Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a Harry Potter, es propiedad de la escritora J.K. Rowling. La frase que está entre comillas en el summary, pertenece a Paul Geraldy.
Reloj.
Eran aproximadamente las nueve de la mañana de un sábado. El sol se asomaba tímidamente por la ventana de la habitación y los rayos se acercaban poco a poco a los ojos de su habitante; pero el sonido del despertador llegó mucho más rápido a los oídos del chico, que el sol.
En cuanto las pequeñas campanitas del reloj retumbaron, el metamorfomago acercó su mano al aparato y lo apagó, golpeándolo violentamente. Abrió los ojos poco a poco para acostumbrarse a la luz que inundaba el cuarto y bostezó ampliamente.
-¡Teddy¿Ya estás despierto?-preguntó una mujer desde el piso de abajo-Ya está listo el desayuno.
-Ya voy, abuela.-gritó el chico de vuelta mientras hacía las cobijas a un lado y se ponía en pie.
Como sonámbulo y con el sueño todavía marcado en su rostro, fue hacia el armario y tomó lo primero que vio. Entró al baño, se dio una ducha rápida y acto seguido caminó hacia el espejo. Se observó y unos ojos castaños le devolvieron la mirada; dirigió su vista hacia su cabello color turquesa y lo aplastó un poco con las manos: ese día no tenía ganas de hacer cambios a su aspecto.
Salió del cuarto y brincando de tres en tres los escalones, llegó a la cocina. Ahí encontró a Andrómeda sirviéndole jugo de naranja mientras un cuchillo encantando embarraba mermelada a sus tostadas.
-Come Teddy, porque necesito que cuando termines me traigas algunas cosas del ático-dijo su abuela mientras hechizaba algunos trastes para que se lavasen solos
El chico asintió y comenzó a engullir rápidamente su comida. En menos tiempo del que pensó, su plato ya estaba vacío.
-Ya acabé-informó a la mujer que se encontraba arreglando unos libros en la sala-¿Qué es lo que tengo que bajar del ático?
-Ahí arriba, hay una caja en la que dice "Libros de Gilderoy Lockhart"-contestó Andrómeda observando el librero detenidamente-Tráeme uno que se titula "La guía de Gilderoy Lockhart para parásitos de casa", lo voy a necesitar para matar las doxys del patio trasero.
Teddy asintió y corriendo subió las escaleras hacia el ático. Ese lugar le parecía muy misterioso; tan frío, tan oscuro, tan solo. Y sin embargo, era uno de sus lugares preferidos dentro de la casa. Le gustaba pasar tiempo ahí, a solas y ponerse a pensar. Sacudió la cabeza alejando esas ideas y se dedicó a buscar lo que su abuela le había pedido.
-Guía de Gilderoy Lockhart, Guía de Gilderoy Lockhart-repetía el chico mientras buscaba entre todas las cajas que se encontraban en la habitación-Odio no poder hacer magia fuera del colegio.
Después de unos quince minutos de búsqueda, dio con una caja. Pero no era la que su abuela le había pedido. Esta caja tenía escrito "Fotografías 1997". Ese año que era doloroso recordar. Ese año de la guerra, las muertes, las lágrimas. Ese año en el que sus padres se casaron y él había nacido.
Lentamente y con manos temblorosas, la tomó y la colocó en su regazo mientras tomaba asiento en el frío suelo. Un escalofrió le recorrió la espalda cuando abrió el objeto y le pareció como si la caja hubiera dado un suspiro. Uno por uno y sin fijarse realmente en lo que estaba sosteniendo, fue sacando cada una de las cosas que se encontraban dentro.
Cuando terminó, dejó la caja en el suelo y dirigió su vista hacia las fotografías que se encontraban esparcidas a un lado de él. Tomó la primera que vio y no pudo evitar que una sonrisa de melancolía se asomara por su cara.
En la foto, se encontraban sus padres abrazados mientras su mamá le daba un beso en la mejilla a su papá, y él sonreía tímidamente a la cámara. Tonks portaba un sencillo vestido blanco y una diadema adornaba su cabeza; Remus, por otro lado, vestía un smoking algo descolorido. El día de su boda.
-Mamá…-dijo Teddy mientras con la yema de su dedo índice, acariciaba el cabello rosa que su mamá lucía en la fotografía
Y así continuó durante varios minutos, o quizás fueron horas; no sabía con claridad. En ese pequeño y frío ático, olvidó por unos momentos el encargo de su abuela, su cita con Victoire; se le olvidó todo. Porque ese era uno de sus instantes en los que no te importan los demás ni nada, solamente importas tú y lo que estás haciendo.
Rió, se emocionó, extrañó, pero no lloró. Porque Andrómeda le había dicho que sus padres no habían luchado y fallecido para que él estuviera siempre llorando sus muertes. Habían muerto porque ellos querían que tuviera un mundo mejor, un mundo sin Voldemort. Y lo habían conseguido.
Teddy terminó de ver las fotografías y se levantó de un salto del suelo. Tomó la caja de nuevo y comenzó a meter cada foto mientras la volvía a ver con una sonrisa en la cara. De pronto, en el silencio del ático, le pareció escuchar algo. Alerta, el chico giró la cabeza hacia ambos lados para ver de donde provenía ese sonido, hasta que sus ojos chocaron con la fuente del ruido: un reloj.
