EL SLYTHERIN HUFFLEPUFF
By: Cheryl Dyson
CAPITULO 7
Carnada
Al abrió sus ojos llorosos y trató de enfocarlos. Se preguntó cuándo lo habían golpeado con un hechizo aturdidor, ya que no lo recordaba. Aunque sí recordaba haber sido secuestrado en la Estación King Cross. Con eso en la mente, miró a su alrededor detallando para sus adentros dónde estaba. La habitación era grande, con paredes de Madera oscura…. Y estaba atado a una silla. Jaló sus ataduras y notó que estaba atado con algo ligeramente brillante. Ataduras mágicas, sin duda.
Dejó a un lado la idea de escaparse y siguió observando la habitación. Un juego de puertas dobles, cerradas, estaban a su derecha. Frente a él, una enorme chimenea con acabados de Madera y, sobre ella, una pintura gigantesca de un hombre en ropas arcaicas. Estaba muy lejos para poder verla detalladamente. A su izquierda, dos grandes ventanas y, a cada lado de ellas, un enorme escritorio de madera. Unas cuantas mesas pequeñas adornaban la habitación igualmente, pero ninguna tan grande como los escritorios. Se preguntó si algún mueble había sido movido para hacerle espacio a la pesada silla que lo tenía cautivo.
Probó meciéndose, pensando que tal vez la podía tirar al suelo y así arrastrarse a la puerta, pero la maldita cosa, o era muy pesada, o lo más probable es que estuviera pegada al suelo con un hechizo. Volvió a examinar sus ataduras, esperanzado en poder soltarlas un poco para liberar sus muñecas.
¿Dónde rayos estoy? se preguntó. ¿Quién querría secuestrarme?
Las puertas se abrieron y dos personas entraron, ambas escondidas bajo capuchas negras. Una era alta y la otra baja. Los miró con recelo.
La figura baja se acercó a él y se quitó su capucha con sus pálidas manos.
-Hola Albus- ronroneó Elladora Greengrass- que agradable verte… de esta manera.
Mantuvo su cara inexpresiva, aunque estaba más confundido que antes. Sabía que Elly lo odiaba, ¿Pero por qué razón lo secuestraría? ¿Acaso no sabía quién era su padre?
Su acompañante también se quitó la capucha y Al levantó una ceja en lo que esperaba fuera una fiel imitación de Scorpius. Estaba más que seguro de que nunca había visto a ese hombre. El tipo tenía piel oscura y un cabello negro espeso. Era guapo en una forma que le recordaba al papá de Score, aunque no sabía de qué manera. De repente, le llegó la idea. El hombre era fino, como un hermoso jarrón por fuera, pero por dentro lleno de cosas escondidas y posiblemente desagradables.
-Albus Potter- dijo el hombre mientras posaba su fría mano en la mejilla del Hufflepuff. Pensó en apartar su rostro, pero decido, en vez de ello, otorgarle una mirada fulminante- realmente eres la viva imagen del Niño que Vivió, inclusive esos iracundos ojos verdes. Es también hermoso ¿No lo crees, Elladora?
La chica rodó los ojos.
-En realidad no considero a los mestizos para nada "hermosos", aunque al parecer Scorpius no hace esa distinción.
-¿Qué quieres conmigo?- gritó molesto, ya que no quería que la conversación se tornara en Score. Lo último que deseaba era que secuestraran a su amigo. Prefería sufrir cualquier castigo que tuvieran preparado, con tal de que Score estuviera a salvo. De repente, le entró un ataque de pánico al no saber si Scorpius estaba seguro. ¿Qué tal si también lo habían agarrado? Guardó esa preocupación en el fondo de su mente.
-No quiero nada de ti, joven Potter- dijo el hombre- estoy tras un pez más grande. Sin embargo, tu serás una buena carnada. Elladora fue muy eficiente al proveerme de la información necesaria para raptarte. No quería ningún pago, con el solo verte sufrir le basta. Al parecer no le caes bien, Potter. Elly, tráeme el pergamino y la pluma.
Elladora caminó hacia uno de los grandes escritorios y regresó con los objetos. El hombre sacó una varita y Al la miró con curiosidad. Recordó una vez que jugó con Eric, el compañero Auror de su padre, el juego "Qué tal". Qué tal si alguna vez te raptan, gato de callejón, siempre recuerda prestar atención a todo, no importa cuán insignificante parezca. Observa y recuerda la ropa, varita, cabello, cicatriz, ojos… todo detalle posible. Nunca se sabe qué puede ser importante y pueda llegar a ser la pista que nos guíe al culpable…
Miró atentamente al hombre y su varita. Su piel bronceada era muy distintiva, casi parecía del color de la miel…. O del mismo color que los caramelos lengui-largos del tío George. La varita era más pálida, no tan clara como su varita de Fresno, pero no tan oscura como la de castaño de Score. ¿Roble tal vez? ¿Cedro? Trató de memorizar su forma. El hombre le soltó la atadura de la mano derecha.
