Bueno, pues aquí estamos, más vale tarde que nunca, no? Mil perdones por tardar, pero es que llevo una vida muy ajetreada xD

Rose, va por tí, por animarme y estar conmigo siempre, te quiero!

Me voy de fiesta! Cuando despierte mañana nos vemos, espero vuestros reviews! Besitos y gracias!


Meiko cerró los ojos, el aire la revolvía el cabello y parecía susurrarle al oído con las voces de los espíritus de cuantos descansaban en aquel lugar, era extraña la paz que aquello le proporcionaba.

Volvió a abrir los ojos y acarició el nombre que estaba grabado en aquella lápida.

-Lo siento Arai, tengo que irme ya, esta vez creo que para siempre-Meiko habló en susurros con una mano sobre la lápida y la otra en el corazón mientras las lágrimas surcaban su rostro-No se porque, pero tengo la sensación de que nuestros caminos se han separado definitivamente y ya no puedo sentirte a mi lado, eres libre amor, por favor vete y descansa, podré continuar sin tu espíritu, pero seguiré llevando tu recuerdo en mi para siempre… Adiós Arai-kun -La chica se levantó del suelo en el que estaba sentada mientras se sacudía las ropas y se secaba las lágrimas, colocó las flores que había traído encima de la tumba y contempló por ultima vez el lugar donde había pasado la mayoría de los últimos años, no sabía porque se sentía así, quizás había superado su muerte, o quizás su corazón ya sabía que iba a encontrar a quien la devolviera la alegría, pero tuvo la certeza absoluta de que jamás volvería a llorar sentada en aquel lugar.

Se alejó de allí lentamente, sentía cierta opresión en el pecho y ganas de correr lejos… Antes de abandonar el cementerio se despidió de sus abuelas que también descansaban allí, para siempre, bajo la arena del desierto… También se despidió en silencio de la arena y el viento, no sabía porque tenía esa sensación de que no iba a volver a su tierra…

Despedirse de su familia, fue más sencillo, sabía que a ellos volvería a verlos.

-No quiero que te vayas prima-dijo Ai haciendo un mohín como cuando era más pequeña.

-Solo estaré en Konoha un par de meses Ai, además dentro de un mes volveremos a vernos-La niña negó con la cabeza, la daba igual, no quería separarse de Meiko-Pero bueno, ¿es esa la actitud de alguien que en un mes aspira a convertirse en chuunin?

-Si, tienes razón Meiko, me estoy comportando como una niña pequeña-dijo la pelirroja y sonrió levemente-Nos veremos dentro de un mes, y pienso convertirme en chuunin a la primera.

-¡Así se habla!-exclamó Meiko y volvió a abrazar a su prima con fuerza, luego se levantó y su padre la asfixió en un abrazo de oso.

-Cuídate pequeña-dijo Kankuro dándole un beso en la mejilla a su hija.

-Lo haré papá-contestó Meiko y se separó de él para abrazar a su madre-Te voy a echar de menos mami…

-Oh, yo a ti también cariño-dijo Mariko correspondiendo el abrazo para luego empezar a recitar un lista de recomendaciones y advertencias mientras Kankuro asentía y añadía más.

-Por favor parar, tengo diecisiete años y me voy a trabajar a otra aldea, no tengo cinco y me voy de campamento-dijo Meiko y sus padres rieron.

-Lo sabemos, pero es que eres tan aficionada a meterte en líos…-dijo Kankuro, Meiko negó con la cabeza y volvió a besarle.

Se despidió de su tío con un apretón de manos y un abrazo escueto, ya que Gaara no era muy dado a contacto físico, y de su tía Matsuri con el abrazo más largo de todos, para disgusto de Ai y sus padres.

-Tía siento dejarte sola con esta panda de locos, ¿estarás bien?

-Seguro que mejor que tu con los locos de Konoha-contestó Matsuri riendo, Meiko la dio un beso en la mejilla y volvió a despedirse de todos con la mano antes de echar a andar hacia Konoha seguida por un par de jounin para su defensa…

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Makoto dejó con mucho cuidado a la chica sobre su cama mientras Itachi abría la ventana para que la habitación de despejase.

