Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a Harry Potter, es propiedad de la escritora J.K. Rowling. La frase que está entre comillas en el summary, pertenece a Paul Geraldy.
Dependencia.
Nymphadora Tonks era torpe.
Siempre, desde que tenía memoria, lo había sido. Se caía, resbalaba, tropezaba y era algo sobre lo que no tenía control. Parecía como si a su cuerpo le gustara traicionarla y hacerla quedar en ridículo frente a los demás.
Ella, toda su vida se había quejado de su torpeza. Tonks juraba que era herencia, genética, en fin, que no era culpa suya, pero muy en el fondo sabía y hasta comprendía que era parte de su personalidad. Y como su madre siempre decía: "Es algo que te hace especial"; claro, para ella era fácil decirlo, pues no tenía las piernas y los brazos con moretones ni tampoco caminaba siempre pendiente de sus pies, como si les temiera.
Pero aquel día, su perspectiva sobre la torpeza había cambiado. Ese día cuando lo había visto. Aquél día que había conocido a Remus Lupin…
Tonks llegó al cuartel como siempre y también como era habitual, tropezó con la pata de troll que se encontraba en la entrada. Cayó al suelo con gran estruendo, y mientras maldecía en voz baja acordándose de toda su familia, una mano grande y con algunas cicatrices se extendió frente a ella. Extrañada, Tonks tomó aquella mano y se puso en pie. Levantó la mirada para conocer a la persona que la había ayudado y se encontró con unos ojos castaños y con una sonrisa dulce.
-Hola ¿eres nueva?-preguntó el hombre desconocido.
-Eh…pues ni tanto ¿y tú?-inquirió la chica sacudiendo su túnica-Nunca te había visto por aquí.
-Es que estaba en una misión y apenas hoy conoceré a los nuevos miembros de la Orden.-explicó Remus encogiéndose de hombros.
-Pues yo me presentaré-dijo la metamorfomaga-Soy Tonks.-dijo extendiéndole la mano con una sonrisa que amenazaba con salirse de su cara.
-Remus Lupin.-contestó el castaño estrechándole la mano y clavando su mirada en la de ella.
Ambos entraron a la cocina y se encontraron a Sirius sentado cómodamente sobre las patas traseras de la silla columpiándose.
-Te he dicho millones de veces que te vas a caer si sigues haciendo eso.-dijo Tonks mientras tomaba asiento enfrente del moreno.
-Vaya, ya tenías tiempo sin venir, Nymphadora-contestó el hombre ignorando el comentario anterior de su sobrina-Ahora vuelvo, alimentaré a Buckbeak.-pronunció antes de salir por la puerta de la cocina y subir las escaleras.
-¿Nymphadora? Pensé que te llamabas Tonks.-agregó Remus mientras encarnaba una ceja en dirección a la chica que se tiñó de un saludable color rosa.
-Está bien-dijo girándose hacia el castaño-Me llamo Nymphadora Tonks –sigo preguntándome que demonios tomó mi madre para ponerme ese nombre- pero no me gusta que me digan Nymphadora, así que solo llámame Tonks.
Remus la miró y no pudo evitar sonreír ante esa adorable chica; ella le devolvió la sonrisa y sin poder evitarlo, su cabello se volvió rojo fuego. Y mientras ambos hablaban sobre la metamorfomagia, el destino comenzaba su trabajo sin que ninguno se diera cuenta.
Nymphadora Tonks era torpe.
Pero en cuanto tuvo a ese pequeño tan indefenso y tan tierno entre sus brazos, su torpeza disminuyó como si su cuerpo supiera que otra vida dependía de ella. Cuando se levantó de la cama para dar un pequeño paseo por la habitación, no tropezó con ningún mueble, con ninguna sábana ni con ningún otro artefacto. Volvió a tomar asiento y acarició con extremo cuidado el rostro de su bebé a la vez que sonreía y algunas lágrimas corrían salvajes por sus mejillas.
Remus entró a la habitación de San Mungo y cerró la puerta con cuidado. Se situó a un lado de su esposa y la abrazó por detrás mientras le daba un beso en el cabello rosa. La chica recargó su cabeza en el pecho de su marido y soltó un suspiro.
-Mira Remus…nuestro pequeño.-susurró mientras levantaba la mirada para encontrarse con los ojos castaños de él.
El hombre asintió y no pudo evitar que una lágrima saliera de sus ojos. Y no era una lágrima de pena, ni de dolor, sino una prueba de que la felicidad no cabía en su cuerpo. Besó la frente de su hijo –joder ¡tenía un hijo!- y le sonrió a su mujer.
-Te quiero, Dora.-pronunció el castaño a unos centímetros de la boca de la chica.
-Y yo a ti.-respondió ella acortando la distancia para besarlo de lleno en los labios.
Nymphadora Lupin era torpe.
Pero sabía que siempre iba a tener a sus dos hombres que la levantarían cuando cayera, tropezara o resbalara.
Pero "siempre" es una palabra muy grande…
N/A: Yo no sé que pasó pero parece que mis musas vinieron a visitarme. Bien por ellas, ya era hora; me tenían muy abandonada. Sinceramente, ésta es una de mis viñetas favoritas (modestia aparte) y no sé, me gustó mucho como quedó y realmente no me costó nada de trabajo escribirla, salió como en media hora. Hum, aunque se habrán dado cuenta que no utilicé la palabra "dependencia" sino que le modifiqué el tiempo :P
Espero que a ustedes también les haya gustado y que la hayan disfrutado :). Quiero agradecerles a cada uno de mis lectores por el apoyo a la historia, me da una inmensa alegría leer sus comentarios y OMG no puedo creer que falten 5 reviews para llegar a los 100 T.T Ains, que bonito…GRACIAS.
Y vengo a hacerme publicidad xD: Acabo de publicar una viñeta de Harry y Ginny que se llama " Por siempre tuya" por si quieren pasarse (:
Ya dejo de aburrirlos. Saludines, y recuerden que dejar reviews no causa impotencia (frase sacada del avatar de Dry).
Atte. Bianca