-¿Quién eres?- preguntó. Asumió que el hombre no le diría, pero pensó que no perdía nada con preguntar.
-Mi nombre es Blaise Zabini-respondió- ahora toma esta pluma y escríbele a tu padre una nota bonita.
Tomó la pluma y se preguntó cómo usarla como arma. ¡Si tan solo Eric le hubiese enseñado algunos trucos útiles de Auror! Zabini le pasó el pergamino y lo reforzó con un hechizo para que Albus pudiera escribir en la posición incomoda sobre sus muslos. Se preguntó si podía robar la varita. No era un buscador como Score, pero tal vez….
-Dile a tu padre que estoy pidiendo cincuenta mil galeones por tu rescate, los cuales deben ser entregados a media noche.
¿Cincuenta mil? la suma casi le hace desfallecer, pero se recuperó rápidamente y con presteza comenzó a escribir las palabras. La pluma no necesitaba tinta, y las letras se escribían firmes en el pergamino. Soltó el objeto y se tiró a agarrar la varita. Antes de que siquiera pudiera tocar el pedazo de madera, una oscura mano lo tomó de la muñeca y la apretó hasta hacerlo gritar.
-Pequeño malcriado astuto. Eres igual que tu padre. Por suerte, sé todo sobre ustedes los Potter. Ahora déjate de tonterías y escribe- le apretó nuevamente la muñeca para después soltarlo. Se habría frotado la mano lastimada, si no fuera porque su otra mano aún estaba atada. Fulminó con la mirada a Zabini, pero recogió la pluma y continúo escribiendo.
-Si sabe quién es mi padre, debe saber que lo matara por esto.
Zabini tomó el pergamino antes de que Al pudiera terminar de escribir. La tinta negra dejó una violenta línea en el papel. El hombre tomó la pluma y la cuerda se volvió a colocar mágicamente en su muñeca.
-Tu padre no me asusta, Albus. Lo conozco desde hace mucho tiempo y sé cosas de él que estoy más que seguro que lamenta- Zabini añadió una anotación al papel y enrolló el pergamino fuertemente, para después dárselo a Elladora- por favor, lleva esto a la lechucearía y envíaselo a Harry Potter.
Elly, obediente tomó el rollo y salió de la habitación. Ausentemente, deseó que la chica se tropezara por las escaleras y se rompiera el cuello. O posiblemente, que las lechuzas se volvieran locas y la picotearan hasta la muerte. Su vengativo meditar se detuvo cuando Zabini sacó un pequeño vial de su túnica. Lo miró con recelo, al tanto de que un vial en las manos de un extraño enemigo nunca era una buena señal.
-¿Quieres saber qué es esto, Albus?-preguntó Zabini
-En realidad no, y tampoco lo quiero tomar.
Zabini chasqueó la lengua.
-Lo siento, dulce niño, pero me temo que tendrás que hacerlo. Verás, es necesario para que tu padre vea que estoy hablando mortalmente en serio.
La palabra mortalmente pareció tener eco en la habitación y eso lo hizo tragar seco. Jaló ansiosamente de sus ataduras.
-Todo lo que quiere es dinero ¿cierto? Estoy seguro de que pagará- dijo sin aliento, aunque no sabía si su papá tenía acceso a esa cantidad de dinero. Un rayo de esperanza le llegó al pensar que el papa de Score sí debía tener esa cantidad, y ya que ahora eran amigos… bueno lo más seguro es que el señor Malfoy le prestara el dinero a su padre, si fuera necesario. Su voz fue más firme cuando añadió- Definitivamente que le pagará, así que no hay necesidad de que tome de nada. Solo me sentaré aquí y esperaré a que el dinero sea entregado.
Zabini rió y Al se sorprendió ante lo bonito que sonó. Una oscura mano tocó su cabeza para después deslizarse por ella hasta llegar a la base del cuello.
-Ah, ojalá pudiera volver a ser joven e idealista. En realidad, Albus, lamento informarte que no necesito ni quiero el dinero. La nota solo era para traer a tu padre aquí. Tengo otros planes para él. Pero primero, es tiempo de que te tomes esta pequeña bebida.
Zabini descorchó el vial y Al lo miró horrorizado.
