Nuevo capi!! Muy tarde y bastante corto, podría poneros mil escusas, desde que he empezado el curso hasta que mi ordenador esta jodido, pero aun así no tengo perdon, gomen...

Disfrutar del capi!!


Himeko encendió la luz de su habitación al salir del baño y se dejó caer en el futon, pensó que debería secarse el pelo o mañana por la mañana lo tendría que ni Tina Turner y tendría que alisárselo o coger de una vez unas tijeras y cortárselo a lo chico como venía pensando hacía un tiempo y si no lo había echo era porque con el pelo largo se veía más femenina, ¡que estupidez! Aunque no tan grande como haberse pasado una hora llorando solo por que le Uchiha la besó, definitivamente se estaba volviendo estúpida…

La rubia dio un gran suspiro y cerró los ojos intentando descansar un rato, sin embargo casi sin darse cuenta se puso a recordar el beso mientras se llevaba una mano a la boca, cuando fue consciente de su acto llevo la mano a la frente y se dio un golpe.

¡Mierda! A ver recapitulemos, Itachi y yo estábamos hablando, como siempre yo le chinchaba con las chicas que le perseguían y diciéndole que es gay. El dijo que me consideraba más guapa y más inteligente que sus admiradoras-mierda Himeko no te sonrojes-y luego cuando le reté a demostrar que no era gay, me besó y… ¡Joder, me encantó! Luego le pegué porque me sentí humillada cuando realmente yo le había arrastrado a eso y ni siquiera se si me gusta y yo le gusto. Conclusión: El primer beso más raro de la historia.

Estaba perdida en sus pensamientos cuando alguien llamó a la puerta de su habitación con insistencia:

-¿Quién es?-No tenía ganas de ver nadie…

-Soy Minato-dijo su hermano menor abriendo un poco la puerta-¿Puedo pasar? Necesito hablar…-Himeko asintió con una sonrisa mientras se incorporaba, no podía negarle nada a su hermanito. El chico cruzó la habitación y se sentó sobre el tatami mientras pensaba como decir lo que quería decir…

-Bueno, soy toda oídos…

-Te veo un poco apagada hermana, ¿has estado llorando?

-No-mintió Himeko-Solo estoy cansada, y ahora empieza a hablar que me estas poniendo nerviosa.

-Bueno verás, yo tengo un amigo-empezó Minato. Himeko puso los ojos en blanco mientras escuchaba-Y a mi amigo le encantan las mujeres, ya sabes las curvas, las piernas…

-Eh, para el carro, si quieres hablar de sexo habla con papá o con Neji, que a mi estos temas no se me dan bien…

-No quiero hablar de sexo, bueno no exactamente y jamás, jamás, hablaría sobre sexo con Neji...-Himeko se rió y Minato sacó fuerzas para continuar-Pero últimamente a mi amigo se esta empezando a fijar en cosas no muy femeninas, ¿me entiendes?

Himeko miró fijamente a su hermano para luego caer sobre el futon desternillándose de risa.

-¿Me estas contando que te fijas en los hombres? ¿Tú que desde pequeño has ido detrás de cualquier cosa con faldas?

-¡Himeko! Estamos hablando de un amigo, ¿recuerdas?-preguntó Minato sonrojándose.

-Hai, hai… ¿Pero es en serio lo de tu amigo?

-Sí…

-Bueno pues si tu amigo tiene dudas lo mejor que puede hacer es probar para descubrir que le gusta más-Himeko no se creía lo que estaba hablando con su hermano, nunca imaginó que Minato pudiera tener dudas sobre su sexualidad…

-Ya ha probado…

-Me refiero a…

-…ambas opciones…

-¡¿Cómo?! ¿Qué me estas contando Minato?

-¡Que Shikaku me ha besado! ¡¿Vale?! Ya esta, ya me lo has hecho contar…

Himeko abrió la boca más de lo que la había abierto en su vida y miró fijamente a su hermano menor mientras su cerebro procesaba la información que acababa de recibir. Pestañeo un par de veces y cerró la boca.

-¿Me-me lo puedes explicar?

-Pues a ver Shikaku y yo estábamos hablando y yo le exigí que me explicara que le pasaba con Hikari y entonces él me beso y yo…

Cuando Minato salió de la habitación de Himeko, estaba aun más confundido que antes y solo había logrado que su hermana entrara en shock. Anduvo por la casa y decidió salir al patio a despejarse. El agua caía con fuerza y bajaba del tejado mojando la barandilla creando una especie de cortina de agua entre la veranda y el patio interior, este fenómeno que fascinaba a Minato enojaba enormemente a su madre que estaba harta de reparar maderas podridas todas las primaveras. El chico miró la lluvia enfrascado en sus pensamientos hasta que notó que alguien le observaba.

