EL SLYTHERIN HUFFLEPUFFBy: Cheryl Dyson
CAPITULO 6
Cruzando la línea
Envuelto en los brazos de Score, sollozando audiblemente, incapaz de aceptar las noticias. Su padre se las había dado en persona, parado en la oficina de McGonagall con una expresión de perfecta calma. Albus podía ver el dolor en los ojos verdes de su padre, quemándose en medio de una rabia que era casi tangible. No estaba seguro de si James o Lily lo notaron, siempre parecía que él notaba mucho mejor que los demás las emociones de su padre. Pero todos podían sentir el dolor, y los cuatro se abrazaron llorando.
Buscó a Score en el minuto en que su padre se fue.
–Eric había sido el compañero de papá por bastante tiempo–dijo con voz rota– siempre me llamaba vagabundo y me enseñó hechizos que sabía que mi mamá no aprobaría y jugadas de Quidditch que aprendió en América. "no son civilizados de donde yo vengo" solía decir, y reía, contándome cómo se tumbaban de las escobas. ¡Oh Score! no puedo creer que esté muerto.
Score deslizó su mano gentilmente a través de su cabello y murmuró palabras tranquilizadoras que realmente no era capaz de escuchar.
–¿Qué tal si matan a papá la próxima vez, Score? James dice que estos enemigos no eran más peligrosos que ningún otro grupo al que papá se ha enfrentado, pero si eso fuera cierto entonces ¿cómo es que Eric murió? ¡Pudo haber sido papá!– sus manos apretaron la túnica de su amigo. En esos momentos la escuela le parecía algo sin importancia. El ataque de los Ravenclaw a Al no le había hecho comprender lo cercano de la muerte tanto como lo estaba haciendo el fallecimiento del compañero Auror de su padre.
–Tu padre mató al Lord Oscuro, Al. Ten algo de fe.
–¡Era joven en ese entonces, Scorpius! ¡Ahora es viejo! ¡Todo lo que hace falta es un maldito error! ¿Crees que hubiera dejado que mataran a Eric si lo hubiese podido evitar? ¡Rose dice que es todo un grupo, y ahora no tiene compañero!
Score lo apartó para mirarlo a la cara seriamente.
–El ministerio no permitirá que tu padre vaya a ningún lado desprotegido, Al. Es posible que no hayan tomado este grupo en serio, pero después de la muerte de un Auror lo harán. Tu padre no estará peleando contra ellos solo. Ahora deja de preocuparte por él, sabes que eso no le gustaría.
Se tragó un sollozo y asintió seriamente. Score tenía razón, al menos en esa parte. Su padre estaría distraído si se enteraba que él estaba despierto en las noches preocupándose por su vida. Tenía que tener confianza en que su papá podía cuidarse.
–Además– continuó Score– mi padre cuidará de él.
Lo miró fijamente.
–¿Tu papá? ¿En serio?
Scorpius asintió.
–Sí, ahora son grandes amigos. El elfo-doméstico me dijo que tu papá visita la mansión todo el tiempo. ¿No es eso increíble? Padre me dijo que te asegurara que no dejaría que nada le pasara al…. ¿Cómo fue que lo llamó esta vez? Oh sí, el "imbécil Gryffindor ignorante"
Ese comentario ganó una sonrisa casi fantasma.
–¿Llamó a mi papá así?
Scorpius asintió.
–Tienen una extraña relación ¿No te parece?
No tan extraña como la nuestra, pensó Al, pero no dijo nada, solo acomodó su cabeza en el hombro de su amigo.
Tal vez fue el dolor de Albus lo que lo causó, o tal vez era que estaba harto de estar fingiendo. Pasó la noche antes de que regresaran a casa, poco después del banquete de fin de año. Hufflepuff ganó por segundo año consecutivo la copa de las casas, y el humor de los tejones era de celebrar en la sala común. Había tanta alegría entre sus compañeros que decidió salir a tomar aire. El dolor inicial por la muerte de Eric se había convertido en una leve punzada que dolía intensamente cuando recordaba que nunca volvería a ver al alegre Auror. Aún así, le parecía incorrecto estar emocionado sobre algo tan trivial como ganar una tonta copa cuando la vida real merodeaba fuera de las paredes del pasillo, esperando arrebatar algún familiar o amigo sin advertencia.
Sabía que estaba siendo sentimentalista, pero no podía evitarlo. El final de otro año escolar siempre lo deprimía. Significaba que no volvería a ver a Scorpius a diario. Aunque tenía permitido visitarlo varias veces en el verano, simplemente no era lo mismo que abrir los ojos y ver a Score del otro lado de la habitación, a pocos pasos de poder tocarlo.