-¿Qué es?
-No mucho. Te pone un poco somnoliento, pero además de eso no sentirás mucho.
Ninguna de las palabras dichas respondía la pregunta que había hecho.
-¿Qué es?- volvió a preguntar, esta vez más alto. Zabini invocó un hechizo en vez de responderle, y el Hufflepuff no se pudo mover mientras la poción era vertida lentamente dentro de su boca. No tenía un olor en particular, pero le recordaba a licor y madera de viruta. Otro hechizo lo forzó a tragar, y después lo soltó. Pensó en escupir, pero sabía que ya era muy tarde. El contenido del vial estaba en su estómago como plomo- ¿Qué es?- susurró.
-Una poción que actúa lentamente, me temo. Pero si tu papi se apresura, estará a tiempo para salvarte.
Lo miró, horrorizado. Elly regresó y fulminó con la mirada a Zabini al ver el vial vacío posado en el escritorio. Hizo un puchero.
-Dijiste que le podía dar la poción.
El hombre rió entre dientes.
-Eres una pequeña sedienta de sangre ¿eh? Igual que tu tía Daphne. Ella solía hacerle Crucios a los pájaros por diversión.
-Quería ayudar-dijo ella.
-Has ayudado, mi querida. No hubiésemos podido capturar a Albus si no fuera por tu información. Ahora, ve a sentarte mientras esperamos a que el intrépido héroe aparezca.
Elly sonrió con suficiencia y sacó su varita. La pasó por sus dedos frente a Albus.
-El pobre, indefenso Albus- se burló- no hay nadie que te salve esta vez. Apuesto a que tu maldito padre llegará tarde. Al menos, eso espero.
-¿Por qué me odias tanto?- flexionó sus dedos y se preguntó si podía atraer la varita. Jamás había sido capaz de hacer magia sin varita, con excepción de aquella vez que explotó inconscientemente los saleros y la vez que destruyó el juguete favorito de James, pero ésta era una situación desesperada.
Elly habló con desprecio en su voz.
-Odio todos los de tu tipo, Albus. Sucia prole de sangres sucias. Todos ustedes deberían arrastrarse de vuelta al mundo Muggle a donde pertenecen.
Estiró los dedos hacia la chica tan lejos como le era posible. Abrió su boca para decir Accio, pero Zabini habló antes que él.
-Elly, aléjate de él. Necesito invocar un hechizo.
La Slytherin, obedientemente, caminó hacia la ventana más cercana y se sentó en el marco mientras que Al casi grita de la frustración al ver perdida su oportunidad. Sabía que nunca podría invocar la varita a tal distancia. Su visión volvió borrosa por un momento y, curiosamente, se sintió un poco mareado. Maldición, la poción estaba haciendo efecto. Parpadeó para restaurar su vista, y vio a Zabini parado frente a él con la varita apuntándole. Su raptor comenzó a recitar algo y sintió la magia fusionarse a su alrededor. La cara de Zabini era de pura concentración y notó gotas de sudor en su frente, hasta que una telaraña rosada comenzó a obstruirle la vista.
Observó asombrado cómo una semi esfera brillante lo encarcelaba, dejándolo en una cúpula de luz pálida a través de la cual casi ni podía ver. Se preguntó qué clase de prisión era esa. Le parecía redundante, considerando el hecho de que no se podía desatar. Sus muñecas ya le ardían de estar intentándolo incasablemente.
Zabini caminó hacia un escritorio y conjuró un vaso de agua. Se la tomó antes de sentarse en la silla frente al escritorio.
-Puedes agradecer a tu tío George por ese hechizo, Albus. Sabes, tiene una tienda fascinante. Suministra toda clase de artículos asquerosos y astutos para el ministerio. Disponibles para el público, si sabes dónde buscarlos. Por supuesto, modifiqué ese- rió entre dientes- en verdad lo modifiqué bastante, pero el diseño original fue Weasley. Bastante adecuado, he de decir.
A pesar de todo, miró con curiosidad la telaraña. No recordaba ningún artículo del tío George ni remotamente parecido, pero si era algo que hizo para el ministerio, entonces no le extrañaría.
-¿Qué hace?- preguntó y, ausentemente, notó que su voz sonaba ligeramente pastosa.
-Lo explicaré cuando tu padre llegue, por supuesto. Solo siéntate cómodo.- rió ante su pequeña broma y Albus decidió que ese hombre no le caía para nada bien.
Sin embargo, la persona que entró enojada a la habitación un momento después no fue su papá. Fue su mamá.