-Ponle los pies en alto-dijo el Uchiha mirando el rostro de la chica, Himeko esta roja y murmuraba cosas sin sentido-Debería haber despertado ya.

Makoto hizo caso a la recomendación de su amigo y colocó un cojín bajo los pies de la rubia, cuando subió las manos para comprobarla el pulso Himeko le apretó la mano con fuerza indicándole que ya estaba despierta.

-Eh, Itachi, mira a ver en el baño si hay algo de alcohol para ponérselo bajo la nariz-El moreno asintió y en cuanto salió del cuarto Himeko abrió los ojos y se incorporó de golpe, miró a Makoto que la miraba inquisidor y sonrió nerviosa.

-Esto… Lo siento, pero no podía aguantar tanta presión…

-Bueno, no es la primera vez que te desmayas-dijo Makoto sentándose a los pies de su amiga-Pero ahora en serio, ¿os besasteis?

Himeko se puso aun más roja y se echó el cabello rubio hacia atrás, cuando abrió la boca para contestar la voz de Itachi la interrumpió:

-¡Makoto!-gritó desde el baño-No encuentro el alcohol.

-Tiene que estar por ahí, ¡busca!

-Me da miedo lo que pueda encontrar en tu baño…

-Si, joder, había olvidado que me deje ahí el traje de sadomasoquismo-bromeó Makoto, Himeko se llevó un mano a la boca para sofocar su risa…-Pues, no se, busca en la cocina algo que huela fuerte…

-¡Mierda! ¿Qué soy ahora? ¿Tu esclavo?-preguntó Itachi saliendo del baño mientras se dirigía a la cocina-¿Por qué no buscas tú y yo cuido a Hime?

La chica agarró a su amigo de la mano y negó con la cabeza varias veces.

-¡Porque me da miedo que me la violes!-chilló Makoto y Himeko le dio un golpe en las costillas. Se oyó a Itachi refunfuñar en la cocina mientras habría y cerraba cajones-Bueno niña, ¿qué pretendes?-preguntó Makoto en un susurro.

-Pues no se, pero no me quiero quedar a solas con él, no se que decirle…

-Umm, quizás… Itachi hazme tuya…

-Imbécil-dijo Himeko sonrojada al máximo y se lanzó contra el chico para darle su merecido.

-Eh, cuidado, no ves que esto convaleciente-dijo Makoto poniendo los ojitos verdes brillantes, su técnica secreta… Himeko sonrió vencida por la técnica y le dio un golpecito flojo en el costado, suspiró.

-En serio, ¿qué hago?

-Ser consecuente con lo que sientes y lo que siente él…-contestó Makoto acariciándole el cabello a su amiga, que le sonrió enternecida-Y fóllatelo, por favor, si no lo haces acabare violándole o se matara a pajas un día de estos…

-¡MAKOTOOOOO!-Himeko saltó encima de él tirándole de la cama-Eres un guarro, ¡joder!

-¡Suéltame, suéltame! Solo he dicho lo que pienso…

-Eh, ¿se puede saber que hacéis?-preguntó Itachi que acababa de llegar apoyado en el quicio de la puerta con una botella de alcohol en la mano. Himeko y Makoto batieron el record del mundo de velocidad al levantarse del suelo…

-¡Nada!-aseguró Makoto y soltó una risita nerviosa, Himeko le agarró de la mano intentando no caer al suelo, Itachi les miró como si estuvieran locos, aunque era él el que se había declarado a Himeko en medio de la calle a grito pelado… Miró a la chica nervioso:

-¿Te encuentras bien?

-S-S-Sí-contestó Himeko apretando la mano de Makoto.

