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Gaara observaba a la chica servir el te. Si, definitivamente cuando se dedicaba a algo perdía completamente la timidez debido a su concentración.
Hinata termino de servir el té silenciosamente, y de la misma forma le entregó su taza y comenzó a beber. No hacia contacto visual con el chico, y aun se sentía un tanto intimidada, pero la atmósfera era mas ligera. Por lo menos estaba mas tranquila.
Con un poco de atrevimiento, Hinata decidió observar al chico, que estaba a su vez observando al desayuno. "Lamento la poca variedad." Dijo la chica, refiriéndose al plato del chico, que contenía arroz con Nori, sopa de miso y natto.
El pelirrojo meneo la cabeza ligeramente. "¿Esto lo has preparado tu?" Hinata le miro sorprendida. Su tono era el mismo, aburrido y vació. Pero... ¿Estaba tratando de poner conversación?
La chica continuó mirándole, un fuerte rubor comenzando a teñir sus mejillas.
Dándose cuenta de que había pasado un rato largo mirándole, Hinata bajo la cabeza avergonzada. "Ha-hai, Kazekage-sama!" Dijo, sin mirarle. "Para asegurar... para estar seguros de que n-no van a—a envenenarlo... se me ha asignado también preparar su comida." Inconscientemente, los dedos de la chica comenzaron a jugar con la tela de su falda, tratando de distraerse de la incomodidad de la situación.
"Itadakimasu"
Hinata levanto la cabeza atónita, para encontrar al pelirrojo comiendo su desayuno con tranquilidad. Aun cuando el rubor cubrió todo su rostro, y estaba al tanto del hecho de que el tiempo que estaba dedicando a mirarle ya era un tanto maleducado, no podía dejar de hacerlo. Aquel chico, que no le conocía, y no tenía motivación alguna para querer hacerle sentir a gusto con los resultados de sus esfuerzos, estaba comiendo su desayuno sin quejas ni complicaciones.
"Gochisoosama-deshita."
La chica sabía lo ridículo que debió de haberse visto su propio rostro ruborizado, con los labios entreabiertos y sus asombrados ojos. Inmediatamente volvió a esconderlo detrás de su cabello. Sin embargo, no pudo evitar que una sonrisa creciese en este. De alguna forma, aquello se sentía... como...
Victoria.
"¿Desea regresar al papeleo, Kazekage-sama?" Preguntó la Hyuuga, con su rostro y sonrisa aún escondidos.
Gaara se limitó a asentir.
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El pelirrojo levantó la cabeza al oír el sonido de una tos del otro lado de la puerta. Los ojos de la chica se habían activado por un corto momento, y ya volvían a ser normales.
"Puedes entrar, Mai-san." Dijo la chica, dirigiéndose a la muchacha que estaba del otro lado de la puerta.
"Sumimasen, Hinata-sama, Kazekage-sama. Hiashi-sama desea informarles que mañana está libre y desea cenar con ustedes."
"Gracias, Mai-san; Por favor infórmale a mi padre que nosotros también estamos libres y que será un placer cenar con él."
"¡Ha-hai, Hinata-sama!" Dijo Mai, saliendo apresuradamente.
Cuando Hinata volteó hacia Gaara, estaba terriblemente ruborizada. "No se puede negar una exigencia de mi padre." Dijo, en una voz muy pequeña. "S-sumimasen."
Gaara le miraba fijamente. "No tartamudeaste. Fue una oración larga, y no estabas nerviosa."
Hinata le miró sorprendida, sus labios moviéndose sin producir sonidos. Cuando por fin pudo controlar sus impulsos cerró su boca y bajó su cabeza. Pensó en decir algo, pero no encontró nada que pudiese decir.
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