El Slytherin HufflepuffBy: Cheryl Dyson
Capitulo 8
Oculto
El ver a su padre le llenó de alivio. Ahora todo iba a salir bien.
– Llegas un poco temprano, Potter, pero te estaba esperando – dijo Zabini para luego mirar al Señor Malfoy– no te esperaba a ti, Draco, maldito traidor– los miró sorprendido. Al parecer, todos se conocían.
El señor Malfoy rió.
– Tú eres la última persona de la que quiero oír un discurso de lealtad, Blaise ¿Qué rayos haces secuestrando niños?
– Librando al mundo de basuras de sangre contaminada– Zabini hundió más la varita en la cara de su mamá, y ella gritó. Casi grita nuevamente, pero miró a su padre, quién levantó su varita rápidamente – ah, ah, Potter, yo no haría eso si fuera tú.
Su papá bajo la varita ligeramente.
– ¿Así que tú eres el nuevo Voldemort?
– No exactamente. Mis motivos no son como los de él, ya que obviamente estaba loco. Mis razones son mucho más prácticas. Estoy harto del sentimiento anti sangre pura que hay en el ministerio. En realidad, es culpa de ellos mismos por prohibir que nosotros tengamos trabajos decentes y por tratarnos como ciudadanos de segunda clase.
– No se les ha prohibido nada, Zabini– dijo su papá. Deseó en ese momento que dejaran de hablar y comenzaran a lanzarse las maldiciones.
– Cállate la maldita boca, Potter. Tú y tus amigos sangre sucias han estado muy bien desde la guerra. Incluso tu nuevo amigo Draco pasa la mayor parte del tiempo encerrado en la mansión en vez de arriesgarse a ser escupido. Los sangre puras y los antiguos mortífagos. Algunos de nosotros estamos doblemente condenados. Sin embargo, no estás aquí para discutir mis motivaciones políticas. Estás aquí para rescatar a tu preciado hijo ¿no es cierto? Y, posiblemente, a tu esposa. Aunque, de alguna manera, me temo que prefieres deshacerte de ella. Tu llegada con Draco me ha abierto un mundo de interesantes posibilidades. Siempre has estado obsesionado con Potter, Draco. ¿Finalmente ha caído en tus redes?
De repente, su papá soltó un maleficio y una luz azul golpeó a Zabini. Casi gritó de la alegría cuando un brillo purpura azulado rodeó a Zabini. Deseó que friera al hombre, pero después desapareció. Elladora jadeó y se inclinó hacia adelante con su varita lista. La miró de manera fulminante. Si tan siquiera se le ocurría pensar en atacar a su padre, mordería las malditas sogas hasta librarse de ellas para luego ahorcarla hasta la muerte. Pero ella se relajó cuando Zabini rió.
– ¡Oh, qué espectáculo mas bueno, Potter! Eso hubiera acabado conmigo inmediatamente ¿cierto? Por suerte, yo compro en Sortilegios Weasley. Tienen los artículos más fascinantes, incluyendo esta fabulosa sortija escudo. Por supuesto, ésta la modifiqué un poco… Es mucho más fuerte que la que tu cuñado inventó. Ahora bajen las varitas y apártense o partiré en dos a esta perra.
Jadeó y casi grita del horror cuando su padre tiró su varita.
– Tú también, Draco– gritó Zabini
– Lo estoy pensando– dijo el señor Malfoy. Lo miró sorprendido y preguntándose por qué no lo hacía ¿Acaso quería que Zabini torturara a su mamá? – Está bien– dijo el papá de su mejor amigo, después de un tiempo. Lanzó su varita al lado de su padre. Se encogió en la silla, sintiendo el desasosiego regresar. Más o menos esperaba que Zabini le lanzara una maldición asesina a su padre y al señor Malfoy. Su papá miró a Zabini firmemente, pero no parecía preocupado. Trató de tener un poco más de valor, esperanzado en que su papá tuviera un plan.
Zabini soltó a su mamá. Cayó al suelo, sosteniéndose por el codo antes de que su cabeza se estrellara con el suelo. Notó lágrimas en su rostro. Zabini atrajo las varitas con un Accio y las metió en el bolsillo de su túnica.
– Muy bien. Esto será más fácil con la cooperación de ustedes. Muy bien, ahora ésta es la situación. Oh esperen, no queremos ser interrumpidos por ninguno de tus amigos Aurores ¿cierto Potter?
Zabini hizo un movimiento hacia la puerta con su varita, la cuál se cerró y trancó.
– Le he dado a tu hijo una poción que actúa lentamente, Potter– comentó Zabini. Su papá jadeó y caminó dos pasos hacia él, pero Zabini dijo – el hermoso aro alrededor de Albus logrará, por supuesto, matarte si lo cruzas. Por otro lado, ese es el punto ¿cierto?