-Perfecto entonces-dijo Makoto-Como todos estamos bien vais a salir de mi casa-El chico tiró de Himeko y empujó a Itachi hasta la puerta-Bueno, hasta mañana, yo voy a descansar y preparar un plan para que estos tres días no se hagan tediosos-Abrió la puerta y les dejó fuera en un segundo, aun así a Himeko le dio tiempo de incrustarle las uñas en la piel del brazo. Se quedó mirando la puerta de madera maldiciendo mentalmente al maricón de su amigo, nunca mejor dicho…

Miró por el rabillo del ojo a Itachi y huyó hacía su casa a toda velocidad.

Makoto suspiró al otro lado de la puerta mientras se tocaba el brazo adolorido, luego sonrió, espero que estos dos se líen de una vez, ya estoy harto de aguantarles…

-¡Himeko espera!-gritó Itachi persiguiéndola escaleras abajo, la chica aceleró el paso.

-¡Lo siento, tengo prisa!-chilló Himeko, pero Itachi la alcanzó a tiempo antes de que saliera del edificio.

-Por favor Himeko hablemos-le dijo susurrando mientras la retenía de la cintura. Himeko asintió, nadie tenia la fuerza de voluntad suficiente para resistirse a una petición así, con Itachi Uchiha pegando su cuerpo a ella mientras la susurraba al oído, se giró lentamente para encararle, y se perdió en sus profundos ojos negros…

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-¡Oh, Shikamaru, Temari, son preciosos!-exclamó Yoshino contemplando su pendientes nuevos-Pero deben valer una fortuna…

-No Yoshino, tú te los mereces-dijo Temari sonriendo mientras Shikamaru le ponía los pendientes a su madre.

-¿Son perlas de la aldea de la Arena?-preguntó Ino con los ojos brillantes, sus hijos a ambos lados de su madre jugaban a lanzarse pastel, bastó una mirada de la rubia para que dejaran de hacerlo.

-Si lo son-le contestó Karura-No es justo, a mi nunca me habéis regalado una joya tan cara…

-Porque nunca te la pondrías, o acabarías perdiéndola-contestó Temari, Karura frunció el ceño y torció la boca en un gesto totalmente idéntico al de su abuela.

-Bueno ahora abre nuestros regalos abuela-dijo Shikaku con una sonrisa-El mío es el rectangular, y el grande es el de Karura-Shikaku le guiño un ojo a su hermana que le sonrió agradecida.

Yoshino pegó un chillido al abrir el regalo de su nieto y se lanzó a abrazarle emocionada.

-¡Ay, cielos! ¿Pero como lo has conseguido?-preguntó Yoshino abrazando a su nieto mientras sostenía su nuevo libro- ¡Es una edición limitada! ¡Y se agotó hace dos meses!

-Bueno, uno tiene sus métodos-dijo Shikaku misteriosamente, a Yoshino no se le escapó el detalle de que el hijo del librero era un muchacho joven con más pluma que un pavo real…

-Muchísimas gracias Shika-kun

-No, gracias a ti abuela, por todo…-Volvieron a fundirse en un abrazo y Karura carraspeó para que la hicieran caso.

-Todavía falta mi regalo-dijo poniendo énfasis en la palabra mi, Yoshino le sonrió y abrió el regalo de su nieta, su sonrisa se esfumó.

¿U-Una plancha?-preguntó la mujer intentando contener el enfado, su nieta la miraba con la boca abierta sin comprender, ¿Cómo se le ocurre a Shikaku comprarle una plancha?... Ay…

-¡Enano de mierda!-chilló Karura señalando a su hermano que intentaba aguantar la risa-¿Cómo se puede ser tan cabrón? ¡Te voy a matar!

Karura corrió detrás de su hermano mientras el resto de la familia les miraba sin comprender y Yoshino con la plancha en brazos enrojecía de rabia. Karura consiguió agarrar a su hermano de la coleta.

-Ay, suelta, suelta-dijo Shikaku temiendo quedar calvo de por vida-Solo lo he hecho para que aprendas que no soy tu esclavo y a apuntar las fechas de los cumpleaños.

-¡No te pienso soltar!-dijo Karura tirando más fuerte-¡Me has jodido la vida! ¿Tú sabes como se va a poner la vieja ahora?

