Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a Harry Potter, es propiedad de la escritora J.K. Rowling. La frase que está entre comillas en el summary, pertenece a Paul Geraldy.
Aclaración: La estrofa que aparece al inicio del capítulo es de la canción de cuna titulada "Duérmeteme mi niño" que es una canción popular, por lo que no encontré al autor. Disculpen las molestias.
Dedicatoria: A Teddy Lupin. Porque no fue justo que quedara huérfano, porque no fue justo que sus padres tuvieran ese final después de todos los obstáculos que tuvieron que pasar para estar juntos y porque lo quiero demasiado. Mi bebé, mi precioso y pequeño bebé, te doy gracias por inspirarme y hacerme plasmar estas palabras que van solo para ti.
Aguja.
Duérmete mi niño
Duérmete mi amor
Duérmete pedazo de mi corazón…
Y cuando has terminado de cantar esa canción, tomas asiento en la mecedora que se encuentra en el dormitorio y luchas con todas tus fuerzas para no llorar. Arrullas con mucho cuidado el pequeño bulto que sostienes entre tus brazos y sigues tarareando, sin darte cuenta, aquella canción de cuna que acostumbrabas entonarle a tus hijos hace ya muchos años.
El bebé de cabello azul que atiende a tu melodía, abre sus ojos castaños y te mira fijamente como si intentara grabar en su memoria todos tus rasgos. Esos rasgos que se han endurecido después de la guerra, después de que viste caer a uno de tus hijos y después de que cometiste un asesinato.
Sueltas un suspiro y tu acompañante se remueve un poco en tu abrazo, como si intentara levantarse por su propia cuenta. Porque aunque apenas es capaz de mover su cuerpecito, Teddy ya comienza a mostrar que quiere sentirse libre, que quiere caminar, correr, hablar; comienza a mostrar que ya quiere ser grande.
Mientras estás perdida en tus pensamientos, acaricias levemente uno de los mechones de su cabello -que se había vuelto rubio de un momento a otro- y le dedicas una sonrisa sincera. Te levantas de la mecedora y te diriges a la cuna mientras comienzas a tararear de nuevo esa nana para que el pequeño vuelva a dormir y te permita terminar la prenda que estás tejiendo.
Con cautela acomodas al bebé y lo cubres con su manta azul mientras le acercas aquel lobo de peluche que Harry le regaló. Lo observas fijamente durante algunos segundos, hasta que de pronto tu vista comienza a hacerse borrosa; y es en ese momento cuando te das cuenta de que tienes unas terribles ganas de llorar.
Siempre has sido una mujer fuerte -aunque admites que eres muy sensible- pero ver a esa personita tan diminuta, que no sabe caminar, ni correr, ni hablar por más que quiera hacerlo, te parte el alma. Y a pesar de que va contra tus principios, lanzas una maldición al aire con todo el dolor de tu corazón.
Porque no era justo que la guerra se hubiera llevado a personas equivocas, a personas que tenían todo el derecho de vivir por lo que habían luchado. No era justo que le hubieran arrebatado a ese niño la oportunidad de disfrutar con sus padres esa vida que ya no estaba envuelta en oscuridad, que le quitaran la oportunidad de conocer a aquellos dos que lo amaron tanto. No era justo y sin embargo…había pasado. Y nadie pudo hacer algo para evitarlo.
Sacudes la cabeza intentando alejar aquellos pensamientos de tu mente, pero sabes que es en vano; porque esos son la clase de pensamientos que te acosan día con día por más que tratas de evitarlo. Te sientas de nuevo en la mecedora y tomas el estambre de tu bolso para terminar ese regalo de una vez por todas.
Después de algunos minutos, le das una última vuelta a la aguja y sonríes nostálgicamente mientras una fina lágrima cae de tus ojos. Levantas con sumo cuidado tu trabajo ya finalizado que con tanto amor hiciste y lo colocas frente a tus ojos para observarlo mejor. Lo giras y lo giras para poder verlo desde diferentes ángulos y finalmente asientes con la cabeza dando a entender que estás satisfecha con lo que has hecho.
Caminas hacia la cuna que se encuentra a unos cuantos pasos de ti y colocas la prenda a un lado del bebé que no se mueve en ningún momento. Te acercas a él y depositas un beso en la frente, como tantas noches hiciste con tus hijos hace ya muchos años. Vuelves sobre tus pasos y sales de la habitación cerrando la puerta con cautela para evitar algún ruido innecesario que pueda despertar a su ocupante.
Y aunque Teddy aun es muy pequeño para comprender el significado de aquella tela, inconscientemente la acerca a su cuerpecito y la abraza con todas las fuerzas que tiene. Porque de alguna u otra forma, ese jersey Weasley que lleva una enorme "T" en la parte de enfrente y que huele a lavanda, lo reconforta.
O quizás, solo era el olor a hogar, lo que lo mantenía dormido.
N/A: ¡Y volví! Jojo, volví y con energías renovadas. Fíjense que ya hasta tengo ideas para unas diez viñetas más xD ahora el punto está en escribirlas, pero ya veré cómo me las arreglo. Creo que tomarme un tiempo me sirvió porque mi inspiración regresó y no solo para ésta historia, sino también para las otras dos que tengo.
No escribiré mucho porque luego la nota de autora es más larga que el capítulo xD. Solo que espero que hayan disfrutado esta viñeta que escribí con tanto amor para mi pequeño bebé; es uno de los capítulos que he escrito con más sentimiento y espero que eso se haya notado.
Saludines y millones de gracias por sus comentarios.
Atte. Bianca
