Hablo en serio, esto solo es ayuda mutua, Al. No significa que somos maricas y, definitivamente, no significa que soy tu novio.

–Sí, Score–dijo obedientemente, pero la sonrisa no abandonó su rostro. Lo que provocó que su amigo rodara los ojos.

–Vuelve a tus trabajos, vago.

Al levantó el olvidado pergamino, sintiéndose más contento de lo que había estado en los últimos meses.

La "ayuda mutua" rápidamente se volvió la rutina favorita de los chicos. Utilizaban su habitación en Hufflepuff cuando Score tenía el impulso de sacar a los demás de ella, pero también hacían uso del armario de las escobas de Quidditch, los pasajes secretos a Hogsmeade, el aula abandonada en el cuarto piso y en el conveniente laberinto de setos que el profesor Longbottom había plantado detrás del invernadero. Una vez, entre clases, Scorpius arrastró a su amigo al sombrío pórtico cerca del aula de Transfiguración. Hurgó entre la túnica de Al casi con frenesí.

–Merlín, Al– dijo Score mientras que Al usaba ambas manos en un movimiento practicado que sabía le robaba el aliento a su amigo. Rió entre dientes y se inclinó hacia el oído del rubio, permitiéndose rozar la suave piel con sus labios.

–¿Qué te tiene tan caliente y molesto?

–Tú, maldito tonto. Chupando esa pluma de azúcar en clases. No se supone que la debas lamer– se pausó y jadeó, un poco alto cuando Al apretó levemente sus bolas. Ambos se congelaron pero el sonido de pasos más allá del pórtico no se detuvo.

–Me gusta lamer el centro–explicó suavemente– dura más y no tiene esa desigual apariencia.

–Es obsceno–siseó, y entonces sus caderas empujaron hacia delante en la mano de Al. El líquido caliente se salpicó en su muñeca y colocó sus labios sobre el cuello de Score, sintiendo el martillar de su pulso. Sintió un curioso deleite al saber que él lo había causado, que había calentado a su amigo con solo mordisquear un dulce.

–Sigo pensando en otras cosas que puedes hacer con esa boca– murmuró Score con voz ronca cuando Al se apartaba para limpiarse y acomodar su ropa. Al lo miró boquiabierto pero estaba muy oscuro para ver la cara del rubio.

–¿Otras cosas?–preguntó sorprendido.

–Olvídalo, eso sería demasiado. No debí mencionarlo.

Pero ya lo había hecho, y Al no pudo dejar de pensar en ello.

TBC….

Notas finales:

Me tomo siglos!! Jajaja bueno ya vemos como la cosa esta progresando entre estos al igual que sus padres…
Krispy

Pues nada mas creo… solo no olviden sus grandiosos reviews estoy emocionada de leer que les pareció este primer contacto entre los chicos! Y si no han pasado a leer el SlyGry (mi abreviatura para el otro fics jejeje) pues pasen a leerlo que les va a encantar!!

XD