-¡Mamá!- gritó casi rompiendo a llorar. Nunca había estado tan contento de verla en su vida. Corrió hacia él con un sollozo, pero la voz de Zabini la retuvo.
-Si yo fuera tú, no cruzaría esa barrera, Gins.
Paró a un paso de la cúpula de Al y fulminó con la mirada al hombre.
-¿Qué significa esto Blaise? ¿Qué mierda estas intentando al tomar a mi hijo?
-Es tu culpa, querida. Con tu plática histérica de "recompensar a Harry" y "Volver juntos" y "Poner a tu familia primero". Todas esas idioteces te pusieron firmemente de vuelta en las líneas enemigas.
-¿Líneas enemigas?- gritó- ¿Tú has sido el que ha intentado matar a Harry? ¿Todo este tiempo? ¿Mataste a Eric?
-¿Hablas del compañero muerto de tu querido esposo? Sí, arregle una pequeña explosión. El americano no era el blanco, pero como siempre, la suerte suprema del Gryffindor Elegido hizo acto de presencia al final y salvó su maldito trasero.
La mamá de Al lucía horrorizada.
-Me dijiste que no sabías quién quería matar a Harry. Me mentiste desde el principio ¿En qué más me mentiste, Blaise?
Zabini resopló.
-¿Quieres que te diga que no estaba mintiendo cuando dije que te amaba? Lo siento, Gin, pero aunque fuiste una muy buena cogida, la única razón por la que te aguanté fue para obtener información sobre Harry Potter.
La mujer palideció y miró rápidamente a su hijo, pero sus ojos estaban cerrados para evitar la mirada. Maldición. Ya era lo suficientemente mayor para saber lo que Zabini quiso decir. Su madre había engañado a su padre… con ese horroroso hombre. ¿Y fingió que la amaba? ¿Por qué necesitaría ella eso, cuando su padre ya la ama? ¿Era por eso que sus padres peleaban todo el tiempo? Se sintió más enfermo de lo que ya estaba.
Zabini rió entre dientes.
-No sabía que iba a ser tan fácil el meterte en mi cama. Siempre estabas tan resentida e indignada por no ser el centro de atención de Potter. Siempre tenía alguien a quien salvar ¿cierto? O al menos, alguien con quién pasar el rato. Es algo triste el hecho de que nunca pudiste competir contra tu propio hermano y su esposa por el afecto de tu propio esposo.
-Cállate, Blaise-dijo Ginny
-Pero tengo que admitir que fuiste una gran distracción por un tiempo. Casi olvidé mis propósitos algunas veces. Estaba cerca de enamorarme sinceramente de ti, hasta que decidiste correr de vuelta a él como la estúpida Gryffindor que eres. Dime Gins, ¿Te esperó o buscó consuelo en los brazos de alguien más? ¿Eran Harry y el americano algo más que compañeros de trabajo? Siempre me he preguntado eso de tu estimado esposo, considerando el cómo le tenía manía a Draco en la escuela… ¿Tal vez debí intentar seducirlo a él, en vez de a ti?
Ginny saltó hacia el hombre con un gruñido. Albus gritó mientras que Zabini invocaba un ¡Crucio! y su madre caía al suelo con un gran chillido de dolor.
-¡Deténgase!-gritó tirando de sus ataduras-¡déjela en paz!
Zabini sonrió de manera desagradable y torturó a su madre hasta que estuvo ronco de tanto gritar. Sus muñecas sangraban por las cuerdas y su camisa estaba mojada por las lágrimas. Su mamá se las arregló para sacar su varita, pero el Expelliarmus de Zabini mandó la varita del otro lado de la habitación donde Elly la guardó junto con la de Al.
La mujer se quedó tirada en el suelo, gimiendo ligeramente.
-¡Te odio!- gritó al malvado hombre. Elly no le caía para nada bien y despreciaba a los Ravenclaw que le atacaron, pero nunca antes había sentido un genuino odio. A Zabini parecía no importarle. Levantó a su mamá, parcialmente jalándola del cabello, y presionó la punta de su varita en el pecoso rostro.
-De tal padre, tal hijo ¿Cierto Potter?
-Así es Zabini-dijo una dura voz desde la puerta y Al levantó su rostro bañado en lágrimas con nuevas esperanzas. Su padre entró a la habitación acompañado por el Señor Malfoy-¡ahora baja la maldita varita y aléjate de mi esposa!
TBC…
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Mil gracias a Sirem por betear este fic.
No olviden pasar por El Slytherin Gryffindor en caso de que no lo hayan hecho aún y sus increíbles comentarios!
xoxo
Krispy
