[2º Capítulo: Extraños Comportamientos]

Llegué a casa y me fui directo al cuarto, mis padres eran personas trabajadoras así que normalmente nunca se encontraban en el almuerzo, lo cual agradecí sinceramente. Me senté en la cama y encendí el iPod: Necesitaba música, necesitaba rock. La canción comenzó bajito para subir gradualmente de volumen, nada demasiado estridente. Entonces fue cuando pude recostarme a reflexionar, qué… qué se suponía que era todo eso? Desde cuando yo…? Suspiré, estaba tan frustrada que era incapaz de terminar mis propias preguntas.

Cerré los ojos y lo primero que me vino a la cabeza fue la imagen del glorioso y perfecto Edward Cullen, con su rostro serio y apático. Yo jamás me había sentido así (en sentido literal), y de repente el llegaba y mi mundo se llenaba de emociones, frustración, frustración y más frustración. Estaba en contra de los noviazgos y los enamoramientos (solo a nivel personal), me parecía demasiado meloso, patético e incluso sin sentido. No llegué nunca a imaginarme sonriendo como Candy Candy, con ojos soñadores y tomada de mano de un chico, no, resultaba muy "todo lo que no soy".

"Eres amarga, ácida, con un punto de vista diferente al de un adolescente normal"-Me susurró una voz en la mente-"Sencillamente el chico te está provocando trastornos de personalidad"

Asentí. Y luego negué y negué, no llegaba a imaginarme tampoco en el grupo de chicas obsesionadas por los Cullen. Gritando, brincando, llorando, y casi lanzándoles flores. Pensé en mis padres, obviamente ellos estaban complacidos con mi punto de vista, desde que tengo uso de razón ellos han sido rectos, responsables y respetuosos, de todas maneras pensaban que mi ataque "anti-noviazgo" se pasaría a los 20.

Mas tarde me acordé de mi familia inglesa, contrariamente a sus típicas actitudes nacionales, mis abuelos eran más enamoradizos que cualquier pareja recién casada. La abuela Agatha siempre charlaba conmigo con esperanzas de hacerme cambiar de opinión, y yo terca nunca accedí. Después me fui por las ramas pensando en la familia y en mi historia personal.

Yo tenía orígenes ingleses y mi padre es dueño de una pequeña empresa que decidieron extender hasta territorios americanos. Sin embargo a mi madre no le gustaba mucho el alboroto de las metrópolis por lo que le pidió insistentemente a mi padre mudarnos al pequeño y aburrido pueblo de Forks. De esa manera llegué aquí a los 10 años, no éramos una familia demasiado unida ya que ellos se la pasaban controlando las empresas desde sus lujosas oficinas (el único sitio actualizado del Forks). Aprendí a cocinar, a hacer las compras y a resolvérmelas sola. No me quejaba, podía sobrevivir con mi iPod y el auto.

Caí en la cuenta de que me estaba desviando del tema y con una sacudida volví a pensar en él. Me era terriblemente costoso admitir que alguna parte de mi mente consideraba agradable aquellas sensaciones que me invadían cada vez que lo veía.

"Masoquista"-Me susurré a mi misma.

Debía pensar, era mi obligación calcular cómo actuaría mañana, meditar y prepararme para no estallar en una convulsión si llegaba a hablarme o algo por el estilo.

Al día siguiente me bajé del auto, quizás mas entusiasmada por entrar al Instituto de lo normal. Me lo reprimí y comencé una lucha interna cuando Lauren se me acercó tan radiante y sonriente como de costumbre

-Hola, Jane!-Me saludó-Qué tal?

-Bien-Respondí- Nada nuevo ya sabes…

-Creo que no estoy totalmente de acuerdo contigo, querida!-Chilló con voz dulzona

Lo sabía, me había descubierto y ahora pasaría las 24/7 fastidiándome!

-Hm? Qué dices?