Hikari estaba totalmente empapada por la lluvia y todavía iba vestida con la ropa de la misión, tenía los ojos enrojecidos, el labio la temblaba y era bastante obvio que hasta hace unos minutos había estado llorando desconsoladamente, y sin embargo le miraba fijamente con dureza y mantenía el porte de reina que la caracterizaba. Se miraron a los ojos durante unos segundos hasta que Hikari se giró dispuesta a entrar en la casa.

-Hikari espera-la chica no se giró pero detuvo sus pasos-¿Estas enamorada de Shikaku?-Hikari se llevó una mano a la boca y reprimió un sollozo, pero no se movió de donde estaba ni dio ninguna contestación-¿Qué piensas hacer al respecto?

La kunoichi se giró lentamente para encarar a su primo.

-¿Hay algo que pueda hacer contra el echo de que él te ame a ti?-preguntó Hikari al borde de las lagrimas- Y dime, ¿tú que piensas hacer al respecto?

-No lo sé Hikari, no lo sé-contestó el rubio y cerró los ojos. Oyó a su prima girarse y echar a correr, la escuchó cerrar la puerta de su habitación y casi le pareció oírla llorar…

Volvió a abrir los ojos deseando que todo esto no fuera más que un mal sueño, porque decidiera lo que decidiera, alguno de ellos iba a sufrir…

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-Me tengo que ir-dijo Karura con el rostro escondido en el cuello del chico mientras le abrazaba. Asuma gruñó y aferró con más fuerza el cuerpo de Karura pegándolo al suyo-Vamos, Asuma no seas tonto, si no voy a dormir tendré que darles explicaciones a mis padres.

-Me da igual-dijo Asuma tercamente. Sentir el cuerpo desnudo de la rubia en su piel y poder oler su perfume natural era una de las experiencias más placenteras que había vivido…-Quiero que te quedes para siempre aquí, conmigo.

Karura sonrió pero empujó a Asuma para separarlo de ella y se bajó de la cama. El chico la observó ir y venir mientras buscaba sus prendas y se vestía. Fue al salón un par de veces y cuando volvió al cuarto miró debajo de la cama.

-¿Buscas esto?-preguntó Asuma sosteniendo un sujetador negro en la mano derecha.

-Sí, dámelo.

-No, no pienso dártelo, así que tendrás que quedarte.

-¿Tan desesperado estas por repetir que me chantajeas? Pues que sepas que no funcionara, no por falta de ganas, sino porque tengo cabeza y se que eso no nos conviene.

Asuma pasó de decirle a la chica que a él le daba igual repetir o no, que con dormir abrazado a ella o poder contemplarla desnuda una vez mas le bastaba, sería demasiado cursi y ella se reiría de él hasta el día de su muerte.

-Bien, tú ganas, pero si quieres recuperar tu sostén tendrás que volver aquí mañana.

-Lo haré con mucho gusto-dijo Karura y le besó en los labios a modo de despedida-Por el sostén y por la fresa-añadió mientras guiñaba un ojo.

Cuando salió por la puerta oyó un quejido de Asuma que se preguntaba como iba a dormir ahora. Karura salió del edificio riendo todavía y anduvo por las calles sin importarle la lluvia que caía sobre Konoha. Se internó en una callejuela estrecha y oscura poco transitada ideal para ahorrar camino y resguardarse del frío. No percibió al chico hasta que le tuvo encima…

-¡Ah, mierda! ¿Kosuke? Que puto susto me has dado… ¿Se puede saber que coño haces aquí?-preguntó Karura escrutando el rostro de su amigo. El pelo mojado se le pegaba al rostro tapándole los ojos, había ido a casa porque Kuromaru no iba con él y se había cambiado de ropa.

-Eso mismo te podría preguntar yo a ti Karura-contestó Kosuke acorralándola contra la pared de la trastienda de un supermercado-Aunque es algo bastante obvio para mí ya que apestas a hombre, aunque siempre serás una caja de sorpresas, Asuma, hasta hoy no me lo hubiera imaginado jamás… ¿Cuántas veces? ¡Eh Karura! ¿Cuánto tiempo llevas usándonos a los dos?-preguntó mientras la sujetaba de las muñecas.

-¡Suéltame!-exigió Karura intentando zafarse del agarre del moreno-¡No tienes ningún derecho a ponerte así, tu y yo no somos nada!

