Capítulo 7. Técnicas de relajación

A excepción de la suave música que sonaba de fondo, la habitación estaba en silencio.

Con un libro y varias notas rodeándola, Lily estaba sentada en el suelo de la sala en su departamento. La cercanía de los primeros exámenes tenía un poco nerviosa a la chica y por eso había declinado la invitación de Severus para salir a cenar. Cansada, hizo a un lado las notas que había estado estudiando. Después de estirarse un poco se dirigió a la cocina para prepararse un poco de té, pues definitivamente necesitaba relajarse un poco. Mientras esperaba que el agua estuviera caliente su celular sonó y no pudo evitar la sonrisa al ver quien la estaba llamando.

"¿Aló?"

"¿Ya terminó de saciarse el ratón de biblioteca?"

"Sabes tan bien como yo que la gente normal estudia, tú lo haces"

"Muy cierto, pero cualquiera pensaría que planeas graduarte después de estos exámenes, tal vez deberías comenzar a dar clases a domicilio ¡Como una institutriz!"

"Muy bien, basta ya. ¿Me hablabas por algo o solo era el placer de molestarme, Rebeca?"

"¿Rebeca? Pensaba que ya habíamos superado esa etapa, de cualquier manera quiero saber que planeas hacer el sábado"

"No sé que tienes en mente, pero creo que prefiero tomar un baño en la tina y después ver una película acompañada de helado, ¿Sabes? Deberías seguir mi plan"

"Suena muy tentador pero ¿no sería mejor salir y sacudirnos todas las preocupaciones? Una noche solo para chicas"

"Ni siquiera han comenzado los exámenes, pero te daré una oportunidad"

"Mueres de ganar por salir aunque no lo admitas. Además, los exámenes serán historia en ese momento. Sigue estudiando ratoncillo, sabrás de mi pronto"

"Oh por favor que alguien me salve" dijo Lily a modo de despedida

Y cortó la comunicación. El sonido de la tetera le recordó a Lily su té. Sabiendo que al final de los exámenes tendría una noche de diversión asegurada regresó a la sala, dispuesta a seguir estudiando.

~*~

Luego de haber colgado el teléfono, Rebeca regresó a la sala de la casa de James. Ella y Remus estudiaban para el examen que tenían juntos, así que James propuso una 'sesión de estudio' en su casa. La verdad es que era una simple excusa para James, pues él nunca estudiaba. En realidad había intentado distraer a sus amigos para salir al cine, pero no le dio resultado. La eterna responsabilidad de Remus junto con la de Rebeca había hecho que el chico se resignara y se sentara a leer en la sala mientras ellos repasaban.

Cuando se tomaron un descanso, ordenaron comida china para cenar. Ya casi habían terminado de comer y los chicos se encontraban en una charla de la cual Rebeca no estaba no estaba registrando ninguna palabra. Una red de pensamientos se fue hilando poco a poco en su cabeza hasta que una idea en concreto se apodero de su mente.

"Chicos, ¿Qué planean hacer las próximas vacaciones?" pregunto de repente

James y Remus la miraron al instante y luego se miraron entre ellos.

"Acabamos de regresar a la escuela" dijo James

"Creo que tiene una manía por hacer planes" le susurró Remus

"Si ya terminaron de burlarse de mí, escuchen: ¿no sería fantástico ir a Barcelona?"

Definitivamente se trataba de una gran idea, y la cara de los chicos era precisamente la que esperaba.

"¿Barcelona? ¿Como en Barcelona, España?" preguntó James

"No estoy muy segura, pero probablemente sea la única Barcelona de España" le respondió ella con sarcasmo "pues claro que España, además se acerca el invierno y ¿no sería genial pasarlo en un lugar qué no sea tan frío? Sólo para variar"

"Yo creo que has pensado en mucho arte contemporáneo por hoy" opinó Remus

"Ya me agradecerán cuando no se estén congelando los traseros"

La conversación siguió sobre otros temas dejando ese tema atrás, por lo menos de momento. Más tarde Remus se marchó y James llevaba a Rebeca de vuelta a su casa. Si algo no había cambiado en la relación de estos últimos eran sus trayectos usualmente silenciosos, así como antes solían ser incómodos y cargados de tensión ahora se podía sentir la tranquilidad alrededor de ellos. Y esta vez no era diferente, hasta que James decidió hacer una sencilla pregunta.

"¿Cómo está Lily?"

