Summary: Tras una poción mal hecha, Draco se ve imposibilitado de hablar en otro idioma que no sea pársel. Ahora, para lograr comprenderlo, Blaise no encuentra mejor solución que acudir con el único mago en todo Hogwart que sabe hablar con las serpientes, pero él... estará dispuesto a ayudarlo?

DISCLAMER: De la mayoría de los personajes que aparecen en ésta historia, su autoría corresponde a la señora J. y simplemente los pido prestados para justificar mis horas de ocio. Advierto que no obtengo fines de lucro por su publicación y mi intención no es ofender a nadie al decir…

ADVERTENCIA: ÉSTA HISTORIA CONTIENE MATERIAL YAOI/SHONEN-AI, lo que significa que narra acerca de relaciones homosexuales, es decir, chico-chico. Por tanto, habiendo especificado con anterioridad, me siento en todo derecho de reportar cualquier tipo de agresión en contra de mi tanto como autora como persona, y muchísimo menos de mis historias o mis lectores, quienes a mi punto de vista, se ven protegidos por mi advertencia en si.

En pocas palabras, si no estás conforme y la idea no te cae, entonces pega la vuelta, como dijo Pimpinela, y continúa con tu ciclo de vida.

Sin más que decir, muchas gracias.

Atte.,

Marcia


CAPÍTULO CON POSIBLES FUTURAS MODIFICACIONES


Siseos y Enredos

Capítulo 5: "La Selección"

Blaise Zabini los guió escaleras abajo, y de allí al Gran Comedor. Afortunadamente, el chico de piel morena iba entre ambos rivales, para evitar cualquier disputa.

No se veían demasiados estudiantes en los pasillos, probablemente porque la hora de la cena ya habría empezado hacía ya varios minutos antes, pero Harry no se preocupó por ello, al contrario, estaba tranquilo de no ver a la masa de alumnos cuchicheando a sus espaldas sólo por ir junto a dos Slytherins. En especial por cierto rubio. Entonces recordó las advertencias que Malfoy le había hecho acerca de aquel misterioso Slytherin, Theodore Nott. El rubio se mostraba preocupado, o al menos eso le pareció a Harry. De todos modos, no podía hacerse demasiadas ilusiones, siendo Malfoy como era, probablemente sólo lo hubiera dicho como un pensamiento en voz alta, procurando cuidarse el mismo de las jugarretas de su compañero de Casa.

El Gryffindor miró a sus acompañantes de reojo, algo inseguro, y cual fue su sorpresa al ver el semblante enfadado de Malfoy. Al parecer el rubio no estaba de buenas¿por qué será?, fue la primera pregunta que se le vino a la mente¿o por quién? Harry sacudió la cabeza, debía alejar esos estúpidos pensamientos de su mente¿qué diablos le importaba a él en quién demonios pensaba Draco Malfoy? Nada, absolutamente nada.

- Potter. ¡Potter!- Harry salió de sus cavilaciones, ese era Blaise, que al parecer hacía rato lo estaba llamando.

- ¿Uh¿Qué? Lo siento, no te oí.- se disculpó, desorientado. El moreno lo miró unos instantes más antes de sacudir la cabeza diciendo que no tenía de qué disculparse. Malfoy también lo miraba, expectante, y de brazos cruzados, esperando algo, aparentemente. Harry se sintió estúpido bajo esa fría mirada, pero se dispuso a escuchar a Blaise de todos modos.

- Te decía que vayas tú primero, nosotros esperaremos unos minutos y después entraremos también.- indicó el Slytherin.

- ¡Oh, bien! Si, está bien.-asintió Harry torpemente, pero no atinó a moverse de lugar.

- ¿Qué estás esperando, Potter¿Una invitación?- siseó Malfoy, pero Blaise no pudo acotar nada, porque no podía entenderlo.

- Claro que no.- se disgustó Harry y se apresuró a pasar por la entrada al Gran Comedor.

La primera impresión que le dio el lugar fue de agobio, parecía que se estuviese celebrando un festival. Los alumnos de todas las edades se repartían en las mesas, algunos deambulaban de un lado a otro, charlando con amigos, se oía un barullo enorme, y Harry no pudo evitar pararse allí mismo simplemente a observar.