-No-susurró Yoshino en ese momento al oído de su nieta-Dime Karurita, ¿Cómo se va a poner la vieja?

-¿A-Abuela?-Karura soltó a su hermano y miró con temor a la enfurecida mujer que tenía a las espaldas-Veras, yo…

-Olvidaste mi cumpleaños, mandaste a tu hermano a comprar un regalo y encima tienes el morro de enfadarte con él, ¿no es eso Karura?-preguntó Yoshino con la mano encima del hombro de su nieta.

-S-Si… Gomen…-dijo Karura poniendo cara de niña buena mientras se mordía el labio inferior.

-No te preocupes cariño-dijo Yoshino acariciándole el rostro a la chica, después cogió la plancha y se la puso en los brazos-Como yo ya tengo una, te la vas a llevar casita y vas a planchar la ropa de toda la familia hasta que tu madre te diga, ¿te parece bien Temari?

-¡Por mi encantada!-exclamó Temari son una sonrisa de felicidad. Karura abrió la boca para protestar pero luego la cerró, planchar era una bendición al lado de lo que era capaz de hacer su abuela enfadada.

-Bueno sentaros, que todavía falta nuestro regalo-dijo Ino, que ya estaba acostumbrada a las rarezas de la familia Nara, le pasó a Yoshino una caja circular con un lazo y un sobre pegados sobre la tapa-Primero abre el sobre, lo de la caja ya lo abrirás cuando estés a solas-Ino, su madre y su suegra guiñaron cómplicemente.

Yoshino despegó el sobre de la caja y lo abrió mientras Naomi, Ino y Amy la miraba expectantes…

-Oh, chicas… Sois…-empezó Yoshino mientras los demás estudiaban su gesto ansiosos- ¡Geniales! Oh, sois las mejores…-Todos suspiraron aliviados y Cho aplaudió entusiasmada.

-¿Qué es?-preguntó Temari curiosa.

-Un viaje de cinco días a un balneario, con todo incluido, por supuesto-contestó Ino muy orgullosa de si misma-Es un regalo para los dos, Yoshino, Shikaku, os lo merecéis…

Yoshino y Shikaku sonrieron y siguieron leyendo el contenido del sobre, un folleto informativo sobre el balneario y un recibo de reserva.

-Eh, aquí pone que es para cuatro personas-observó Shikaku.

-Si, en un principio íbamos a acompañaros Choza y yo-explicó Amy mirando a su marido con lo brazos cruzados en el pecho-Pero, con eso del colesterol y las pruebas del corazón nos tenemos que quedar en Konoha-La mujer estaba resentida con su marido, ya que consideraba que todos sus problemas de salud eran culpa de su poco equilibrada dieta, y ella e Ino habían comenzado la dictadura de la verduras y frutas en sus casas, para profundo disgusto de los Akimichi… El hombre puso cara de carnero degollado y Amy bufó.

-¿Entonces quien nos acompañara? ¿Choji e Ino?

-No, ojalá, pero tenemos que trabajar y no podemos dejar a los niños solos ni encasquetárselos a alguien por cinco días-contestó Ino con cara de fastidio-Así que habíamos pensado que tal vez Temari y Shikamaru quisieran ir...

Temari y Shikamaru se miraron, ella puso cara de súplica y Shikamaru de resignación.

-Venga Shika, por favor…-Shikamaru gruño, odiaba cuando Temari ponía esa cara y odiaba ceder a ella siempre-Unas vacaciones nos vendrán muy bien…

-Sí, ¿pero y el trabajo?

-Naruto te dará cinco días libres si se los pides, venga, no tienes excusa.

-Está bien, mendokusai…-Temari abrazó a su marido que suspiró y cruzó una mirada con su padre, les esperaban unos días muy problemáticos…

-¡Bien!-exclamó Ino-Tenéis que salir esta noche…

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Minato intentaba no perder la concentración mientras su prima atacaba una y otra vez, estaba agotado, le dolían todos los miembros y tenía la mente en otro sitio, pero eso no era excusa para dejar que una niña de seis años le ganase, además, ¿que iba a decir?

