#Gula
Cuéntame a qué sabe la traición y quizás yo me digne a explicarte el dulce sabor de la venganza.
¿Has sentido alguna vez el frío de la soledad? ¿El calor del rencor?
¿Te has despertado gritando en silencio por el vacío de tu alrededor?
Mírame, Severus. Mírame como te miro yo.
Regálame las caricias que tanto ansío, grita mi nombre en la oscuridad y dame muestras de lo bien que va mi plan.
Sé mío y tendrás mi alma.
-Tienes que parar Lily –su boca me dice una cosa, sus manos claman por otra. –No puedes seguir haciéndome esto.
-Concéntrate. Yo te ayudo.
La oigo, dentro de mí. Esa vocecilla insípida y apremiante que no para de repetirme una y otra vez que todo esto está mal, muy mal. La oigo, sí, y tal cual la oigo la ignoro. Si tengo que hacer caso a alguna reminiscencia de mi poca cordura, prefiero hacérselo a esa otra que me dice que lo haga, la que me insta a seguir. Río, a sabiendas de que éste no es más que el camino hacia mi perdición, y lloro, en silencio y sin lágrimas, por no ser capaz de ponerle un punto y final a toda esta maldita situación.
-¿Y si viene alguien? –está nervioso, pero no lo suficiente como para sonar contundente.
-Todo el mundo está en clase, tranquilo.
Son ya demasiadas las veces que hemos pecado en estas pocas semanas, que la posibilidad de hacerlo una vez más no es algo que me vaya a frenar. Lo que empezó como un juego de críos, una estúpida obsesión infantil, la rabieta de una niñata inmadura, se ha convertido en la obsesión de una persona hambrienta de deseo y necesidad. Deseo por que me mire, me toque, me bese y por que marque mi cuerpo con sus labios. Necesidad de que me estreche entre sus brazos, de que mi ropa huela a él cuando me levanto, de que en sueños grite su nombre y me despierte y lo tenga a mi lado.
-¿Dónde se supone que estás ahora? –me pregunta riéndose, siempre he sabido lo sensible que es cerca del ombligo.
-Dándole clases de apoyo a Berta Hamblin. La pobre está ya en segundo y aún no es capaz de hacer levitar un simple lápiz.
-¿Berta Hamblin? ¿De qué casa es?
Me encanta besarle el estómago, lamerle el ombligo, deleitarme con la sensibilidad con la que recibe mis caricias. Invitándome a seguir, obligándome a continuar con el juego y a repetir día a día nuestros encuentros.
-Slytherin –le digo recostándome en la mesa de Kettlerburn. –Oh vamos, ¿y esa cara?
-No hay ninguna Berta Hamblin en Slytherin. De eso estoy bastante seguro.
Se acerca y se recuesta encima de mí. Su camisa, al igual que la mía, hace rato que descansa en el suelo junto a nuestros zapatos y nuestra decencia. No pienso en James, no me permito hacerlo. Si lo hiciera arruinaría los pocos momentos de felicidad que tengo desde hace muchísimo tiempo. Él lo sabe, por eso hace todo lo posible para que me olvide rápidamente del mundo en cuanto nos encontramos. No más James ni más Gryffindor. Él y yo, solos, a merced del silencio y la pasión.
-Bueno, es la única manera de asegurarme de que James no vaya por ahí preguntando si alguien conoce a Berta Hamblin –me besa y por raro que parezca, reconozco mi propio sabor impregnado en sus labios.
-Lo tienes todo pensado, ¿eh? –baja hasta mi cuello y yo tengo que morderme el labio para no gritar.
-No todo, no.
Su mano se sumerge entre mis piernas, tranquila pero firme, seguro de lo que está haciendo. Él no pierde detalle de los cambios en mi rostro. Le gusta observarme, deleitarse con las sensaciones que despierta en mí y se dibujan en mis ojos. Sonrío y me regalo el lujo del placer, hace días que dejé de lado mi afán de hacerle sufrir. Ahora solo me permito concentrarme en sentir, sentirle.
En el momento en el que entra en mí, me olvido de todo. De cómo hablar, de cómo pensar, de… absolutamente todo. Todo mi mundo ha quedado reducido al cuerpo sudoroso y masculino que se cierne sobre mí.
Le necesito.
Le deseo.
Le poseo.
-Dios…
Me necesita.
Me desea.
Me posee cómo y cuándo quiere.
-¿Sabes pelirroja? Es curioso cómo el hambre nos agudiza el ingenio.
Antes que nada, daros las gracias a todos los que os pasáis por aquí y sobretodo a aquellos que se toman la molestia de dejarme un review!!
Y a los demás: ¡Seguid su ejemplo! Ya sabéis, dadle al GO!! y estaréis salvando a un gatito!!
Disclaimer: Ninguno de estos personajes son míos, sino de JK Rowling.
