Summary: Tras una poción mal hecha, Draco se ve imposibilitado de hablar en otro idioma que no sea pársel. Ahora, para lograr comprenderlo, Blaise no encuentra mejor solución que acudir con el único mago en todo Hogwart que sabe hablar con las serpientes, pero él... estará dispuesto a ayudarlo?
DISCLAMER: De la mayoría de los personajes que aparecen en ésta historia, su autoría corresponde a la señora J. y simplemente los pido prestados para justificar mis horas de ocio. Advierto que no obtengo fines de lucro por su publicación y mi intención no es ofender a nadie al decir…
ADVERTENCIA: ÉSTA HISTORIA CONTIENE MATERIAL YAOI/SHONEN-AI, lo que significa que narra acerca de relaciones homosexuales, es decir, chico-chico. Por tanto, habiendo especificado con anterioridad, me siento en todo derecho de reportar cualquier tipo de agresión en contra de mi tanto como autora como persona, y muchísimo menos de mis historias o mis lectores, quienes a mi punto de vista, se ven protegidos por mi advertencia en si.
En pocas palabras, si no estás conforme y la idea no te cae, entonces pega la vuelta, como dijo Pimpinela, y continúa con tu ciclo de vida.
Sin más que decir, muchas gracias.
Atte.,
Marcia
CAPÍTULO CON POSIBLES FUTURAS MODIFICACIONES
Siseos y Enredos
Capítulo 4: "Theodore Nott y las Advertencias de Malfoy"
Dejó caer con pesadez su bolso al suelo. Aún le costaba creérselo. Pasaría su estadía en la Casa de Slytherin por tiempo indefinido. Maldita sea, no quería creérselo.
Unos pasos más allá, un chico de cabellos rubios platinado se hallaba en cuclillas, a la altura de un cajón del armario más grande de la habitación.
Draco tampoco podía creérselo del todo. Harry-cara-rajada-estúpido-totalmente-imbésil-sin-neuronas-con-complejo-de-héroe-Potter dormiría en la misma habitación que él.
Luego de permanecer en el despacho de Snape por unos cuantos minutos que a ambos les habían parecido interminables mientras se insultaban, Blaise prácticamente los había arrastrado por los pasillos hasta cerca del Gran Comedor.
- Escúchenme bien, los dos. Potter, irás a la Sala Común de tu casa, irás a tu habitación y sin detenerte a hablar con nadie en particular (ni siquiera tus amigos) y prepararás tus cosas. Draco, quiero que vacíes gran parte de la mita de los muebles...
- ¿Y eso por qué?- preguntó Draco.
- Para colocar mi ropa, necio.- contestó Harry.
- Potter, no pedí tu opinión.
- Malfoy,...
- Ya basta. Paren de pelear por tan sólo unos instantes.- les reprocho Blaise.- Y hagan lo que les dije. Ahora.- les ordenó sin mucha delicadeza.
Ambos muchachos asintieron con desgano, y sin poder evitarlo, se lanzaron nuevamente una mirada asesina el uno al otro, antes de perderse en esquinas opuestas, rumbo a sus respectivas habitaciones. Blaise bufó de nuevo. Aquellos dos le estaban dando más trabajo del que debían.
- ¿Mucho peso encima de tus hombros, serpiente?- unas manos medianamente pequeñas se deslizaron por su espalda y sus hombros, haciéndole masajes placenteros que el moreno no se molestó en impedir, cerrando los ojos al disfrutar de la atención.
- Mmm... si. Bastante.- contestó con una media sonrisa adornando su cara.
- Seguro que si. Potter es bastante obstinado y Draco aún no parece dar brazo a torcer.- acotó Pansy Parkinson.
- Así es. ¿Y tú¿Qué me dices de Granger¿Aún no se ha enterado de la hazaña por la que tendrá que pasar su amado amiguito Potter?- preguntó el moreno dándose la vuelta para observarla mejor.
- Si. Afortunadamente sigue luchando con el pelirrojo para que aprenda a trasformar una pluma en un conejo.
- Ya veo. Será mejor que te apures a atrapar su atención. Aún no quiero tener que platicar con los Gryffindors. Les caerá como piano en la cabeza que Potter se traslade a nuestra Casa.
- Si. Pelearán con garras y dientes para que lo devolvamos.- predijo Pansy.