Algunas semanas antes Rebeca le habría respondido con una sonrisa juguetona y un guiño para molestarlo, en realidad lo había hecho, pero ahora no le encontraba ningún caso. No sabía exactamente por qué, pero su amiga se había negado a salir con el chico en las diversas ocasiones en que éste se lo había propuesto. Tampoco entendía el extraño interés qué había surgido en James por saber todo lo que tuviera que ver con la pelirroja, y por consecuencia quería convertirla en una Mata Hari, a lo cual ella se había negado rotundamente. Aunque difícilmente se lo diría de frente, Rebeca sentía que se había convertido en un tema repetitivo. Por lo tanto, en cuanto escuchó la pregunta de James, no pudo evitar rodar los ojos en un gesto claramente aburrido.

"Igual que hace dos días" le respondió secamente "¿Por qué no mejor se lo preguntas tú?"

"Porque la última vez que hablamos, tu amiga mostró un completo desinterés en mi persona, como bien sabes"

"¿Entonces por qué insistes?" le pregunto ella

"Porque Lily es la mujer de mi vida, aunque se niegue a aceptarlo"

Rebeca se esperaba cualquier otro tipo de respuesta, menos una así. Otra vez el silencio se apoderó del ambiente, pues ninguno de los dos sabía que más decir y es que ¿Cuántas veces escuchabas a un chico ser tan sincero y… romántico? Por lo menos Rebeca ninguna. Ya casi habían llegado cuando ella se animó a hacer la pregunta que luchaba por salir de sus labios y, una vez más esa noche, James la sorprendió con su sencilla respuesta.

"¿Cómo lo sabes?"

"No estoy seguro de que ella sea la indicada, pero no pienso perder la oportunidad para averiguarlo" le respondió James

Una vez sin molestias, en la soledad de su habitación, Rebeca reflexionó sobre lo poco que le había dicho James. Poco a poco el sueño le fue ganando mientras seguía pensando en amor, conflictos y medias naranjas. Cuando despertó, no pudo evitar que los pensamientos de la noche anterior regresaran a su mente y sin darse cuenta una pequeña sonrisa se apoderó de ella al darse cuenta de que podía ayudar a James, solo necesitaba pensar en una manera para lograrlo.

~*~

Apenas era miércoles y el cansancio ya se comenzaba a apoderar de James. Iba camino a Roehampton por Rebeca cuando su padre le llamó.

"¿Ya estas con Rebeca?" preguntó su padre

"Ya casi llego, ¿Porqué?"

"En cuanto estés con ella necesito que vengas a la casa"

"¿Pasó algo?" le preguntó James preocupado

"No hijo, no hay nada de qué preocuparse"

Cuando James llegó, ella estaba ahí esperándolo como siempre. Platicaba con una chica y un chico, y aparentemente la chica estaba contando algo muy gracioso pues todos se estaban riendo. El chico con quien estaba señalo en su dirección y fue entonces que Rebeca notó que James la esperaba. Vio como Rebeca negaba con la cabeza mientras se levantaba y como se despidió de sus amigos para luego acercarse rápidamente al automóvil.

"¡Hola cariño!" le saludo alegremente "¿Por qué ese gesto tan arrugado?"

"Tenemos que ver a mi papá, ¿Y se puede saber por qué me señalaba tu amigo?"

"Oh no es nada, me pregunto si estabas saliendo con alguien y yo le respondí que no estabas inclinado en esa dirección"

Las risas de ambos llenaron el coche y la plática se tornó más ligera. En cuanto llegaron a la casa de los Potter el semblante de James se volvió serio una vez más. Ayudándole con su bolso a Rebeca, subieron juntos las escaleras que llevaban al estudio de Jonathan y ambos se miraron con extrañeza al encontrarse a Diane ahí también.

"Qué bueno que llegaron" dijo Jonathan "necesitamos decirles algo importante"

"¿Qué está pasando papá?" pregunto James

"Me llamaron de Nueva York y tengo que ir a atender negocios personalmente"

"Y yo voy a acompañarlo" añadió Diane "así que como un favor especial te queremos pedir que te quedes aquí para cuidar a Rebeca"

Los dos se quedaron en silencio y se miraron. Una sonrisa apareció en el rostro de Rebeca, James solo mostrando un poco de resignación '¿Es que acaso tengo otra opción?' Pensó.