De repente se sintió reacio a dar un paso más, aquella multitud de gente le era demasiado extraña. Las últimas horas se había familiarizado con el ambiente lúgubre de las mazmorras, que eran frías comparadas con esto. Se respiraba una atmósfera raramente familiar, que a Harry le estaba costando asimilar. Definitivamente había pasado con aquellos dos Slytherins más tiempo del que hubiera querido, eso le estaba afectando a su escasa personalidad social.

Sino hubiera sido porque Neville Longbottom acababa de descubrirlo allí parado como estatua en la entrada, y si no le hubiera hecho señas de que se le acercara, que delataran a sus compañeros de su presencia, Harry se hubiera ido corriendo de allí en ese mismo instante.

Demasiado tarde, se dijo a sí mismo. Ron acababa de voltear a verlo y de señalarlo muy "disimuladamente" con su dedo índice. Al instante siguiente, Hermione y la mitad de los Gryffindors voltearon a verlo también.

Harry gimió, sus ganas de pasar desapercibido se fueron por el drenaje. Ronald y su delicadeza y poco tacto frente a las distintas situaciones. Nunca cambiaría. Así, abatido y sintiéndose diminuto, a pesar de su ya admirable estatura, el moreno avanzó hacia sus amigos.

- ¡Compañero¿Dónde habías estado? Te buscamos por todas partes.- saludó el pelirrojo.

- ¡Harry¿Dónde has estado¡Te buscamos por todas partes!- "Ya lo dije yo", reprochó Ron desde el costado.- Creímos que te habría pasado algo malo. Le dijimos a McGonagall que no te encontrábamos por ningún lado.- esa era Hermione, siempre con su tono reprobatorio, e ignorando olímpicamente al pelirrojo. Harry comenzó a pensar que hubiera sido mejor haberse quedado a cenar con los Slytherins.

- Lo sé.- dijo, pero se arrepintió luego.

- ¿Lo sabes?- inquirió Hermione visiblemente indignada.- Pues entonces ¿por qué no nos buscaste?

- Hermione, Ron acaba de decírmelo.-suspiró Harry.

- ¡Oh! Bueno...- se apenó ella

- Lo que sea... ¿quieres puré de patatas, Harry?- aplastó Ron con brusquedad la vergüenza de su amiga, mientras le alcanzaba a su amigo una fuente humeante.- ¿O prefieres pastel de calabaza?- continuó hablando despreocupado. Harry se alegró de tenerlo cerca, y le señaló el puré con una sonrisa en su rostro. Hermione, quien se ubicaba frente a ellos en la mesa, lanzó una mirada reprobatoria al pelirrojo, pero éste no lo notó.

- ¡Miren! Serpientes a la vista.- señaló Seamus, que estaba a la derecha de Hermione. Todos dirigieron sus miradas a la entrada del Gran Comedor, y Harry observó la expresión vacía de Malfoy al entrar junto a Blaise, quien parecía más entusiasmado en ir a comer, puesto que saludó sin preocupación a Pansy Parkinson, que agitaba su mano amistosamente desde la mesa de Slytherin.

- ¿Dónde se habrían metido?- preguntó Dean con un tono misterioso en la voz, al tiempo que seguía el trayecto de ambos jóvenes hacia la mesa de Slytherin.

- ¿A qué te refieres?- preguntó Harry extrañado.

- ¿No te diste cuenta? Habían desaparecido. Hacía algunas horas que escuché a unos Slytherin decir que los estaban buscando. Al parecer algo les había pasado.

- Malfoy no tenía muy buena cara, probablemente le haya pasado algo a él.- acotó Ginny, que estaba al otro lado de Hermione.

- No creo, Zabini parecía estar radiante.- dijo Seamus.

- Ginny tiene razón. Oí decir a un grupo de chicas de Slytherin que al parecer Malfoy tiene un gran problema. No llegué a oír ¿qué?, pero no parecía ser algo muy agradable por sus caras.- aseguró Neville. Harry los escuchaba atento, y no podía más que sorprenderse. Al parecer, los Slytherins no eran personas muy discretas.

