Disclaimer: Ningún personaje reconocible en la historia me pertenece, son creación de J. K. Rowling y yo sólo me dedico a jugar un rato con ellos.
Capítulo 2. Madame Jojo's
El sol comenzaba a ocultarse dando inicio a la vida nocturna de la cuidad. Los faros ya iluminaban las calles y poco a poco los centros de reunión se iban llenando de gente que salía del trabajo buscando quitarse de encima las presiones de la semana. Y es que por fin era viernes, lo cual hacía muy feliz a James.
Él estaba arreglándose para disfrutar esa noche. Desde que Rebeca había entrado sin permiso en su vida nada era normal, y esto por fin lo era. Acababa de salir de la ducha y se estaba vistiendo, estaba a punto de abotonarse la camisa cuando el timbre sonó, pensando que se trataba de Sirius fue a abrir sin terminar de arreglarse.
"Pensé que llegarías más tarde Sir..."
Se quedo frío en la puerta y no tuvo tiempo de terminar la frase antes de que la sorpresa lo trabara al mirar quien estaba del otro lado. Rebeca estaba en el umbral mirando fijamente a James, o más bien debería decir a lo que la tela no alcanzaba a cubrir, pues quedaba en evidencia que el tiempo que pasaba en el gimnasio realmente valía la pena. James se limitó a disfrutar del efecto que estaba provocando.
"¿Vas a pasar o simplemente te vas a quedar ahí mirándome? Te sugiero que tomes una foto, duran más"
Rebeca seguía sin reaccionar, irritando a James. Toscamente la tomo de un codo y la hizo cruzar la puerta para poder cerrar, logrando que ella recobrara la compostura, y provocando que un rubor intenso se expandiera por toda su cara.
"¿Y bien?" pregunto James después de un momento
"¿Y bien qué?" replicó ella a la defensiva
"¿Por qué estás aquí?, para empezar ¿cómo llegaste?"
"Ah, yo..." '¿porqué estoy aquí?' "Jonathan... yo pensé… me trajo… quizás podríamos salir a... ¡demonios, James! Termina de vestirte ¿quieres?"
A Rebeca le estaba resultando difícil concentrarse con la vista qué aún tenía del cuerpo es James 'no tendrá cerebro pero dios, ese cuerpo...'. Él seguía complacido por el efecto que causaba, así que lentamente comenzó a abotonarse la camisa, sin despegar la mirada de Rebeca y disfrutando bastante del momento tan embarazoso por el que la estaba haciendo pasar. Cuando él termino y ella fue capaz de mantener un pensamiento coherente, finalmente habló.
"Estaba pensando que podríamos ir a rentar alguna película y pedir pizza"
"Te refieres a que tú y yo pasemos aquí la noche de viernes juntos ¿Cómo si fuéramos amigos?" preguntó James sin poder ocultar la incredulidad de su voz
"No aquí, precisamente" aclaro ella "pero sí en casa de tus padres"
La satisfacción abandonó el rostro de James para ser reemplazado por el enojo ¿de verdad creía que le agradaría o le parecería una buena idea?
"Lamento informarte que no va a ser así, puedes regresar por donde llegaste" dijo él fríamente.
"Oh bueno, claro que tienes razón. Definitivamente hoy no comeremos pizza, tu plan se ve mucho más divertido así que ¿a dónde vamos?"
A James no se le escapó el plural en lo que le acababa de decir y estaba a punto de protestar cuando una idea mejor se le ocurrió. Esta era una buena oportunidad para vengarse por el ballet al que había sido obligado a ir hacia algunas noches atrás.
"Vamos a ir por un trago y a bailar con los chicos, termino de arreglarme y te llevo a casa" Iba de vuelta a su dormitorio pero Rebeca lo detuvo.
"Pensé que íbamos a bailar" le dijo ella enojada.
