otro cap maS. me e pasado un poco de tiempo, pero en recompensa si veo q ese cap tiene buena acogida mañana subire el siguiente. recuerdo qe tuve muxos problemas para elegir el nombre del capitulo, a vosotros qe os parece?
4. La hora de dormir
A Harry lo de trasladar cadáveres le hizo sufrir bastante. A veces, se encontraba con que el cadáver que iba a llevar a las mazmorras era de algún conocido, aunque sólo fuera un alumno al que había visto por los pasillos de Hogwarts, o un adulto que llevaba a su hijo al anden 9 y ¾, pero lo conocía, y habían muerto por él. Pero sabía que, si él no sufría haciendo aquello, otro sufriría en su lugar, así que estarían igual. Por eso, simplemente hizo lo que debía, junto a todos los varones Weasley, Neville y poca gente más.
Durante todo aquel tiempo, su mente estuvo con Ginny, preguntándose si ella también estaría sufriendo con la tarea que se le había encomendado, y se preguntó si también estaría pensando en él. Intentó poner los pies en la tierra diciéndose que probablemente no, que estaría muy ocupada curando enfermos, y pensando en Fred, que estaba muerto, y no en él, que estaba vivo.
Cuando Harry y los Weasley se dirigieron de las mazmorras al Gran Comedor para llevarse a una nueva horda de cadáveres, descubrieron que ya sólo quedaba uno. Neville se ofreció a llevarlo, y aunque los otros le dijeron que no, que ya iban ellos, él se empeñó, y se lo llevó antes de que los demás pudieran hacer nada.
Ya se estaban preguntando si esperar o ir a ayudar a alguno de los otros grupos cuando por la puerta del Gran Comedor entró Hermione con todo su grupo. Iba también con ella la profesora McGonagall, que le cogió los pergaminos, le puso la mano en el hombro y le dijo algo con expresión grave pero agradecida.
La nueva directora volvió la vista y los vio allí plantados sin hacer nada, así que se dirigió hacia ellos, mientras Hermione se volvía hacia los de su grupo y les decía algo.
Harry y los Weasley ya esperaban una reprimenda, pero ella sólo les sonrió, les dijo que habían hecho un buen trabajo y les pidió que se sentaran a descansar, que en seguida estaría el desayuno de los elfos, y que el grupo que faltaba llegaría enseguida. Luego se marchó por la puerta, probablemente hacia la enfermería de nuevo.
Hicieron lo que les había dicho, y George preguntó si creían que McGonagall se iba a volver a si de blanda para siempre o sólo era pasajero, por las emociones de la batalla. Todos empezaron a decir sus opiniones. Harry no participaba en la conversación. Pensaba en lo que la profesora había dicho: "Los del grupo de la enfermería llegarán enseguida...vendrán enseguida...". Eso significaba que Ginny estaría allí en poco tiempo. ¿Cómo se comportaría con ella? Porque, aunque quisiera esperar a otro momento, no podía fingir que no existía hasta entonces.
Aún estaba ensimismado en sus pensamientos cuando sintió que Hermione se acercaba, y como estaba al lado de Ron, se corrió mecánicamente para que se sentaran juntos. Al fin y al cabo, recordaba muchas veces que sus amigos habían echo eso para que él y Ginny estuvieran juntos, cuando aún eran novios. Cuando eran novios... a Harry le pareció que habían pasado mil años desde entonces.
Su amiga le dijo un suave gracias, un poco sonrojada, aunque Harry, todavía atontado en sus pensamientos, apenas pudo contestarle con una breve sonrisa. Puede que al final acabara acostumbrándose a aquello.
Los Weasley saludaron a Hermione, y Bill le preguntó qué partes del castillo estaban derruidas.
-Bueno, pues la torre de Gryffindor está bastante bien, sólo hay dos habitaciones de chicos de no se qué curso que están imposibles de entrar, y hay unas pequeñas grietas en varios dormitorios, no muy graves. De la de Ravenclaw ya no puedo decir lo mismo: ¡está medio derruida! A la estatua de Rowena Ravenclaw le falta un brazo y una parte de la cara. Las salas comunes de las otras dos casas no han sufrido grandes daños, pero...pero sí la biblioteca.-dijo Hermione. Al decir lo último, dio la impresión de que no podía seguir, y bajó la vista.