Los lugares usuales que usaba cuando quería estar solo estaban ocupados por parejitas aprovechando sus últimos momentos antes que el Expreso de Hogwarts los separara. Se encontró con Lily besándose con Adam Corner cerca del lago. Le amenazó con convertirlo en un jabalí calvo si le contaba a mamá y eso bastó para que se alejara riendo. Siempre era agradable tener material para chantajear a sus hermanos.
Su diversión se esfumó cuando regresó al castillo. Pasó por grupos de amigos entregándose regalos de última hora y despidiéndose. Los de séptimo año eran los más sombríos. Saludó con la mano al capitán de Quidditch de Hufflepuff, quién le respondió de igual manera mientras caminaba con su novia hacia la torre de astronomía. Se alegró de no conocer a muchos de los de séptimo ya que eso lo deprimiría aún más, al saber que lo más probable es que no los volvería a ver.
Merodeó hasta que encontró una ventana con rellano en una escalera poco usada. Era una vidriera de colores, y solo podía ver de forma distorsionada los terrenos del colegio a través de los espacios amarillos. Amarillo Hufflepuff, pensó y volteó el borde de su bufanda. Estuvo allí unos veinte minutos antes de que Scorpius lo encontrara.
–¿Cómo me encontraste?–preguntó mientras el rubio se acercaba. El amarillo que Scorpius estaba usando esa noche era tan pálido que casi parecía blanco, y combinaba perfectamente con su cabello. La ropa de Al era negra, como siempre. Muy adecuado para el humor que tenía en esos momentos.
Score ondeó un pedazo de pergamino antes de meterlo en su bolsillo.
–El mapa de tu hermano. Interesantes reliquias las que tu papá les ha dado a ustedes. Mapas mágicos, capa de invisibilidad… ¿Qué le dieron a Lily?
Sonrió con ironía.
–Creo que se le agotaron los artefactos para ella, así que le dan el último modelo de escoba cada año. James y yo nos quejaríamos, pero creo que la capa es invaluable, y sé que James ama el mapa de los Merodeadores. Andar escabulléndose es su vida– Albus obtenía una cantidad considerable de galeones cobrándole a James el uso de su capa. Solo Merlín sabía qué hacía su hermano cuando se escabullía por el castillo en las noches. Prefería no saberlo.
–Te preguntaría qué haces aquí solo, pero sé que te gusta rumiar nuestra última noche en Hogwarts– dijo Score mientras le quitaba de las manos la bufanda a Al y jugueteaba con los flequillos– ¿Por qué no vuelves a la sala común y pretendes ser el alegre Albus de siempre? Te extrañamos.
Estiró su mano hasta tocar la cadera de su amigo, palpando la suave tela contra sus dedos. Score siempre tenía la mejor ropa y a él le encantaba tocarla. Bueno, posiblemente solo le gustaba tocarla tanto porque la piel de Score estaba bajo ella, pero aún así… la acarició con gentileza.
–No estoy de humor para fiestas–admitió.
Score soltó la bufanda y levantó una mano para tocar su mejilla.
–Albus, me verás en una maldita semana. Deja el desánimo.
Se levantó y envolvió a Scorpius con sus brazos como si pudiera absorber la esencia del chico y mantenerla a lo largo de su separación. Sabía que estaba actuando como un idiota, pero no podía evitarlo. Score suspiró pesadamente.
–Lo siento– se disculpó
Sintió que el rubio rió contra su cabello y lo apretó ligeramente.
–Está bien, estás demasiado emocional, pero me agradas aún así.
Respondió, casi aplastando a su amigo, quién rió nuevamente.
– ¿Quieres tener una última "sesión" antes de irnos?–preguntó con voz ronca Scorpius, y él gruñó, inmediatamente duro. Movió al rubio hasta tener su cuerpo presionado contra la dura piedra del filo del rellano. Los dedos de Score tiraron del pantalón de Al. La mitad de la emoción de realizar su "paja mutua" era hacerlo en diferentes áreas del castillo donde podían ser descubiertos. Las escaleras más cercanas eran rara vez usadas, pero aún así existía la posibilidad.
Bombeó la caliente carne de su amigo y sintió cómo la pálida mano lo llevaba cerca del orgasmo. Antes de que se corriera, movió el rostro y se inclinó hasta presionar sus labios con los de Score. El rubio era suave y flexible, su boca ya estaba levemente abierta por los jadeos emitidos, dándole un acceso fácil a su lengua para entrar. Besar a Angélica Parkinson no había sido nada en comparación con eso. Su orgasmo se intensificó cien veces más con el sabor y tacto de Score. Pensó que iba a morir de la alegría.
Y entonces Scorpius lo apartó maldiciendo.
–¡Maldita sea, Al! ¿Qué mierda estás haciendo? Te dije que no soy tu novio– el rubio sonaba enojado y traicionado.