"Y eso vamos a hacer, pero al lugar al que vamos no puedes ir tan fachosa"
James se apresuró para evitar que Rebeca comenzara a husmear e invadiera el único lugar que aún era suyo. Iban camino a casa de sus padres cuando Sirius le llamó. Con muy pocas palabras le explicó la situación y acordaron encontrarse a la entrada de Madame Jojo's.
"¿Madame Jojo's?" preguntó Rebeca, el nombre se le hacía muy dudoso.
"Tranquila, no es un lugar en el que una señorita como tú no haya estado antes" se burló él.
Diane Potter no pudo evitar una sonrisa al verlos llegar sin discutir, aunque los gestos de disgusto ahí seguían. Mucho menos pudo evitar la emoción que la invadió cuando su hijo le explicó que saldrían esa noche, por supuesto sabia que una salida con los amigos de James no se acercaba ni por los talones a los planes que soñaba se vieran realizados pronto, pero era un paso adelante; solo restaba esperar que no fueran dos atrás. Para cuando Rebeca bajo luciendo sumamente preciosa – opinión que no tardó en expresar - estaba que no cabía en sí de alegría y, tras mirar detenidamente la reacción de James, supo que la opinión de él tampoco estaba tan lejos de la suya. Presentía que esa noche las cosas comenzarían a tomar el curso que ella tanto deseaba.
Si había algo que no era su fuerte, eso era la paciencia. Simplemente odiaba esperar. Con gesto aburrido Sirius miraba pasar a la gente por el Soho, mientras la noche cobraba vida. Sabía lo que su amigo pretendía llevando a esa chiquilla a su noche de chicos y sentía una gran curiosidad por lo que estaba a punto de ocurrir, sobre todo por conocerla. Y es que James se había negado rotundamente a que se acercara a ella durante las semanas pasadas, argumentando que no quería que siguiera invadiendo su vida. Bien pues, esta noche por fin conocería a la chica que estaba volviendo loco a su amigo, literalmente.
Estaba a punto de marcar el celular de James cuando por la esquina vio dar vuelta al auto de su amigo. Bien, pues su paciencia se había agotado. Con gesto bastante aburrido miró todos los movimientos del auto mientras se estacionaba frente al suyo y las dos puertas abrieron. Haciendo caso omiso de la puerta de la derecha por donde bajaba su amigo fijo su vista en la otra.
Definitivamente no estaba preparado para lo que vio. Lo primero que salió del auto fueron sus pies, calzados con unos tacones negros de una altura de vértigo logrando que sus piernas se vieran exquisitamente kilométricas. Se fijó en como el corto vestido amarillo que llevaba abrazaba su silueta en los lugares correctos haciéndola aún más deseable. Por último se fijo en la apiñonada piel de su cuello que estaba completamente al descubierto, únicamente siendo adornado por unos cuantos mechones castaños que se escapaban de su moño informal, el cual le daba el aire de elegancia nata a su porte. Definitivamente esa chica no era la que su amigo le había descrito, a la fuerza por cierto.
"Vaya vaya, pensé que nunca llegarías hermano" comentó acercándose a ellos.
"Dramático" suspiró James, Sirius carraspeó "Sirius ella es Rebeca, Rebeca te presento a Sirius"
James no pudo evitar rodar los ojos al ver cómo su amigo se acercaba Rebeca, le tomaba una mano y se inclinaba para besarla después de decir "Encantado de conocerte Rebeca" en su mejor voz de galán, y decidió que era momento de parar todo eso cuando escucho la risita complacida que soltaba la chica.
"Deberíamos entrar" dijo molesto "¿ya llegó Frank?"
"Dijo que llegaría más tarde, al parecer le surgió un asunto de improviso" luego se dirigió a Rebeca a quién le ofreció su mano "¿Vamos?"