-¡Teddy¿Qué estás haciendo allá arriba?-gritó su abuela desde las escaleras que llevaban a al ático
-Esto…en unos momentos bajo-respondió el chico mientras miraba con el entrecejo fruncido el objeto se encontraba enfrente de él
Pero al parecer, Andrómeda estaba preocupada por lo que su nieto pudiera estar haciendo arriba, así que subió los escalones y cuando entró a la habitación, encontró al metamorfomago con un reloj entre sus manos. Uno que ella conocía muy bien.
-¿De donde sacaste eso?-preguntó mientras inconscientemente se tornaba pálida.
-Encontré una caja con fotografías y ahí estaba entre todas las cosas-dijo Teddy mirando a su abuela-¿Por qué no me habías enseñado esas fotos?
-Yo…-comenzó la castaña.
-¿Por qué no lo hiciste, abuela?-exclamó el chico mientras una rebelde lágrima escapaba de sus ojos-Tú decías que debía de conocer a mis padres, que ellos fueron buenas personas y me ocultas recuerdos. Recuerdos y memorias que me incluyen porque no fueron pocas las fotos que encontré donde yo salía entre sus brazos.
-Yo solo no quería hacerte sufrir más, Teddy-dijo Andrómeda mientras las lágrimas surcaban su rostro al notar esa mirada vacía en su nieto-Yo solo…quería evitar que sufrieras al ver esas fotografías y saber que los conociste, pero no lo recuerdas porque eras muy pequeño.
Para ese entonces, el rostro del chico estaba rojo. De furia, de nostalgia, de tristeza. Comprendía a su abuela, pero ¿Quién lo comprendía a él? Solamente su padrino, porque él había vivido lo mismo. Pero fuera de ahí ¿Quién? Nadie, absolutamente nadie sabía lo que él sentía al saber que sus padres ya no estaban a su lado.
Antes de que la castaña pudiera asimilarlo, ya tenía entre sus brazos a su nieto abrazándola con fuerza, como si tuviera miedo de que desapareciera en cualquier instante.
-Los extraño tanto, abuela-dijo Teddy con la cara húmeda por las lágrimas-No es justo, ellos no tuvieron que morir.
-Lo sé, lo sé-dijo la mujer mientras estrechaba al chico fuertemente-Pero ¿Sabes algo?
-¿Qué?
-Para recompensarte el hecho de haberte ocultado esas fotografías, te daré un regalo.-le dijo mientras separaba el abrazo y le sonreía cálidamente.
-¿Qué me vas a dar?-preguntó Teddy con los ojos brillantes mientras limpiaba su rostro.
-Ese objeto que tienes ahí-inquirió Andrómeda tomando el reloj de la mano del chico-Este reloj era de tu padre. Siempre lo traía, y te lo voy a regalar.
-¿En serio era de mi papá?-preguntó el chico incrédulo mientras giraba el objeto entre sus dedos-Es precioso.
-Lo sé-dijo la castaña sonriendo-Y él se lo quiso regalar a tu madre, pero ella no lo aceptó, porque ese objeto que estás sosteniendo, ha pasado por tres generaciones y casualmente, los tres dueños que lo han tenido, se llaman Remus.
-¡¿En verdad?!-exclamó Teddy emocionado.
-Sí, fue de tu abuelo Remus, de tu padre Remus John y ahora te pertenece a ti, Ted Remus-le dijo Andrómeda mientras tapaba la caja de las fotografías-Y ya puedes irte, recuerda que quedaste con Victoire.
-Claro-dijo el chico con una sonrisa en su cara mientras guardaba el preciado regalo en su bolsillo izquierdo-Te quiero, abuela.
-Y yo a ti, Teddy-respondió la mujer mientras veía cómo su nieto se dirigía a la puerta. Soltó un suspiro y se puso a buscar el libro de Gilderoy Lockhart.- ¡Ah! Y por lo que más quieras, cuídalo bien.
-Lo haré, no te preocupes.-le dijo antes de desaparecer por la puerta.
El chico salió a la calle y metió las manos en los bolsillos de forma inconsciente. Sonrió al sentir el objeto dentro de la bolsa izquierda y una sonrisa alegre se asomó por su rostro. Tenía algo de su padre, algo valioso que él había cuidado mucho. Y lo tenía, solo para él.
Se encogió de hombros aun con la sonrisa en su rostro y continuó su camino. Y el "tic, tac" del reloj, siguió sonando en su bolsillo.
N/A: Jajaja no me van a creer. Ya estaba a punto de apagar mi computadora cuando recuerdo que hoy es miércoles y me toca actualizar xD. Esta semana ha estado horrible (por la escuela) y de tantas cosas que tengo en la cabeza, no recordaba el fic xD. Mañana tengo que exponer de Literatura, así que me voy a estudiar y luego a dormir T.T
Espero que el símbolo les haya gustado. A mi me gusta, no demasiado pero quedó decente, creo. Ustedes son los que juzgan :)
Saludines y hasta el otro miércoles n.n
Atte. Bianca
