Naruto pertenece a Masashi Kishimoto (Dios), si no Itachi sería el protagonista, yo la coprotagonista y no sería un shonen, sino un hentai -.-U
ATENCIÓN: Puede contener spoilers si no sigues el manga.
¡Gomeneeeeeeeeee! Mi maldito Internet se ha estropeado *snif* He conseguido publicar a través del ordenador del instituto v_v
¡Jooo! ¡Muchos reviews! *oo* (¿He dicho alguna vez que soy adicta? xD) ¡¡Arigatou!! *oo*
Puede que explotéis de lo largo que es este capi xDD (No sabía por dónde cortarlo v.v) Y eso que le he quitado una página que me parecía excesivamente empalagosa y que no pegaba absolutamente nada con el personaje (Con Ita-sama digo) Así que… ¡eliminar!
Y todo arreglado =)
¡¡Capi 10!! (lol, ¿10 ya?)
Yo… estoy… ¿dónde coño estoy? Oh, mi dulce y tierno sensei me ha dejado vivir… ¿no? Porque estoy viva, ¡¿no?! Toco el suelo que está próximo a mi cara. Está frío… Siento frío, luego estoy viva.
Mi vista se aclara y el cerebro parece volver a funcionar. Un par de ojos color sangre me miran intensamente. Me incorporo, ya que estaba tumbada en su regazo. Le cojo la cara con ambas manos y centro su mirada en la mía, no tiene buen aspecto. Recuerdo su enfrentamiento con el misterioso Tobi.
-¿Estás bien?- pregunto con una nota de preocupación en la voz.
Frunce el ceño y me abraza.
-Idiota, la que estabas inconsciente eras tú.- gruñe, enterrándome entre sus brazos con más fuerza. No muestra emoción en la voz, pero sus actos hablan por sí solos.
Sonrío y le devuelvo el abrazo, encantada de éste repentino cambio.
-No entiendo, tú… ¿ibas a matarme?- me separo un poco de él para poder hablar.
Se pone serio y me mira con gesto de gravedad, sopesando algo. Suspira y se inclina hacia mí, rozando sus labios con los míos.
-No puedo matarte.- susurra cuando se separa de mí.
Le miro fijamente, incrédula, luego sonrío y esta vez soy yo la que le besa.
Noto como me zarandean.
-Án-ge-la…
Me incorporo bruscamente, sobresaltada. Suspira.
-Levántate, me aplastas.
Miro a mi alrededor, aturdida. Me encuentro en una habitación espaciosa, bastante oscura, con una única ventana rota. Las paredes están escorchadas y, a pesar de la escasa iluminación, puedo ver que hay varias puertas enfrente de donde nos encontramos nosotros; no hay muebles ni adornos, salvo algunos cristales rotos de botellas en el suelo.
-Levántate.- vuelve a exigir la voz ahora irritada de mi antiguo sensei detrás de mí.
Estoy sentada en su regazo, ahora entiendo…
-¡Ha sido un sueño!- exclamo con voz desgarrada y desilusionada.
Frunce el ceño y me empuja, tirándome al polvoriento suelo, cuya suciedad me hace toser escandalosamente.
-¿Dónde…?
-En una casa abandonada, en tu ciudad.- responde antes de que yo termine de formular mi pregunta.
Se levanta y se sacude la polvareda, haciéndome toser de nuevo.
-Recoge lo imprescindible de tu casa, nos vamos.
-¿Qué? ¿A dónde?- pregunto alarmada, mientras estiro los brazos y giro la cabeza violentamente para mirarle acusadoramente.- ¿Me secuestras?
Esa idea me gusta y mucho, pero no tengo intención de demostrarlo.
-Lejos.- contesta, indiferente.
-Oye… ¿tú no ibas a matarme?- pregunto mientras caminamos por la calle dirección a mi casa. Él ha usado un jutsu de camuflaje, adoptando la apariencia de un chico de mi edad. La capa y el resto de ropas han desaparecido, viste una camiseta roja y unos vaqueros negros con converse negras. "¿Cómo conoce las converse?" me preguntó mientras espero su respuesta.
-He cambiado de idea.- responde sin dignarse a mirarme, con tranquilidad.
-¡¿Cómo que has cambiado de idea?!- exclamo al borde de un ataque de nervios. Me avisa que baje el tono con la mirada.- ¿Cómo puedes decidir sobre mi vida con tanta despreocupación?- pregunto en un tono más bajo, pero igualmente histérico.