¿Es que estaba distraído porque mi mejor amigo me besó anoche? No, era mejor no pensar en eso, y joder, ¿desde cuando el juken de Hitomi era tan fuerte?

Hikari observaba luchar a sus primos sin que nada cambiara en su expresión, como si no sintiera la aversión hacía su prima, la rabia hacía Minato y la profunda tristeza en su corazón…

Minato la miró un momento, estaba de pie con las manos apoyadas en la baranda mirándoles fijamente pero con cara de indiferencia, aun así notó las profundas ojeras que tenía y que su rostro estaba pálido y enfermizo, llevaba el pelo recogido con una cinta e iba vestida informalmente, nunca había visto a su prima con un aspecto tan triste, aun así, el sufrimiento la hacía verse aun más hermosa… Cruzaron sus miradas y Minato se sintió terriblemente mal, Hikari le sonrió tristemente y se giró justo en el momento que Hitomi le atacaba derrotándole…

Hinata levantó la vista del libro que estaba leyendo y miró a Tenten, la mujer sentada en una butaca enfrente de ella tenía la mirada perdida hacia la ventana y parecía muy nerviosa, cuando percibió la mirada de la Hyuga volvió su atención hacía la revista que descansaba en sus piernas.

-Tenten-susurró Hinata y se acercó a la mujer, se agachó frente a ella y posó sus manos en las piernas de su amiga-Tienes que relajarte, nada saldrá bien si estas nerviosa…

-Hinata, ¿de verdad tu crees que saldrá bien?-preguntó la morena mirándola a los ojos-¿Crees que hay alguna posibilidad de que esto salga bien?

-Creo que lo mereces Tenten, mereces que salga bien, tú y Neji lo merecéis.

-Yo también lo creo así Hina, pero no se si podré superar otra ilusión rota, no se si me repondré esta vez…

Hinata miró los ojos color chocolate tan tristes de su amiga y maldijo por dentro al cruel destino que le negaba a esa mujer el bebé que tanto deseaba.

-Podrás Tenten, eres una mujer fuerte y luchadora. Ahora tienes que ser fuerte y luchar por tu hijo, luchar porque crezca sano en un vientre…-Tenten solo pudo abrazar a la mujer que había sido su mayor apoyo en la vida, después de Neji, Hinata la acarició el pelo y la besó en una mejilla-Y ahora sonríe por favor, tu sonrisa es la luz de esta casa Tenten…

-Gra-Gracias Hina-dijo Tenten secándose las lágrimas y sonrió levemente-Ah, por favor, no quiero que Neji se entere aun, no merece otra desilusión…

Hinata iba a replicar, pero en ese momento la puerta que daba al patio se abrió, Hikari miró extrañada la escena que tenía delante.

-¿Ya te levantaste Hikari?-preguntó Hinata mientras se levantaba del suelo sonriendo con normalidad-Te hemos guardado comida, esta en la cocina…

-No, en realidad no tengo hambre-contestó Hikari mirando el semblante preocupado de su madre-Gracias, tía… Me voy a ir a dar una vuelta. ¿Estas bien mamá?

-Si, Hika, no te preocupes-contestó Tenten y sonrió de una manera nada creíble-¿Estas tu mejor cariño?

-Si… Algo más, tranquila, creo… Me voy-Hikari salió de la habitación incapaz de mentir más a su madre y muy preocupada por su actitud, se cruzó con su prima en la puerta de salida, Himeko iba algo despeinada, muy sonrojada y parecía incapaz de borrar la sonrisa que la iluminaba el rostro, su estado de ánimo no pegaba nada con el ambiente que respiraba en la casa…

-Buenas tardes hija, ¿se puede saber donde has comido?-preguntó Hinata con las manos sobre las caderas.

