Naruto pertenece a Masashi Kishimoto (Dios), si no Itachi sería el protagonista, yo la coprotagonista y no sería un shonen, sino un hentai -.-U
ATENCIÓN: Puede contener spoilers
Escribí el final de esta historia hace dos o tres días :´( Ha resultado tener ni más ni menos que 45 páginas O.O
Y ahora estoy con mi próximo fic, ¡buajaja! Es la cosa más paranoica que he escrito en mi vida xD (sin contar lo que no tenga que ver con Naruto xD)
Como siempre, agradecer los reviews (soy tan feliz cuando los leo *oo* Aunque sean de una sola frase xD ¡Vamos! ¡No pido tanto! T.T)
Se acercan tiempos... ¿más raros?
Capítulo 6 no jutsu!
Ha pasado un día, Itachi-sensei y yo vamos de camino a la temida "última misión".
-No te has quejado en todo el camino, ¿estás enferma de nuevo?
Levanto la cabeza, levemente sobresaltada.
-N-no, ya te lo dije ayer, te voy a añorar mucho, estoy triste...- me mira un segundo por el rabillo del ojo. Sigo cabizbaja, me pondría MUY roja si le miro ahora.- S-sensei...- vuelve a mirarme.-... ¿p-puedo... abrazarte?
Silencio. Pasa un rato y aparto aún más la mirada, avergonzada. Estoy a punto de darme por vencida cuando responde.
-Haz lo que quieras.- murmura, sonrío. Me abalanzo sobre él, suelta un "nh..." creo que lo voy a ahogar. Hundo la cara en su capa, agarrándome a su espalda. No me abraza, pero tampoco me aparta, ya es algo...
Daría cualquier cosa por que me echara tanto de menos cuando me vaya como le voy a echar yo, pero se que no será así.
No quiero soltarle, pero me aparta después de un rato, sin brusquedad. Al menos no ha sido como aquella vez que creí que se lo habían cargado, luego descubrí que había sido un bunshin y me lancé a abrazarlo, esa vez me soltó un "no me toques" y me apartó de un empujón. Creo recordar que yo seguía sonriendo con lágrimas en los ojos, en el suelo, ese día me asusté de verdad.
De pronto me doy cuenta de algo. Me quedan once días y sólo una oportunidad de sacar a la luz el pasado, presente y futuro de Itachi-sensei. No, es imposible...
Voy a morir, voy a morir de verdad.
Llegamos a un campo de hierba seca, hay algunos árboles, sólo por eso se salva de ser un paisaje horrible.
Nos sentamos al pie de un árbol, el más grande.
Tengo que empezar una conversación como sea, pero no se como empezarla, tiene que sonar espontáneo...
-Ne, sensei...- cagada nada más comenzar, es la misma frase que dije la última vez que intenté sonsacarle algo. Seguro que sabe lo que pretendo desde que salí de aquella sala infernal. Me mira, me pongo nerviosa, he olvidado lo que iba a decir.- El cabrón de tu hermano me clavó su katana el otro día, dale una paliza, por favor.
No se que clase de conversación pretendo que empiece con esa estúpida declaración, la verdad.
- Algo le harías...- murmura, sin darle importancia. ¿Me está diciendo que me lo merecía?
-Sólo me reí de él...- murmuro yo, para seguir con el intento de charla.- Pero bueno, creo que al final nos llevamos bien.- sonrío, recordando el beso del Uchiha.
Me mira por el rabillo del ojo, da miedo cuando hace eso. Bueno, en realidad da miedo y punto, lo que pasa es que yo ya estoy acostumbrada.
- Hm...- me contesta.
-Los Uchiha sois raros.- esbozo una media sonrisa.- Supongo que por eso me gustáis.
Vuelve a mirarme de soslayo.
-No sabes lo que dices.- sentencia.
-Si que lo se, ¿o me vas ha decir que sabes que es lo que me gusta mejor que yo?
-No sabes nada de los Uchiha, ni sabes nada de mi hermano o de mí.
-Tal vez, pero te conozco mejor de lo que crees.
Ladea la cabeza.
-Eso es lo que tú crees.- aparta la cara, centrándose de nuevo en sus pensamientos, con la mirada perdida.- Descansa ahora, esta misión no va ha ser tan fácil como las anteriores.