Jadeó. Su visión se volvió borrosa y un escalofrío le recorrió. Sintió como si su sangre se hubiese vuelto de hielo.
Zabini mostró algo pequeño. No pudo ver muy bien qué era a través de la telaraña rosada y su borrosa visión.
– Éste es el antídoto, Potter. Después de cruzar el escudo, deberías tener suficiente tiempo para dárselo al chico antes de que mueras. Luces fuerte y en forma, estoy seguro que puedes hacerlo. Después de todo, siempre has tenido suerte; eres el niño que vivió– Un extraño zumbido comenzó a sonar en su oído. Podía ver al señor Malfoy discutir con Zabini, pero no podía entender las palabras. El zumbido se minimizó un poco y pudo escuchar a su padre hablar.
– Dame el antídoto, lo haré.
– Sabía que podía contar contigo– dijo Zabini y movió su mano, listo para lanzar el vial hacia su padre. Antes de que pudiera reaccionar, su mamá se levantó del suelo y le quitó el vial a Zabini. Corrió directo hacia él, pasando por la telaraña rosada. Su cara, con una mueca de dolor y determinación. Chilló audiblemente cuando el domo se deshizo alrededor de ella y desapareció. No logró llegar donde él, ya que colapsó en el suelo. El vial se deslizó por sus dedos y rodó bajo su silla.
– ¡Mamá!– gritó a la vez que su padre. Escuchó mas gritos por parte de los adultos, pero su atención aún estaba centrada en su mamá– – ¡Mamá! ¡Por favor levántate!
Ella gruñó y levantó la cabeza lentamente para mirarlo.
– ¡Oh Albus! – dijo tan bajito que casi ni la podía escuchar– ¡lo lamento tanto! Esto es mi culpa. Todo esto es culpa mía.
Sacudió su cabeza rápidamente y luego tuvo que inclinar ésta hacia atrás cuando puntos negros danzaron en sus ojos. De repente, se llenó de terror al pensar que se desmayaría, así que luchó contra su malestar valerosamente. No podía permitir que eso pasara, no ahora, cuando su mamá lo necesitaba.
– ¡Crucio! ¡Crucio! – escuchó. Sonaba como la voz de Zabini, audible sobre los siseos de maleficios volando. Se desentendió de eso y se concentró en mantenerse consciente. Inhaló y exhaló lentamente, hasta que los puntos desaparecieron y el color regresó a su visión. Sintió una mano tocar su tobillo y parpadeó hasta que pudo ver con claridad a su mamá con las manos extendidas. Una tocaba su pierna y la otra estaba bajo la silla, obviamente buscando el vial. Notó con horror que un hilo de sangre salía de su boca y su cara estaba llena de líneas de esfuerzo,
– ¿Mamá?– preguntó cuando su mano dejó de moverse y su cabeza cayó lentamente al suelo.
– Te amo, Albus– murmuró, para después quedarse quieta.
– ¡Mamá!– gritó. Le pareció verla onduladamente y asumió que estaba perdiendo la visión nuevamente, aunque no estaba seguro de poder notar la diferencia a través de sus lágrimas. Su cabeza cayó derrotada en su pecho y pensó que se partiría en dos del dolor. Un sollozo salió de su garganta. Un par de brazos le rodearon sosteniéndole firmemente. Pensó que se estaba volviendo loco. Unos cálidos labios se posaron en su sien.
– Al, quédate conmigo.
– ¿Score?
– Toma esto– dijo Score, y sintió algo ligeramente frío contra su labio inferior.
– ¿Por qué no puedo verte?– preguntó en voz baja.
– Estoy usando tu capa de invisibilidad, tontito. Ahora tómate esto, y después trabajaremos en tus ataduras.
– ¿Mamá?– llamó
– Maldita sea Al, si no te tomas este jodido antídoto y dejas de hacer preguntas, voy a darte un zapetón.
Se lo tomó. La poción estaba helada y le recordó a cubos de hielo. Sintió un poco de irritación en su estómago. Scorpius invocó un Finite Incantatum en las cuerdas y el toque de magia desapareció. Un rápido hechizo navaja las cortó y, felizmente, bajó sus manos. Bajó de la silla y se colocó al lado el cuerpo de su madre.
– Mamá– lloró suavemente y la sacudió– Por favor, mamá, despierta– lágrimas bajaron por su mejilla y pensó que jamás lograría respirar de nuevo cuando Score lo sostuvo entre sus brazos y le susurró:
– Está muerta, Al.
– ¡No! No digas eso, Score. Solo está descansando. Estará bien.