Nadie se rió. Todos sabían lo importante que era para Hermione la biblioteca. Los Weasley y Harry le murmuraron cosas como "lo siento", "se arreglará, ya lo verás", "seguro que se pueden recuperar casi todos los libros". Al fin y al cabo, ella también había lamentado profundamente la muerte Fred, aunque no fuera lo mismo. Ron le pasó un brazo por encima de los hombros, y le susurró que no hacía falta que siguiera, pero ella negó con la cabeza, y continuó con una voz que, aunque empezó temblorosa, adquirió firmeza:
-También la Sala de Trofeos y la de Profesores están dañadas. La Torre de Adivinación tiene una buena parte del muro derruida. Y sólo dos de los dormitorios de los profesores están completamente en ruinas. Los demás solo tienen algunos desperfectos. Las mazmorras, como ya sabéis, están muy bien, porque la batalla se ha desarrollado en los pisos superiores, que son los más dañados.
En ese momento entró por la puerta otra tromba de gente, que eran los del grupo de la enfermería. Entre todas esas personas, se distinguían claramente una roja fuego, Ginny, que se dirigió hacia ellos. Algunos conocidos también los saludaron, algo abatidos, y con una sonrisa floja.
Ginny se sentó enfrente de Harry, Ron y Hermione, al lado de Bill, que la abrazó y le besó en la frente.
Su padre le preguntó:
-¿Dónde está mamá?
-Aún en la enfermería.-explicó ella.-Todavía quedaban algunos enfermos, y la señora Pomfrey has escogido a los que más experiencia tenían en curación. Mamá estaba entre ellas, y yo no.
-No te sientas mal, sólo tienes 16 años.-le dijo Percy.
-No, sino me siento mal.-dijo Ginny, mirando muy sorprendida a su hermano.-Estoy encantada de salir de allí. Tengo un hambre... Pero había que ayudar, ¿no?
-Sí, es cierto-murmuraron todos, algunos con una media sonrisa por la sinceridad de la pequeña.
-Oye, ¿qué tal tu trabajo, Hermione? ¿Cómo está el castillo?
La chica volvió a empezar a contarlo todo.
Mientras, el señor Weasley le preguntaba a Percy si seguía con "aquella chica tan mona", (Penelope Clearwater), y Bill y George hablaban de la batalla casi en susurros. Como Ron volvía a escuchar la historia de Hermione, y Ginny estaba escuchando a su amiga, Harry se sintió seguro para mirar a la pelirroja, los gestos de alivio cuando supo que la torre de Gryffindor estaba mas o menos bien, la mirada de comprensión y solidaridad que le dirigió a Hermione cuando ella le contó cómo estaba la biblioteca, la cara de rabia que puso cuando se enteró de que la Sala de Trofeos estaba derruida, mientras murmuraba:
-Ahí estaba la Copa de Quidditch que ganamos el año pasado.
Justo en ese momento, Harry tal vez lo imaginó, pero Ginny le dirigió una fugaz sonrisa, pero enseguida volvió a poner expresión seria y a mirar a Hermione. Harry se sonrió, aunque, cuando volvió la vista, se le borró la sonrisa: Ron también lo había mirado ante esa mención del quidditch, y lo había pillado mirando a su hermana. Ahora lo miraba con una expresión indescifrable. Harry presintió que no tardaría mucho en hablar a solas con él acerca de su hermana.
Poco después de que Hermione terminara de hablar con Ginny, la comida apareció en los platos, y McGonagall subió al estrado para decir algo más.
Harry vió cómo Ron miraba una enorme fuente de tostadas que había en frente suyo, y de vez en cuando miraba a Hermione por el rabillo del ojo. Se notaba que se estaba conteniendo por ella.
La nueva directora sólo dijo:
-Como creo que todos tenéis mucha hambre, dejaré que comáis, y luego decidiremos otros asuntos.
La comida transcurrió rápida. Apenas un decena de personas más experimentadas, entre los que se contaba la señora Weasley, llegaron poco más tarde. Apenas se oían murmullos, en parte porque todos estaban hambrientos, en parte porque la atmósfera en sí era triste.
Cuando la comida desapareció de los platos, la profesora McGonagall volvió a hablar:
-Bien, gracias a la colaboración de la señorita Granger y de las personas de su grupo, sabemos más o menos cuánta gente puede albergar Hogwarts. Así que ahora sólo necesitamos que se rellene esta sencilla hoja, contando cuanta gente de cada mesa se va a quedar. Luego, veremos si eso es posible.
En un minuto, la profesora cogió a alguien de cada mesa, les entregó un pergamino y una pluma. En apenas cinco, ya estaban apuntados los nombres de los que se quedarían.
Harry, Ron, Hermione y Ginny se habían apuntado, y los demás Weasley también, pero sólo si había sitio suficiente, pues, si querían, podían dormir en la Madriguera, pero como hacía tiempo que no vivían allí, (se habían tenido que instalar en casa de tía Muriel), no estaban seguros de su estado.
