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"No ha cambiado mucho." Dijo el Kazekage, mirando las diferentes casas y locales en aquella calle.

Hinata meneó la cabeza ligeramente. "Iie… para mi todo es diferente."

Gaara asintió. Después de todo, no es como si el se hubiese fijado mucho. Un local en particular acababa de llamar su atención. "¿Qué es ese lugar tan ruidoso?"

La chica siguió la mirada del chico. "I-chiraku ra-ramen." Dijo esta, parando. Pero, el Ichiraku Ramen tiene una clientela tranquila. Amenos que…

"¿Amenos que…?" Hinata casi dio un brinco al darse cuenta de que había estado hablando en voz alta.

"Uhm – Amenos que… N-naruto-kun esté aquí…"

Lo próximo que la chica supo fue que estaba siendo halada. Gaara corría hacia el local energéticamente, sosteniendo su mano.

Ambos chicos pararon abruptamente en la entrada, una nube de polvo entrando al local. Cuando la súbita nube de polvo se disipó, los clientes le miraban fijamente. Hinata quedó frisada al ver no solo a Naruto, sino a todo el Equipo Kakashi y a Kiba.

Aquel último no se lo pensó dos veces, y cuando la nube de polvo se disipó, se lanzó hacia la chica. "¡Hinata!" Dijo, desorganizando el cabello de esta, "pensé que estabas en una misión." Akamaru, que era ya más grande que su amo, dio su apoyo en un ladrido. "¿Y quién es este que te…" El Inuzuka paró, y la Hyuuga volteó a ver la razón.

Gaara y Sasuke estaban intercambiando miradas homicidas.

Sin cortar el contacto visual el Uchiha bajó de su asiento y se acercó al pelirrojo. Nadie movía un solo músculo.

"Io" Dijo el moreno, con una sonrisa sarcástica en su rostro. "¿Qué vienes a hacer aquí?"

Por primera vez, Hinata notó que el Kazekage aún sostenía su mano, y a través de ésta podía sentir la tensión del chico. "¿Por qué habría de decirte?"

Como si tan solo estuviese esperando aquella reacción, el rostro del moreno se oscureció y su sonrisa creció. "Porque valoras tu vida."

"¡S-sasuke-kun!" Musitó la chica de cabellos rosados, viendo el chakra del chico formándose a su alrededor. Los ojos de la chica inspeccionaron el cuerpo del pelirrojo, dilatándose con sorpresa. Volteando a ver a Naruto, vio que éste miraba con atención, un gesto serio adornando su rostro.

Por su parte, los ojos de Hinata se afilaron con las palabras del portador del Sharingan. Podía sentir la energía de Gaara acumulándose. Sin saber porque, la Hyuuga apretó la mano del chico con fuerza. Si Uchiha Sasuke ataca, entonces yo…

En aquel momento, Ichiraku salió de la cocina, chocando con la escena. "¡Oi, no peleas aquí!"

Sasuke volteó, la sonrisa aún presente. "No se preocupe, con este golpe sale de aquí" y con esto, se lanzó contra el otro chico.

Todos los espectadores quedaron atónitos al ver a la Hyuuga soltar la mano del chico, y detener el golpe de Sasuke. "Uchiha-san… Deberías d-de a-avergonzarte…" Dijo ésta, con su rostro escondido entre sus cabellos. Levantó la cabeza, moviéndola ligeramente hacia un lado. "Byakugan." Susurró ésta, activando sus ojos.

"Quítate, Hyuuga. No te conviertas en mi objetivo."

"Iie." Dijo ésta, agarrando con firmeza el puño con el cual el chico le había atacado. "Tú te has convertido en el mío." Gaara-sama… debo de protegerte. Iie, quiero hacerlo.

Sasuke hizo ademán de atacar, pero el gruñido de Akamaru le detuvo. El rostro del Inuzuka se había oscurecido. "No sé porque quieres herir a… ese, ni porque Hinata lo protege – pero si vuelves a atacar a Hinata, serás nuestro objetivo también."

"Kiba-kun…"

Sasuke sonrió y volteó su cabeza. "Uno, dos, o tres, realmente me da igual cuantos sean." Sus ojos habían oscurecido, al igual que sus labios.

Súbitamente, Sakura se lanzó contra su compañero, con tanta fuerza que lo derribó. Sentada sobre su pecho, comenzó a abofetearle, una y otra y otra vez.

Cuando le hubo abofeteado más de una docena de veces, el chico atrapó su mano. "Gracias, Sakura. Ya es suficiente." La chica asintió, moviéndose para que el chico se parase.

"Sasuke-no-baka." Dijo Naruto, "realmente tendrás problemas conmigo si Ichiraku me bota de aquí."

"Tsk, eres cliente preferencial." Dijo el moreno, limpiando sus pantalones. El dueño del local miró a Sasuke por un buen rato, antes de regresar a la cocina.

Viendo el intercambio, el pelirrojo volvió a tomar la mano de la chica, y le haló para que estuviese a su lado. "¡G-gaara-sama!"

El pequeño sonido de sorpresa que dejó salir la Hyuuga llamó la atención de los otros cuatro shinobi. "¿Gaara?" Repitió Kiba, fascinado. "Gaara, ¿Cómo el de Suna?"

Hinata dudó que responder – después de todo no sabía que tan confidencial era la estadía del pelirrojo en Konoha. Sin embargo, no tuvo que ser la que respondiera. "Hai." Afirmó el chico. "Sabaku no Gaara."

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Ahora voy a tardar muuuucho entre un chap y otro, porque he empezado a escribir un libro : D