-¿Por qué no dejas de tratarme como a una cría?- pregunto de pronto. Estoy harta de que me de ordenes, como si yo no fuera capaz de saber las cosas sin que él me las diga antes.
Frunce el ceño.
-Eres una cría.- esa sentencia me pesa como una montaña.
-¡No! Crecí hace mucho, pero tú ni siquiera te has dado cuenta. Me ves igual que hace dos años, pero he cambiado.
-No lo creo.
Empieza a irritarme.
-¡Mírame!- exijo, plantándome delante de él acercando mi cara a al suya, de rodillas con las manos apoyadas en la seca hierba.- He crecido.
Sus ojos por fin enfocan a los míos.
-Entonces, compórtate como si tal. –hace una pausa.- Y aléjate de mí, me agobias.- su mirada es tan inexpresiva como siempre.
-No.- desobedezco, por una vez. Ladeo la cabeza, acercándome más.
-He dicho que te apartes.- niego con la cabeza, sin dejar de centrar mis pupilas en las suyas.
Enrojezco debido a la cercanía entre nuestros labios.
-No me obligues a usar la fuerza.- gruñe.
-Juro olvidarme de ti después de esto, por favor...- murmuro. Me aparta.
-Estás jugando con fuego.- me dice con frialdad.
-¿Por qué... no puedes darme lo que quiero? Probablemente ésta es la última vez que nos veremos... Además, no me importa quemarme.- aseguro
Vuelve a apartarme, esta vez con más fuerza, y se levanta.
-Vamos.- ordena, no me levanto, estoy harta, HARTA.
-Sólo quiero... sólo quiero acercarme a ti...- aprieto los puños, sigo sin mirarle.- no... no pido tanto...
-Estoy tratando de protegerte, ahora levántate.
-¿Protegerme? ¿de qué?
-Ven.- me ofrece su mano, mi orgullo me exige que la rechace, pero le desobedezco.
Sensei me ayuda a levantarme. Aún mantengo la expresión triste. Me abraza.-Lo siento, Ángela...- susurra, siento su aliento en mi pelo. Me sonrojo. Por desgracia, se separa de mí.
Me da frío en cuanto se aleja.
Llevamos andando un rato, le he preguntado cuanto falta y se ha limitado a señalar una especie de estadio de piedra a lo lejos.
Aún debe quedar bastante. Mejor, así tengo la oportunidad de preguntarle.
Iba contándole lo de las Lauras (aún que él se limitara a ignorarme), así que no tengo que calentarme la cabeza para pensar como empezar una conversación.
-... y me dan miedo.- termino.- Por cierto, ¿tú tenías fangirls ya en Konoha?
-Hmp.- es su respuesta.
-¿Eso es un sí?- pregunto, echando chiribitas por los ojos.
-Supongo...
-¡Que guay! ¿Tu novia era una de tus fangirls?
-Supongo.- repite, parece distraído, ¿en qué estará pensando?
-Por lo que se Sasuke era una especie de fangirl también.- me río, me fulmina con la mirada, callando de golpe mi risa. Ladeo la cabeza.- ¿Por qué te molesta que me meta con él? Tú eres el primero que le ha destrozado la vida.
¿Me habré pasado? No debería molestarle, ¿no? ¡¿NO?!
-Itachi-sensei... tú... ¿le tienes cariño a tu hermano?
Me mira un segundo.
-Preocúpate por ti.- es su fría respuesta.
Me muerdo el labio, cosa que últimamente hago mucho.
-Lo siento...- me disculpo en voz baja.- Debería aprender a no meterme donde no me llaman...
-Estoy de acuerdo.
Cómo si fuera a rendirme...
-Pero... contéstame a eso, por favor.
Vuelve a mirarme de refilón. Le aguanto la mirada, insistente.
Suspira.
-No quiero mentirte.- vale, eso es un "te mentiría para que te calles pero no tengo ganas ni de eso"
-Pues dime la verdad.- sonrío.- Venga, sensei, ¿a quién iba a contárselo?- a Tobi, obvio.
-Sí.- responde por fin, de mala gana.
No se si creérmelo. No parece tener intención de responder a nada más, pero voy a seguir insistiendo, no tengo nada que perder.
-¿Entonces por qué le has hecho tantas putadas? Bueno, lo de enseñarle como te cargaste a vuestro clan no creo que le hiciera mucha gracia, ni la paliza que le diste el año pasado, ni eso de cargarte a la familia, ni...