- Ojalá haya quedado mudo, sería un buen regalo de su parte no volver a escuchar sus comentarios estúpidos.- dijo Ron.- Apuesto a que le robaron algo, sería fantástico. Malfoy acosado en su propia Casa¿pueden creerlo?- fantaseó con enorme sonrisa en el rostro. Seamus, Dean y Ginny se carcajearon ante la idea. Neville solo sonrió tímidamente. Harry no pudo más que mirarlos, extrañado frente a los comentarios despectivos que sus propios compañeros de Casa hacían sobre el Slytherin.

- Sería genial que alguien lo acosara de vez en cuando, probablemente ya no fastidiaría tanto a la gente.- agregó Seamus.

- Yo daría cualquier cosa por tener un duelo. Le daría una buena lección a esa maldita serpiente aristocrática. Un poco de mi hechizo Moco-murciélago no le haría mal.- dijo Ginny.

- O un Tallantalegra, ese si me gustaría hacérselo.- se aventuró a decir Neville, cansado de los constantes acosos hacia su persona por parte de Malfoy. Harry se compadeció de él.

- Probablemente le vendría bien, al menos así aprendería a bailar como se debe.- terminó por decir Seamus, a lo que todos soltaron carcajadas de júbilo, cada uno imaginándose a su manera al rubio con el hechizo de las piernas locas. El moreno de ojos verdes intentó reírse un poco, pero aquello no le estaba gustando... para nada.

- O peor, que su padre haya muerto y su madre esté en la cárcel. Pobre Draquito¿se lo imaginan? Quedaría totalmente indefenso.- se burló Dean. Entonces todos callaron, y se giraron a verlo. Luego de unos momentos de silencio entre el grupito, con el barrullo del resto de los alumnos de fondo, Ginny quiso decir algo:

- Dean, eso fue...- pero no sabía como describirlo.

- Espantoso.- calificó Hermione, con el horror reflejado en su rostro. Los demás simplemente asintieron, y el rostro de Dean se tornó rojizo. Estaba avergonzado.

- Despreciable.- agregó Harry antes siquiera de darse cuenta. Para cuando se dio cuenta de lo que había dicho, los demás ya lo miraban con expresiones de sorpresa. Hermione frunció el ceño, pensativa.

- ¿Qué es despreciable, Potter? Imagino que no estarás hablando de mí¿cierto?- un escalofrío recorrió la espina dorsal de Harry. Esa voz.

- No,... Zabini.- contestó él, antes de girarse a ver. Efectivamente, allí estaban. Blaise Zabini, Pansy Parkinson, Theodore Nott y… Draco Malfoy. Todos enmudecieron de repente, en especial Dean. Pero pasados unos segundos, Ronald se puso a la defensiva.

- ¿Qué quieres¿Qué hacen aquí?- el pelirrojo se alzó en toda su estatura antes de darles siquiera tiempo a responder. Pasó sus piernas por encima del banco, y se colocó frente a Blaise, con la mirada desafiante, quedando ambos a la misma altura. Inmediatamente, Seamus, Dean, incluso Neville también se pusieron de pie.

- Tranquilo, león.- dijo Blaise alzando las manos, a la defensiva también.- No vengo a molestarlos.

- Mentiras. Ustedes siempre vienen a molestar.- aseguró Seamus.

- Ya, está bien. Queremos...

- Chicos, tranquilícense. Ron, siéntate.- Harry acababa de pararse también.- Ron.- Pero en ese momento, Dumbledore decidió ser tan oportuno como siempre.

Harry vio cómo el anciano se enderezaba en su asiento mientras pedía la atención de todos en el Gran Comedor, dispuesto a hablar. Aún así, antes de que lograra pronunciar palabra, un chirrido de las grandes puertas, hizo que todas las miradas y alumnos, voltearan a ver justo a tiempo como emergía de los pasillos la profesora de Transformaciones, acompañada de un taburete encantado que levitaba a sus espaldas, mientras ella caminaba orgullosa con un sombrero raído entre las manos.