-Hmp- se encoge de hombros.- Sólo sigo mis intereses, no es nada personal.- me mira.- Te he dejado vivir, deberías estarme agradecida.
-¡Oh, si! ¡Mil gracias, gran genio Uchiha, se ha dignado a no matarme! ¡No soy digna de su compasión!
-Bueno, para ya, ¿no?
Gruño.
-Eres un cabrón.
-Lo sé.- muestra una leve media sonrisa perversa que me vuelve loca, aunque procuro que no se me note.
Bufo y ruedo los ojos.
-¡¡Ángela-chaaaaan!!
Me giro sobresaltada. Yamako y Laura aparecen corriendo hacia nosotros.
-Oh dios…- retrocedo un paso, preparándome para recibir el golpe.
Yamako es la primera en abalanzarse sobre mí, sorprendentemente aguanto de pie. Me he alegrado demasiado pronto… Laura termina de tirarnos al suelo, el golpe iba con más potencia.
Ahora estamos las tres en el suelo, ellas dos ríen, Itachi mira impaciente y yo… yo me ahogo.
-¡¡¡Alwshfjgwdmmm!!!-grito, bajo los cuerpos de mis compañeras de clase.
Se separan de mí.
-¿Qué decías?- pregunta la mayor.
-¡Que os alejéis de mí!
Yamako se cruza de brazos.
-¡Llevas desaparecida una semana!- exclama, como regañándome.-Pensábamos que estabas muerta.- añade, con un sorprendente e insultante cambio de tono a indiferencia.
-Pues ya veis que no.- respondo, cortante. Espera… ¡¿una semana?!
Laura se levanta la primera, nosotras la imitamos.
-Sep.- asienten.
Se percatan entonces de la presencia del Uchiha y se vuelven rápidamente.
-¡Itachi-sama!- exclama Laura con los ojos brillantes. Yamako está sin habla.
El moreno las mira, y saca las manos de los bolsillos de los vaqueros para cruzarse de brazos.
-Deberíais procurar pasar inadvertidas, Yamako-san, Laura-san...
Les reprime, haciendo que me sienta superior a ellas momentáneamente. Sonrío con suficiencia, al lado del que ahora me doy cuenta de que nunca dejará de ser mi sensei.
-De verdad, sois unas escandalosas.- asiento, cruzándome de brazos al igual que el Uchiha.
Ambas me fulminan con la mirada.
-Gomen...-murmura entre dientes la mediana.
-Itachi-sama, ¿por qué acompañas a Ángela-chan? ¿Ocurre algo?- interviene Laura.
-Nada que os incumba.- me adelanto yo rápidamente.
Cojo a Itachi de la manga de la camiseta y tiro de él, indicándole que la reunión con esas dos ha terminado y que tenemos que ponernos en marcha.
Sensei extrañamente se deja arrastrar.
-Bueno, ¡¡nos vemos otro día, Ángela-chan, Itachi-sama!!
-Puede que tarde... bastante, ponte cómodo o lo que sea.- le aviso antes de girarme y ponerme ha abrir y cerrar cajones y armarios.
-Hm.
A ver... si tuvieras que empaquetar tu vida... ¿qué elegirías?
Salgo de la habitación y bajo las escaleras, gracias a dios no hay nadie en casa. Cojo una chaqueta, luego dudo y cojo la otra, demasiado abrigada, demasiado fina... El cargador del mp3, el mp3, ropa, colgantes, pulseras, anillos, el lápiz de ojos...
No, el móvil no, ¿para qué lo querría? ¡Ah! Necesitaré algún libro, para evadirme un poco de mi extraña y desconcertante realidad...
Subo las escaleras de nuevo y entro en mi habitación.
Itachi está tumbado boca arriba en la cama, con el pelo suelto esparcido por la almohada y un libro entre sus manos, sobre las rodillas que mantiene flexionadas. Me acuesto a su lado, pegándome a él, girando el tronco hasta quedar mirándole. Olvido por completo mi tarea de hacer las maletas.
-¿Cuál es?- pregunto dirigiendo mi mirada al libro.
No me contesta, me incorporo para ver la portada.
Oh, ¿Cómo no lo he reconocido antes? Voluntad de fuego, un libro de Naruto. Bufo, exasperada.
-¿No puedes relajarte un segundo? Todo lo que haces tiene siempre un porqué, que aburrido eres...