-¡¿Nada?! ¿No somos nada Karura? Quizás para ti no sean nada todos estos años de amistad, ni todas las veces que hemos estado juntos, pero yo jamás olvidare ninguno de los momentos que he pasado contigo, desde la primera vez, nuestra primera vez… ¿Cómo no puede significar eso nada para ti?

-Kosuke, sabes perfectamente que todo eso es muy importante para mí, que tu eres muy importante para mí, pero tu has estado con otras mujeres, ¿Qué problema hay en que yo este con otros?

-De todas esas chicas ninguna nunca ha conseguido superarte, ninguna ha conseguido sacarte ni por un segundo de mi cabeza ni de mi corazón, no podría soportar perderte, ¿entiendes? No puedo soportar que estés con otro…

Karura miró a los ojos a Kosuke, tenía la mirada triste y desesperada, notó como su corazón le daba un pinchazo y se sintió perdida. ¿Desde cuando el alegre, despreocupado y mujeriego Kosuke sentía algo así por ella? Si ella había permitido que llevaran ese tipo de relación es porque pensaba que entre ellos no había ningún sentimiento más que el de la amistad y el compañerismo… Se dio cuenta que tenía que haber cortado con eso tiempo atrás, porque ahora ambos se habían involucrado demasiado, porque ella también sentía una gran opresión en el pecho si pensaba en perder a Kosuke.

El chico llevó su mano al rostro de la kunoichi acariciando su piel fría y húmeda por la lluvia, tenía el pelo rubio empapado, suelto y desordenado que la daba un aspecto salvaje y delicado al mismo tiempo, le miraba con la boca entreabierta y la mirada perdida buscando las palabras que explicaran lo que sentía, pero no las encontró porque no sabía que sentía y porque Kosuke se apoderó de sus labios saboreándolos con deleite, y como tantas otras veces perdió la conciencia…

Si tuviera que explicar como podía ser que hace diez minutos estuviera en los brazos de Asuma sintiendo que solo ellos existían en el mundo y ahora estuviera besando a su amigo con autentica pasión y locura, solo podría poner la excusa de que Kosuke la atraía hasta el punto de volverla loca. Nunca se había podido resistir a sus besos, sus caricias, la calidez de su cuerpo pegado al suyo… Estaba totalmente apresada entre la pared y el cuerpo de Kosuke, sus lenguas luchaban en una batalla interminable mientras las manos de él acariciaban todo su cuerpo y las de ella le sujetaban de la nuca.

Kosuke mordió sus labios para luego ir bajando dando pequeños mordiscos hasta su cuello donde empezó a lamer con ansia, Karura sentía que las piernas la fallaban y se apoyaba en la pared mientras se aferraba a la espalda del moreno. Llevaba una camisa blanca que mojada por la lluvia se pegaba al cuerpo de shinobi como una segunda piel, la chica llevó las manos hasta el pecho de él y empezó a desabrocharle la camisa, no puedo resistir el impulso de besar toda la piel del shinobi deleitándose con su musculatura. Kosuke hizo un ruidito de satisfacción y metió las manos por debajo de la camiseta de Karura. Tenia las manos congeladas, aun así cuando el chico empezó a masajear su pechos no pudo reprimir un gemido de placer. Se aferró de nuevo a su espalda impidiendo que les separase ni un solo milímetro y volvió a besarle en la boca perdiendo definitivamente la oportunidad de parar aquello…

En aquel callejón solo se oía la lluvia caer contra los tejados acallando los gemidos de los amantes…

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La casa estaba en silencio, seguramente todos se habían ido a dormir cansados después de volver de sus misiones. Karura entró al cuarto de baño y se desnudó mientras se llenaba la bañera, entró al agua y se sumergió hasta que le faltó el aire, salió y respiró hondo intentando tranquilizarse. Se había acostado con dos hombres la misma noche, uno había sido siempre como un hermano mayor para ella, y ambos arriesgaban mucho haciendo esto, y el otro era uno de sus mejores amigos y decía estar enamorado de ella. Solo tenía una forma de llamar a alguien como ella…

-Guarra-susurró-Soy una guarra-Volvió a sumergirse en el agua como si la falta de oxígeno la ayudara a aclarar sus ideas…

Cuando salió de la bañera se miró al espejo, tenía una marca oscura en el cuello que estaba segura que era consecuencia de uno de los mordiscos de Kosuke, y en el pecho derecho tenía una marca rosada hecha por Asuma, se sintió horriblemente sucia y decidió irse a la cama y dejar de martirizarse.