El agarre de Score se intensificó y sintió un cálido aliento en su cabello. Se apoyó en su amigo. Un ruido de disparo pasó por sus cabezas y Score retuvo el aliento. Pasó la capa por encima de ellos casi lográndolos cubrir por completo.
– Vámonos, tengo que sacarte de aquí– dijo Score. Presionó algo contra su mano– ¿Puedes sostener tu varita?
– ¿De dónde sacaste mi varita?
– Elladora la tenía. Ya me encargué de ella.
– ¿Qué le hiciste?
– Soló la dejé incosciente, pero rompí su varita– rió entre dientes– va a ponerse furiosa.
Miró al otro lado de la habitación donde Elladora estaba tirada en el asiento de la ventana. No pudo suprimir la sonrisa de satisfacción. Sus ojos se movieron rápidamente a través de la habitación, en busca de su padre, pero Score lo arrastró y lo llevó hacia la puerta.
– Rayos, está cerrada ¿Cómo vamos a salir?
Altos golpeteos comenzaron a resonar del otro lado de la puerta y Scorpius invocó hechizo tras hechizo, tratando de contrarrestar el hecho por Zabini. Al miró hacia atrás, tratando de encontrar a su padre, pero los tres estaban revueltos en el suelo, en una batalla silenciosa cerca del escritorio. Solo podía desear que todos estuvieran bien. El esfuerzo de estar de pie era casi demasiado para él. Reclinó su cabeza sobre el hombro de Score y peleó por ponerse en pie. Si el maldito antídoto realmente funcionaba, se estaba tomando bastante tiempo para hacer efecto. Palideció de repente al pensar que Zabini tal vez les había mentido. Tal vez estaba condenado a morir, después de todo. Apretó fuertemente a Score, por si acaso.
– Está bien– murmuró Score, y apretó las costillas de Al con su mano libre.
De repente, una luz extraordinariamente reluciente iluminó la puerta, causando que lucecitas multicolores bailaran ante sus ojos.
– ¡Cuidado!– gritó Score, y lo lanzó hacia un lado. Lograron dar un par de pasos antes de que se cayera, enviándolos a ambos al suelo. La puerta explotó en pedazos y una lluvia de madera cayó sobre los muchachos. Cuando levantó la mirada, vio a Teddy y un numeroso grupo de Aurores.
– Debemos ayudar– dijo con voz cansada, cerrando los ojos por un momento.
– Los Aurores pueden ayudar– soltó molesto Score– Te voy a sacar de aquí. Vamos.
Sus piernas quedaron parcialmente expuestas, pero los recién llegados estaban concentrados en estudiar el área. Pasaron por al lado de ellos. El rubio lo levantó del suelo y lo ayudó a caminar hacia la puerta destrozada. Lo arrastró por el pasillo hasta llegar a la primera puerta que vieron, la cual partió para abrirla.
Era una recamara. Pronto, se encontró acostado en la cama y observando los preocupados ojos grises de su amigo. La capa fue tirada a un lado.
– ¿Te estás sintiendo mejor?– preguntó Score.
– Un poco– mintió. Aunque su vista sí parecía estar aclarándose y ya no veía las imágenes al doble o triple. Por otro lado, el cansancio había empeorado. Casi había sido un peso muerto cuando su amigo lo arrastró hacia la habitación. Score selló la puerta rápidamente con un hechizo.
– ¿No deberíamos hacerle saber a alguien que estamos a salvo?– preguntó
– Cuando la pelea acabe, vendrán a buscarnos ¿Necesitas ir a San Mungo?
– No ¿Puedes solo… acostarte a mi lado por un momento? Estoy tan cansado.
Score subió a la cama y acercó su cuerpo al de Al. Una mano descansaba en su pecho, uso un pulgar para apartar el cabello de los ojos del moreno. Su expresión era de pura seriedad.
– Albus– llamó Score.
Al sonrió suavemente.
– ¿hmmm?– preguntó somnoliento.
Todo el mareo que sentía se esfumó cuando sintió los labios de Score presionar contra los suyos, suavemente al principio, para después ser más insistente. Casi no se atrevía a respirar y se preguntó si se había quedado dormido. Tal vez eso era un hermoso sueño.
Separó sus labios y levantó un poco su cuerpo para tocar a Score, el cuál estaba solido y tibio. La lengua de Scorpius aceptó la invitación y entró enredándose placenteramente con la suya. Gimió suavemente, sabiendo que tenía que ser un sueño.
Score se separó finalmente y observó su hermoso rostro. Los labios de Score estaban húmedos y su mirada era suave y oscura.