Después de un rato en el que la profesora McGonagall estuvo hablando con los demás profesores, mirando todo el rato los papeles que le habían dado, y mandando a la profesora Vector hacer cuentas, por fin anunció:
-Bien, hemos llegado a la conclusión de que podemos albergarlos a todos, eso sí, deberemos hacer aparecer muchos sacos de dormir que se pondrán en el Gran Comedor. Los alumnos de Hufflepuff y Slytherin, (los que quedan) pueden irse perfectamente a dormir en sus antiguas camas. Los que lleguen allí antes, por favor, me gustaría que me dijeran el número de camas que sobran por...heridos, muertos, o gente que se ha marchado antes de la batalla, para que podamos albergar a más gente. Los alumnos de Ravenclaw, me temo que tendrán que dormir todos en el Gran Comedor, o en una de las camas que sobran de las otras casas. Los alumnos de Gryffindor, a pesar de que sólo están derruidas un par de habitaciones, creo que por seguridad deberían de dormir también aquí. En cuanto a los padres y antiguos alumnos, también deberán de dormir en el Gran Comedor, excepto algunos, que podrán dormir en las camas que sobren de algunas casas. Esto último se hará a sorteo. Para los que tengan que dormir aquí, coged uno de estos.
E hizo aparecer un gigantesco montón de sacos de dormir de aspecto cómodo en una esquina de la gran habitación. Luego pidió que todos se levantaran y se colocaran al final del comedor. Entonces, con ayuda de los otros profesores y un movimiento de mano, corrió las mesas hacia los extremos.
-Una cosa más.-dijo la profesora.-Porque todos estamos cansados, porque espero que, dadas las circunstancias, no pase nada y porque hay muchos adultos, incluidos los padres de muchos, ningún profesor ni prefecto va a vigilar. Esto no significa, por supuesto, que mañana queramos encontrarnos a algún alumno en el saco de dormir de otro...con el otro dentro también. No se si me entendéis.
Hubo algunas medias sonrisas. McGonagall nunca cambiaría en ese sentido. Ron y Hermione se pusieron rojos y evitaron mirarse.
-Ginny, eso lo ha dicho por ti. Ni se te ocurra meterte en el saco de tu ex, ¿eh?-susurró George.
Ginny y la señora Weasley dijeron al mismo tiempo:
-¡George!
Los demás, excepto Harry y el señor Weasley, hicieron un amago de sonrisa, pero Ginny estaba furiosa.
Pero no pudo decir nada, porque se había formado un gran revuelo de gente yendo hacia la puerta del Gran Comedor. Un padre que conocían a Arthur se acercó con sus hijos de Hufflepuff a los Weasley, y les dijo que si querían ocupar las camas de sus hijos. Todos conocían su sufrimiento, y sabían que se lo merecían.
-No, muchas gracias, Charlie -contestó el señor Weasley, y luego, abrazando a su mujer, que aún tenía los ojos rojos, decía – Hoy dormiremos todos juntos.
-Como quieras Arthur-contestó Charlie-Pero que sepas que July y Carl no tienen ningún problema en dejaros sus camas.
El señor Weasley volvió a agradecérselo a los hijos de su amigo. Charlie les dio su pésame por Fred y se marchó con sus hijos.
-Harry, ¿te vienes a por un par de sacos?-preguntó Ron.
Harry suspiró. Había llegado el momento. Ron iba a hablarle de su hermana. Como hubiera resultado demasiado sospechoso decir que no, Harry aceptó. Antes de irse, Ron se acercó a Hermione y le preguntó:
-¿Te traigo uno?
Ella dudó:
-Pues...no, da igual, voy con vosotros.
Pero cuando se disponía a seguirlos, Ginny, que los había mirado muy atentamente, dijo:
-¡No! Hermione, emm... acompáñame al baño.
-Como quieras-dijo Hermione, se volvió hacia Ron y le dijo-Sí, por favor, traedme un saco.
-En realidad, deberíais traer sacos para todos-dijo la señora Weasley.
-¡¿Para todos?!-exclamó Ron, que había estado mirando inquisitivo a su hermana, pensando en qué se traería entre manos con Hermione.
-Bueno, si queréis voy con vosotros y...-empezó a decir Bill.
-¡No, no! Da igual, ya vamos Harry y yo. Vosotros...guardad sitio. Y vosotras...-dijo mirando a Ginny casi amenazadoramente, que había cogido a Hermione de la mano y se la estaba llevando hacia la puerta.-...pues nada, al baño.
Cada uno se fue por su lado.
fin del cap. qe os a parecido? en realidad los qe vienen a continuacion son bastante mas interesantes, y qiza, el qe viene inmediatamente despues de este es incluso divertido. ya os imaginais de que ira, no?
qiero reviews!!.. xfaaaa
beSotes