-Cállate.- ordena, interrumpiéndome.
-¿Por qué?- me sorprendo.- ¿Te duele el recordarlo?
Me mira, con mucha cara de mala leche. Vale, vale, ya lo pillo, no meter el dedo en la yaga.- No lo entiendo...- murmuro, después de un rato.
-Hay muchas cosas que no podrías entender...- murmura él.
-Quizá si tú me explicaras...
Le miro con ojitos de cordero degollado.
-Te explicaré lo que quieras si te esfuerzas en ésta misión.- promete, bueno, eso será fácil de cumplir, supongo. Aunque ni siquiera se de que va la misión...
Ya estoy deseando que empiece.
Estamos en el estadio, no hablamos más durante el trayecto.
Pain ha explicado de que va esto, estamos todos los akatsukis aquí, alumnos y demás, es como el examen de chuunin, pero a lo bestia: para "medir nuestra capacidad" tenemos que enfrentarnos unos a otros. No consiste en que nos matemos, cosa que me ha extrañado viniendo de una secta como esta, pero bueno, mejor. La verdad es que me apetece desahogar mi ira con cierta pareja de fangirls....
Los alumnos estamos en la arena, ¿se creen que esto es un circo romano o qué? No se puede hacer nada, a repartir ostias se ha dicho...
Esquivo la cola de una marioneta, en el filo llevaba veneno, habría sido bastante peligroso si llega a darme. He saltado, y el pájaro de arcilla de Yamako casi me atropella. Estas tías son mejores de lo que esperaba, pero no lo suficiente como para vencerme.
Hago los sellos y me cargo al pájaro de un katon.
Obviamente no soy una Uchiha y no tengo sharingan, pero debo reconocer que las técnicas del clan se me dan bastante bien, bueno, por algo soy alumna de Itachi, ¿no?
Además, sensei me ha prometido contarme lo que quiera si doy lo mejor de mí, desde luego, sabe como motivarme.
Bloqueo una patada envenenada de la marioneta de Laura, que mira a Yamako, para que lance algo que tenían preparado, supongo. Me giro justo a tiempo, tenía un terrorífico gatito de arcilla detrás. ¿Cómo puede ser un gatito terrorífico?, pero era un gatito casi tan siniestro como la marioneta de león de Laura, que me está rugiendo en este momento, también tiene un lobo, pero ese está encargándose del alumno de Kakuzu, un tipo sudamericano de diecisiete años más o menos y con el pelo largo.
Noto como el alumno de Kisame efectúa los sellos de una técnica de agua, me da, pero desaparezco en un "puff", era un bunshin, le asesto una patada que le da la vuelta, me ha mirado a los ojos, (que por cierto, los suyos son azules, creo que es de América, su piel esd demasiado morena para que sea inglés), le encierro en un genjutsu y cae al suelo, inconsciente, ha sido fácil.
Me agacho, esquivando las fauces de la marioneta de lobo.
Ruedo antes de que se escuche una explosión donde estaba antes.
-¡Lau-chan, a la derecha!- se escucha la voz chillona de Yamako. Pego la espalda al suelo, antes de que el león me clave una zarpa envenenada, que casi roza mi cara.
Me levanto, estar tumbada en una pelea me agobia y mucho.
Tengo que ponerle fin a esto, dios, como rayan.
Lanzo una rápida mirada a mí alrededor, el alumno de Kisame se ha levantado, y está luchando contra el de Hidan, que si que debe ser inglés, además de un creído, la mayoría son así, la verdad.
Asesto un puñetazo en el estómago al alumno de Kakuzu, contra el que Laura estaba luchando antes.
Me he cansando de estos juegos, concentro todo mi chakra y...
"Guaaaaaaaashhhhh"
Todos son lanzados hacia la pared del redondo lugar. Los akatsukis están, en su mayoría, boquiabiertos. Itachi permanece impasible, como siempre. Kisame parece felicitarlo, él le ignora.
-Está bien.- anuncia Pain.- Volved con vuestros senseis, ellos os dirán su veredicto.
Los alumnos me fulminan con la mirada mientras salimos del recinto.
Miro a Itachi-sensei al salir, esperando a que me felicite, al menos.