"Ya que están de acuerdo, hoy mismo trae tus cosas James. Tu madre y yo salimos en dos horas"

"Y por cierto cariño, si planeabas hacer una fiesta es nuestra ausencia yo preferiría que no, me gusta mi casa tal como está" dijo Diane

"¿Qué tenemos? ¿15 años?" le reprochó James

"Oh corazón, como si no lo hubieras hecho antes" le respondió su madre "pero confío en que haz madurado"

Los chicos salieron del estudio y James regreso a su departamento por ropa. Por la noche, James y Rebeca salieron a cenar junto con Sirius y Remus. Ya era tarde cuando regresaron a casa y cada uno se fue a su habitación.

~*~

Finalmente el viernes había llegado y con este el final de los exámenes. La noche anterior Diane había marcado a casa y les había hecho algunos encargos. Rebeca le había dicho a James que saldría antes de clases y aprovecharía para hacer algunas compras en lo que él terminaba sus clases, después se encontrarían y harían lo que Diane les había pedido.

Y ahí estaba Rebeca, en el centro de Londres, esperando a James. Mirar el reloj con tanta frecuencia no le servía de nada, eso lo sabía, pero la impaciencia no le daba otra opción. Había marcado varias veces al celular de James pero el chico no le había respondido. Comenzaba a preocuparse realmente por el retraso de James cuando su celular sonó. Al darse cuenta de que era él quien llamaba sintió alivio por saber que estaba bien, pero pronto fue reemplazado por la ira al haberla dejado plantada.

"¿Se puede saber en donde estas?"

"Lo siento mucho" le respondió "me entretuve y no me di cuenta de la hora"

"¿En donde estas?" repitió ella

"En la casa de Sirius"

Después de varias disculpas, James la convenció de que podrían encargarse de los mandados el día siguiente y de que lo alcanzara ahí. Aún un poco a regañadientes Rebeca apunto la dirección y no tardó en encontrar un taxi que la llevara. Si no fuera porque era la primera vez que iba a aquel lugar, y que la curiosidad podía mas con ella, no habría aceptado.

Pronto se encontró en una larga calle de un típico barrio inglés, con pequeñas casas pegadas las unas a las otras. Cuando logró encontrar el número que buscaba, le pago al taxi y se quedó parada frente a la puerta. '¿Será esta la dirección correcta?' Se preguntó, pero al ver el coche de James estacionado un poco más adelante sus dudas se fueron, así que tocó el timbre y esperó. Luego volvió a tocar y volvió a esperar, y después de algunos momentos en los que había decidido marcharse, la puerta por fin se abrió.

"Ah, por fin llegas pequeño monstruo" le dijo Sirius "vamos, entra, no tengo todo el día"

Mirándolo mal, Rebeca subió por las escaleras que conducían a un living en donde la imagen que se presento inmediatamente ante ella la dejo con la boca abierta. Ahí, frente a un gran televisor, estaba parado James con una guitarra y cerca de él Remus detrás de una batería, notó como una guitarra igual a la de James estaba sobre el sillón. Ambos chicos se le quedaron mirando e inmediatamente después recibió un caluroso saludo, pero de pronto algo hizo clic en su cabeza.

"¿Me dejaste plantada en el centro de Londres por jugar a ser rockstar?" le preguntó enojada a James

"Calma fierecilla" dijo Sirius a sus espaldas "Sabes muy bien que James tenía vida antes de conocerte ¿verdad? Además todos necesitábamos relajarnos después de unos días tan agotadores

"No sé que pueden tener de agotadores para ti, si no haces exámenes"

"Oh pero trabajo mientras estudio y, créeme, eso puede ser aun peor. Ahora la verdadera pregunta es ¿Qué tan buena eres cantando?"

Mientras hablaba Sirius se había acercado al mueble en donde estaba el televisor y luego regresó a donde estaba Rebeca parada entregándole, para su sorpresa, un micrófono. Antes de que pudiera protestar fue interrumpida por Remus

"Habías dicho que tenías que relajarte" le dijo "y esta es la oportunidad perfecta para ello"

Entonces el juego comenzó. Pronto los chicos se dieron cuenta del poco talento que tenía Rebeca para el canto y las bromas no se hicieron esperar. James estaba seguro de que hacía mucho tiempo que no se divertía de esa manera con sus amigos y casi sin darse cuenta la noche había llegado. Si no fuera porque todos estaban hambrientos hubieran seguido tocando hasta que el cansancio les llegara.

Después de su improvisada cena James y Rebeca regresaron a casa, prometiendo que volverían a repetir esa tarde pronto. Sin embargo, después de observarlo toda la tarde, James se dio cuenta de que Sirius estaba más atento de lo normal a los movimientos de Rebeca. Se había dado cuenta de las frecuentes miradas y de las atenciones que tenía con ella, pero no estaba seguro de lo que eso podría significar. Después de todo, con Sirius nunca se sabía.

