Siento muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo el retraso!!! pero han habido causas de fuerza mayor!!!! Trabajos de clase y esas cosas, ya sabéis.
Muchísimas gracias por todas las reviews que está teniendo este fic!!! Me hacen muchísima ilusión todas y cada una de ellas!!!! Gracias!!!!
Sin más: Pereza.
Disclaimer: ningún personaje es mío, sino de JKR
oOoOoOoOoOo
Al amparo del silencio y la oscuridad soy capaz de ser quién de verdad debí.
Los jadeos se intensifican y ni siquiera soy capaz de oír.
Crees que me dominas, que me tienes a tu merced como un león vulgar.
Besada por el fuego, así nací. Con fuego no solo en mi pelo, también en mi alma, en mis ojos, en mis labios y en mi alma.
¿Dónde hemos acabado hoy?
-¿En qué piensas?
-En nada.
-Así que solo estás mirado al techo, ¿sin más?
-Sí.
-¿Y qué hay de maravilloso en el techo para que lo mires con tanta devoción?
-Vacío, simple y llano vacío.
No sé lo que me pasa, pero algo dentro de mí me impide quedarme quieta y en silencio. Tenerte a mi lado, sobre la cama y desnudo no es que me ayude demasiado.
-¿A qué has venido, pelirroja? –susurras, aún con esa expresión impenetrable.
-¿A qué crees tú? –respondo en seguida, ansiando que vuelva a ti la actividad.
-Nunca debí darte la contraseña de mi sala común –es lo único que respondes, con un deje de aburrimiento en la voz que me hiere.
Haré como que no he oído lo que acabas de decir y me concentraré en el perfil austero que dibujas en pos de la horizontalidad. Estás demasiado cerca como para sentirte a mi lado. Te alejas de mí, lo he notado y aún quiero saber porqué. Suspiras y me taladras el alma. Quiero tocarte, lo deseo, pero no me atrevo. Ahora no.
-¿Y si quedara alguien en la habitación? ¿En la sala común? -¿soy yo o no te alegras de que esté aquí?
-Todo el mundo está en el partido de quidditch. Gryffindor contra Slytherin, ¿quién demonios iba a quedar aquí? –esperaba arrancarte una sonrisa con mi tono despreocupado. Intento estrepitosamente fallido. -Salvo tú claro.
Las yemas de mis dedos por fin rozan tímidas y sumisas el contorno de tu mandíbula. Tu piel, al igual que tu nueva adquirida actitud hacia mí, es áspera. Hace días que no te afeitas, ¿a qué viene tal grado de dejadez personal? Creía que todo estaba perfectamente entre nosotros, ¿qué ha cambiado?
Un juego. Eso era, ¿recuerdas? Yo te seduje y tú me sedujiste a mí. Nos besamos en la oscuridad, tras la estatua del quinto piso, y nos amamos repetidas veces en las aulas vacías de las mazmorras. Estábamos en tablas, o al menos eso me diste a entender, pero tus reproches silenciosos y este mutis pernicioso me acusan de trampas y traiciones que no creo haber cometido. Serías mío, te lo avisé desde el principio. Pensarías en mí, soñarías cada noche conmigo, vivirías única y exclusivamente para mí.
¿De qué me acusas cuando te lo dejé todo claro desde el principio?
-No deberías estar aquí, Lily, seguramente alguien note tu ausencia. Y sino ese estúpido Potter empezará a hacerse preguntas cuando no estés ahí para felicitarle por haber atrapado la snitch. –tu voz va descendiendo a medida que las palabras abandonan tu boca. Un temblor imperceptible que ni yo misma soy capaz de captar cruza fugazmente tu rostro.
-Márchate,
-¿Cómo dices?
-No. Nada. -susurras y me convences de mi victoria.
Mis dedos están sobre tus labios y lo que hace unas semanas serían mordiscos ansiosos y besos hambrientos, ahora no es más que una horrible indiferencia.
¿Cómo te atreves a hacerme esto?
Giro sobre mí misma dándote la espalda. Me levanto y empiezo a buscar mis zapatos por el suelo. Sé que me miras, en silencio, calibrando todos mis movimientos, librando una batalla en tu fuero interno que sabes de antemano que no puedes ganar.
Tu mano fuerte como una garra me detiene en mi camino a la salida.
-¿Adónde vas? –por fin un poco de pasión airada en tu voz.
-Al campo de quidditch. Como bien has dicho tengo que estar allí para festejar con los otros Gryffindors cuando mi novio alcance la snitch. –la indignación hace acto de presencia en tu rostro, pero sigues sin soltarme el brazo. –Además, has dejado más que claro que no me quieres aquí.
-¿Cuándo he dicho yo eso?
-No ha hecho falta, tu silencio ha hablado por ti.
Intento zafarme de ti, pero la presión aumenta y estoy a punto de gritar de dolor.
-Suéltame Severus, me haces daño.
-Quédate –dices de repente.
-No… no puedo.
-Quédate. Lily, sino para siempre, al menos quédate esta vez. Túmbate a mi lado y coge mi mano, por favor.
¿Es desesperación lo que aprecio indistintamente en tu voz?
Oh sí, lo es. No me acuses de traición, Severus, jamás, porque cuando el orgullo habló por mí aquella noche en los invernaderos te lo avisé. Sí que lo hice.
-No…
-Por favor…
Me acerco a ti y te abrazo, llevando tu cabeza hasta mi vientre.
-Está bien, pero solo un rato más.
Nos tumbamos en aquella cama sobria con colcha esmeralda. Un gatito en el nido de la serpiente. Un gatito que amenaza con convertirse en un fiero león. Me abrazo a ti y cierro los ojos, aspirando tu olor y amenazando con quedarme dormida. Confío plenamente en ti para que cuando los demás empiecen a llegar seas lo suficientemente sensato como para darme tiempo a escapar.
oOoOoOoOoOoOo
¿Os ha gustado? Espero que lo suficiente como para dejarme una review!!! Un kissito!!!