– Lo siento, Al– dijo silenciosamente, y él sonrió abiertamente, sabiendo con certeza que era un sueño, ya que Scorpius nunca se disculpa. Con excepción de aquella vez en que fue atacado…– No debí haber sido tan necio todo este tiempo. Tenías razón, sabes, cuando teníamos ocho años. Me dijiste que temía lo que la gente pensara de mí. Tenías razón. Temía lo que fuera a pensar mi padre, nuestros amigos de la escuela y de personas que ni siquiera conozco.
Su pálida mano dejó el pecho de Al para colocarse en la mejilla.
– Lamento haber tenido que casi perderte para siempre para admitirme incluso a mí mismo lo que siento por ti. Verte sufriendo en esa jaula y no poder hacer nada… No quiero volver a sentirme tan inútil nunca más en la vida.
Tragó duro cuando sus pensamientos volvieron a la habitación en donde su mamá murió para salvarlo. Lágrimas calientes picaron en sus ojos y las cejas de Score se fruncieron. Su contacto con la mejilla se afirmó más.
– Lo siento, Al– susurró Score– ella te amaba mucho… y yo también.
Al pensar que era un sueño se derrumbó por completo y lanzó sus manos alrededor del rubio para acercarlo más a él. Un sollozo salió de su garganta, que era mitad tristeza y mitad alegría. No sabía que era posible sentir las dos cosas a la vez.
Score lo sostuvo firmemente. Sus lágrimas salieron cuando se dio cuenta de que nunca más volvería a ver a su mamá sonreírle nuevamente. Que ya no le daría un beso en la frente y sanaría sus rodillas raspadas, o le enseñaría cómo hacer increíbles piruetas de quidditch.
El aliento de Score se sentía tibio contra su cabello y le arrullaba suavemente con palabras de aliento. Cuando finalmente recuperó el control, Score lo recostó y apartó las lágrimas con sus dedos.
– ¿Mejor?– preguntó. Al asintió, sorbiéndose la nariz. Scorpius le sonrió suavemente y se inclinó para darle otro beso. Después de tanto llorar, Al casi ni podía respirar. El beso casi lo tenía desesperado por aire, pero prefería asfixiarse que pedirle a Score que parara.
Después de un momento, Score lo dejó recuperar el aire y pasó sus dedos por el cabello platinado. Lo había tocado antes, pero ahora parecía aún mas suave y especial.
– Gracias– dijo seriamente, sintiéndose de repente penoso– gracias por rescatarme.
Una sonrisa logró salir de los perfectos labios de Score.
– A la orden. Sabes que siempre vendré por ti.
Esas particulares palabras le dieron una corriente de calor a sus mejillas y atrajo a Score a otro beso. La cosa se comenzaba a poner interesante cuando la puerta se abrió y el padre de Score entró a la habitación.
El señor Malfoy paró en seco. Score se alejó luciendo mortificado.
– P…padre– tartamudeó y bajó de la cama.
El padre de Score se les quedó mirando. La sorpresa inicial desapareció y lo único que quería era arrastrar a su amigo de vuelta a la cama y protegerlo del Señor Malfoy o cualquiera que pudiera ser una amenaza para él. El menor de los Malfoy parecía estar listo para comenzar a hiperventilar.
– Saqué a Albus del peligro– susurró en un tono lleno de pavor.
El señor Malfoy sonrió suavemente, de una forma que le recordaba a su padre.
– Eso veo– dijo. Scorpius inhaló agudamente y Al lo miró sorprendido. ¿Realmente su padre pensaba que el beso que se dieron estaba bien? Esperaba un regaño lleno de enojo por lo menos. Miró de vuelta al padre de Score y levantó su mentón desafiantemente.
– Hola, Señor Malfoy– dijo– ¿Dónde esta mi papá?
El adulto se puso serio.
– Te llevaré a San Mungo – dijo mientras que dio un paso hacia adelante – ven Scorpius.
Quería preguntar por qué tenían que ir al hospital, ya que se sentía casi bien del todo, pero Score recogió la capa de invisibilidad y se paró al lado de su padre, quién se acercaba a la cama. El señor Malfoy se inclinó hacia adelante y colocó un brazo por debajo de su hombro. Colocó su otro brazo alrededor de Scorpius.
Aparecieron en San Mungo, dónde varios medimagos corrieron hacia ellos y se alejaron llevándoselo, ignorando las protestas de que estaba bien y se quería quedar con Score. Deseó que su padre apareciera y los pusiera en su lugar.
TBC….
Ante todo GRACIAS a mi querida Sirem por betear este capi, eres lo máximo y No, no me cansaré de decirlo!
1-No olviden pasar por el SlyGry...
2-emmm reviews? jajaja
3- se esta acercando el final, el siguiente capi no me tomara tres siglos como este... sorry por la demora!!
LAS QUIERO UN MILLON! GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO
BESOTESSS
Krispy