- Pero para mí aquí hay gato encerrado. Potter sabe hablar pársel y se supone que la serpiente es el símbolo de Slytherin. Todos sabemos que el Señor Oscuro es el heredero de Salazar, pero ¿qué hay de Potter¿Por qué el puede hablar pársel y estar en Gryffindor a la vez?
- Si, me lo he planteado varias veces. Potter es un auténtico Slytherin, pero no tengo ni la más mínima idea qué hace en Gryffindor.
- Probablemente él lo haya pedido así¿concuerdas?- inquirió Blaise.
- Tal vez.- Pansy tomó del brazo a su amigo moreno y juntos entraron al Gran Comedor, ya prácticamente sería la hora de la cena, y debían terminar de deliberar en qué mesa se sentaría el "León siseante" como comenzaron a llamarlo.
Draco bufó por enésima vez. Eso no estaba bien. Había visto cómo Potter salía del pasillo en dirección contraria a la de él. Eso significaba que iba directo a la Torre de Gryffindor y que, por ende, estaba obedeciendo las ordenes de Blaise. De modo que no tardaría demasiado en llegar a las mazmorras por segunda vez.
Frustrado por la sencilla manipulación que el moreno ejercía en el resto, siguió sacando parte de su ropa de los cajones y descolgando algunas prendas como túnicas y demás, las que ya no usaba, claro. Acababa de terminar de suceder lo que ni en sueños se hubiera imaginado, un Slytherin y un Gryffindor conviviendo no sólo en la misma Casa sino también en la misma habitación.
Harry caminó hacia las mazmorras con su bolso a cuestas. No tenía ni la más remota idea de cómo entrar allí, él no sabía la contraseña. Y tampoco entendía muy bien el por qué de su repentina obediencia a cada palabra que aquel extraño Slytherin pronunciaba.
Por un lado, le importaba un comino lo que dijera Malfoy, él haría únicamente lo que Zabini le dijera, puesto que él era el que lo había ido a buscar y le había ofrecido un trato razonable. Además lo trataba como si siempre hubiera sido uno de los suyos, pero por otra parte, Harry estaba enfadado. ¿Qué demonios tenían esos dos? Malfoy no dejaba de defender al moreno, y éste, parecía tener completo control sobre el rubio.
Harry no tenía nada en contra de las relaciones homosexuales, pero aquella no le parecía una buena pareja. ¿Qué tiene él que no tenga yo?, se preguntó a sí mismo.
- Blaise tiene la paciencia que tú nunca mostraste tener. Es mucho más perceptivo, eso a leguas. Tú siempre demostraste ser muy inocente e ingenuo, aunque eso no está mal. a muchos les parece que tu apariencia infantil es muy sexy. Aunque yo sigo creyendo que eres más guapo cuando estás enojado, lo mismo suele pasar con Draco.
Las mejillas de Harry se coloraron de una tonalidad roja casi al instante de empezar a escuchar aquellas palabras. Un chico alto y delgado se le había arrimado en su trayecto a las mazmorras. Su andar era tranquilo y pausado, despreocupado. No parecía una persona dispuesta a sufrir ataques de histeria o de miedo, más bien se le notaba un tipo tranquilo y apacible.
- Theodore Nott, un gusto.- dijo el muchacho, y le tendió una mano, confiado. Harry lo observó un momento a los ojos, dubitativo, y luego la mano que el otro le tendía, pero al instante siguiente no dudo en estrechársela.- No debes temerme. No muerdo con facilidad.- las palabras eran confiadas, inspiraban confianza. El chico parecía despreocupado hasta en su forma de hablar. Aún así, las palabras que había elegido para dirigirse a él no dejaban de tener un toque de veneno impregnado al más puro estilo Slytherin.
Había dicho "No muerdo con facilidad", de modo que podía temerle, aunque el chico parecía dispuesto a avisarle cuando deba correr a resguardarse.
Alto, delgado, ojos azul eléctrico, labios finos, aunque el inferior un tanto más grueso que el superior, que sólo parecía una fina línea en su rostro. Piel nívea, pálida, apenas un color bronceado, una mezcla rara. Es decir, Harry podía ver a la perfección que el chico no era totalmente blanco, su piel tersa reflejaba un leve tostado, casi imperceptible, y no sabría explicarlo, tal vez fuera por la luz de las antorchas que iluminaban el pasillo, pero el chico parecía un vampiro. Finas cejas acompañaban sus rasgos, el cabellos de color castaño oscuro, rostro largo, afilado y suave a la vista. Nariz mediana en proporción con su boca. El chico era todo un ángel, en apariencia, claro.
