AVATAR: la Nueva leyenda

Libro 1: Agua de vida

Capítulo 2: La Porfecía.

Me quedé mirando pasmada a mi madre, luego mi vista se poso en mi tía Toph quién mantenía una pose bastante despreocupada sentada al lado de mi progenitora en tanto esta última me miraba fijamente como si esperase alguna respuesta de mi. Abrí la boca pero ninguna palabra salió de ella, simplemente mi mente no lograba asimilar semejante noticia.

-Kaia-la voz de mi madre invadió mi mente de manera completa sacándome del hilo trazado por mis pensamientos.

-Dime-respondí casi por inercia pues en ese momento hubiera jurado que ni siquiera recordaba cómo hablar.

-Tu padre no nos abandonó como siempre te limitaste a creer.-

-¿Ah no?-esta vez mi tono era completamente sarcástico, no creía realmente que eso fuera verdad, en mi mente figuré que mi madre lo estaba justificando por que aún y no lo había visto en 15 años seguía amándolo.

-No, escucha, tu padre era el Avatar, su misión en este mundo consistía en mantener la paz entre las naciones, esto lo consiguió con ayuda de nosotros sus amigos y con la ayuda del señor del fuego Zuko, todo parecía mantener la paz por la que tanto habíamos luchado sin embargo una rebelión en el reino de fuego se desato, unos cuantos sujetos leales al antiguo señor del fuego desataron la rebelión, su poder era más grande que el de cualquier enemigo al que ninguno de nosotros se hubiera enfrentado antes, respondiendo a su llamado como el salvador del mundo fue a luchar al lado de Zuko en la nación del fuego…-

-¿Y qué?- interrumpí abruptamente conteniendo la rabia que me provocaba el hecho de que mi mamá siguiera justificando a ese sujeto que nos había abandonado hace 15 años. – Ahora resulta que fue a hacerse el héroe, si claro, te tengo noticias mamá la rebelión sigue avanzando, ¿Y qué crees?, ¡Nadie la detuvo!-

Mi madre me miró con cierto reproche en tanto que inspiraba profundamente.

-Tu padre y tu tío Zuko hicieron todo lo posible por detenerla, pero el poder de los rebeldes era mayor que el que jamás habían experimentado, Zuko junto a Mai pudieron escapar, pero tu padre…-A este punto pude notar como la voz de mi madre se quebraba y sus ojos brillaban conteniendo la humedad en ellos.

-Tu padre murió.-exclamó de pronto mi tía en su ya acostumbrado tono y manera de decir las cosas.

Las lágrimas rodaron por el rostro de mi madre mientras yo me volvía para ver pasmada a mi tía quién permanecía inmutable.

-¿Cómo puedes saberlo realmente?-pregunté esta vez dirigiéndome a aquella que llamaban la bandida ciega.

-Por que yo lo vi morir.-respondió mi madre en su lugar.- Tu padre murió en mis brazos…-las lágrimas continuaban saliendo y recorriendo el rostro de mi madre mientras que su voz ahora parecía más afectada que antes.-…No existe prueba más contundente que esa.-

Me sentí verdaderamente miserable en ese momento, toda mi vida le guardé rencor a mi padre, tal vez influenciada por el hecho de saber escasos datos de él durante esos 15 años, pensando y formulando en mi mente teorías que sólo aumentaban mi rencor hacia él, suplicando por que algún día pudiera encontrarlo para reclamarle su abandono y el sufrimiento al que había sometido a mi madre, y ahora me venía a enterar de que jamás fue su intención dejarnos, que simplemente las circunstancias lo habían arrebatado de nuestro lado y yo simplemente me había limitado a pensar en lo más fácil y en lo más egoísta.

-Mamá.-murmuré avergonzada y sin poder mirarla a los ojos.- Yo…lo siento.-

-Hija.-su voz sonaba tan cálida como siempre a pesar de que aún se mantenía quebrada por el llanto.-No te conté esto con la intención de hacerte sentir mal ni nada de eso.-

-¿Por qué me lo cuentas ahora mamá, por que hasta este momento?-pregunté dirigiéndome hacía ella y estrechándola fuertemente en mi brazos, ahora hallaba una razón más para quererla.

-Tu padre deseaba que vivieras una vida tranquila, sin presiones de ningún tipo, pero ahora…-Me separé un poco de mi madre y esta me miró dulcemente y luego se volvió a ver a mi tía.

-¿Es que siempre he de ser yo la que tiene que dar las noticias brutales?, ¿Acaso me creen una sádica o algo así?-

-Toph-nombró mi madre en reproche.-

-De acuerdo, De acuerdo, vaya problema, resulta que tu papá le dejó a Zuko una carta con indicaciones si es que la rebelión llegaba a avanzar tanto como lo ha hecho hasta ahora…-

-¿Y qué dice esa carta?-interrumpí rápidamente en verdad deseaba saber por qué tanto misterio, por que ahora era necesario que yo supiera ahora la verdad de mi origen.