Pasa de mí, concentrado en la lectura. Vuelvo a recostarme a su lado, mirando la página en la que está, es un libro nuevo y aún no lo he leído. Está en el apartado de personajes, dónde te pone una descripción de los mismos. Ahora mismo lee el apartado de Naruto… ¿por qué le interesa de pronto el Uzumaki? Bah, paso de preguntarme el porqué de todo lo que hace Itachi, nunca le entenderé. Vuelvo a mirarle a él, y me pongo a enredar los dedos en su largo pelo azabache, observándole embobada. Entrecierra los ojos, con aire somnoliento.
-Hey, ¿te da sueño si te toco el pelo?- sonrío, es muy extraño que tenga cosas tan humanas. Creo que siempre le he visto más como un vampiro, un inmortal, un no-muerto...
-Mm...
Deja el libro sobre la cama, a su lado. Sigo en mi tarea de adormecerlo, ya está bien que se relaje un poco, como le he dicho antes.
-Deberías dormir...- le aconsejo casi con dulzura, sorprendiéndome a mí misma.
-Es probable que lo haga si no paras.- murmura, sus músculos de destensan. Sonrío.
-Que te duermas conmigo al lado puede ser peligroso,- rozo su mejilla con la nariz.-no me hago responsable de mis actos.- ha sido un pensamiento en voz alta, más bien.
-Mm...- repite, más dormido que despierto.
Sigo enredando los dedos, ahora más despacio. Con la otra mano le acaricio la mejilla más alejada de mí, aún con una sonrisa en los labios. Esto me parece más un sueño que una escena real...
Gira un poco la cabeza para pegar más su mejilla a mi mano, con los ojos cerrados. Tiene la cara helada.
-¿No tienes frío?
Asiente, abriendo un poco los ojos ahora negros, como dándose cuenta él mismo de que así es. Suspira con tristeza, rindiéndose, luego se gira hasta darme la espalda, acostándose de lado. Mantengo la mano con la que estaba acariciándole suspendida en el aire un segundo, luego la dejo caer, era demasiado bonito para ser verdad...
-Tenemos que irnos.- me recuerda, aún sin mirarme, para luego incorporarse y volver a hacerse su típica coleta baja.
-Hai...
Y pensar que por un momento, a pesar de la temperatura de su piel me ha parecido casi cálido...
Cojo el libro de un lado y se abre por la página de personajes en la que aparece el mismo Itachi, esta si me la he leído cientos de veces, pero algo llama mi atención.
-Veintiún años...- las cuentas no me salen, Sasuke tiene mi edad, más o menos, y él e Itachi se llevan menos de seis años...- ¿Tienes veintiún años?
Me mira extrañado y hace cuentas (o eso creo).
-No, pero, ¿qué importa eso?
Me quedo paralizada.
-Itachi, ¿cuántos años tienes?
Entorna los ojos, entiendo lo raro que es esto de pronto, pero...
-Diecinueve, creo. ¿Qué ocurre?
¿Cree? No se porqué no me sorprende que no sepa seguro su edad... Sacudo la cabeza y busco la página de Sasuke: dieciséis... Ahogo una exclamación.
-¡Este libro está basado en el futuro! ¡En lo que ocurrirá en dos años!
Me mira, veo algo de sorpresa en su normalmente inexpresivo rostro.
-Déjamelo.
Se lo paso, aún por la página de Sasuke y nos sentamos en el borde de la cama, inspeccionando el libro. Una idea ilumina mi mente, de pronto siento vértigo.
-I-itachi...- no aparta la mirada de la página de su hermano, pero yo sigo hablando.- El manga... el manga también está basado en lo que ocurrirá en dos años...- me cuesta trabajo pronunciar las palabras, es demasiado lo de conocer el futuro.
Nos miramos (y yo me pongo roja, dicho sea de paso.)
-El ordenador está abajo.
Asiente, y en un segundo ambos estamos frente a la pantalla.
Yo hace mucho, mucho tiempo seguía el manga, lo dejé antes incluso de unirme a Akatsuki, así que no me di cuenta.
¿Cómo era la maldita página en la que me los bajaba? Busco en Google y le doy a descargar en la primera dirección que me sale.
Manga 381 de Naruto.
Al fin se descarga y lo leemos, está en japonés, pero lo entendemos perfectamente; básicamente porque él es un dibujo manga y yo aprendí el idioma al unirme a la organización, como el resto.