-Buenas mami, eeeh, con Makoto e Itachi-mintió Himeko, en realidad no había comido, bueno en esos momentos ni siquiera sabía a que sabía la comida, se le había borrado todo sabor que no fuera el de Itachi... Ese pensamiento la hizo enrojecer tanto que pensó que se desmayaría ahí mismo.

-Bueno, ¿Cómo esta Makoto?

-¿Eh? Bi-Bien…

-¿Te encuentras bien Himeko? Estas rojísima…-Hinata miró preocupada a su hija y Tenten bufó por detrás:

-Mira quien fue a hablar…

-Estoy bien mamá, ¡me voy a mi habitación!-Antes de que su made pudiera decir nada más la chica huyó de allí…

-¿Qué le pasara a esta?-preguntó Hinata-¿Y a la tuya?

Tenten encogió los hombros:

-Adolescentes…-Y las dos mujeres suspiraron…

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-No me puedo creer que nos abandonéis así como así-dijo Karura cruzada de brazos en la puerta de la habitación de sus padres y Temari que revoloteaba por el cuarto seleccionando ropa y metiéndola en una maleta, la ignoró completamente-No pienso cocinar para el enano…

-Shikaku es mucho más responsable que tú con las cosas de la casa, así que más bien cocinara él para ti…-contestó la mujer con paciencia mientras reorganizaba las cosas para que cupiera todo- Lo único que pido es que cuando vuelva no os encuentre desnutridos y que la casa no esté llena de mierda, ¿es mucho pedir?

-Bueeeno, supongo que no…-se resignó Karura.

-Gracias cariño-dijo Temari y cerró la maleta que había hecho en un tiempo record con una sonrisa-¡Shikamaru nos vamos, mueve el culo!-le dijo a su marido que estaba tumbado en la cama, como no se movió, tiró de la colcha y Shikamaru cayó al suelo, Karura y Temari rieron a carcajadas mientras el hombre gruñía en el suelo, se levantaba cuando Shikaku llegó a la habitación.

-Ha llegado una carta-contó el pequeño de la familia enseñando un sobre-Esta a nombre de todos y es de la arena.

-¿Meiko?-preguntó Karura extrañada, ella esperaba una carta de salvación, no una carta dirigida a toda su familia.

-No-dijo Shikaku examinando la caligrafía de la carta- Es del tío:

Querida familia, espero que estéis todos bien, nosotros estamos genial, o casi… Ha surgido cierto problema, Meiko ira a trabajar a Konoha un par de meses junto a Naruto-sama, por favor cuidar de ella y acogerla en vuestra casa, aunque sea en contra de su voluntad, Mariko insiste en ello.

Saludos de todos

Sabaku No Gaara

-¡Si! ¡Meiko viene, Meiko viene!-Karura y Temari saltaron emocionadas pero Shikamaru sabía que su entusiasmo no duraría mucho, cuando esas tres mujeres con personalidades tan distintas y fuertes se juntaban bajo el mismo techo podía pasar de todo.

-Se masca la tragedia…

-No creo papá, por lo de "aunque sea en contra de su voluntad" supongo que a Meiko no le hace mucha gracia vivir con nosotros y ser controlada por su tía… Eh, hay una posdata con otra letra:

P.D. Karura, Shikaku estáis de atar, ya hablaremos en persona, por favor no destrocéis vuestras vidas hasta entonces…

Os quiere Meiko, por cierto, no pienso dormir con Karura, ¡ronca!

-¡¿Qué yo ronco?! Será puta… ¿A que no es cierto?-Los otros tres se hicieron los locos.

-Nos tenemos que ir ya niños-dijo Temari, Shikamaru se cargó con las maletas y después de muchos besos y advertencias se fueron.