Un momento, se dijo Harry. En primer lugar¿qué demonios hacía él mirando tanto al otro chico y además pensando que le era algo sexy o bonito¿Desde cuándo él se fijaba en la belleza de los hombres? Y ¿por qué comino el otro se le había acercado?
- Yo... ¿pensé en vos alta?
- Es evidente. Aún no soy un buen Legeremántico, aunque mi madre si lo es.
Los cabellos peinados desprolijamente hacia arriba, le daban un toque rebelde que contrastaba a la perfección con la prolijidad en que tenía colocada su túnica negra del uniforme, donde el escudo inconfundible de la Casa Slytherin adornaba su pecho.
- Veo que llevas tus cosas listo para quedarte en nuestra Casa, eso es bueno. De modo que ayudarás a Malfoy.- siguió hablando Nott, para sorpresa de Harry. Evidentemente el chico ni siquiera esperaba respuesta alguna por parte del pelinegro.- Pero no te sulfures, te acostumbrarás. Nadie va a tratarte tan mal que no quieras volver nunca. La vida en Slytherin es tranquila si no te metes con nadie. Es simple. De todos modos no creo que Draco permita que...
- ¡Nott¿Qué haces aquí?- Malfoy se les acercaba por el lado opuesto, y con pasos agigantados llegó junto a ellos casi al instante.
- ¡Draco! Nada, yo solo...
- ¿Qué te dijo, Potter?
- No le he dicho nada aún, Dragón. No tienes por qué alterarte de ese modo.
- Cierra la boca, Nott.- Theodore alzó las manos eludiendo una contestación.- Potter aléjate de él, ahora. Sígueme.- Harry no se movió.- Potter¿qué diablos te pasa ahora?
- Nott... él...- Harry se había quedado estupefacto. Aí había algo extraño en la situación. Nott parecía entender a Draco a la perfección.
- ¡Potter despierta¿Qué haces allí parado? Quítate de la puerta, Blaise vendrá pronto y dijo que preparemos esto con tiempo. ¿Qué te sucede?- Draco aún permanecía arrodillado en el suelo, y lo miraba con el ceño fruncido, extrañado.
Harry sacudió su cabeza algo sobresaltado. Estaba de pie frente a la entrada de una habitación espaciosa. Todo estaba decorado al mejor estilo Slytherin, habían dos camas una junto a la otra contra la pared, en el centro de la habitación. Mientras que el resto de los muebles se apiñaban a su alrededor. Una mesita de luz a cada lado de las camas, con su respectivo velador.
Una ventana en el lado derecho, reflejaba tras las cortinas un ambiente medianamente templado, afuera estaba un poco nublado. Claro que sólo se trataba de un simple hechizo, puesto que se encontraban en las mazmorras, allí no habían ventanas verdaderas. Las cortinas eran de un color verde musgo, lo que le recordó a los ojos de cierto Slytherin que venía en camino. eso lo hizo volver a la realidad, debía ordenar sus cosa ahora mismo.
Harry lanzó su bolso sobre el acolchado de la cama izquierda. Lo abrió con rapidez y comenzó a sacar parte de su ropa.
- Hasta que por fin reaccionaste. Aún no logro entender qué te pasa, Potter. Últimamente estás demasiado ido, andas en las nubes con una frecuencia alarmante.
- Cierra la boca, Malfoy. No sé de qué hablas.- se defendió el Gry, aunque el otro definitivamente tenía razón. Pero no iba a admitirlo frente a él.
- Lo que sea. Por cierto¿cómo entraste?- preguntó aparentemente curiosos el rubio. Se acababa de sentar sin muchos preámbulos y con menos elegancia que la acostumbrada, al borde de su propia cama. A decir verdad se había dejado caer.
Harry se preguntaba lo mismo. Aún no caía en lo que acababa de pasar.
Recordó que estaba en un pasillo rumbo a las mazmorras con su equipaje listo, se encontró a Nott y luego, cuando iban caminando llegó Malfoy, que le dijo que lo siguiera a él y se alejara del otro Slytherin.