Con una sonrisa ella aceptó la mano que Sirius le ofrecía, dirigiéndose al club. James solo bufó irritado y siguió al que solía ser su mejor amigo. No les fue difícil pasar por los guardias y pronto consiguieron una mesa. El lugar estaba lleno de gente que bailaba apretadamente siguiendo el ritmo de la música. Había muchos espejos en las paredes y el ambiente estaba iluminado por una luz rojiza que daba un aire más íntimo a los rincones del lugar. Los sillones estaban acomodados a lo largo de la pared y las mesas estaban acomodadas a las orillas, a intervalos regulares. El lugar en si tenía una atmósfera sexy.
"¿Qué te parece?" preguntó Sirius al oído de Rebeca para que lograra escucharlo sobre la música. James había ido a la barra a conseguir sus bebidas.
"Por un momento creí que íbamos a un lugar solo para chicos" le respondió ella de la misma manera, Sirius se rió por el comentario.
"¿En verdad crees a James tan malo para hacerte algo así?"
"Al parecer no" dijo ella encogiéndose de hombros, mientras James reapareció delante de ellos.
"¿Quién quiere jugar un poco?" preguntó él, con una sonrisa traviesa.
Rebeca se asustó un poco ante ese gesto pues definitivamente no presagiaba nada bueno para ella, pero aún así aceptó. La razón era simple y en realidad tenía nombre: Sirius. Aunque en un principio se había negado rotundamente poniendo toda clase de escusas, aquel chico tenía un poder de persuasión increíble por lo que no tardó en rendirse y aceptar unirse. Por otro lado, su lógica la guio a la conclusión de que si él participaba tan alegremente, significaba que James no sería tan malo con ella. "Si claro, me encantaría estar segura de eso" pensó.
"Muy bien, vamos a jugar un clásico, así que las reglas ya las conocen todos" dijo James mientras ponía un pequeño vaso con un líquido ámbar frente a ellos
"Si bueno, me encantaría estar de acuerdo contigo en eso Jamsie, pero aún no dices que vamos a jugar" Rebeca le habló a James como si tratara con un niño pequeño
"Vamos a jugar 'yo nunca nunca'. Para quienes al parecer no conocer las reglas son simples: cada quien dice 'yo nunca nunca' y luego dice algo que nunca haya hecho, quien sí debe beberse el shot de un trago, ¿entendido?"
"¿Cómo que algo que nunca ha hecho?" preguntó Rebeca
"Es muy sencillo" explicó Sirius "por ejemplo yo digo 'nunca nunca he besado a un hombre' ¿lo has hecho tú?" ella asintió "entonces debes tomarte el shot porque lo has hecho, vamos tómatelo" apremió Sirius.
Ella tomó el pequeño vaso y apuró el trago, inmediatamente sintiendo como el líquido le quemaba la garganta. Cerró los ojos por un momento dejando que la sensación de sofoco disminuyera antes de hablar.
"¿Exactamente qué acabo de tomar?" preguntó, su voz un poco ronca.
"Tequila" respondió James con indiferencia "Supongo que nunca lo habías tomado"
"Si, pero no así" y entonces escuchó la risa de los chicos.
"¿Entonces qué toman las chicas de Nueva York?" preguntó Sirius "vamos, sigamos con el juego" y reemplazó su vaso con uno lleno del mismo licor.
Demasiado tarde se dio cuenta de la trampa en la que había caído. Después de varias rondas de preguntas que poco a poco subían de tono, ella ya había tomado poco más de cinco tragos y se comenzaba a marear, eso sin mencionar que sus mejillas estaban completamente rojas y una sonrisa torpe adornaba su rostro.
"Se acabó el juego, hora de bailar" declaró Sirius
Ni James ni Rebeca se opusieron a eso. Los tres dejaron la mesa y se adentraron en la abarrotada pista de baile. Con un chico a cada lado Rebeca comenzó a moverse al ritmo de la música, y después de un rato se comenzó a hartar de las chicas que se acercaban a coquetear descaradamente con los chicos, un poco más con las que se acercaban a James aunque no lo quisiera aceptar. Un rato después los tacones comenzaban a cansarla, obligando a los chicos a regresar a la mesa con ella. James había desaparecido en busca de bebidas otra vez.