- ¿Qué sucede, Harry?- oyó el moreno la voz susurrante de su amigo. "Ya es hora", oyó que Nott decía, pero Harry ya no escuchaba, estaba como paralizado en su lugar, viendo como McGonagall desenrollaba un pequeño trozo de pergamino amarillo y nombraba a un alumno en particular. Harry se desesperó, no iban a hacerlo ¿cierto? No ahí, no ahora.

- Nada malo, Ron. Siéntate. Hermione, dile que se siente.- tartamudeó el moreno.

- "Dile que se siente."- entonó Parkinson imitando a Harry.- No es su madre, Potter. ¿O acaso es su novia para decirle lo que tiene que hacer?- Hermione y Ron la fulminaron con la mirada. Ella sonrió satisfecha.

- Ya basta, Pansy. No venimos a pelear.- la frenó Blaise, alzando una mano, aún sin apartar la mirada de los ojos azules de Ron.

En ese momento, Dumbledore pidió silencio, acallando los repentinos murmullos que la aparición del Sombrero Seleccionador había arrancado de la multitud de alumnos.

- ¿Qué diablos esperan¡Muévanse sino tienen otra cosa que hacer aquí!- los apuró Ginny.

- ¡Ginny!- chilló Harry, nervioso, viéndola reprobatoriamente. Todos lo miraron extrañados.

- Potter...- Harry volteó, enfrentándose con aquellos ojos grises que repentinamente le parecían más fríos de lo normal, y se sintió indefenso de repente.- … aún no les dijiste.- todos los presentes se estremecieron. Pero no Harry, aquello le había sonado a reproche.

- No.- respondió Harry apenado.- Aún no. Pero iba a hacerlo... - la expresión de Malfoy parecía de abatimiento, y Harry se sintió estúpido, como si tuviera un cartel en la frente que declarara sin más preámbulos "Traidor".- yo no… pude…- terminó diciendo, pero parecía que Malfoy ya no lo escuchaba, mientras la multitud rugía repentinamente indignada y cuchicheaba de fondo. Algo había pasado, pero Harry seguía hundido en esos ojos… sus ojos…

- ¡Harry!- Hermione lo llamaba, él volteó a verla, aturdido.

- Potter, te llaman.- declaró Nott, con una sonrisa sarcástica en el rostro. Y Harry siguió las miradas de todo hasta volver a ver a McGonagall que sostenía impaciente el Sombrero en alto.

No necesitó explicaciones para avanzar hacia el centro, aunque no estaba en sus cabales, permanecía mareado y veía todo borroso repentinamente, distante. Se sentó en el taburete, indeciso.

Pero aquel aturdimiento se le pasó más que enseguida, cuando oyó una voz sobre su cabeza que le decía "Volviste" y antes de que Harry pudiera responder, siquiera entender lo que oía, una voz fuerte y clara clamó: "¡SLYTHERIN!".

De pronto todo se aclaró para Harry, alzó la vista y descubrió la mirada de Nott sobre sí, abochornado, la bajó y vio a tiempo como por arte de magia su uniforme completo de Gryffindor, dorado y escarlata, cambiaba a verde y plata, con el escudo de Slytherin en el pecho.

Harry sorprendido, buscó la mirada de Ron y Hermione, pero no lo miraban a él. No aún. Ron abrazaba a Hermione, quien lloraba desconsoladamente en el hombro del pelirrojo. Harry podía ver que Seamus y Dean sacaban sus varitas, dispuestos a hechizarlo. Ginny lo miraba con furia contenida, mientras insultaba al aire y salía corriendo del Gran Comedor atropellando a Pansy y a Blaise en el proceso. Y de pronto, ahí estaba, Malfoy sonriéndole a él. ¿Era acaso alguna especie de broma¿Un sueño quizá?

- Lo has hecho bien, Harry.- dijo Draco cuando se reunió con ellos. Podía escuchar los abucheos incesantes e indignados del resto de los alumnos, era evidente que no lo aceptarían así, pero… él estaba ahí, consigo ¿cierto?- Yo estoy contigo, Harry. Harry… - el moreno lo miró a los ojos, el rubio parecía querer llorar, parecía ¿emocionado?- Sabía que algún día recapacitarías, sabía que volverías por mí, y estrecharías mi mano. Yo… muy en el fondo lo sabía.- Harry lo miró, extrañado. ¿Eso era posible¿Qué le estaba pasando a Malfoy? Se… Malfoy se le estaba acercando… demasiado.- Harry… yo… yo te…

Harry parpadeó, confuso. ¿Qué sucedió?