Estaba en la cama vestida con un pijama rosa que solo se ponía cuando no tenía planeado salir de allí en todo el día, intentando descansar, dormir sabia que no iba a poder, cuando se le ocurrió escribir a Meiko. Su prima era comprensiva, liberal y daba muy buenos consejos, además ya echaba de menos saber algo de ella. Se levantó de la cama, se sentó en el escritorio y se dispuso a relatarle a Meiko los sucesos de los últimos días, la sentó bien desahogarse en incluso sonrió al releerlo pensando que era digno de ser uno de los relatos eróticos del legendario Jiraiya-sama. Casi podía imaginar a Meiko leyéndolo y como iba disfrutar escribiéndole una contestación llena de sarcasmos y reproches como "Ya te dije yo que lo tuyo con Kosuke iba a traer problemas" "¿Cómo puedes tener el morro de hacer esto después de haberme prohibido en varias ocasiones intentar nada con Asuma?" "Luego dicen que yo soy promiscua…" Pero estaba segura de que su prima le daría un bueno consejo.

Shikaku cerró el pergamino y suspiró, por escrito su actuación parecía aun más estúpida, ¿Cómo se le había ocurrido besar a Minato? No iba a ser capaz de mirarle en la cara en su vida, y lo peor es que algún día tendría que verle e intentar explicarle lo que había pasado. Esperaba que Meiko le escribiera una buena contestación que le sirviera de ayuda. Guardo la carta en un cajón hasta que pudiera enviarla mañana y rescato su guitarra de un rincón de su habitación. Si había algo que poca gente sabia de él, aparte de que le gustaban los hombres, era su afición por la música. Su madre le había enseñado a toca cuando era pequeño y era un de las pocas cosas en las que ponía entusiasmo, le encantaba ver a Temari tocar mientras cantaba, muy poca gente había tenido ese privilegio alguna vez y ahora el había heredado la afición de su madre. Toco una melodía suave, a su padre y su hermana no los despertaría ni un terremoto, pero esta su madre que podía arrearle un abanicazo por tocar a esas horas. Recordó haber tocado esa melodía una tarde que Hikari y Minato estaban en su casa, le pareció un recuerdo muy lejano y tuvo la sensación de que eso jamás se repetiría. Se sintió mal, estaba perdiendo a sus amigos… Alguien estornudo en ese momento y Shikaku levanto la vista para descubrir a su hermana en la puerta, la chica se sonrojo y a Shikaku le pareció una niña pequeña con su pijama rosa y sonrojada.

-Lo siento, no quería espiarte, es que no podía dormir y te oído y…

-Esta bien Karura, ¿y porque no puedes dormir?-pregunto suponiendo que a su hermana le pasaba algo-Pasa y cierra la puerta, por favor.

Karura cerró la puerta y se fue a sentar en la cama de su hermano que había sacado un cigarro.

-Digamos que tengo un problema ético…-dijo Karura observando a su hermano dar una calada- No entiendo que necesidad tienes de fumar, esto es veneno-añadió quitándole el cigarro para fumar ella.

-Bueno, los humanos tenemos la absurda costumbre de aficionarnos a cosas que nos hacen daño, aunque supongo que empecé a fumar por verme tan cool como Asuma, seguro que a él no le reprochas que fume… Por cierto, ¿te lo has follado ya?-pregunto quitándola el cigarro.

-Eso no es de tu incumbencia.

-Ósea que si…

-Cada día eres más insoportable Shikaku, me voy a mi cuarto… Ah, que mañana le quiero enviar una carta a Meiko, ¿te encargas tú?

-Ok, tengo que ir a por el regalo de la abuela…

Karura se puso pálida, había olvidado el cumpleaños de su abuela y no había nadie más rencoroso en este mundo que Nara Yoshino…

Al rato volvió a su habitación habiéndole entregado la carta para Meiko a Shikaku y habiendo sido extorsionada para que le hiciera el favor de comprarle su regalo también. Se tiró en la cama y deseo tener al menos unas horas de paz…

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La jornada comenzaba en la aldea de la arena, los ninja partían hacia sus misiones mientras los comerciantes abrían sus locales y las mujeres se afanaban en barrer las calles. En el domo del Kazekage igual que la aldea comenzaba la actividad.

Meiko se estaba terminando de vestir cuando alguien llamó a la puerta de su habitación.

-¿Quién es?

-Soy yo-contestó una niña de 11 años de cabello rojo y ojos azules que iba seguida por una gata de color canela y ojos también azules-Maldita gata, me sigue a todas partes-dijo dándola un puntapié, la gata bufó y fue a refugiarse al regazo de Meiko.

-Buenos días Ai-dijo Meiko acariciando a los gata-Buenos días prima. ¿Qué trae por aquí a mis amores()?