- No lo sé. Ni siquiera sé cuándo crucé la entrada a la habitación.- Harry estaba perdido, aturdido.- Yo...- el rubio no pareció del todo extrañado, más bien alarmado.
- ¿Qué es lo último que recuerdas?- le instó a contar.
- Caminaba por el pasillo directo aquí, y un tal Theodore Nott se cruzó conmigo... en eso me empezó a hablar cuando llegaste tú y me dijiste que me alejara de él y... aquí estoy. No tengo idea de cómo llegué aquí.- Harry alzó la vista y se sorprendió de encontrar al rubio perdido totalmente bajo una abrasadora piel rojiza.
Draco Malfoy sonrojado ¿qué le sucedía al mundo? Sólo le faltaba ver a Voldemort bailando entre un ballet de muggles con tutú rosa. Diablos, fea visión.
- ¿Qué sucede?- preguntó Harry finalmente. Pareció sacar a Draco de sus cavilaciones, pues el otro poco a poco volvió a retomar su color natural de piel, que era un color níveo, prácticamente pálido.
- Theo... Theodore Nott es un oniromántico, Potter.
- ¿Y eso?- el tono que empleó Harry para preguntar fue de total ignorancia, de modo que en otras circunstancias, hubiera sacado de quicio a Malfoy. Pero ésta no parecía ser una de esas veces, puesto que le siguió explicando en un tono neutral.
- La Oniromancia es la interpretación de los sueños, un antiguo método de adivinación. Theodore tiene un mal sentido del humor, parecido a Blaise. Nott nos ayuda, con frecuencia, a examinar nuestros sueños. Lo hace por diversión, en ocasiones le gusta hacernos fastidiar, pero desde que los más pequeños saben de su "don", si así se le puede llamar, no dejan de recurrirlo. El echo es que Nott tiene el poder para alterar el sueño también. Una rara especie de Legeremántico, Potter. Acaba de jugarte una mala pasada. Aunque no fue grave. Nott jugó con tu mente un momento, cuando se cruzó contigo. Seguramente le debe haber parecido divertido fastidiarte un poco. Fue su forma de darte la bienvenida.- explicó Draco.
- ¿De modo que puede leer la mente?- preguntó Harry un poco más calmado y curioso.
- Algo así. Pero no es su don. Su madre es Legeremántica, él no. Nott sólo puede controlar la mente a su gusto reproduciendo imágenes falsas, pero no todo el tiempo. De lo contrario sería un caos estar con él.
- ¿Pero estuve con él o no?- quiso saber Harry.
- Tal vez, lo más probable es que sí. Te recomiendo que no te dejes llevar por sus comentarios con doble sentido, suelen despistar. Ejercen una especie de hipnosis a la mente.- Harry se limitó a asentir. Lo tomaría en cuenta.- Theodore sólo puede jugar cuando su "victima" cuando está en un estado inconsciente o no del todo despierto. En transe, o simplemente distraído. ¿En qué pensabas cuando te cruzaste con él?
- En... - un momento¿qué iba a decirle? Harry se alarmó, y sintió de pronto sus mejillas arder. Recordaba cómo en aquellos momentos el había estado conjeturando la razón por la cual él y Malfoy le hacían caso a Zabini, pero más precisamente¿por qué Malfoy le hacía caso a Zabini?
- Potter no vuelvas a tildarte...- comenzó a decir Malfoy, pero fue interrumpido por un golpeteo suave en la puerta.
Un simple "toc, toc" que pedía permiso para entrar, aunque de todos modos el causante no se hizo esperar. Blaise Zabini se asomó por la puerta, mientras los miraba atento. Sonrió al verlos, al parecer, en son de paz por algunos momentos.
- Ya es hora de la cena.- anunció el moreno, al ver que los otros dos le prestaban atención cuando voltearon a verlo, desde sus respectivos lugares: Harry parado frente a su nueva cama y Draco sentado al borde de la suya.- Potter, decidimos que podrás ir a la mesa de Gryffindor por hoy,...- Harry sonrió a medias, le quedaban entonces unas dos horas antes de separarse por completo de sus amigos Gryffindors. Era un alivio saberlo. - ...pero dormirás aquí.- terminó de decir Blaise con una sonrisa triunfante al ver el cambio de expresión del de ojos verdes.
Harry bufó otra vez. Allí vamos de nuevo, se dijo a sí mismo. Aún le faltaba mucho por recorrer.
