Disclaimer: Ningún personaje reconocible en la historia me pertenece, son creación de J. K. Rowling y yo sólo me dedico a jugar un rato con ellos.


Capítulo 4. Invitados

Muy probablemente se había caído en la cocina y se había dado un mal golpe que lo había dejado en coma. O probablemente le había ocurrido algo cuando salió con Remus y se había muerto. Simple y sencillamente no le podía encontrar otra clase de explicación al hecho de que la pelirroja del bar, la que se había negado a abandonar su mente, se encontrara ahora sentada tranquilamente en la sala de su casa. Sin atreverse a salir aún de la cocina, James escuchaba atentamente lo poco que lograba distinguir de la conversación, pues entre todas ellas esperaba escuchar a la pelirroja.

De pronto la voz de Sirius se alzó sobre las demás, llamándolo casi a gritos. El alivio que le provocaba saber que no veía alucinaciones y que la pelirroja estaba ahí se vio opacado por el pánico. ¿Y ahora qué hacía? ¿Se acordaría ella de él? Después de todo, él nunca había mencionado su nombre. Cuando Sirius lo llamó por segunda vez supo que era el momento de enfrentar la verdad. 'Es solo una chica' pensó para tranquilizarse. Aparentando una tranquilidad que no sentía salió de la cocina con una charola de pizza recién hecha.

- ¿Alguien tiene hambre? – preguntó

Al escucharlo, todos los presentes se habían volteado a él, y cuando supieron que la pizza era casera no tardaron en felicitar y en hacer algunas bromas al respecto. Remus ya había notado que no había espacio suficiente en la mesa para todos, así que sugirió que hicieran una especie de buffet y que se sentaran a comer en la sala, donde definitivamente tenían mucho más espacio. Una vez que todos accedieron y rellenaron las copas de vino, la cena comenzó.

Aprovechando que la atención de todos estaba concentrada en la comida, James se acercó discretamente a la pelirroja, dispuesto a hablar con ella. Estaba a punto de hacerlo cuando alguien lo tomo por el hombro, frustrando su intento.

- ¡Por fin te atrapo! – le dijo Rebeca – quiero que conozcas a Lily Evans, y él es el chico de quien te estaba contando, James – añadió dirigiéndose a la chica.

- Es un gusto conocerte, Lily

Ella únicamente se limitó a sonreírle antes de dejar que Rebeca la arrastrara de vuelta a la sala. Por alguna razón que aún no lograba identificar, tenía la sensación de que ella ya había visto antes a James y la mirada tan directa que le dirigía el chico se lo confirmaba. '¿Pero en dónde?' se preguntaba ella.

La cena continuó entre charlas, anécdotas y risas. Al parecer todos estaban pasando un buen rato juntos, y Rebeca se sentía complacida por haber dejado de ser la única chica en ese grupo tan particular de amigos. La presencia de Alice y su recién descubierta afinidad con Lily hacían que el momento pareciera algo común, como si todos se conocieran de años. También le gustaba la sensación de dejar de ser una intrusa en la vida de James, cosa que podía comprobar con los malos chistes que le hacía y con la atención que recibía de parte de él. Un rato después James, haciendo el papel de buen anfitrión, comenzó a llevar los platos a la cocina cuando todos habían terminado de comer. Sus amigos decidieron ayudarle sin permitir que las chicas movieran un solo plato, como buenos caballeros ingleses que eran.

Mientras los chicos se ocupaban de esto, Rebeca, Lily y Alice siguieron conversando tranquilamente, cambiando de un tema a otro. Rebeca le contó a Alice como es que había llegado a Inglaterra y les estaba contando de sus primeras experiencias en la compañía de James.

- Después de la noche de ballet fuimos a un lugar llamado Madame Jojo's. Esa noche James me ayudó a salir de una situación embarazosa y al día siguiente hablamos. Decidimos que era mejor, por el bien de ambos, si dejábamos las hostilidades a un lado.