- …te voy a patear el trasero sino reaccionas ahora, estúpido Gryffindor. ¡Potter¿me has oído¡Idiota, despierta!- Harry lo miró aturdido. Malfoy lo estaba tironeando del cuello de la túnica, y empezaba a zarandearlo sin mucha delicadeza, dejándole ver esos repentinamente enfurecidos ojos grises a unos pocos centímetros de su rostro.

- ¡Malfoy¡Ya suéltalo¡Juro que voy a hechizarte si no lo haces!- Harry giró a verlo, Ronald intentaba despearle a Malfoy de encima a manotazos, pero Seamus y Dean lo retenían por los brazos, mientras que Ginny y Hermione luchaban porque Malfoy le soltara también.

- ¡Ya basta, Ron¡Tranquilízate¡Zabini has algo¡Van a matar a Malfoy¡Harry por favor reacciona!- Hermione estaba conmocionada por las recientes noticias, pero que Harry acabara de ser seleccionado para Slytherin no cambiaba nada entre ellos, seguirían siendo amigos, y eso ella lo sabía.

- No puedo hacer nada si no le entiendo, solo Potter puede hacerlo, si él no reacciona…- empezó diciendo Blaise. Pansy se reía entre dientes detrás de él. Y fue cuando Harry lo descubrió, allí detrás de sus compañeros de casa, levemente escondido.

- ¡Tú!- dijo Harry, mientras hacia que Malfoy lo soltara.- ¡Déjame en paz!

- ¿Pero qué…¿Qué haces Potter?

- ¡Dile que me deje en paz¡Díselo¡Está haciéndolo de nuevo¡Juega con mi mente como si… como si… ¡olvídalo¡Solo quítamelo de encima!- Harry le indicó a Malfoy, quien miró a Nott con el ceño fruncido y la furia empezando a aparecer nuevamente en sus sorprendidas facciones.

-Bien, ya me cansaste. Vámonos, Nott. Tenemos que hablar.- soltó enfurruñado Draco. Dio unos cuantos pasos arrastrando a Theodore, pero se detuvo de repente.- Potter, será mejor que te apures… no puedo hablar sin ti.- el rubio frunció el ceño al pensar en lo estúpido que sonaba aquello, pero al parecer Potter estaba muy ocupado mirándose el uniforme para notarlo.- ¡Potter!

- ¿Uh? Si, lo siento.- dijo Harry levantando la cabeza.- Ve tú, yo…- Harry miró a Hermione que encabezaba el grupo de los Gryfindors, todos aturdidos por la situación.- Ya voy.- Malfoy lo miró primero a él, y luego a Hermione, y se fue maldiciendo por lo bajo. Después de todo nadie le entendería.

- Pues hazlo pronto. Tenemos que irnos.- Malfoy tomó a Blaise de la túnica y tiró de él, les hizo una seña con la cabeza a Parkinson y a los demás, y ellos asintieron. Comenzaron a andar hacia la salida como si nada, la mayoría de los Slytherins con triunfantes sonrisas en sus rostros.

- ¿Qué fue eso, Harry?- preguntó Ron, incrédulo.- Malfoy...

- Habló parsel...- dijo Hermione, ceñuda.

- Si, lo hizo.- dijo Harry sin poder mirarlos.- Pero no puedo explicarles ahora. Tengo que irme.

- ¿Adónde, Harry?- preguntó Seamus, todavía conmocionado. Harry los miró a todos, dedicándoles una mirada que parecía despedirlos a todos por un largo tiempo. Tal vez para siemrpe.

- A recoger mis cosas.- Harry salió corriendo de allí, antes de que alguien pudiera decir más nada o atinaran a detenerlo.

Hermione frunció el ceño al verlo salir del comedor, mientras los demás se miraban entre sí, confundidos. Había mucho que explicar, y todo por aquellas molestas serpientes.