Jiraya es masacrado por Pain, esbozo una leve sonrisa, por supuesto, ni los tres sannins juntos podrían contra nuestro líder. Sin embargo Itachi no parece nada satisfecho.
-Bájate el anterior.
Le miro extrañada y luego comprendo.
-Ah, vale, Sasuke-chan es lo primero...
Para variar, se limita a ignorarme, pero yo obedezco. Al principio del capítulo es otra vez lo de Jiraya contra Pain, pero en la página siete...
-Guau, si que cambiará Sasuke.
No me hace el menor caso y lee la página con rapidez, para luego pasar a la siguiente, y la siguiente... No me deja leer nada. ¿Cómo ha aprendido de pronto a usar un ordenador? No, espera, no me lo digas: es cosa del sharingan, como todo. Me dan ganas de reírme, pero me controlo y miro a la pantalla cuando veo a Itachi echarse de nuevo en la silla. Ahora me toca a mí enterarme de lo que pasa.
Leo el manga y me vuelvo hacia él, con los ojos como platos. ¿Por qué mierda está tan tranquilo? Sasuke ha dicho que lo ve muerto... Bueno, no debería preocuparme, el pequeño Uchiha mucho hablar pero poco vengar.
-No te preocupa, ¿no?
-Bastante.- reconoce, sin inmutarse.
Frunzo el ceño, juro que no lo entiendo... Una idea imposible toma forma en mi mente y lo comprendo todo de pronto.
-¡Itachi! ¡¿No estarás preocupado por él en vez de por ti?!
-Claro.- responde como si fuera obvio.
-¡Pero...!- un vértigo horrible me marea de pronto.- ¡¡NO!! ¡¿LE VAS A DEJAR GANAR?!
-No creo que eso tenga nada que ver contigo.- se levanta, dando por zanjada la conversación.
Me quedo sentada boquiabierta e incapaz de reaccionar.
-Vamos, ya hemos perdido suficiente tiempo.- me apremia.
Desaparece por la puerta un segundo y vuelve con mi mochila y el libro en la mano.
Me levanto y los cojo, ausente.
Volvemos a ponernos en marcha, lanzo una última mirada a mi casa, no importa, no me dejo nada atrás.
-Tobi... no va ha rendirse, ¿no?
Niega con la cabeza, con la mirada al frente.
-Hay algo que deberías saber de "Tobi"...
Le miro con el ceño fruncido.
-¿Qué es un jodido sádico?
Ignora eso.
-Él es Uchiha Madara.- dice de pronto. Me quedo a cuadros ¡¿un Uchiha?!
-¡Pero si asesinaste a todos menos a Sasuke!
-Madara me ayudó a hacerlo. Es el fundador de Akatsuki, además de un padre fundador de Konoha.
-P-pero entonces estaría muerto, o sería un viejo. Tobi... Tobi es sólo un pobre loco.
-¿Crees que supondría un rival para mí, que huiría si sólo fuera eso?
Me paro en seco y le miro muerta de miedo.
-Es... ¿es inmortal como Hidan?
-Un inmortal invencible... no puedes compararlo con Hidan.
Me recorre un escalofrío de pies a cabeza. Intento otro cruce de miradas para calmar un poco este miedo no tan irracional, pero él vuelve a estar con la vista fija al frente. Aún así no desisto y me quedo mirándolo un buen rato, escrutando su rostro, parece realmente cansado...
-¿Dónde... dónde vamos, sensei?- pregunto con un hilo de voz.
-A un lugar seguro.- sigue sin mirarme.
Silencio.
-I-itachi... tengo... tengo miedo...- termino la frase en un gemido que hace pensar que esté a punto de echarme a llorar.
-Si fuera a dejar que te cogieran ya te habría matado yo mismo.- me coge de la mano.- Deja de temblar, nadie va a hacerte daño.- dicho y hecho.
Al contacto de su piel me recorre una especie de descarga eléctrica, que enciende mis mejillas. Vale, ahora me siento segura y con fuerzas para sonreírle agradecida.
Doble ración xD Mm… no me convence, pero bueno v.v No me sale nada mejor xD
Por supuesto que nuestra pequeña Angie no está muerta… aún…
Cuando me arreglen Internet (Solo Dios (Kishi) sabe cuando… v_v) Publicaré el siguiente ^^
Ale, a disfrutar de mi ausencia xDD
Que el Dios Cuervo os proteja