-A eso iba.-respondió impaciente mi tía incluso sentí como si a través del velo blanco que cubría sus ojos pudiera mirarme con cierto fastidio. –Tu padre sabía algo de una vieja profecía, una que aplicaría en caso de que el avatar llegase a faltar prematuramente, mientras se espera a su reencarnación y se le prepara para asumir su lugar.-

-¿Qué clase de profecía?-pregunté esta vez un poco más sosegada.

-Hay una persona con el poder para mantener el equilibrio del mundo mientras el avatar esta indispuesto.-completó mi madre mirándome ahora fijamente.

-¿Alguien tan poderoso como el avatar?-las sorpresas no parecían acabar y ahora una nueva revelación se sumaba a todas las verdades declaradas ese día.

-Incluso podría ser que hasta más.-agregó mi tía sonriendo maliciosamente.

-¿Qué tengo que ver yo en esto?, ¿Por qué se volvió necesario revelarme mi origen en base al descubrimiento de esta profecía?-pregunté sin saber realmente nada.

Mi madre me miró un tiernamente y acarició dulcemente mi frente.

-Kaia, yo le prometí a tu padre desde que lo conocí que lo ayudaría en todo lo que pudiera para que cumpliera con su misión, era necesario que supieras todo lo que sabes ahora para que entiendas el por qué partiré de viaje y te dejaré a cargo de la aldea, iré a buscar a ese guerrero que restablezca la paz hasta que aparezca el nuevo avatar.-

Esta vez yo me adelanté a mi madre.

-Mamá, esta vez me toca hacer una promesa a mí, por ti y por mi padre.-mencioné con seguridad mientras fijaba mis ojos grisáceos en los azules irises de mi madre.

-¿Kaia?-me miró interrogante mi progenitora intentando adivinar mi próximo movimiento.

-Yo lo buscaré.-

-¿Qué?-los ojos de mi madre se ensancharon ante mi contundente preposición.

-Yo lo buscaré mamá, yo seré quién encuentre a ese poderoso guerrero, y le pediré que cumpla con su deber así sea necesario de rodillas, es mi promesa para ti y la memoria de mi padre.-

-Pero…-

La carcajada de mi tía se escuchó en ese momento interrumpiendo cualquier cosa que en ese momento mi madre fuera a decir.

-No esperaba menos de ti…sobrina-exclamó aún entre carcajadas.-Tienes tanta temple como la terca de tu madre y el obstinado de tu padre.-

-Toph.-nombró mi madre sorprendida.

-Es la verdad.-contestó mi tía encogiéndose de hombros.-Además de todas maneras no lo hará sola, Zuko la acompañará.-

-¿Mi tío me acompañará?-pregunté un tanto sorprendida.

-Así es, Zuko te espera en Ba sing tse, en la tienda de su tío, se encuentra refugiado ahí, junto con Mai y los chicos.-

-Partiré mañana mismo.-indiqué sintiéndome lista para la misión que me esperaba.

-Kaia, no tienes por qué…-mi madre estaba preocupada, se notaba en su rostro y en la forma en cómo me llamaba.

-Estaré bien mamá, ¿no confías en mí?-la miraba entendiéndola en ese momento.

Mi madre suspiró y luego me regaló una de las sonrisas que me tranquilizaban desde que yo tenía memoria.

-Claro que confío en ti, sé que lo lograrás.-

Le devolví la sonrisa, yo sabía que mi madre me apoyaría y bueno la reacción de mi tía también había ayudado, aunque aún me preocupaba el pequeño detalle de dejar sola a mi madre.

-Yo me quedaré junto a tu madre.-exclamó de pronto mi tía como si hubiese adivinado mi preocupación.

-Gracias tía.-

-Vayamos a dormir ya.-indicó mi madre.

-Sí, que mañana Kaia comenzará su viaje y no queremos que lo empiece cansada.-exclamó mi tía en el tono que la solía caracterizar. Esta vez sentía como mi vida comenzaba a cambiar, diría adiós a la tranquila tribu del agua del polo sur para emprender un viaje en busca del que sería el nuevo salvador del mundo. Cumpliría mi promesa, no le fallaría a mi madre y tampoco a él…a mi padre.

Siento que el capítulo sea tan corto y que me haya tardado tanto en actualizar, es que la carrera no sólo me quita la diversión sino también la vida jajajaja, estoy muriendo entre fisiología, neuro y anatomía, les prometo que el próximo capitulo será mas largo espero que les guste y nos seguimos viendo gracias por leer este fic de verdad gracias por los reviews.