Al despertar, Rebeca aun se sentía cansada. Por eso la energía que desprendía James a las 9 de la mañana le parecía realmente irritante. Después de su desayuno, Rebeca por fin sintió que las energías volvían poco a poco a ella. James la esperaba en la entrada para hacer lo que la madre de éste les había pedido. Luego de completar todos los pedidos y las compras, Rebeca pidió que regresaran a casa para que pudiera descansar un poco pues esa era la noche en la que saldría con Lily.

"¿Necesitas que te lleve?" le preguntó James

"Oh, no hace falta, iremos en el auto de Lily"

Al despertar de la siesta que tanta falta le hacía, Rebeca comenzó a arreglarse para esa noche. Cuando salió de la ducha, más relajada, comenzó a sentir poco a poco como el entusiasmo la invadía, gracias a su "noche de chicas". Estaba probándose un vestido cuando James tocó a su puerta.

"Espero que ya estés lista, porque no pienso esperarte para cenar" le dijo

"Bien, será más rápido si me ayudas y necesito tu visión masculina ¿Qué vestido me queda mejor?"

Cinco vestidos después ella y James llegaron a un acuerdo. Luego de sacar a James de su habitación para poder cambiarse, se apresuró y bajó a cenar. Una vez satisfecha volvió a su habitación para terminar sus preparativos antes de que Lily llegara y justo después de darse los toques finales escucho el timbre de su celular. El mensaje que le había llegado decía simplemente '5 min', así que tomando un abrigo y su bolso clutch bajó. James estaba en la sala viendo una película y al escuchar el ya familiar sonido de los tacones de la chica repicando se levantó.

"¿A dónde van a ir?" preguntó

"No lo sé, papá" le respondió ella burlonamente "Y te recomiendo que no me esperes despierto, porque me voy a quedar a dormir con Lily"

"Espera un momento, no puedes hacer eso" reclamó James

"Oh sí, sí puedo y lo voy a hacer" le respondió ella luego de ponerse un poco más de brillo labial "ahora deja de jugar a la casita ¿o prefieres al papá y la mamá? Bueno, aunque quisieras la mamá como que se niega…"

"¿No te están esperando?" preguntó James irritado

"Oh, tienes razón. Deja de enfurruñarte y nos vemos mañana. ¡Chao cariño!"

Cuando salió se encontró con una pelirroja más que lista para divertirse. Mientras se iban colando por las frías calles de la ciudad, ambas iban cantando en el coche calentando los ánimos para disfrutar de la noche. Por fin llegaron al centro de la ciudad, y luego de encontrarse con Alice entraron a un club y la diversión no se hizo esperar. Paradas alrededor de una pequeña mesa circular y con un trago de un color fluorescente en la mano los brindis no se hicieron esperar.

"Por divertirnos como nunca" dijo Alice

"Por un descanso de la escuela" secundó Lily

"Por rocanrolear toda la noche y salir de fiesta todos los días" termino Rebeca

Conforme avanzaba la noche, y los tragos también, las chicas se iban desinhibiendo. Y a pesar de que varios chicos se les acercaban con intenciones claramente de conquista, ellas los ignoraban y seguían bailando y divirtiéndose. Mientras se quedaban al lado de su mesa, recobrando el aliento, el tema de los chicos no se hizo esperar.

"Parece que alguien trae una gran imán esta noche" comentó Alice, mirando a Lily

"¿A qué te refieres?" pregunto la aludida "yo no necesito chicos, por el momento"

"Ohh claro que no lo necesitas, por alguna extraña razón tienes a James loco detrás de ti" dijo Rebeca

"Ni que lo digas" apoyó Alice "¿Qué le diste a ese pobre chico? Por lo que me ha dicho Frank tampoco es que seas muy amable con él"

"¿Amable? He sido muy amable con él, aunque no lo crean" se defendió la chica

"Eso lo creeré cuando aceptes salir con James por lo menos una vez" dijo Rebeca

"¿Me estas pidiendo que bese a un sapo para saber si se convierte en príncipe?" preguntó Lily

"Oh mueres por besarlo ¿no es cierto?" bromeó Rebeca, luego cambio su voz a una más seria al continuar "pero, ¿Cómo sabes que no es el chico de tus sueños? Es una oportunidad que ambos se merecen"

"Oh, Beca se está poniendo romántica" intervino Alice "me duele perdérmelo, pero tengo que llamarle a Frank y decirle que venga por mi"

"Nada de eso, ¡La noche apenas comienza!" reclamó Lily

La conversación se vio interrumpida entonces y las tres, después de acabarse sus tragos, regresaron a la pista de baile.