-Tenemos la casa para nosotros solos-comentó Shikaku emocionado-Si quieres traerte a un chico no me importa…

-¡Cállate la boca!-le contestó su hermana si se fue a encerrarse en su habitación, pasó allí dos horas dando vueltas y refunfuñando, sabía que en cuanto se relajara volverían los recuerdos de ayer y con ellos las dudas y el desasosiego. Cansada de estar encerrada decidió ir a molestar a su hermano…

-¿Ya estas fumando otra vez?-Shikaku sentado en el alfeizar de la ventana de su habitación dio otra calada al cigarro y sacó la lengua a su hermana. Karura gruñó y el chico volvió a la contemplación del jardín sobre el que caía una fina llovizna, se sentía tan perdido… Expulsó el humo al mismo tiempo que percibía al chico apoyado en un árbol del jardín, le saludó con la mano y Asuma contestó el saludo-Eh, hermanita, tienes visita.

Karura que ya se iba a su habitación volvió sobre sus pasos y se asomó a la ventana, Asuma la sonrió y la indicó que bajara, Karura suspiró en sus adentros mientras asentía.

-Ni una palabra de esto a papá y mamá-dijo Karura mientras salía de la habitación.

-Por supuesto.

-Y no cotillees-añadió la rubia mirando severamente a su hermano.

-Eso va a ser más difícil…

Karura cogió aire antes de abrir la puerta de la cocina y cruzar el jardín exterior, Asuma la saludó con un beso en los labios, un simple roce que hizo estremecer a la chica hasta el alma.

-¿No habíamos quedado en tu casa?-preguntó Karura con voz débil, se sentía terriblemente culpable, como si hubiera sido infiel a ese hombre.

-Bueno, algo me dice que no pensabas ir, ¿me equivoco?-La chica se mordió el labio inferior y le miró a los ojos:

-Es que, veras…

-He hablado con Kosuke-le interrumpió Asuma, Karura bajo la vista al suelo y giró la cara.

-¿Qué te ha dicho?-preguntó en un susurro.

-Que piensa pelear por ti, y que cree que tú también sientes algo por él…

-Yo…-Karura volvió a subir la vista, Asuma la miraba paciente, no parecía molesto ni decepcionado, solo interesado-Tengo muchas dudas…

-Lo se-contestó el chico sonriendo, llevó una mano al rostro de ella y Karura se apretó contra ella con los ojos cerrados sintiendo la calidez que emanaba aquel hombre-Por eso supuse que no vendrías, necesitas tiempo para pensar, yo te quiero dar ese tiempo, no quiero que lo nuestro se limite a una noche de pasión…

Karura sintió que su corazón se estremecía al oír esas palabras, ella tampoco quería una sola noche sin más, pero sentía demasiado dolor al pensar en no volver a estar con Kosuke…

-No creo que Kosuke me de tiempo, él es demasiado impulsivo…-Karura pensó en lo que había pasado ayer en el callejón y volvió a sentirse culpable.

-Conozco a Kosuke. He dicho que te voy a dar tiempo, no que me vaya a quedar de brazos cruzados mientras él te conquista…-Asuma llevó su mano por el rostro de la chica recorriendo con su dedo los contornos de su rostro, bajó por su nariz y delineó sus labios lentamente, labios que poseyó después con los suyos saboreando la pasividad de Karura, investigando por los recovecos de su boca haciendo que ella se viera obligada a responder, cuando lo hizo él termino el beso con delicadeza, dejándola confundida y con ganas de más, sonrió y la dio otro beso corto como despedida.

Karura se quedó allí intentando volver a respirar, sin duda Asuma era un hombre muy inteligente, y sabía jugar muy bien sus cartas…

Salió del jardín, tenía que hablar con alguien, y solo se le ocurría una persona…

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Sakumo pasó otra página del desgastado libro mientras bostezaba, tenía tan releídas las novelas de Jiraiya que ya le aburrían. Dejó el libro a un lado y se dispuso a dormir en aquel sofá…

Cualquier mujer moría al verle allí tumbado con el rebelde pelo gris tapándole los ojos con naturalidad, la boca semiabierta, carita de ángel recién caído del cielo y esa ropa que se pegaba tanto a su cuerpo… Karura estaba demasiado acostumbrada para morir, pero aun así trago saliva antes de despertarle.