- ¿De verdad? Eso suena muy bien. No conozco muy bien a los chicos, pero Frank me ha platicado mucho de ellos y creo que son muy alegres, fiesteros eso sí.

Lily seguía escuchando la conversación que mantenían Rebeca y Alice, pero su mente estaba completamente en otro lugar. De pronto, con unas cuantas palabras supo de donde se le hacía familiar James. Conforme las palabras de Rebeca iban haciendo cobrando más sentido en su mente, Lily se iba sintiendo cada vez más avergonzada. Ahora entendía el por qué de la mirada directa del chico, y de por qué en toda la comida no le había quitado los ojos de encima. Él estaba esperando que ella lo reconociera, cosa que no había sucedido hasta ese momento y, por si fuera poco, había sido atrapada en una pequeña mentira.

Necesitando refrescarse un poco se dirigió al lavabo. Después de echarse un poco de agua fría en la cara por fin se sintió con el valor suficiente de salir, enfrentarse nuevamente a las miradas del chico y lista para el momento en el que James se hartara de eso y le hablara de frente, para lo cual no tuvo que esperar mucho. Es un afán por tranquilizarse, había estado jugando con un anillo que estaba usando y al cerrar la puerta del lavabo se le había caído. Al levantar la mirada sintió como el calor encendía levemente su rostro una vez más. James tan solo la miraba, esperando a que ella hablara primero.

- Lo siento

Eso fue lo primero que se le ocurrió decir a Lily. 'Bien, ¿no pude haber dicho algo más inteligente?' se regañó, pero la pequeña sonrisa que le dirigió el chico la desconcertó por completo.

- Vaya, parece que después de todo si me recuerdas – dijo él

- Para serte sincera, no tiene mucho que lo hice – le respondió, no tenía caso que mantuviera algo que evidentemente no era cierto

- ¿Por qué me mentiste?

- ¿Por qué no lo haría?

- Explica – le dijo James mientras se cruzaba de brazos, evidentemente no la dejaría ir tan fácilmente

La pelirroja dio un leve suspiro. Sabía que el chico no se daría por vencido fácilmente, pero afortunadamente para ella había una sencilla explicación. El problema sería que James lo entendiera así de fácil y sobre todo que no lo tomara a mal. Cuando se atrevió a mirarlo de frente se dio cuenta de la seriedad en la mirada del chico y, tratando de suavizar las cosas, le sonrió.

- ¿Qué clase de chica crees que soy? James, no voy a exponerme voluntariamente a alguna clase de peligro y un chico en un bar no es lo más seguro

- Chica lista – le concedió él con una sonrisa – pero no me convence del todo, sé que no tengo cara de pervertido

- Jaja, claro que no – rió la chica – peor, de mujeriego

Mirando como James torcía la boca en un gesto de disgusto, y antes de que pudiera refutar, Lily se fue por el pasillo de vuelta a la sala, en donde ya estaban otra vez sentados los chicos. Con una gran sonrisa se sentó al lado de Rebeca, quien en ese momento se encontraba charlando con Sirius.

- Ehh pelirroja, cuéntame como es que conociste a esta chiquilla tan molesta

Mientras tanto, James seguía parado en el pasillo. 'Así que mujeriego. Bien, pues habrá que cambiar esa opinión'. Después de todo un Potter nunca se rendía ante un reto, sobre todo si este involucraba a una bella chica.


Lamento que esté tan corto el capítulo, pero estoy en plena entrega de proyectos finales en la escuela y si he dormido más de 2 horas cada noche ha sido mucho. De cualquier manera quería subir algo y creo que el encuentro que tanto se había esperado por fin se dio. Espero sus comentarios para saber su opinión al respecto.

A partir de ahora, la acción se centrará en nuestra pareja preferida. ¡Nos leemos pronto! XoXo.

Leila Wood