Invocó un hechizo limpiador y el enojo tomó el lugar del regocijo eufórico. Sus ojos se entrecerraron al mirar a su amigo.
–Mira, Score, estoy harto de estar fingiendo. No me importa qué clase de etiquetas me pongas. Me puedes llamar marica, homosexual, engendro o como quieras, pero eso no va a cambiar lo que siento por ti. Nunca me he mentido con respecto a eso y no te mentiré más a ti tampoco. Te amo, Scorpius– los ojos grises se abrieron ampliamente y abrió su boca para hablar, pero Al habló rápidamente antes de perder el valor– Ahora no pienses que es por lo que hemos estado haciendo últimamente. Te he amado por años, y no solo en la forma de hermandad. Si no puedes aceptarlo, entonces que así sea, porque incluso eso no cambiará lo que siento por ti. Tú sigues diciendo que lo que hacemos no significa nada, pero tal vez deberías pensar en eso y asegurarte de que no te estás mintiendo.
Con eso dicho, se dio media vuelta y caminó hacia las escaleras, sorprendido de su habilidad para mantener la cabeza en alto, aun con la posibilidad de haber perdido a Scorpius para siempre. Sintió de repente que entendía cómo su padre tuvo la valentía para enfrentarse contra el Lord Oscuro. Algunas cosas simplemente hay que enfrentarlas, o si no ¿Cómo podrías vivir contigo mismo?
Miró por la ventana del Expreso de Hogwarts y observó cómo las gotas de lluvia se deslizaban por el vidrio, haciendo caminos. Su valentía de la noche anterior lo había abandonado con los primeros rayos del sol y la fría ausencia de Score. Se las había arreglado para no buscar al rubio. En vez de eso, terminó de empacar y se aseguró de que su baúl estuviera afuera con el de los demás.
Sus ojos habían buscado incasablemente a Scorpius, que nunca apareció. Se subió a regañadientes en el carruaje empujado por los Thestral con sus otros amigos Hufflepuff e inventó una tonta excusa ante la notoria ausencia de Score.
Se sentó en su usual puesto, en el compartimento de al lado del equipo de Quidditch. Las gemelas Abbott trataron de entablar conversación hasta que sus monosílabos hicieron que perdieran interés. Estaba sumido en una depresión silenciosa, cuando la puerta se abrió y un familiar rubio entró y tomó asiento en su usual puesto al lado de él. Miró a Score sorprendido.
–No quiero hablar de ello– soltó irritado– la última vez que me enojé contigo, algo espantoso te pasó porque no estuve allí para protegerte. Solo me estoy asegurando de que no vuelva a pasar. Que sepas que aún estoy enojado, así que te agradecería que te quedaras callado y me dejases dormir.
Asintió silenciosamente. Un Scorpius cansado era un Scorpius despiadado, así que lo mejor era hacer lo que decía. Sintió un gran alivio cuando su amigo suspiró y acomodó su cabeza en su hombro, como siempre lo hacía. Movió su mano para pasarla sobre sus hombros y acercó un poco más al rubio, para después poner su mentón sobre su cabello.
Score durmió hasta que el tren llegó a la estación de King Cross. Finalmente acabó con su cabeza en el regazo del moreno y sus piernas sueltas sobre las piernas de las gemelas Abbott. Las chicas conversaron con Al y rieron con los otros chicos que estaban en el compartimento. Score recogió sus cosas y salió sin mirar atrás, pero una palabra de Al lo hizo detenerse.
–Score– el rubio se paró en la puerta y miró hacia Al, que sonrió– sé que todavía estás enojado conmigo…. Pero valió la pena.
–Eres imposible, Albus–dijo, para luego salir.
Recogió sus cosas y lo siguió, sintiéndose sorprendentemente feliz.
Cuando salió del tren, pudo ver por un momento a su padre parado muy cerca del padre de su amigo. Una nube de vapor los tapó y esperó a que desapareciera un poco. El año pasado había corrido a través del vapor y se tropezó con una escoba tirada en el suelo, cayendo así de cara y casi rompiéndose los dientes. Ahora intentaba ser más cuidadoso.
Alguien lo empujó y escuchó dos palabras: "Petrificus Totalus"
Hubiese gritado, pero ya no se podía mover. Antes de que cayera, una fuerte mano agarró la suya y sintió la sacudida de la desaparición. La última cosa que vio fue la rubia cabeza de Score girándose.
TBC…….
Notas finales:
Lo se… esta en un momento crucial!! Jajjajaja no se coman las uñas, en vez de eso dejen un review!Gracias por seguir leyendo y a Sirem por betear este fic.
Si aún no lo han hecho, no olviden pasar por el Slytherin Gryffindor!
Xoxo
Krispy