-Ne, Sakumo despierta-dijo zarandeándole, había entrado sin más, los ninja de élite no acostumbran a cerrar sus casas con llave, cualquiera que entrara a hacer daño o era un loco o era lo suficientemente poderoso para que una puerta no le detuviese…

-¿Qué? Ka-Karura… ¿Qué haces aquí?-preguntó el chico mientras se desperezaba.

-Nada he venido a follarme a tu padre, pero como no esta…-bromeó Karura, Sakumo no rió todavía estaba demasiado sobresaltado por haber encontrado a la protagonista de sus sueños al despertar-¿Pues que voy a hacer aquí? He venido a hablar contigo, tengo muchas cosas que contarte-Karura se dejó caer en el sofá al lado del chico con gesto derrotado. Sakumo se frotó un ojo mientras pasaba una mano por su pelo y ponía el modo amigo comprensivo.

-Cuenta-la dijo mientras apuraba los restos de una lata de refresco que tenía sobre la mesa.

-Pues, veras…-Karura procedió a contarle lo sucedido en los últimos días sin muchos detalles pero intentando poner en orden sus ideas, y lo más difícil, sus sentimientos. Sakumo la escuchaba sin mirarla intentando que aquello no le afectara, estaba acostumbrado a oír las historias de Kosuke sobre Karura y tragarse los celos, pero oír aquello de la boca de la chica era bastante más doloroso. Cuando Karura terminó su relato miró a su amigo, le gustaba hablar con él, te escuchaba sin interrumpir y luego te daba su opinión sinceramente, pero aquella vez Sakumo no parecía muy dispuesto a dar su opinión-Ne, Sakumo… ¿Soy una zorra verdad?... Lo siento…

-Eh, Karura, no digas eso, no eres una zorra, no lo eres…-Sakumo la miró y sonrió, Karura le devolvió la sonrisa-Un poco guarrilla si eres, eso no se puede negar…-Karura abrió la boca y le dio un golpe al chico en el brazo-¡Ay! Pero si tú has dicho que eres una zorra…Joder, ¿de verdad te follaste a Kosuke en un callejón? Si que eres guarra si…-Karura puso cara de enfado pero no pudo contener la risa, Sakumo era capaz de hacer reír a los demás con tan poco…

-¡Soy una guarra!-reconoció la chica riendo, y Sakumo rió con ella.

-Ven a mis brazos guarrilla-dijo el chico y Karura se refugió entre los brazos de su amigo, se tumbaron en el sofá abrazados, Karura suspiró.

-¿Qué hago Sakumo?-preguntó con la cabeza escondida en el cuello de él.

-Lo que tu corazón te dicte-contestó Sakumo, consejos vendo y para mi no tengo-pensó, porque lo de su corazón le dictaba en ese momento era besar a la mujer que descansaba entre sus brazos y dejar de ser solo su amigo, pero no era tan valiente, ni tan inconsciente, y seguía ahí regalándole sus sonrisas y sus palabras, haciéndose más daño cada día y sin saber al final quien era él…

-¿Y quién entiende mi corazón?

-Nadie entiende su corazón, ni el de los demás, pero cuando llegue el momento sabrás a quien elegir…

-Eso espero…-dijo Karura con voz débil mientras sentía que el sueño se iba apoderando de su cuerpo-Me duermo…

-Pues duerme, Karura…-Sakumo la estrechó más contra sí pensando en lo parecida que era su actitud a la de un drogadicto con su adicción, estar cerca de Karura le hacía daño pero sin ella su vida no tenía sentido, era la única persona que le hacía sonreír de verdad, todo sería tan fácil si ella le correspondiera…-¿Por qué ellos y no yo, Karura? ¿Por qué?-preguntó el chico pensando que ella dormía, y ella pudo escuchar sus palabras, pero como pasa cuando te hablan y estas medio dormido, no las entendió del todo, y no pudo recordarlas al despertar, pero si lo hubiera echo su respuesta hubiera sido esta:

Porque te quiero Sakumo, te quiero demasiado para poder ser tu amante o tu novia, y porque se que ahí fuera hay alguien que te merece más que yo, y te hará feliz de verdad…