Sirius y Rebeca miraban en silencio a la gente que bailaba, y ella no puso evitar que un bufido exasperado escapara de sus labios cuando una rubia de pechos bastante falsos desvergonzadamente le guiñó un ojo a Sirius, mientras se pasaba la lengua por los labios de una manera que intentaba ser sensual pero que en realidad resultaba desagradable. Sirius se dio cuenta y no pudo más que reírse, molestando aún más a Rebeca.
"No sé qué te resulta tan gracioso" dijo ella
"La cara que pusiste, tus celos son tan tiernos" respondió él
"Yo no estoy celosa" siseó la chica
"Sabes que mientes, pero no entiendo que los provoca ¿es porque muchas chicas coquetean con James y conmigo, o el hecho de que aparentemente ningún chico está interesado en hacer lo mismo contigo?
"¿Crees que estoy celosa porque aparentemente nadie ha coqueteado descaradamente conmigo?"
"Oh, entonces no entiendo a que se deben tus adorables bufidos. Sigo pensando que es por qué nadie…"
"Basta Sirius!" lo cortó molesta "deja de decir estupideces, si yo quisiera podría conseguir a quien fuera" terminó de forma arrogante.
Sirius cortó el pequeño tramo de la mesa que los separaba y simplemente dijo "Pruébalo"
Con el brillo del desafío iluminando sus ojos se levantó. Pasó su mirada por el lugar buscando a alguien convincente y por fin lo vio. Un chico alto y rubio estaba recargado en las mesas opuestas a donde ellos estaban. Volteó para señalárselo a Sirius y luego comenzó a andar decida hacia el chico.
Sirius se encontraba observando divertido cada uno de los movimientos de Rebeca cuando su celular sonó. Era Frank, por lo que debía contestar pero debía encontrar un lugar con poco ruido para poder escuchar. Se levantó de la mesa y desapareció en un pasillo para poder hablar.
Luego de haber bailado durante un buen rato, Rebeca dijo que estaba cansada, pidiéndole que regresaran a la mesa. Sirius la acompañó mientras él se dirigía al bar en busca de algo de tomar, encontrándose con la barra llena de gente. Suspirando se acercó lo más que pudo para que un barman lo atendiera lo antes posible. Después de algunos minutos esperando consiguió las bebidas, pero no se dio cuenta de que había alguien detrás de él cuando se dio la vuelta, chocando y provocando que las cervezas que llevaba se derramaran encima de él y la otra persona.
"¡Demonios!" exclamó molesto
"Lo siento" dijo una suave voz
Cuando levantó la vista todo el enfado que pudo haber comenzado a sentir se esfumó. Frente a él se encontraba la chica más hermosa que había visto sin lugar a dudas. Inmediatamente se preguntó cómo es que no la había visto antes entre la gente si su pelo rojo resaltaba entre todas esas cabezas y con solo una mirada de ese verde podía hacer temblar de deseo a quien se atreviera a sostenerla.
"¿Estás bien?" le pregunto a la chica
"¿Te refieres a además de estar empapada en alcohol? Creo que bien, pero te tiré las bebidas, déjame pagártelas"
"Por supuesto que no, fue mi culpa debí fijarme por donde iba"
"Bueno, acababas de voltear" le sonrió ella "déjame pagarlas, por favor"
"¿Qué te parece si me pagas diciéndome tu nombre y me dejas invitarte una copa?" pregunto James
"¿Qué te parece si quedamos a mano y tú te vas a limpiar esa cerveza?" le respondió ella con otra sonrisa
"Solo si me dices tu nombre" dijo él sujetando su muñeca antes de que se le escapara
"Alice" dijo ella un poco insegura, soltándose de su agarre para perderse entre la gente
James seguía deslumbrado por la chica cuando otra escena lo aturdió. A unos pasos de él estaba Rebeca con un tipo que la abrazaba de la cintura mientras ella forcejeaba para separarse de él. Furioso se acercó a donde se encontraba la chica.