-Hmp.- asiente, al verme.- No creo que me necesites, te has hecho bastante fuerte...
Sonrío, no me lo esperaba. Sin embargo, ladeo la cabeza, esperando a que me diga algo más. Hace una mueca, dudando.
Por cierto, se equivoca, si que le necesito.
Nos hemos puesto en camino, sensei no ha vuelto ha decir nada.
-¿No me habías prometido algo?- sonrió maliciosamente.
Suspira, supongo que esperaba que lo hubiera olvidado.
-¿Qué quieres saber?- me pregunta sin ganas.
-¡Todo!- exclamo, entusiasmada.
-No tengo ganas ni tiempo para contarte mi vida.- gruñe.
-¡Sensei mentiroso! ¡Me lo habías prometido!
Me mira un segundo, no se calificar su expresión. Mira al infinito.
-Sólo preguntas concretas.- murmura, dándose por vencido.
Suelto una risilla malvada.
-Pues... ¿por qué te cargaste a tu familia?
No contesta, espero.
-Tuve que hacerlo.
-¿Por qué?
-Porque eran una amenaza.
-¿Para quién? ¿para ti?
Respira hondo, concentrándose en no hacer que me trague los dientes de un puñetazo.
-Para Konoha.
Suelto una exclamación.
-¡¿Fueron órdenes?!
-Si...- gruñe, no se si atribuirlo a que soy una pesada o a que en Konoha son unos monstruos.
-P-pero... – no entiendo nada.- ¿por qué?
-Ya te lo he dicho, eran una amenaza.
-¿Por qué te pusiste del bando de Konoha y no del de tu familia?
Frunzo el ceño, tratando entenderle.
-Porque... los Uchiha promovían la guerra.
-¿Y? Itachi-sensei, no me digas ahora que eres hippie...
No me contesta, dudo que en este mundo haya hippies, no creo que sepa ni lo que es.
Sigo mirándole con los ojos muy abiertos, pero no tiene intención de decir más.
Estamos ya en la Villa de la Lluvia, entramos en su casa y me siento en la cama, en silencio.
-Ángela, vete a casa, es muy tarde.- me ordena de pronto, eso me trae a la realidad. No porque sea muy tarde realmente, sino porque cuando me vaya no volveremos a vernos, excepto en las reuniones y demás.
Me tiembla el labio inferior.
-¿P-puedo quedarme un rato contigo?
Parece que ha notado la angustia en mi voz, aunque no creo que le importe siquiera.
-Pero es muy tarde, tu familia estará preocupada si no apareces en todo el día.
-Ya están acostumbrados.- hago un gesto despreocupado con la mano.- Además, no creo que les importe...- sonrío con algo de tristeza.
Me mira. Como sienta lástima por mí me lo cargo.
Se quita la capa, me pregunto si sentirá acosado cuando me ve echar chiribitas por los ojos cada vez que se quita un poco de ropa... supongo que está acostumbrado.
Se sienta en el escritorio y empieza ha hacer sus cosas, no se que será, chorradas "akatsukinianas", supongo. Me tumbo de lado en la cama y me quedo observando, me encanta la tranquilidad que se respira siempre en su casa...
-No te duermas.- me avisa, sigue enfrascado en su tarea, ni me ha mirado.
-Vale, pues hablemos de algo.- sonrío.
Me mira de refilón.
-No quiero hablar.
-Pues entonces hablo yo, ¿vale, sensei?
Silencio.
-... Ya no soy tu sensei.- me recuerda con frialdad.
Gracias por hurgar el la herida... Bajo la cabeza.
-Vete a casa.- repite.
Me levanto, sin mirarle y salgo por la puerta. Aún no soy consciente de que esto es una despedida de verdad. Ahora seguirá en sus papeles y sus cosas, sin importarle una mierda lo que me pase en el futuro.
Ya no soy responsabilidad suya, estoy completamente sola...
¡Aaaah! ¡Lau-chan y yo hemos perdido! ¡Vengaaanza! xDD
Pooobre Ángela-chan :´( Cada capítulo la voy torturando y torturando... No, si acabará suicidándose xDDD Mmm... eso sería un buen final alternativo... Bah, es lo mismo xD
Soy cruel, que voy a hacerle :)
Por favor, si lees esto, deja un review!! Apiádate de la pobre autora :´(
Que el Dios Cuervo os proteja.