Mientras, James se encontraba solo en la sala de su casa mirando la televisión. No le tranquilizaba el hecho de no saber en dónde estaba Rebeca y por lo mismo no podía dormir. Cerca de las dos de la mañana el sonido del teléfono sobresaltó a James, quien se había quedado dormido en el sillón.

"¿Diga?" contestó con voz ronca

"Lamento despertarte amigo, soy Frank"

"No hay problema, ¿qué pasa?"

"Quiero saber si las chicas te han llamado en la ultima hora"

"No lo han hecho, ¿debería preocuparme?" preguntó más despierto

"Es solo que me llamaron hace como quince minutos y se me hizo algo raro, tal vez no es nada, lamento haberte despertado"

"Ok, nos vemos luego" y cortó

Aunque intento volver a dormirse, el gusanito de la duda se coló en su mente y no pudo reconciliar el sueño. Tomó el teléfono y marcó al celular de Rebeca, mientras daba vueltas por la sala.

"¿Aloooo?" contestó la suave voz de Rebeca

"Hey ¿la estas pasando bien?"

"¡De maravilla Jamssieeee!"

"¿Tomaste? ¿Están bien, tú y las chicas?"

"Siii cariño, podemosss volver solas a casssa, deja de preocuparrte"

Y lo siguiente que escucho James fue el sonido de la línea al ser cortada. El hecho de que su amiga sonara más eufórica de lo normal y de que arrastrara un poco las palabras le confirmó a James lo que necesitaba saber: debía ir en su rescate. Marcando un nuevo teléfono, volvió a hablar con Frank para averiguar el lugar en donde estaban las chicas. Acordaron que Frank pasaría por James y juntos irían por las chicas, James se llevaría a Rebeca y a Lily en el auto de la ultima y Frank se llevaría a su novia.

Cuando llegaron a su objetivo, y después de lidiar con un portero algo rudo, entraron y buscaron desesperadamente a las chicas. Por suerte no tuvieron que buscar demasiado, pues estaban las tres bailando juntas en el centro de la pista, con varios chicos peligrosamente cerca de ellas. Rápidamente se acercaron y James no podía estar más en lo cierto, Rebeca (y Lily) estaban bastante mareadas, por así decirlo. Por esa misma razón tuvo que lidiar con la testarudez de ambas chicas, quienes se negaban a abandonar el lugar, pero gracias a Frank y Alice logro salir de ahí con ellas.

El siguiente problema fue la cuestión del transporte.

"Lily, necesito las llaves de tu auto" pidió James

"Oh no, yo no te doy nada" se negó Lily

"Por favor, necesito las llaves para poder llevarlas a casa"

"Y yo te digo que no, yo no voy contigo a ningún lado" replicó ella

"Por favor Lily, me estoy congelando aquí" dijo Rebeca

Derrotada, pero sin dejar de mirar mal a James, Lily sacó las llaves de su bolso y se las entregó de mala gana. Luego se subió al lado del copiloto mientras Rebeca se subía en la parte trasera y James ocupaba su lugar tras el volante. El camino inició con un silencio algo tenso, hasta que de pronto James escuchó leves ronquidos desde la parte trasera del vehículo. Luego miro a la chica que estaba a su lado y rió entre dientes al verla cruzada de manos, con la frente arrugada y haciendo un puchero, un gesto bastante infantil. Por su parte Lily escucho la leve risa que escapo de los labios del chico, dándole una excusa para expresar su inconformidad ante esa situación.

"Espero que no te sientas el gran héroe, pues definitivamente no necesitábamos tu ayuda"

"Yo no estoy diciendo lo contrario"

"No se necesita únicamente de palabras para demostrarlo" le respondió ella "además todo estaba bien"

"¿Y cómo pensaban volver a casa?" le preguntó James

"En mi auto"

"¿Y si ninguna podía manejar?"