-Oh-Se rió-No seas tontita! Claro que me di cuenta de tu reacción hacia los Cullen ayer

-Y fui la única que reaccionó así?-Eludí con tono ofendido (aunque sabía que tenía razón)-Todo el colegio se deshizo al verlos

-Exactamente-Me dijo con tono sabiondo-Lo normal sería que fueran todos menos tú. Nunca haz sido demasiado enamoradiza, querida.

-Oh, gracias por llamarme anormal-Dije sarcásticamente siguiendo mi paso al aula

-No, no. No lo hago, no seas tonta. Simplemente eres un poco diferente, es todo

-Oh me siento mejor.-Ironicé nuevamente

-Bueno-Esquivó-El punto es que podrías conquistarlo, eres hermosa y tienes suerte de ser amiga de esta caza-chicos.

-Ehm… disculpa, has dicho que soy qué?

Mentirosa, mentirosa, mentirosa!

-Querida, tienes raíces inglesas! Tienes rasgos aristócratas, tienes elegancia, porte!

Reí estruendosamente. De todas las cosas que había dicho solo acertó al decir "raíces inglesas"

-Oh si, soy la elegancia en persona, usando converse, jeans viejos y camisas normales. Y porte? El único que tengo es mi espalda recta y el caminar que me impuso mamá estrictamente antes de venirnos a USA-Respondí negando con la cabeza

-Ese no es problema. Tienes tarjeta de crédito gold, podríamos comprarte ropa en Port Angeles o Seattle, y claro, comprarte una plancha para el cabello y maquillaje, quedarías divina!-Chilló.

No dije nada más, porque supuse que mi mirada era suficiente. No me gustaba sacar la tarjeta gold, era incómoda y me suponía un peso enorme, menos me gustaba el hecho de que todo el Instituto lo sabía. Y sobre mi apariencia: nunca tardé demasiado arreglándome, con unos jeans y una camisa me era suficiente (claro que mi familia habría discutido eso conmigo al menos un centenar de veces), no: no pretendía cambiarme. Suficiente tenía ya con haberme "enamorado" de alguien.

El momento que tanto había temido el día anterior y parte de la mañana llegó: la clase que compartía con Cullen. Estaba convencida de que no le dirigiría la palabra si él no lo hacía primero, debía por lo menos, distinguirme un poco entre sus locas obsesionadas.

Llegué y me senté, saqué mi libreta, los libros y un lápiz. Respiré profundo, maldiciendo ser tan susceptible a esta clase de situaciones. Mis ojos inmediatamente se fijaron testarudamente en la puerta: dónde estaba?... Esperé unos segundos y llegó: glorioso como siempre.

-Buenos días- Me saludó, percibí su voz mas hermosa que nunca

-Buenos días-Saludé después de haberme jurado que no tartamudearía.

-Que… qué tal te ha ido?-Preguntó con tono indeciso, como si se preguntara si debía seguirme la conversación o no.

-Oh-Dije sorprendida-Pues… bien… y a ti?

-Bien…-Respondió esta vez tan apático como la vez anterior

"Al parecer no eres la única con trastorno de personalidad"-Pensé

Y podría jurar que una sonrisa estuvo a punto de salir de sus labios.

"Oh y lee mentes, es genial…"-Pensé sarcásticamente, reí-"Ya tonta, déjate de perder el tiempo"

Esta vez percibí muy bien cómo su cuerpo se tensaba y luego se relajaba, pero quedó a la defensiva. Arrugué mi frente y decidí no hacerle demasiado caso. Mantenía mi posición de no hablar si él no lo hacía. El resto de la clase se mantuvo así, me concentré en lo que decía el profesor procurando no voltear los ojos en su dirección.

Y así termino la clase, él se marchó sin siquiera mirarme antes, entonces me sentí ridícula… y quizás lo odié un poco. Si deseaba ignorarme para qué demonios me saludaba? Mi mente no encontraba lógica a su comportamiento

-Pero después de todo el tuyo tampoco es tan común-Me susurré...

Hm weno, no muchos reviews Xd

Quizas detenga el ff -.- no c, veamos como va ste cap

Bso