-Vengo a decirte que han llegado dos cartas para ti-dijo extendiéndola dos pergaminos enrollados-Dice mi padre que esta harto de que uséis la mensajería urgente para los mensajes personales.

-Hai, hai, ya lo hablare con el tío-dijo Meiko abriendo las cartas, en una pudo distinguir la caligrafía perezosa y femenina de Karura y la otra era la de Shikaku. Empezó a leer mientras Ai observaba el cambio de expresiones de su prima, desde sorpresa a la risa, el sonrojo y por último preocupación.

-¿Qué pasa?

-Que nuestros primos están locos-contestó Meiko dejando las cartas sobre su escritorio-Anda acompáñame al despacho de tu padre.

Anduvieron por los pasillos de la inmensa mansión hasta llegar a la zona en la que estaban ubicadas las salas de reuniones y el despacho del Kazekage.

-Buenos días Meiko-san, Ai-sama, Kazekage-sama esta reunido.

-Buenos días Fumio-contesto Meiko sonriendo al joven asistente-Bueno no es nada muy urgente así que esperaremos, ¿serias tan amable de ofrecerme un café?-pregunto mientras se echaba el cabello hacia atrás y sonreía amablemente. El chico asintió y fue a preparar café, cuando volvió con tazas para ambas sonrió sonrojado mientras tartamudeaba.

-Deberías dejar de ligar con todos-sugirió Ai-No entiendo que entretenimiento le puedes encontrar…

-Bueno tengo que aprovechar hasta antes de que eches tetas y te los quedes todos tú, y eres muy pequeña para entender el entretenimiento que le encuentro.-contesto Meiko y dio un sorbo al café para luego alabar al chico mientras le guiñaba un ojo. Ai suspiro y puso los ojos en blanco.

Por fin Gaara pudo atenderlas, las chicas entraron e hicieron las inclinaciones de cortesía en presencia de otros shinobis que se encontraban allí, pero en cuanto salieron del cuarto Ai corrió a sentarse en el regazo de su padre y Meiko se sentó encima del escritorio.

-Antes de que me eches la bronca te diré de que yo no tengo la culpa de que Naruto le deje usar a Shikaku la mensajería urgente.

-Oh, no te preocupes Meiko, en estos momentos eso no es importante…

-¿Qué ha pasado?-pregunto la chica intentando adivinar lo que pasaba por la cabeza del hombre, que tenia el semblante frió de siempre.

Gaara le extendió un sobre rojo por encima de la mesa, que Meiko no tuvo la necesidad de abrir.

-Ha llegado esta mañana.

-Bueno era algo que sabíamos que iba a pasar, ¿Qué piensas hacer?

-No, Meiko, lo que importa aquí es tu opinión, no la mía.

-Gaara antes que mi tío tienes que ser el Kazekage, debes hacer lo mejor para la aldea.

-No a costa de la felicidad de mi sobrina, no pienso permitirlo.

Meiko bajo al suelo y rodeo al escritorio para acercarse a su tío, Gaara la miro fijamente y la pequeña Ai observo a los dos intentando adivinar que era lo que pasaba.

-Haré lo que sea mejor con la aldea, sabes que si no acertamos este matrimonio la alianza con el feudo del Viento se romperá y podría ser el fin de esta aldea. Nosotros dependemos de su dinero y alimentos, pero ellos pueden prescindir de nuestros servicios… Además, no estará mal ser la esposa del hijo de un señor feudal, seguro que tendré muchos mas lujos que trabajando para ti.

Gaara sonrió y se sintió conmovido por el sacrificio de la chica estaba dispuesta a hacer por la aldea, pero el que la había visto crecer entre los estantes de la biblioteca y las dunas del desierto sabia que una mujer así, con ese espíritu libre y esas ansias de saber se marchitaría encerrada en un palacio siendo menos que una mera decoración. Apretó los puños encima del sillón y tomo su decisión.

-No permitiré que te cases, todavía no se como lo haré pero encontrare una solución. Por ahora iras a Konoha un par de meses, llevo un tiempo comentándole a Naruto-sama lo eficiente que eres y seguro que no le vienes mal por allí.

-Gracias tío-dijo Meiko y le dio un beso en la frente.

Bueno quizás esos dos meses iban a ser los últimos de libertad que la quedaban, así que se juro a si misma disfrutarlos al máximo. Además viajar a Konoha en ese momento era ideal, su primos la iban a necesitar, y mucho…

() Juego de palabras. Tanto la niña como la gata se llaman Ai, que en japonés significa amor. Meiko llamó a su gata como su prima por su parecido físico y su altanería xD

Besos y hasta el proximo capi, se os quiere!!

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