"En un taxi"

"Espero que no estés diciéndolo en serio"

"Y ahí vas a hacerte el príncipe azul en su cordero blanco" dijo Lily claramente molesta

"¿Cordero? La última vez que me fijé los príncipes andaban en corceles" se rió James

Con eso el ambiente se hizo un poco más ligero, aunque no volvieron a hablar en todo el trayecto. Una vez que llegaron a la mansión de los Potter, James se encargó de bajar a Rebeca del auto, cuidando que no se despertara ni se golpeara en el proceso y después la llevó cargando a la sala. Cuando se dio la vuelta para regresar y ayudar a Lily, se la encontró en el umbral de la sala pues lo había seguido hasta ahí.

"Creo que estoy bastante bien sin tu ayuda, gracias" le dijo Lily

"En ese caso espera aquí mientras llevo a Rebeca a su cuarto"

Volviendo a tomar a la chica en brazos la subió hasta su habitación, en donde se vio en un leve aprieto para poder quitarle los zapatos, pues Rebeca se había puesto a dar patadas en sueños. Cuando lo logro, tras asegurarse de que estaba cómoda, regresó a la sala en donde había dejado a Lily. A primera vista parecía que estaba vacía y James se asusto pensando que, en su necedad, Lily había ido a su auto y se había marchado pero luego de notar las llaves en el bolsillo de su pantalón se tranquilizó. Fue entonces que se percató de los zapatos que estaban tirados muy cerca del sillón en el que él se había quedado dormido antes.

Acercándose en silencio, la visión que estaba frente a él lo dejó maravillado. Lily estaba tendida en el sillón, usando uno de los cojines como almohada y dormida. Se veía más tranquila mientras dormía, con su brillante pelo rojo desparramado por todos lados. Entonces James se fijo en como su pecho subía y bajaba a un ritmo regular, producto de su respiración acompasada. Luego su mirada se fijo en los labios de Lily, los cuales estaban entreabiertos, conservando algún pequeño rastro del brillo que antes los había adornado e invitándolo a acercarse. Pero más tardo esa pequeña idea en abrirse paso por la mente de James que en lo que él mismo la desechó. Volviendo a la realidad, se acerco y, una vez más, teniendo cuidado de no despertarla paso un brazo por su espalda y otro por sus rodillas para poder levantarla. En cuanto la tuvo segura entre sus brazos Lily se removió un poco y él se quedó helado en donde estaba pero, al darse cuenta de que no había despertado, siguió con sus movimientos sigilosos y comenzó a andar para llevarla a una habitación de invitados. No había subido más que algunos escalones cuando los ojos esmeralda de la chica se abrieron y lo miraron fijamente.

"Vuelves a comportarte como un príncipe azul y eso me molesta ¿sabes?" le dijo en voz baja, apenas inteligible

Sin embargo, mientras lo decía, rodeo con sus brazos el cuello de James y acomodó su cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, cerrando sus ojos otra vez y provocando que el chico sonriera para sí mismo. Llego a una habitación que se encontraba cerca de la que Rebeca ocupaba y luego de abrir la puerta con mucho cuidado entró. Se acercó a la gigantesca cama que ahí había y acostó a Lily con delicadeza, pero cuando intentó separarse los brazos de la chica alrededor de su cuello se lo impidió.

Lily había vuelto a abrir los ojos y lo observaba, sus caras separadas tan solo por unos centímetros. James no sabía qué hacer, y optó por tomar las manos de Lily entre las suyas para liberarse del agarre de esta, pero ella se seguía negando a liberarlo por lo que se quedó inclinado sobre ella y debatiendo consigo mismo si besarla o no.

"Besa ranas para saber si se convierten en príncipes" murmuró Lily

Lo siguiente de lo que James fue consciente fueron los labios de Lily levemente unidos a los suyos.


¡Saquen las botellas de vino y celebremos! Primero porque estamos iniciando un nuevo año, segundo porque al fin logré terminar (y subir) el capítulo. ¿Qué les pareció? Solo recuerden que no me pueden matar porque entonces no habría capítulo ocho.

Tal vez consideren muy descarado de mi parte que les pida su opinión después de tardar tanto tiempo en actualizar, pero como dice una de mis escritoras de fictions preferidas: "los reviews son la heroína de los escritores" y como toda adicta, me niego a sufrir del síndrome de abstinencia. Ya que si lo creen conveniente, no puedo hacer nada contra eso. De cualquier manera, no saben cuánto les agradezco el tiempo que se toman para leer mis locas fantasías.

En fin, espero que hayan tenido unas felices fiestas y que estén iniciando el año con el pie derecho. Yo me propuse cumplir mis propósitos jaja. Bueno, basta de malos chistes. Nos leemos pronto (esta vez de verdad) y se me cuidan mucho! XoXo

Leila Wood