Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a Harry Potter, es propiedad de la escritora J.K. Rowling. La frase que está entre comillas en el summary, pertenece a Paul Geraldy.
Calabaza.
Eran aproximadamente las ocho de la noche cuando el timbre de la casa de los Potter sonó.
-¡Yo abro!-gritó Ginny acercándose a la puerta.
En cuanto abrió, no pudo evitar soltar una carcajada. Frente a ella se encontraba un pequeño vestido de lobo, con la boca llena de chocolate y una sonrisa que amenazaba con salirse de su cara.
-¡Dulce o truco!-gritó el niño estirándole a la chica su calabaza para que depositara los dulces que se deben de dar.
-¿Y qué truco me haces si no te doy dulces?-cuestionó la pelirroja poniendo los brazos en jarras y mirándolo con la ceja alzada pero claramente divertida
-Yo…-comenzó el pequeño Teddy mientras fruncía levemente el entrecejo y giraba su cabeza para mirar a su abuela-¡Te acuso con mi padrino!-dijo triunfante.
Ginny solamente soltó una risa mientras saludaba a Andrómeda que se encontraba detrás. Después de que la abuela de Teddy declinó la invitación de pasar a la casa, el metamorfomago aceptó la mano que Ginny le tendía y juntos se encaminaron al comedor de la casa.
-Mira a quien traigo.-dijo la mujer cantarinamente mirando a Harry que leía muy concentrado El Profeta.
Cuando el moreno vio al pequeño, dejó el periódico a un lado y con los ojos brillantes, lo levantó del suelo para darle una vuelta.
-¡Hola campeón!-exclamó el chico contento de verlo. Quería a ese niño cómo si fuera su propio hijo.
-¡Padrino!-gritó el niño con esa enorme sonrisa que lo caracterizaba-¡Dulce o truco!
Harry rió y depositó de nuevo a Teddy en el suelo.
-Me parece que mejor te doy dulces-dijo Harry mientras se encaminaba a la cocina, seguido de su esposa y su ahijado-No quiero ser victima del gran Teddy Lupin.
Los dos adultos rieron mientras el pequeño miraba inquisidoramente la enorme bolsa que estaba en la mesa de la cocina y que estaba repleta de chocolates y caramelos de Honeyducks.
-Toma, Teddy-dijo Ginny soltando una pequeña risa al ver los ojos brillantes de emoción del niño-Aquí tienes una gran dotación de dulces.-continuó mientras le entregaba la bolsa al niño.
Minutos después, en la chimenea sonó un estruendo. El matrimonio Potter se precipitó hacia la sala y se encontraron con que Ron y Hermione habían llegado. Después de que se saludaron, Hermione percibió la presencia del niño, que alegremente comía sus chocolates sin notar nada más.
-¡Teddy!-gritó la chica mientras corría a abrazarlo y le plantaba un beso en la mejilla-¡Pero mira cuanto has crecido!
-Hermione, deja al pobre niño respirar.-dijo Ron mientras notaba cómo la cara llena de chocolate de Teddy, comenzaba a ponerse peligrosamente morada.
Durante el proceso en el cual Hermione había abrazado a Teddy, el último chocolate que le quedaba de su grandiosa bolsa de dulces, había caído al suelo. Ese el motivo por el cual Teddy había comenzado a ponerse morado, no precisamente porque no pudiera respirar.
-Mi chocolate…-susurró el niño y fue cuando Hermione se dio cuenta de lo que había hecho.
-Ay, lo siento pequeño-le dijo doblándose de rodillas para ponerse a la misma altura que el niño-Pero tía Hermione te va a comprar más chocolates ¿eh¿Qué te parece?
Pero el metamorfomago no le hacía caso. Miraba fijamente el chocolate que yacía esparcido por el suelo. Fue entonces cuando su cabello comenzó a ponerse de un color castaño oscuro, cómo el del dulce. Y antes de que alguno de los presentes pudiera darse cuenta, el chocolate se juntó, luego se tornó de color naranja y ¡PUF! Ahora estaba convertido en una calabaza.
Todos guardaron silencio mientras trataban de procesar lo ocurrido. Unos segundos después, Teddy levantó la mirada asustado hacia los adultos, como si hubiera hecho algo malo. Pero era al revés.
-¡Teddy¡Has hecho magia accidental!-exclamó Ginny sonriente mientras volvía a tomar al niño en brazos y daba unos pequeños brincos con él-Ya te habías tardado ¿eh?
-Sí, mira que tener padres tan poderosos y no haber hecho magia aun.-continuó Ron mientras le despeinaba cariñosamente el cabello castaño.
-Yo… ¿Hice magia?-preguntó el niño mirando con los ojos brillantes de emoción a su tía Hermione.
-Sí, hiciste magia.-aclaró Hermione sonriéndole y dándole un beso en la mejilla.
-¿Y mamá y papá lo saben?-preguntó de nuevo el pequeño.
-Sí, lo saben, estoy seguro.-dijo Harry revolviéndole el cabello, al igual que lo había hecho Ron.
Mientras los otros tres seguían celebrando ese gran suceso en la vida de un mago, Harry Potter no pudo evitar que sus ojos se apagaran un poco. Sabía que los que tendrían que estar festejando eso no eran ellos, sino sus padres. Pero él se encargaría de que a Teddy nunca le faltara nada, ni material, ni amor, ni cariño, ni nada. Porque Harry, a su edad, no sabía lo que era tener alguien que se preocupara por ti o te protegiera y él quería a ese niño cómo si fuera su propio hijo.
Volteó hacia abajo cuando sintió que alguien jalaba su pantalón. Vio a Teddy, el cual tenía de nuevo su cabello color turquesa y lo alzó en brazos. Y ante su sorpresa, el pequeño rodeó su cuello y lo abrazó fuertemente.
-Te quiero, padrino.-le dijo con una gran sonrisa.
-Yo también, Teddy, yo también-agregó Harry mientras le devolvía el abrazo y una apenas perceptible lágrima salía de sus ojos verdes.
N/A: Bueno, actualizo antes de irme a la escuela jojo y aun tengo que desayunar xD. Pues nada ¡FELIZ HALLOWEEN! Avienten muchos huevos a las casas, pidan muchos dulces y luego me dan (: xD.
Espero que la viñeta les haya gustado porque a mi sí (modestia aparte xD), no sé pero yo casi me pongo a llorar xD soy una sentimental respecto al tema de la muerte de Remus y Tonks T.T
¡Saludines y hasta el otro miércoles!
Atte. Bianca