"Vamos nena, yo sé que quieres acompañarme" decía el tipo bastante ebrio
"¡Suéltame idiota!" seguía forcejeando ella, pero el brillo de las lágrimas que luchaban por salir ya era más que evidente
"Nena no te pongas tan ruda, mejor déjate llevar"
"¿Por qué no mejor la dejas irse?" intervino James rudamente, tomando a Rebeca por los hombros y dándole un golpe en la mandíbula al tipo.
"¿Qué demonios te pasa?" pregunto el tipo desde el suelo
"Más te vale que no vuelvas a mirarla siquiera si pretendes mantener tu bonita cara sana y salva" le amenazó James.
Pasó un brazo alrededor de Rebeca protectoramente, mientras buscaba a Sirius por todos lados con la mirada.
"¿Estás bien?" preguntó James preocupado
"Quiero ir a casa" respondió ella secamente
James se detuvo solo un momento para tomar sus cosas de la mesa y se dirigió a la salida, cerca de donde encontraron a Sirius. Éste notó la cara de poco amigos que James llevaba y las pocas lágrimas que recorrían la cara de Rebeca, atando cabos rápidamente.
"Lo siento" pidió a Rebeca, haciendo ademán de acercársele pero James no se lo permitió
"¿En dónde estabas Sirius?" demandó más que preguntó
"Frank me llamó, no podía escuchar nada así que tuve que buscar un lugar donde no hubiera tanto ruido, no pensé… no tenía… no imaginé que algo malo ocurriera" dijo esto último dirigiéndose a la chica
"Déjalo, ¿quieres?" le respondió ella quedamente
Sin decir nada más los tres se dirigieron a la salida. Sirius esperó hasta que James ayudó a Rebeca a subir a su coche para poder hablar con él.
"Lo siento hermano, no debí alentarla… era solo un juego" para sorpresa de él, James se rió
"Ya Sirius no te tortures, ella sabe que no era tu intención además no la obligaste a hacerlo" dijo apoyando una mano en su hombro en señal de apoyo "hay que dejarla descansar y luego puedes hablar con ella"
"Gracias" le dijo Sirius
"No tienes porque hermano"
Los chicos se despidieron y cada uno subió a su coche. James se dio cuenta que Rebeca había apoyado la cabeza en el respaldo con los ojos cerrados y no dijo nada. Iba a preguntarle si quería pasar por un café antes de llegar a casa cuando se dio cuenta que ella se había quedado dormida en el asiento. Frunció el ceño ligeramente y después de dar un largo suspiro, siguió manejando.
Al despertar al día siguiente, Rebeca tenía un ligero dolor de cabeza. Intentó acomodarse y volver a dormir pero le fue imposible. Las sábanas aún cubrían su cabeza, y apretando la nariz contra la almohada inspiró profundamente llenando sus sentidos de un olor suave, pero seco, como a madera 'Que extraño' pensó, pues sus almohadas solían oler a lavanda.
De repente los últimos sucesos de la noche llegaron como un torbellino a su mente, sembrando la duda. Asustada se sentó en la cama, volteando a todos lados intentando reconocer el lugar pero sin lograrlo '¿En dónde demonios estoy?' se preguntó alarmada la chica.
¡Hola! Sé que esperaban la actualización más temprano pero aquí en México hay celebración de día de muertos y bueno, no estuve en mi casa en toooodo el día hasta ahora.
¿Qué les pareció? ¿Les gusta? ¿Apesta? No duden en dejarme sus comentarios. Por cierto Maru, muchas gracias por el review. Y como había anunciado en mi perfil, ya decidí que el día de actualización serán los sábados, tal vez en la noche como ahora pero haré todo lo posible por hacerlo más temprano.
No me queda más que decir. Cuídense y disfruten de lo que queda del fin de semana. XoXo.
Leila Wood
